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20 frases de los Simpsons para la vida cotidiana No hace falta explicar que Los Simpsons nos han regalado cientos de frases, tan graciosas como memorables, que sin dudas pasaron a engrosar nuestro patrimonio cultural pop. Pero no todas nos sirven en la vida cotidiana. Por eso, he aquí la selección de 20 frases de Los Simpsons que podemos utilizar todos los días, y sus contextos ideales de aplicación. 1. ¡Volvió! ¡En forma de fichas! Válido para cualquier cosa que esté de vuelta. ¿El jean nevado? ¡Volvió, en forma de fichas! ¿El otoño? ¡Volvió, en forma de fichas! ¿La abuela, que estaba de vacaciones? ¡Volvió, en forma de fichas!… 2. ¡Todavía sirve, todavía sirve! Frase ideal para tacaños, personas que no pueden soportar las pérdidas y maníacos reciclaje-dependientes. El esquema de la frase completa viene a ser: “¡Un poco de (*factor potencialmente dañino*), todavía sirve, todavía sirve!”. Entonces, digamos que se te cae una galleta al piso; la levantas, le sacudes el polvo y te la llevas a la boca diciendo: “un poco de mugre, todavía sirve, todavía sirve”. El video abajo es muy malo, pero el único que estaba en español latino. 3. ¡Sálvame, Jebús! Ya no más frases como “¡Ay, Dios mío!” o “Y ahora, ¿quién podrá defendernos?”. En momentos de desesperación extrema, cuando ya nada puede hacerse, sólo queda gritar: “¡Sálvame, Jebús!”. Válido para todas las religiones, cultos y creencias. 4. ¡Perfectirijillo! Un homenaje constante al optimismo extremo y a la alegría de vivir desenfrenada, como sólo Ned Flanders podría hacerlo. Básicamente, cualquier ocasión es apropiada para el uso de esta expresión. - El sábado nos juntamos en lo de Juan. - ¡Perfectirijillo! - Mañana no va a haber clase. - ¡Perfectirijillo! - Felicidades, es un varón. - ¡Perfectirijillo! El uso de otras expresiones propias de Flanders, como “vecinillo”, “amiguillo” y “adiosillo” es igualmente válido. 5. ¡A qué te supo, Flanders! No hay venganza en la que esta frase no calce perfecta. Porque no hay nada como ganar una discusión, o una apuesta o una carrera hasta el baño, y mirar a tu adversario a la cara y decirle: “¡Ja! ¡A qué te supo, Flanders!”. 6. A la grande le puse Cuca La frase de la resignación de los idiotas por excelencia. Porque la resignación de los inteligentes busca consuelo en una explicación lógica, la resignación de los místicos apela al destino que así lo quiso, y la resignación de los apáticos es un simple “¡bah!”. Pero sólo los idiotas se resignan a tener un nido de zarigüeyas dentro del monorriel poniéndole nombre al bicho más grande. 7. ¡Plan dental! (Lisa necesita frenos) Estás haciendo fila para pagar en el supermercado. La señora que está esperando adelante tuyo se queda mirando los artículos de compra impulsiva, o a una persona de la fila de al lado, o lo que sea, la cuestión es que tiene la mente en otro planeta. La fila avanza y ella no. Te mueves, incómodo, a ver si se da cuenta. Nada. Finges una carraspera, para despertarla de su ensueño con el ruido. Nada. Éste es un momento perfecto para soltar la frase: “¡Plan dental” (Lisa necesita frenos)”. Eso, o pasarle por arriba con el carrito y ya. 8. ¡Gracias, vuelva prontos! No más “chau”, “nos vemos”, “hasta la próxima”. Esta frase no sólo sirve para los mini-super; cuando un amigo se va de tu casa, o cuando un cliente deja tu oficina, despídelo con una gran sonrisa y la frase que es la marca registrada de Apu: “¡Gracias, vuelva prontosss!”. 9. El postre, el postre, el postre Hay mucho que hacer. Salir a hacer las compras, preparar el trabajo para mañana, leer los capítulos 1 al 8, retirar a los chicos del colegio, ir a sacar al perro, lavar los platos, pero primero… “El postre, el postre, el postre, el postre”. 10. ¡Ese perro tiene la cola peluda! Ay, si conoceré esa situación. Estás hablando con alguien, contándole algo probablemente importante, y probablemente serio, y de repente se despacha con una estupidez descomunal y totalmente fuera de lugar: - Mi hermano se quedó sin trabajo, está muy mal, lo echaron sin indemnización, no sabe qué hacer… - ¡Yo anoche vi una película re linda con Julia Roberts! - ¡…Y ese perro tiene la cola peluda, la #@%& que te parió! 