El campo pierde unos 500 millones de dólares por rechazar el esquema de retenciones móviles
“Mi voto no es positivo”, parece que en lospapeles no favorece a la gente del campo. Mucho se festejó el voto encontra al Gobierno que hizo el vicepresidente Julio Cobos en elCongreso, pero actualmente la derogación de las retenciones móvilesprovocará que en el 2009 los ruralistas se pierdan de ganar 500millones de dólares.
Por la caída del precio internacional de los commodities, desde elviernes 3 de octubre a los productores les hubiese convenido queestuvieran vigentes las retenciones móviles propuestas por el Gobierno,con el que se establecía un mecanismo por el cual la alícuota a lasexportaciones subía o bajaba de acuerdo al precio de los granos, enlugar del sistema fijo que rige en la actualidad.
La soja tenía entonces un valor muy superior al actual, que llevabalas retenciones a más del 40%, en lugar del 35% vigente. Pero con lacaída del precio, si estuviera vigente el esquema móvil, lasretenciones habrían oscilado en los últimos días por debajo de laalícuota fija actual. El mínimo se tocó ayer, con una cotización de 362dólares a la que le habría correspondido una retención del 33,4 porciento, publica Clarín.
La consultora Bein calculó que con los precios agrícolas actuales,el Fisco recaudaría por retenciones (de granos y de otros productos)31.432 millones de pesos, 1.621 millones menos que con el esquema fijo;ese monto es el que se pierde de ganar el campo.
El saldo favorable que obtendrían en 2009 los productores con lasretenciones móviles subiría a 4.157 millones de pesos si la soja cae un15% y a $ 4.939 millones si la caída llega al 30%. Pero si la tendenciade los valores agrícolas se revierte, la pérdida sería mayor: conprecios un 30% superiores a los actuales, deberían pagar 6.064 millonesde pesos más que con las retenciones fijas.
Por su parte, la consultora Abeceb, destacaron, sin embargo, que lamayor diferencia en torno a la recaudación por retenciones está dadapor el impacto directo del precio, más allá de lo que pasaría siestuviese vigente el esquema que rechazó Cobos. "Con la soja a 500dólares, se estimaba para 2009 que el total de retenciones llegaría a45.900 millones de pesos, pero con la soja a 350 (poco menos que elvalor actual), la recaudación caería en 13.900 millones de pesos",explicaron.
Si el precio del poroto cae más, el problema crecerá en formaexponencial: la recaudación por retenciones, con el sistema actual,bajará a 27.500 millones de pesos. Pero a eso se sumará que, según losanalistas, por debajo de los 340 dólares por tonelada la actividad setorna insostenible para un amplio segmento de productores.
Al parecer, el campo se va a terminar perjudicando económicamente con el festejado voto “no positivo”.
El conflicto con el campo
Biolcati: "Me gustaron muchos conceptos de la Presidenta"
El titular de la SRA elogió las medidas; Buzzi disconforme
"Me gustaron muchos conceptos de la Presidenta, las medidas son unpaso en el sentido correcto." Con esas palabras sorprendió ayer elpresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Luis Biolcati,apenas terminado el paro rural de seis días.
Los anuncios para el campo hechos anteayer por la presidentaCristina Kirchner podrían ser el inicio de una nueva dinámica de laComisión de Enlace. Biolcati recibió las medidas con elogios, mientrasque el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), EduardoBuzzi, cuestionó los escasos montos asignados para hacer frente a lasequía.
"No podemos estar jugando a Boca-River. Ahora hay que ponerse lacamiseta de la selección nacional", dijo Biolcati, al usar una metáforafutbolística para expresar los ánimos conciliadores que cree que debenregir desde ahora la relación entre el Gobierno y el campo. "Ya esmomento de limar asperezas", destacó.
Biolcati sostuvo que hay que sacarle "lo folklórico" al discursopresidencial y que las que las ofensas se van a ir apagando solas.
"Monto insignificante"
Buzzi, en cambio, se mostró disconforme con la ayuda destinada a lasequía. "Es un monto insignificante si se analizan las pérdidas, noalcanza ni para la provincia de Santa Fe", sostuvo. Y señaló que elcampo le aportó al Gobierno casi 25 millones de dólares, en concepto deretenciones, en los últimos cinco años.
