A pesar de que los padres y madres crean que no queda nada por hablar sobre sexualidad o conducta sexual con sus hijos e hijas, lo importante es saber si se atreven a hacerlo o no. Muchos padres piensan que sus hijos saben más que ellos o que incluso es un tema que pueden postergar hasta la adultez.
Sin embargo, no me refiero a hablar sobre vida sexual activa sino a la experiencia afectiva de relacionarse con otra persona. Es allí donde radica el iniciar o no una vida sexual activa.
La mayoría de las madres y padres hablan con sus hijos e hijas de postergar sus deseos sexuales, de anticoncepción, de enfermedades de transmisión sexual e incluso de embarazos y abortos. Pero debemos ser firmes en resaltar que esto es sólo una parte de la sexualidad.
Denis Sonet, en el libro Su Primer Beso advierte que “vivir una sexualidad plena y feliz es, de hecho, tejer una relación satisfactoria con un ser diferente”. Y recordemos también que estas serán las bases de una vida sexual sana con su futura pareja, con lo cual podemos prever muchas de las insatisfacciones y disfunciones sexuales de las cuales he escrito en artículos pasados.
Las primeras relaciones de los adolescentes serán la base sobre la que se construirán sus relaciones futuras, y ningún padre o madre quiere que su hijo sufra desencantos que se pudieron prever y que incluso pueden llevarlos a entrar y salir de una a otra relación.
¿Entonces qué podemos enseñarle a nuestros hijos e hijas? Las alegrías de la relación: es ayudarle al o la adolescente a descubrir que la sexualidad no es sólo la satisfacción de una necesidad, sino la acogida de otro con todo cuanto es, y que la comunicación y la expresión de ternura son las condiciones indispensables para una vida sexual.
La diferencia: Los géneros se complementan. La idea de que uno es mejor que el otro no debe existir. Ni chicas bobas, ni chicos machistas. La idea de los estereotipos detiene el crecimiento emocional.
El respeto: A nadie le gusta ser tratado como un objeto. Todo ser humano quiere ser respetado como persona. El adolescente tiende a ver al otro como un instrumento de placer destinado a satisfacerlo. El y la adolescente deben tomar conciencia de su propio deseo de ser respetado, a considerar al otro persona y no un artículo de consumo.
Es ayudar al y a la adolescente a aceptar el derecho del otro a sentir y reaccionar a su manera, es también el ayudarlo a aceptar el consentimiento o el rechazo de la otra persona y a tener paciencia.
Responsabilidad: Es aprender las consecuencias de sus actos. Es aprender a sentir lo que se dice y no a decir lo que el otro quiere escuchar para satisfacer una necesidad.
Mirar hacia el futuro: Para el adolescente el futuro es algo lejano, incluso puede parecerle hasta peligroso. Por eso los padres deben escuchar sus temores, darle sentido a sus vidas y aliento dentro de un mundo pesimista.
Dialogar: Es nuestro recurso más fuerte como padres y madres. Significa escuchar y permitir que expresen lo que sienten, comprender y empatizar con la emoción.
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