11. ¡Se acabó! ¡Vete al demonio, Krabbapple! Es viernes. Faltan cuatro minutos para la hora en la que finalmente saldrás del trabajo. Miras el reloj con desesperación. Tres y medio. El jefe se fue hace rato, pero el idiota del supervisor pasa y con una sonrisa estúpida te deja tres números de clientes a los que tendrás que llamar antes de irte. ¡Sávame, Jebús, que quiero salir temprano hoy! (ver frase #3). Respiración profunda y a llamar. Tres minutos. Primer número: “Buenas tardes, señora, la llamo de…”. “No gracias, no me interesa”. Segundo número: llama, llama, llama, nadie atiende. Tercer número: “El número con el que intenta comunicarse es inexistente…”. ¡Excelente! (ver frase #12). Dos minutos. Garabateas el informa a toda velocidad, lo lanzas en la oficina del supervisor, corres a tu escritorio (cuarenta segundos), metes apresuradamente tus cosas en el bolso, y antes de salir corriendo es el momento justo para gritar a viva voz: “¡Se acabó! ¡Vete al demonio, Krabbaple!”. 12. ¡Excelente! Genial exclamación que refleja nuestro costado más sádico y perverso, pero que pierde completamente todo su efecto si no es acompañada por la entonación adecuada y el gesto correspondiente. Cualquier buena noticia que resulte útil a nuestros malvados propósitos puede ser bienvenida con esta expresión, pero sólo pronunciándola en forma lenta y maliciosa, mientras juntamos alternadamente las puntas de los dedos… 13. Cama arri-ba, cama aba-jo La magnitud del significado de esta frase a veces se me escapa. No es sólo una frase, ni es solamente una expresión de búsqueda de la comodidad: ya es parte del humor obligado hasta de los hospitales, un lugar donde el humor suele escasear. Hasta ahora, no conocí a ninguna persona que, estando internada (y consciente, claro), no haya tomado el control remoto y jugado a “Cama arri-ba, cama aba-jo”… 14. Bonjourrr, pedazo de zoquetes ¡No lo puedo evitar! Cada vez que escucho a alguien masacrando el francés (o cualquier otro idioma), o que yo mismo trato de hablarlo con mi paupérrima pronunciación, tengo que gritar: “¡Bonjourrr, pedazo de zoquetes!”. 15. ¡Me quiero volver chango! Esta inolvidable frase reemplaza a expresiones negativas, vulgares y aburridas como “¡no puede ser!”, “¡me quiero morir!”, etc. Ejemplo: - ¡Ahhh! ¿Cómo que no hay más papel higiénico? ¡Me quiero volver chaaango! 16. Entra cuchillo, salen las tripas Frase completamente multiuso, igualmente aplicable para cualquier tarea monótona, breve y repetitiva, más allá del destripado continuo de peces. Cavando un pozo, estampando sellos o haciendo ejercicio, la frase “Entra cuchillo, salen las tripas” nos marca el ritmo y nos recuerda que tenemos que seguir haciendo lo mismo, una y otra vez. 17. Yo sí estaba en onda, pero luego cambiaron la onda… Frase sublime sin lugar a dudas, con la que todos podemos sentirnos identificados sin distinción de edades. Lo único difícil es recordarla completa, en todo su esplendor: “Yo sí estaba en onda, pero luego cambiaron la onda. Ahora la onda que traigo no es onda, y la onda de onda me parece muy mala onda. Y te va a pasar a ti”. Es la mejor explicación que existe para cuando alguien te dice que estás “out”. El video abajo es malísimo, pero el único con un sonido más o menos decente. 18. Homero, ya marcaste… Bueno, no todo el mundo se lleva bien con los aparatos electrónicos. Menos con los que son cada vez más chiquitos, como los teléfonos celulares. Por eso, cuando tu interlocutor accidentalmente presiona una tecla y el ruido del tono te asesina el tímpano, lo único que queda por hacer es decirle sarcásticamente: “Homero, ya marcaste…”. 19. Para empezar presione una tecla cualquiera… Otra frase dedicada a los que no logran adaptarse a las nuevas tecnologías. Enseñarle a mi madre a usar la computadora hubiera sido mucho más exasperante y aburrido sin la ayuda de esta frase. ¡Gracias, Homero! 20. ¡Soy especial! No podíamos terminar sin una frase del increíble Rafa Gorgory. Si sin querer haces algo estúpido, o si te señalan por tu torpeza, tu falta de habilidades o tu poca inteligencia en general, la mejor actitud que puedes adoptar es la de Rafita: alégrate y exclama: “¡Soy especial!”. Si les gustó el post, los comentarios son bienvenidos.