"Para los pequeños y medianos productores, para los que estuvieronen la ruta, no hubo ninguna medida. La Presidenta nos tienesancionados", se quejó el dirigente de FAA.
Si bien cuestionó las medidas, Buzzi advirtió cambios en el tono dela Presidenta. "Cristina entendió que el camino no es la provocación yla confrontación. El discurso fue al menos neutro, quizá conciliador",dijo Buzzi y señaló que la Presidenta ya "hizo experiencia" en larelación con el campo.
Buzzi valoró que el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, abriera un puente al diálogo a la Comisión de Enlace.
El titular de Confederaciones Rurales de Buenos Aires (CRA), MarioLlambías, se mostró algo escéptico: "Como anuncios son buenos, pero hayque ver adónde llegan". Y marcó que fue un informe para "gente que noconoce el tema".
Llambías no quiso opinar sobre el tono de la Presidenta, pero dijo:"No nos sentimos tocados por el llamado al patriotismo. En el interior,se vive con más fuerza que como lo viven los K".
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1058354&pid=5200693&toi=6276
La guerra gaucha se define por otros medios
El campo se enfrenta a una crisis de crecimiento que lo empuja a undebate interno sobre su identidad política. Silvio Santamarina.
Ni 200 mil, ni 3 mil: 30 mil. La Mesa de Enlace no esperaba juntaren el acto de cierre del paro agropecuario, organizado en San Pedro elmiércoles 8, la contundente cifra de 200 mil asistentes, aquellos quecoparon el barrio de Palermo para manifestarse en contra de laresolución 125. Pero tampoco pudo digerir los escasos 5 mil chacarerosque se movilizaron a la ruta 9 para sostener la protesta del campo.“Acá tenía que haber 30 mil productores”, se lamentaba por lo bajo unseñor que se protegía del sol con un sombrero de la Federación Agraria,mientras en el palco sampedrino, su líder, Alfredo De Angeli, se poníaronco maldiciendo a los colegas que bajaron los brazos, cansados detantos meses de confrontación sin tregua. Aunque la novedad no fuetítulo en todos los medios, lo cierto es que así comenzó su discurso elcaudillo con más rating de Entre Ríos: no golpeando a la Casa Rosada,sino tirando cachetazos hacia adentro de la familia rural. Dicen en suentorno que Alfredo está deprimido, que ésta es su peor semana en loque va del año.
En Buenos Aires, hasta la carpa verde montada frente al CongresoNacional tiene problemas: el alquiler estaba pago hasta ayer y sumanager, Juan Carlos Alderete, líder de los desocupados por laCorriente Clasista y Combativa, busca entre sus aliados sojeros alguienque abra el bolsillo y le dé oxígeno financiero para unas jornadas másde lucha testimonial.
Al acto de San Pedro faltaron muchos, y eso explica fácilmente losnúmeros de la deserción campestre. No fueron las celebridades políticasy empresariales que habían dado el presente hace apenas dos meses.Tampoco llegó una adhesión del vicepresidente Julio Cobos, que estádemasiado ocupado con su maratón mediática, las dudosas ofertas que lellueven de todo el abanico político para encabezar listas en 2009 y losmensajes algo intimidatorios que recibe de los soldados K. Ni siquieraaportaron unos miles –podrían ser cientos de miles, según los padrones–los supuestos homenajeados de la tarde: el miércoles fue el Día delTrabajador Rural, y desde el palco de la Mesa de Enlace se les dedicóun cariñoso saludo a los ausentes, que puso en evidencia más que nuncala incompleta alianza social del campo. Con una salvedad: aunque ellíder de los peones rurales, el poderoso sindicalista Gerónimo “Momo”Venegas, no fue a San Pedro, sí aporta –según confiaron susurrando losorganizadores detrás del palco– mucho de las gruesas arcas de la UATRE(Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores) a las necesidades de lalogística política patronal. Pero ni los ruralistas ni el oficialismoquieren arriesgarse a desenredar esa madeja de intereses cruzados ymanejos opacos de caja política.