Oh, por Dios, creo que esto era lo último que faltaba. Una empresa china inventó una máquina recolectora de esperma. Para humanos. En serio. ¡Eso quisieras! Pero no, no es como en tus fantasías La compañía Sanwe Medical Equipment Co., Ltd., dice: “Adherimos consistentemente a la política de servicio de “el cliente es un amigo más que un Dios” (¿eh?) y esperamos proveer a los usuarios con más beneficios, más conveniencia y una más agradable vida sana con nuestros productos de calidad superior, nuestro considerado servicio y nuestra absoluta lealtad”. Qué quisieron decir con eso, no tengo idea. La máquina hace lo que te imaginas que hace, en la forma en que te imaginas que lo hace. No hay mucho más para explicar. Si alguna vez tuviste fantasías con R2-D2, este aparato probablemente llenará tus expectativas… y tú las suyas. link: http://www.youtube.com/watch?v=WPur2jE-gZ4 Fuente: EL PEOR BLOG DEL MUNDO

Esta info la busqué luego de que mucha gente, incluyendo los medios, me dijeron todo el día que el problema en Japón es muy grave (ya todos lo sabemos), y que puede explotar todo, y llegar acá (Argentina). Les comparto la data! Saludos, y seamos más positivos, aunque sé que es difícil. Riesgos y problemas de la radiactividad Hasta ahora podemos tener una idea de la importancia que implicó e implica para la humanidad poseer control sobre este conocimiento, pero como muchos autores lo han afirmado desde mediados del siglo XX; “la radiactividad ha pasado de ser un regalo divino, a una de las mayores pesadillas para el hombre”. Esta acotación tiene mucho de cierto, ya que si bien gracias a esto hemos podido datar los fósiles y saber con bastante exactitud la edad de la tierra y de una infinidad de objetos, también hemos podido salvar muchas vidas gracias al empleo del fenómeno en aplicaciones médicas y hemos abastecido de energía nuestras fábricas y muchas casas también debemos decir que el empleo de este conocimiento le ha traído al hombre muchos dolores de cabeza. Todos estos problemas se deben al empleo descontrolado y sin medir consecuencias. Para entender mejor esto deberíamos plantar los efectos nocivos que nos acarrea el empleo de la radiactividad: Cuando la materia absorbe radiación, su energía puede causar ya sea excitación o ionización de ella. Se produce excitación cuando la radiación absorbida excita los electrones a estados de mayor energía o aumentan el movimiento de las moléculas haciéndolas moverse, vibrar o girar. Ocurre ionización cuando la radiación elimina un electrón de un átomo o molécula. En general la radiación que causa ionización, llamada radiación ionizante, es mucho más dañina para los sistemas biológicos que la radiación que no la causa, llamada radiación no ionizante. Casi todos los tejidos vivos contienen al menos un 70% de agua en masa. Cuando se irradia en tejido vivo, la mayor parte de la radiación es absorbida por las moléculas de agua. Por tanto, es común definir la radiación ionizante como radiación capaz de ionizar el agua, un proceso que requiere una energía mínima de 1216 Kj/mol. Los rayos alfa, beta y gamma (lo mismo que los rayos X y la radiación ultravioleta de más alta energía) poseen una energía que sobrepasa esta cantidad y son por tanto formas de radiación ionizante. Cuando una radiación ionizante pasa a través de un tejido vivo, se eliminan electrones de las moléculas de agua por lo que se forman iones H2O+ muy reactivos. Un ión H2O+ puede reaccionar con otra molécula de agua para formar un ión H3O+ y una molécula neutra OH: H2O+ + H2O => H3O+ + OH La inestable y muy reactiva molécula de OH es un ejemplo de radical libre, una sustancia con uno o más electrones no apareados. La presencia del electrón no apareado se suele destacar escribiendo la especie con un solo punto OH. En las células y tejidos, estas partículas pueden atacar una multitud de biomoléculas circundantes para producir nuevos radicales libres, los cuales, a su vez, atacan todavía más compuestos. Así pues, la formación de un solo radical libre puede iniciar un gran número de reacciones químicas que son capaces en último término de perturbar las operaciones normales de las células. El daño que produce la radiación depende de la actividad y energía de la misma, de la duración de la exposición, del área del cuerpo afectada y de si la fuente está