El gran faltazo en esta semana de protesta agraria fue el de laclase media urbana, ese ente político gaseoso que infla y desinflaliderazgos a ritmo de zapping, que hace estallar gobiernos y reventarplanes económicos, pero que –precisamente por su volatilidad– es másobjeto de manipulación y escarnio que sujeto de alianzas sociopolíticasprofundas y sustentables. Esa clase media que recibió los retospaternalistas de Néstor Kirchner durante la Guerra Gaucha, hoy seolvidó del campo, un poco por hastío y otro poco por la ola de terrormonetario que recorre el planeta: muchos ciudadanos que cortaronavenidas a golpe de cacerola, ahora hacen cola en las casas de cambiobuscando relleno para sus sommiers. Y esto no es una crítica al estiloIgnacio Copani; porque la media no es la única clase que está corriendoa buscar refugio financiero en plena tormenta.
No se trata de concluir que el último paro del campo fue unfracaso. Al contrario, fue un éxito, si tenemos en cuenta que duranteuna semana la dirigencia rural logró casi paralizar los mercados devacunos y de granos. Pero fue un exitoso lock out patronal, como lesgusta decir a los intelectuales filokirchneristas. Desde la perspectivapolítica fue un paso atrás, no necesariamente irreversible, aunque símarca una crisis de crecimiento del movimiento ruralista, al que luegode una acelerada acumulación de consenso público de pronto se le pinchóla burbuja.
¿Y AHORA QUÉ? Un libro de la politóloga norteamericana Amy Gutmannque acaba de editarse en Argentina (La identidad en democracia) ayuda apensar el dilema fatal de los grupos de interés o de identidad en eljuego de las democracias posmodernas. Ante la devaluación de larepresentatividad de los partidos políticos tradicionales, la irrupciónde grupos de reivindicación de derechos sectoriales (sean económicos,culturales, raciales, religiosos o una mezcla de ellos) enciende lamística de la democracia deliberativa, y genera adhesiones y simpatíasque, sumadas, pueden poner en jaque hasta a un gobierno. El problema esque, pasado ese clímax republicano inicial, las mayorías entusiasmadaspor ese oasis libertario y participativo se empiezan a dar cuenta deque la agenda que se puso en discusión no contempla necesariamente losintereses de todos, ni siquiera de la mayoría, sino que refleja losintereses de un grupo minoritario. Ahí se deshace el hechizo que unía agente muy diversa bajo una misma consigna. Es decir que detrás de unfenómeno de participación espontánea y masiva puede aparecer unadinámica de lobby sectorial que –en sus versiones aberrantes– puedevolverse incluso antidemocrática. La foto del ex “ingeniero” Blumbergen la manifestación ruralista de Palermo es un símbolo de este drama delas repúblicas sin partidos.
Ésa es la discusión política interna que hoy mantienen losintegrantes de la Mesa de Enlace. Seguir como frente gremial de losempresarios rurales o saltar la tranquera y defender los intereses delcampo desde la política electoral. Todos los jefes de las entidadesrurales han recibido ofertas para integrarse a las boletas de 2009. Dehecho, el titular de CRA, Mario Llambías, habló en su discurso delmiércoles de hacer valer el peso del campo en 2009 y 2011. Ya es casiun hecho que las segundas y terceras líneas de las entidades colocarána muchos de sus integrantes en listas de distintos partidos para pelearlas próximas elecciones. Sin embargo, no está claro si el campo tendráuna estrategia electoral unificada. Una variante a la dispersión laplantea el único partido que fue como tal a San Pedro, el grupo PampaSur, que impulsa un modelo de partido del campo inspirado en el CountryParty de Australia, que desde 1920 integra coaliciones de gobierno y enla actualidad controla el 10% del Parlamento australiano. Pero esdifícil que la idea prenda en la Mesa de Enlace antes de 2009.
En la otra vereda queda el Gobierno, todavía masticando la derrota,pero empezando a saborear la venganza de ver al campo ahogado por lasequía y confundido por la caída del rating minuto a minuto de DeAngeli. Ahora Kirchner piensa en otra guerra verde, donde el enemigo separece demasiado a George Washington.
http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=12235
Una dura interna divide a la cúpula de la dirigencia rural
El dirigente de Fedaración Agraria, Alfredo De Angeli, cuestionó elreciente plan oficial para el sector. Sin embargo, el titular de laRural, Hugo Biolcati, dijo que en vez de jugar "al Boca-River hay quejugar para la Selección"
Nuevas diferencias se hicieron manifiestas hoy dentro de la Mesade Enlace tras los anuncios de la presidente Cristina Kirchner deaumentar los subsidios a pequeños productores, dado que mientras parala Sociedad Rural se trató de medidas que van "en el sentido correcto",para la Federación Agraria no solucionan "nada".
"Las medidas fueron anunciadas, vamos a ver cómo las reparten. Paralo que estamos reclamando no se solucionó nada. Lechería, los granos,para las retenciones, menos. Hay que ver a qué regiones se les danretribuciones", se quejó el titular de la Federación Agraria de EntreRíos, Alfredo De Angeli.
En declaraciones radiales, el ruralista advirtió que "con estapolítica, seguro que va a haber menos granos, menos carne y menosleche".
No obstante, reconoció que "estas medidas sirven para las economíasregionales", aunque dudó sobre cómo se pondrán en práctica las mismas.
El jueves pasado, el Gobierno anunció un fondo de 900 millones dedólares para obras de infraestructura en áreas rurales; créditosblandos del Banco Nación por un monto de 1.000 millones de pesos, y unaasignación de un fondo especial de 230 millones de pesos para atender alos productores afectados por la sequía.
"Si el intendente que es kirchnerista, seguro que va a recibir ese dinero para hacer política partidaria", criticó De Angeli.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA),Hugo Biolcati, se mostró conforme con las palabras de la presidentaCristina Fernández de Kirchner.
"Me gustaron muchos conceptos de la Presidenta, las medidas son unpaso en el sentido correcto", aseveró Biolcati, en contraposición a lasquejas de la Federación Agraria.
Según el presidente de La Rural, "no podemos estar jugando aBoca-River" todo el tiempo, sino que llegó el momento de "ponerse lacamiseta de la selección nacional" y de "limar asperezas".
“Mi voto no es positivo”, parece que en lospapeles no favorece a la gente del campo. Mucho se festejó el voto encontra al Gobierno que hizo el vicepresidente Julio Cobos en elCongreso, pero actualmente la derogación de las retenciones móvilesprovocará que en el 2009 los ruralistas se pierdan de ganar 500millones de dólares.
Por la caída del precio internacional de los commodities, desde elviernes 3 de octubre a los productores les hubiese convenido queestuvieran vigentes las retenciones móviles propuestas por el Gobierno,con el que se establecía un mecanismo por el cual la alícuota a lasexportaciones subía o bajaba de acuerdo al precio de los granos, enlugar del sistema fijo que rige en la actualidad.
La soja tenía entonces un valor muy superior al actual, que llevabalas retenciones a más del 40%, en lugar del 35% vigente. Pero con lacaída del precio, si estuviera vigente el esquema móvil, lasretenciones habrían oscilado en los últimos días por debajo de laalícuota fija actual. El mínimo se tocó ayer, con una cotización de 362dólares a la que le habría correspondido una retención del 33,4 porciento, publica Clarín.
La consultora Bein calculó que con los precios agrícolas actuales,el Fisco recaudaría por retenciones (de granos y de otros productos)31.432 millones de pesos, 1.621 millones menos que con el esquema fijo;ese monto es el que se pierde de ganar el campo.
El saldo favorable que obtendrían en 2009 los productores con lasretenciones móviles subiría a 4.157 millones de pesos si la soja cae un15% y a $ 4.939 millones si la caída llega al 30%. Pero si la tendenciade los valores agrícolas se revierte, la pérdida sería mayor: conprecios un 30% superiores a los actuales, deberían pagar 6.064 millonesde pesos más que con las retenciones fijas.
Por su parte, la consultora Abeceb, destacaron, sin embargo, que lamayor diferencia en torno a la recaudación por retenciones está dadapor el impacto directo del precio, más allá de lo que pasaría siestuviese vigente el esquema que rechazó Cobos. "Con la soja a 500dólares, se estimaba para 2009 que el total de retenciones llegaría a45.900 millones de pesos, pero con la soja a 350 (poco menos que elvalor actual), la recaudación caería en 13.900 millones de pesos",explicaron.