dentro o fuera del cuerpo. Fuera del cuerpo, los rayos gamma son particularmente dañinos, porque penetran los tejidos humanos con gran eficiencia como lo hacen los rayos X. En consecuencia, el daño que causan no está limitado a la piel. En cambio, la piel detiene casi todos los rayos alfa, y los rayos beta solo consiguen penetrar aproximadamente 1 cm. más halla de la superficie de la piel. Por lo tanto, ni uno ni otro son tan peligrosos como los rayos gamma a menos que la fuente de radiación entre de alguna manera en el cuerpo. Dentro del organismo, los rayos alfa son particularmente peligrosos porque transfieren su energía al tejido circundante e inician daños considerables. En general, los tejidos que muestran mayor daño a consecuencia de la radiación son los que se reproducen con rapidez, como la médula ósea, los tejidos formados de sangre y los nódulos linfáticos. El efecto principal de una exposición prolongada a dosis bajas de radiación es la inducción del cáncer. El cáncer es causado por daños al mecanismo regulador del crecimiento, lo que induce a la célula a reproducirse sin control. La leucemia, que se caracteriza por el crecimiento excesivo de glóbulos blancos de la sangre, es probablemente el principal de cáncer asociado a la radiación. En vista a los efectos biológicos que nombramos, es importante determinar si algún nivel de radiación no es peligroso para los organismos. Desafortunadamente, los intentos por fijar normas realistas se han visto obstaculizadas por la falta de comprensión de los efectos de la exposición de larga duración a la radiación. Los científicos que se ocupan de fijar normas sanitarias han aplicado la hipótesis de que los efectos de la radiación son proporcionales a la exposición incluso en dosis bajas. Se supone que cualquier cantidad de radiación causa cierto riesgo de lesión y los efectos de las dosis altas se extrapolan a las más bajas. En cambio, otros científicos que consideran que existe un umbral bajo el cual la radiación representa un riesgo. Hasta que las pruebas científicas permitan definir la cuestión con cierta confianza, es más seguro suponer que incluso los niveles bajos de radiación plantean ciertos riesgos. Lo que si podemos decir al respecto es que la radiación absorbida por un cuerpo se mide en Grays (Gy), un Gy equivale a 1 J de energía absorbido por kilogramo de materia. Para una cantidad superior a 40Gy produce un deterioro severo en el sistema vascular humano, que desemboca en un edema (acumulación de flujos) cerebral, en este caso el individuo muere en las próximas 48 Hs aproximadamente. Cuando el organismo absorbe entre 10 y 40 Gy de radiación, los trastornos vasculares son menos serios, pero se produce la pérdida de fluidos y electrolitos que pasan a los espacios intercelulares y al tracto gastrointestinal. El individuo muere en los diez días siguientes a consecuencia del desequilibrio osmótico, del deterioro de la médula ósea y de la infección terminal. Si la cantidad absorbida oscila entre 1,5 y 10 Gy, se destruye la médula ósea provocando infección y hemorragia. La persona puede morir cuatro o cinco semanas después de la exposición. Los efectos de estas radiaciones poco intensas, son los que pueden tratarse de forma eficaz. La mitad de las personas que han recibido una radiación de 3 a 3,25 Gy y que no hayan recibido tratamiento, pierden la médula ósea La irradiación de zonas concretas del cuerpo (radiaciones accidentales) produce daños locales en los tejidos. Se lesionan los vasos sanguíneos de las zonas expuestas alterando las funciones de los órganos. Cantidades más elevadas, desembocan en necrosis (zonas de tejido muerto) y gangrena. Las consecuencias menos graves de una radiación ionizante se manifiestan en muchos órganos, en concreto en la médula ósea, riñones, pulmones y el cristalino de los ojos, debido al deterioro de los vasos sanguíneos. Como consecuencias secundarias aparecen cambios degenerativos y funciones alteradas. No obstante, el efecto retardado más importante comparándolo con personas no irradiadas, es el aumento de la incidencia de casos de cáncer y leucemia. El aumento estadístico de leucemia y cáncer de tiroides, pulmón y mama, es significativo en poblaciones expuestas a cantidades de radiación relativamente altas (más de 1 Gy). En animales de experimentación