Si el precio del poroto cae más, el problema crecerá en formaexponencial: la recaudación por retenciones, con el sistema actual,bajará a 27.500 millones de pesos. Pero a eso se sumará que, según losanalistas, por debajo de los 340 dólares por tonelada la actividad setorna insostenible para un amplio segmento de productores.
Al parecer, el campo se va a terminar perjudicando económicamente con el festejado voto “no positivo”.
El conflicto con el campo
Biolcati: "Me gustaron muchos conceptos de la Presidenta"
El titular de la SRA elogió las medidas; Buzzi disconforme
"Me gustaron muchos conceptos de la Presidenta, las medidas son unpaso en el sentido correcto." Con esas palabras sorprendió ayer elpresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Luis Biolcati,apenas terminado el paro rural de seis días.
Los anuncios para el campo hechos anteayer por la presidentaCristina Kirchner podrían ser el inicio de una nueva dinámica de laComisión de Enlace. Biolcati recibió las medidas con elogios, mientrasque el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), EduardoBuzzi, cuestionó los escasos montos asignados para hacer frente a lasequía.
"No podemos estar jugando a Boca-River. Ahora hay que ponerse lacamiseta de la selección nacional", dijo Biolcati, al usar una metáforafutbolística para expresar los ánimos conciliadores que cree que debenregir desde ahora la relación entre el Gobierno y el campo. "Ya esmomento de limar asperezas", destacó.
Biolcati sostuvo que hay que sacarle "lo folklórico" al discursopresidencial y que las que las ofensas se van a ir apagando solas.
"Monto insignificante"
Buzzi, en cambio, se mostró disconforme con la ayuda destinada a lasequía. "Es un monto insignificante si se analizan las pérdidas, noalcanza ni para la provincia de Santa Fe", sostuvo. Y señaló que elcampo le aportó al Gobierno casi 25 millones de dólares, en concepto deretenciones, en los últimos cinco años.
"Para los pequeños y medianos productores, para los que estuvieronen la ruta, no hubo ninguna medida. La Presidenta nos tienesancionados", se quejó el dirigente de FAA.
Si bien cuestionó las medidas, Buzzi advirtió cambios en el tono dela Presidenta. "Cristina entendió que el camino no es la provocación yla confrontación. El discurso fue al menos neutro, quizá conciliador",dijo Buzzi y señaló que la Presidenta ya "hizo experiencia" en larelación con el campo.
Buzzi valoró que el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, abriera un puente al diálogo a la Comisión de Enlace.
El titular de Confederaciones Rurales de Buenos Aires (CRA), MarioLlambías, se mostró algo escéptico: "Como anuncios son buenos, pero hayque ver adónde llegan". Y marcó que fue un informe para "gente que noconoce el tema".
Llambías no quiso opinar sobre el tono de la Presidenta, pero dijo:"No nos sentimos tocados por el llamado al patriotismo. En el interior,se vive con más fuerza que como lo viven los K".
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1058354&pid=5200693&toi=6276
La guerra gaucha se define por otros medios
El campo se enfrenta a una crisis de crecimiento que lo empuja a undebate interno sobre su identidad política. Silvio Santamarina.
Ni 200 mil, ni 3 mil: 30 mil. La Mesa de Enlace no esperaba juntaren el acto de cierre del paro agropecuario, organizado en San Pedro elmiércoles 8, la contundente cifra de 200 mil asistentes, aquellos quecoparon el barrio de Palermo para manifestarse en contra de laresolución 125. Pero tampoco pudo digerir los escasos 5 mil chacarerosque se movilizaron a la ruta 9 para sostener la protesta del campo.“Acá tenía que haber 30 mil productores”, se lamentaba por lo bajo unseñor que se protegía del sol con un sombrero de la Federación Agraria,mientras en el palco sampedrino, su líder, Alfredo De Angeli, se poníaronco maldiciendo a los colegas que bajaron los brazos, cansados detantos meses de confrontación sin tregua. Aunque la novedad no fuetítulo en todos los medios, lo cierto es que así comenzó su discurso elcaudillo con más rating de Entre Ríos: no golpeando a la Casa Rosada,sino tirando cachetazos hacia adentro de la familia rural. Dicen en suentorno que Alfredo está deprimido, que ésta es su peor semana en loque va del año.