se ha observado una reducción del tiempo de vida, aún no se ha demostrado en seres humanos. Sería importante tener idea clara sobre las unidades de medida que empleamos para medir la exposición ellas son: el Gray y el Rad. El Gray (Gy), que es la unidad aceptada por el Sistema Internacional de dosis absorbida, corresponde a la absorción de 1 J de energía por Kilogramo de tejido. El Rad (Radiation Absorbed Dose; Dosis de Radiación Absorbida) corresponde a la absorción de 1 x 10-2 J de energía por kilogramo de tejido. Por lo tanto 1Gy =100 Rad. El Rad es la unidad de uso más frecuente en medicina. No todas las formas de radiación tienen la misma eficiencia para dañar material biológico. Por ejemplo; un Rad de radiación alfa puede producir más daño que un Rad de radiación beta. Para hacer la corrección a estas diferencias de dosis de radiación, se multiplica por un valor que mide el daño biológico relativo causado por la radiación. El factor de multiplicación se conoce como Efectividad Biológica Relativa de radiación y se abrevia como RBE (Relative Biological Effectiviness) La RBE es aproximadamente 1 para la radiaciones gamma y beta y aproximadamente 10 para la radiación alfa. El valor exacto de la RBE varía con la rapidez de la dosis, la dosis total y el tejido afectado. El producto de la dosis de radiación en Rads por la RBE de la radiación proporciona la dosis efectiva en unidades de REM (Roentgen Equivalent for Men; Equivalente en Roentgen para el Hombre). Nro de Rems = (Nro de Rads)(RBE) La unidad en el Sistema Internacional de la dosificación efectiva es el Sievert (Sv), el cual se obtiene multiplicando la RBE por la unidad en el Sistema Internacional de dosis de radiación, el Gray, por lo tanto 1 Sv = 100 Rem. Una exposición de 600 Rem es mortal para casi cualquier ser humano. Para poner este número en perspectiva; una radiografía dental típica significa una exposición de aproximadamente 0.5 mRem. La exposición medida para una persona en un año, debida a las fuentes naturales (llamada Radiación de Fondo) es de aproximadamente 360 mRem. DOSIS(REM) EFECTO 0 A 25 No hay efectos clínicos detectables. 25 a 50 Disminución ligera temporal de la cuenta de glóbulos blancos en la sangre. 100 a 200 Nauceas, descenso notable de glóbulos blancos en la sangre 500 Muerte de la mitad de la población expuesta menos de 30 días luego de la exposición. Riesgos medioambientales de la radiactividad A nivel medioambiental, las consecuencias de los desastres nucleares así como el empleo de las bombas atómicas son desastrosos. Los isótopos radiactivos, cuya vida media es a veces de millones de años, entran en los ciclos biogeoquímicos y son acumulados por los organismos mediante procesos metabólicos selectivos. Como sucede por ejemplo con el Yodo radiactivo-tal como pudo demostrarse en la isla de Rongelap, cuyos pobladores de edad infantil, sufrieron en su gran mayoría grandes trastornos a causa de las nubes radiactivas que allí llegaron a procedentes de los experimentos nucleares efectuados en el atolón de Bikini. Efectivamente, el Yodo radiactivo, siguiendo las vías metabólicas del Yodo normal, llega a la glándula tiroides, dónde se acumula efectuando graves trastornos en su funcionamiento, en forma de retrasos y desarreglos del crecimiento así como de tumoraciones malignas en dicha glándula. Son muchos isótopos radiactivos particularmente peligrosos. Entre ellos el Estroncio-90 que puede sustituir en el organismo al calcio y el cesio-137 al potasio. En general, los efectos de tales isótopos se traducen en mutaciones génicas inducidas en el ADN de las células vivas que a menudo se traducen en manifestaciones cancerígenas (leucemias, cáncer de piel, etc.). Actualmente los riesgos potenciales, debido al arsenal bélico nuclear, no pueden ser soslayados- el desmembramiento de la URSS está empezando a aflorar un peligroso tráfico clandestino de plutonio y otros materiales radiactivos-, ni tampoco las utilizaciones colaterales de aquellos materiales(como por ejemplo, el revestimiento de uranio usado por el ejercito de EEUU en la guerra del Golfo, de los que se ha dicho que han producido molestias o enfermedades en un porcentaje muy significativo de sus tropas). No obstante, los mayores peligros que pueden derivarse de la energía atómica son- dejando de lado un eventual holocausto nuclear- los relativos a la seguridad de las centrales térmicas nucleares que pueden liberar, en caso de mal funcionamiento, grandes cantidades de isótopos radiactivos a la atmósfera o al agua con el consiguiente riesgo para el ecosistema, cuyos constituyentes los pueden ir acumulando y concentrando en forma creciente, en cada eslabón trófico. Otro problema muy grave para el cual no se dispone de ninguna solución adecuada es la gestión de los residuos cargados de radiactividad que generan las centrales. Ningún país tiene alternativas válidas para unos residuos que conservarán su carga mortífera durante siglos o milenios. Mientras se limitan a almacenarlos. Un problema colateral del funcionamiento de los reactores nucleares es la contaminación térmica que provoca el vertido-en ríos o costas- del agua de refrigeración de las centrales. Otra consecuencia de lo anterior son las lluvias radiactivas. La retención a largo plazo de residuos radiactivos en la atmósfera permite que algunos de los productos de vida corta se disipen en la atmósfera. En el caso de la lluvia radiactiva troposférica, se produce cierto grado de desintegración radiactiva en la atmósfera, lo que reduce algo la dosis de radiactividad a la que se ven expuestos quienes se encuentran en la superficie de la Tierra. Con todo, los radioisótopos de vida larga, como el 90%, no se desintegran apreciablemente durante el tiempo que permanecen en la estratosfera, y por tanto, pueden seguir siendo un riesgo potencial durante muchos años, sobre todo a través de los alimentos contaminados y destinados al consumo humano. Se conocen dos tipos de lluvia radiactiva, la inicial y la tardía. Si la explosión nuclear se produce cerca de la superficie, la tierra o el agua se levantan formando una nube en forma de hongo. Además el agua y la tierra se contaminan al mezclarse con los restos de la bomba. El material contaminado empieza a depositarse a los pocos minutos y puede seguir haciéndolo durante 24 horas, cubriendo una zona de varios miles de kilómetros cuadrados, en la dirección en que el viento lo lleve. Se llama lluvia radiactiva inicial y supone un peligro inmediato para los seres humanos. Si una bomba nuclear explota a gran altitud, los residuos radiactivos se elevan a gran altura junto con la nube en forma de hongo y cubren una zona aún más extensa. La experiencia de la lluvia radiactiva en el hombre ha sido mínima. El caso más importante es el de la exposición accidental de isleños y pescadores en la explosión de 15 megatones del 1 de marzo de 1954. La lluvia radiactiva ha afectado a los seres humanos en diversas ocasiones: las secuelas de los experimentos nucleares estadounidenses en Bikini (Micronesia, 1946) y de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki en 1945 todavía se manifiestan en la población que sufrió sus efectos y en sus descendientes. El 26 de abril de 1986 estalló el reactor de la central nuclear ucraniana de Chernóbil, y emitió radiación durante 10 días. En el plazo de cinco años el cáncer y la leucemia aumentaron en la zona un 50%. No es posible calcular o predecir las generaciones futuras que todavía se verán sometidas a las consecuencias de los accidentes o explosiones nucleares. Las propiedades de la radiactividad y las inmensas zonas que pueden contaminarse convierten a la lluvia radiactiva en lo que, potencialmente, pudiera ser el efecto más letal de las armas nucleares. Tragedias con material radiactivo Tragedias en almacenamientos: » En septiembre de 1987, los habitantes de Goiania, una ciudad brasileña, encontraron una máquina desconocida abandonada en un basurero. La abrieron y hallaron en su interior un polvillo azul. La tradición de la pintura corporal debió marcar el comportamiento de los brasileños, pues muchos de ellos se embadurnaron con el. Un mes después empezaron a aparecer las primeras muertes. Aquel polvillo era Cesio-137, un material altamente radiactivo que debería haber estado almacenado bajo estricta vigilancia. El gobierno brasilero se vió obligado a poner toda la población bajo control radiológico. Casi 300 personas se vieron afectadas. Los que murieron a causa de la radiación debieron ser enterrados en ataúdes de plomo de 608 Kg bajo varias capas de cemento. » Al menos tres cementerios de residuos de baja actividad de los