En Buenos Aires, hasta la carpa verde montada frente al CongresoNacional tiene problemas: el alquiler estaba pago hasta ayer y sumanager, Juan Carlos Alderete, líder de los desocupados por laCorriente Clasista y Combativa, busca entre sus aliados sojeros alguienque abra el bolsillo y le dé oxígeno financiero para unas jornadas másde lucha testimonial.
Al acto de San Pedro faltaron muchos, y eso explica fácilmente losnúmeros de la deserción campestre. No fueron las celebridades políticasy empresariales que habían dado el presente hace apenas dos meses.Tampoco llegó una adhesión del vicepresidente Julio Cobos, que estádemasiado ocupado con su maratón mediática, las dudosas ofertas que lellueven de todo el abanico político para encabezar listas en 2009 y losmensajes algo intimidatorios que recibe de los soldados K. Ni siquieraaportaron unos miles –podrían ser cientos de miles, según los padrones–los supuestos homenajeados de la tarde: el miércoles fue el Día delTrabajador Rural, y desde el palco de la Mesa de Enlace se les dedicóun cariñoso saludo a los ausentes, que puso en evidencia más que nuncala incompleta alianza social del campo. Con una salvedad: aunque ellíder de los peones rurales, el poderoso sindicalista Gerónimo “Momo”Venegas, no fue a San Pedro, sí aporta –según confiaron susurrando losorganizadores detrás del palco– mucho de las gruesas arcas de la UATRE(Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores) a las necesidades de lalogística política patronal. Pero ni los ruralistas ni el oficialismoquieren arriesgarse a desenredar esa madeja de intereses cruzados ymanejos opacos de caja política.
El gran faltazo en esta semana de protesta agraria fue el de laclase media urbana, ese ente político gaseoso que infla y desinflaliderazgos a ritmo de zapping, que hace estallar gobiernos y reventarplanes económicos, pero que –precisamente por su volatilidad– es másobjeto de manipulación y escarnio que sujeto de alianzas sociopolíticasprofundas y sustentables. Esa clase media que recibió los retospaternalistas de Néstor Kirchner durante la Guerra Gaucha, hoy seolvidó del campo, un poco por hastío y otro poco por la ola de terrormonetario que recorre el planeta: muchos ciudadanos que cortaronavenidas a golpe de cacerola, ahora hacen cola en las casas de cambiobuscando relleno para sus sommiers. Y esto no es una crítica al estiloIgnacio Copani; porque la media no es la única clase que está corriendoa buscar refugio financiero en plena tormenta.
No se trata de concluir que el último paro del campo fue unfracaso. Al contrario, fue un éxito, si tenemos en cuenta que duranteuna semana la dirigencia rural logró casi paralizar los mercados devacunos y de granos. Pero fue un exitoso lock out patronal, como lesgusta decir a los intelectuales filokirchneristas. Desde la perspectivapolítica fue un paso atrás, no necesariamente irreversible, aunque símarca una crisis de crecimiento del movimiento ruralista, al que luegode una acelerada acumulación de consenso público de pronto se le pinchóla burbuja.
¿Y AHORA QUÉ? Un libro de la politóloga norteamericana Amy Gutmannque acaba de editarse en Argentina (La identidad en democracia) ayuda apensar el dilema fatal de los grupos de interés o de identidad en eljuego de las democracias posmodernas. Ante la devaluación de larepresentatividad de los partidos políticos tradicionales, la irrupciónde grupos de reivindicación de derechos sectoriales (sean económicos,culturales, raciales, religiosos o una mezcla de ellos) enciende lamística de la democracia deliberativa, y genera adhesiones y simpatíasque, sumadas, pueden poner en jaque hasta a un gobierno. El problema esque, pasado ese clímax republicano inicial, las mayorías entusiasmadaspor ese oasis libertario y participativo se empiezan a dar cuenta deque la agenda que se puso en discusión no contempla necesariamente losintereses de todos, ni siquiera de la mayoría, sino que refleja losintereses de un grupo minoritario. Ahí se deshace el hechizo que unía agente muy diversa bajo una misma consigna. Es decir que detrás de unfenómeno de participación espontánea y masiva puede aparecer unadinámica de lobby sectorial que –en sus versiones aberrantes– puedevolverse incluso antidemocrática. La foto del ex “ingeniero” Blumbergen la manifestación ruralista de Palermo es un símbolo de este drama delas repúblicas sin partidos.
Ésa es la discusión política interna que hoy mantienen losintegrantes de la Mesa de Enlace. Seguir como frente gremial de losempresarios rurales o saltar la tranquera y defender los intereses delcampo desde la política electoral. Todos los jefes de las entidadesrurales han recibido ofertas para integrarse a las boletas de 2009. Dehecho, el titular de CRA, Mario Llambías, habló en su discurso delmiércoles de hacer valer el peso del campo en 2009 y 2011. Ya es casiun hecho que las segundas y terceras líneas de las entidades colocarána muchos de sus integrantes en listas de distintos partidos para pelearlas próximas elecciones. Sin embargo, no está claro si el campo tendráuna estrategia electoral unificada. Una variante a la dispersión laplantea el único partido que fue como tal a San Pedro, el grupo PampaSur, que impulsa un modelo de partido del campo inspirado en el CountryParty de Australia, que desde 1920 integra coaliciones de gobierno y enla actualidad controla el 10% del Parlamento australiano. Pero esdifícil que la idea prenda en la Mesa de Enlace antes de 2009.
En la otra vereda queda el Gobierno, todavía masticando la derrota,pero empezando a saborear la venganza de ver al campo ahogado por lasequía y confundido por la caída del rating minuto a minuto de DeAngeli. Ahora Kirchner piensa en otra guerra verde, donde el enemigo separece demasiado a George Washington.
http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=12235
Una dura interna divide a la cúpula de la dirigencia rural
El dirigente de Fedaración Agraria, Alfredo De Angeli, cuestionó elreciente plan oficial para el sector. Sin embargo, el titular de laRural, Hugo Biolcati, dijo que en vez de jugar "al Boca-River hay quejugar para la Selección"
Nuevas diferencias se hicieron manifiestas hoy dentro de la Mesade Enlace tras los anuncios de la presidente Cristina Kirchner deaumentar los subsidios a pequeños productores, dado que mientras parala Sociedad Rural se trató de medidas que van "en el sentido correcto",para la Federación Agraria no solucionan "nada".
"Las medidas fueron anunciadas, vamos a ver cómo las reparten. Paralo que estamos reclamando no se solucionó nada. Lechería, los granos,para las retenciones, menos. Hay que ver a qué regiones se les danretribuciones", se quejó el titular de la Federación Agraria de EntreRíos, Alfredo De Angeli.
En declaraciones radiales, el ruralista advirtió que "con estapolítica, seguro que va a haber menos granos, menos carne y menosleche".
No obstante, reconoció que "estas medidas sirven para las economíasregionales", aunque dudó sobre cómo se pondrán en práctica las mismas.
El jueves pasado, el Gobierno anunció un fondo de 900 millones dedólares para obras de infraestructura en áreas rurales; créditosblandos del Banco Nación por un monto de 1.000 millones de pesos, y unaasignación de un fondo especial de 230 millones de pesos para atender alos productores afectados por la sequía.
"Si el intendente que es kirchnerista, seguro que va a recibir ese dinero para hacer política partidaria", criticó De Angeli.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA),Hugo Biolcati, se mostró conforme con las palabras de la presidentaCristina Fernández de Kirchner.
"Me gustaron muchos conceptos de la Presidenta, las medidas son unpaso en el sentido correcto", aseveró Biolcati, en contraposición a lasquejas de la Federación Agraria.
Según el presidente de La Rural, "no podemos estar jugando aBoca-River" todo el tiempo, sino que llegó el momento de "ponerse lacamiseta de la selección nacional" y de "limar asperezas".