Estados Unidos y el de Carísbad (nuevo México) para residuos altamente radiactivos han sufrido fugas y problemas geológicos. » En los almacenes radiactivos rusos también se han producido accidentes muy graves. El vertido de residuos al río Tetcha, durante el periodo 1948-1951, supuso la contaminación de 124.000 personas, y la evacuación de otras 7.500, que ocupaban suelos altamente contaminados. » Un accidente muy grave ocurrió el 29 de septiembre de 1957, en la planta de almacenamiento de Kishtim, cuando al explotar un contenedor con 160 m3 de residuos contaminó con unos 2 millones de curios una superficie de 1000 Km2. El accidente obligó a la evacuación inmediata de 10.700 personas. El secreto oficial ha impedido conocer el número real de víctimas del accidente. Los materiales radiactivos acumulados en el lago Karachai se dispersaron con la sequía de 1967, como consecuencia, 1.800 Km2 resultados contaminado. Todavía hoy en día, permanecer algunas horas en ese lugar supondría recibir una dosis muy elevada de radiactividad capaz de producir incluso la muerte. » El 20 de abril de 1973 nadie prestó ninguna atención particular al tanque 106 T en el área 200 oeste de la reserva de Handford (EEUU). Construido con hormigón reforzado con un alineamiento de acero de carbono en su fondo y en los lados, es cilíndrico de forma, de unos 23 metros de diámetro y 10 de profundo y está hundido en el suelo con unos dos metros de tierra sobre su techo en forma de cápsula. En abril del 1973, el tanque 106 T contenía residuos radiactivos de alta actividad procedentes de la planta de reprocesado de combustible Purex con alrededor de 1.5 millones de litros, principalmente en forma líquida. Entre el 20 de abril y el 8 de junio, este tanque dejó escapar al suelo, poco más de 435.000 litros de líquido absolutamente radiactivo conteniendo aproximadamente unos 40.000 curios de cesio-137, 14.000 curios de estoncio-90 y 4 curios de plutonio. La fuga sería la undécima registrada en Handford, no sería la última. » En noviembre de 1978, el biólogo disidente soviético Jaurés Medvedev informó de una supuesta catástrofe producida en la región soviética de Cheliablinsk, en los Urales del Sur, como consecuencia de haberse producido criticidad en la planta de tratamiento o almacenamiento de residuos radiactivos. La catástrofe había tenido lugar a fines de 1957 o principios de 1958, habría producido la muerte de centenares de personas y habría contaminado un área extensa. Informes de la CIA confirmaron, sin mayores precisiones, esta catástrofe, sabiéndose también que los Estados Unidos no tuvieron interés en señalarla, en su día, para no alertar sobre su propio programa nuclear. » A comienzos de abril de 1993 se desencadena un grave accidente en el depósito de residuos radiactivos de Tomsk. El 18 de julio del mismo año se produjo otra fuga radiactiva en la planta de Tcheliablinsk, que también procesa residuos radiactivos; el 2 de agosto, otro accidente en el almacén de Tcheliablinsk 40. La lista de accidentes en depósitos de residuos radiactivos se incrementa en forma peligrosa. Las estimaciones de sus consecuencias son alarmantes; 450.000 personas contaminadas, de las cuales más de 50.000 habrán recibido dosis considerables. Tragedias en el transporte A pesar de las precauciones tomadas, aviones de la Fuerza Aérea, mísiles y satélites de los Estados Unidos, con material radioactivo, han sufrido múltiples accidentes, demostrando que no hay transportes seguros. Un considerable número de colisiones produjeron víctimas y contaminación radiactiva. » Sucesos graves acaecieron en marzo de 1956, cuando se hundió un avión B- 47, que se dirigía a Florida, con dos cabezas nucleares "Florida". » En enero de 1961, un bombardero B- 52 se estrella, cargado con dos bombas nucleares de 24 megatones, mil veces más potentes que la de Hiroshima, en Carolina del Norte. » En junio de 1962, fracasaron dos ensayos con misiles nucleares, que dispersaron parte de su carga en la Isla Johnston del Pacífico; cuatro meses después, colisionaba un bombardero B- 52 con un avión nodriza KC-135, dejando caer otras dos bombas atómicas de 24 megatones sobre Kentucky. » En abril de 1964, al dispersar plutonio un satélite norteamericano. » En diciembre de 1965, cuando se hundió cerca de Okinawa un avión A-4E Skyhawk del portaaviones USS Ticonderonga cargado con una bomba atómica. » En 1968, un bombardero B- 52, con cuatro bombas atómicas, se estrella al aproximarse a la base de Thule en Groenlandia, el incendio provoca una dispersión de plutonio contaminante. También, muchos navíos y submarinos, con reactores o misiles atómicos, se han hundido, tanto de la flota americana, como en la soviética. » En 1959, la marina norteamericana hundió en el Atlántico los elementos del reactor del submarino USS Seawolf (SSN- 575) a 120 millas de Maryland. » En abril de 1963, el submarino nuclear Thresher (SSN- 593) se hunde a 100 millas de Massachusetts, con 129 personas a bordo. » En mayo de 1968, el submarino USS Scorpion (SSN- 589), con una tripulación de 99 personas, se hunde, con dos torpedos nucleares Astor, a 400 millas de las Azores. » También la flota submarina nuclear soviética ha padecido más de 25 accidentes graves. » Transportando material radioactivo, se hundió en marzo de 1968 el submarino del tipo Yankee 2 (K- 129), con casi 100 víctimas. » En abril de 1970 se hundió en el Golfo de Vizcaya el submarino November (K- 8), pereciendo 52 personas. » En junio de 1983 se hundió el submarino Charlie 2 (K- 429) de la Flota del Pacífico y en abril de 1989, el Komsomolets (K-278), dejando en el mar de Noruega 42 muertos. Además de las catástrofes militares, también se han producido accidentes "civiles". » El Gobierno británico autorizó el transporte clandestino, en vuelos regulares, de residuos radioactivos, en cajas que viajaban como "valija diplomática". » El propio Consejo de Seguridad Nuclear español reconoce que "una remesa de material radioactivo se vio envuelta en un accidente serio de aviación". » El 25 de agosto de 1984, en el Canal de la Mancha, colisionaron el transbordador alemán Olau Britannia, con 935 pasajeros a bordo, y el carguero francés » Mont Louis, propiedad de la Compagnie Géneral des Matiéres Nucléaires (COGEMA) y de la sociedad eléctrica belga Synatom, cargado con 375 toneladas de hexafluoruro de uranio, repartido en 60 contenedores. La alarma cundió en el Canal. Los trabajos de recuperación de los depósitos del carguero zozobrado duraron hasta el 4 de octubre. » Un ejemplo más de lo arriesgado de los transportes radioactivos lo proporciona la "odisea" del Akatsuki Maru, que entre noviembre y diciembre de 1992, transportó tonelada y media de plutonio desde Cherbourg (Francia) hasta Tokai (Japón). Una singladura de 25.000 km sin escalas porque numerosos países cerraron sus fronteras al que se denominó "Chernobil flotante", incluso países con centrales nucleares, como Brasil, Argentina o África del Sur. La carretera no aporta más seguridad a los transportes de substancias radioactivas. He aquí algunos ejemplos que ratifican esta afirmación: » El 19 de diciembre de 1980 se produce un accidente en un transporte de plutonio y otros materiales radioactivos por la Autopista 25 (Estados Unidos). » El 2 de noviembre de 1982 un camión militar con un misil Pershing- 1 sufrió un accidente en Walprechtsmeier (Alemania): un ciudadano murió, dos soldados resultaron heridos y mil doscientas personas fueron evacuadas. » En septiembre de 1984, otro transporte sufría un accidente en las carreteras alemanas, esta vez con un misil Pershing- II. El 20 de junio de 1985, dos camiones con cabezas explosivas colisionan en Helensburgh (Escocia). » El 10 de enero de 1987 se produce un accidente en una caravana con diez camiones, cargados con armas atómicas, cerca de Salisbury (Gran Bretaña). » Nuevamente el 5 de mayo de 1987 un transporte con un misil Pershing del ejército norteamericano sufría un accidente en Heilbronn (Alemania). Fuente: www.textoscientificos.com

Solo para fanáticos. Aquí les presentamos a… La Mole Cuak! Fuente: EL PEOR BLOG DEL MUNDO

Junto con el sombrero de la Princesa Beatriz, la carita de Grace Van Cutsem, ahijada del príncipe William, es uno de los memes más famosos del momento. Antes de que se acaben sus quince minutos de fama y sea olvidado, dando paso a la avasallante cantidad de memes sobre la muerte de Osama, les dejo algunos de los mejores ejemplos del meme de la pequeña Grace. De regalo esta imagen de Grace Van Cutsem para que fabriques tu propio meme. ¡Pero rápido, que los de Osama ya están copando la web! Chau!!!!! Fuente: EL PEOR BLOG DEL MUNDO