Estos son las ultimas entradas del blog de este amargo en Olé el miercoles 31 de Marzo dijo:Perdón Angelito, Beto, Enzo, Ramón, perdón River ¿Este era el famoso Y2K? La llegada del año 2000 generó mil y una especulaciones y profecías, casi ninguna cumplida. Nadie dijo que River iba a mutar de equipo fantástico de luces, éxitos y gloria, en uno apagado, gris, triste y frustrado que se arrastra pidiendo la limosna de no descender. El muchacho que prometía ser un presidente que cambiara la historia de hombres de saco y corbata escondidos en palcos privados por un tipo común y corriente que caminara los pasillos con la camiseta puesta volcó. José María Aguilar armó una dupla inolvidable con Mario Israel que nos dejó de rodillas y amordazados. Hoy nos encontramos con un River que rompió todos los récords negativos, que pierde con cualquiera y que va a arrancar, de no mediar un milagro, último en la tabla de los promedios de la próxima temporada. Las fotos que nunca se publican de los equipos que ilustran esta página hablan, gritan, explican lo devastadora de la situación. Antes, River les daba espacio a los chicos de las Inferiores para que sumaran su talento a un equipo hecho y derecho, hoy los empujamos a la Primera para que nos resuelvan los problemas. Antes, tenías que ser muy bueno para llegar a ser titular. Ahora, si andás más o menos, pum, a la cancha. Hay una necesidad... Se vendió por millones pero también se compró por millones. El problema es que se compró mal. La acusación más leve sería decir que los encargados de las compras no sabían o se equivocaron. Dejémoslo ahí. Ya darán su resultados las auditorías encargadas por Passarella. Nos dejaron en la ruina, mendigando sumar algún puntito que nos evite el harakiri de irnos a la B. Ya las cargadas con ese espinoso tema forman parte del folclore de cada domingo, situación que no resulta placentera, especialmente porque es concreto el peligro. Por supuesto también hubo, en esta década infame, algunas alegrías, títulos que siempre vienen bien, triunfos en los clásicos, la vaselina de Rojas, el taquito del Pipita Higuaín. Pero gana lo malo y hoy, en el balance, da un rojo clamoroso. Sin ensuciar a nadie, miren este caprichoso equipo armado con incorporaciones del ciclo: Leyenda; Del Campo, Loeschbor, Máximo Lucas y Virviescas; Omar Merlo, Pato Sosa, Lussenhoff y Toja; Oberman y de nueve, por supuesto, dejamos afuera a Fonseca, Esnaider para poner al inigualable Paco Gerlo. Las hinchadas rivales ya nos cargan con la B. Antes, se iban con el arco roto. el martes 30 de Marzo dijo:Nadie pelea el descenso con pibes y menos River Ya está, queridos compañeros de angustias. Más no se puede decir. No pueden más. Les queda grande la situación. Mandamos al muere a los chicos del club, los grandes no tienen respuesta, más allá de la transpiración y un poco de vergüenza. Estamos completamente locos si creemos que de esta situación, en la que Rambo se haría popó, vamos a salir adelante con chicos del kinder. Ya no da ni para enojarse. ¿Quién va a levantar este muerto? ¿Alguien tiene alguna idea? Después de la frustración del clásico, se repitieron las charlas entre riverplatenses y existe un sentimiento unánime de que esto así no puede seguir más. Que si no cambiamos urgente, nos vamos a la miércoles. ¿Quién va a poner orden? ¿Passarella? Ya no juega. ¿Astrada? No puede. El problema es el equipo, los que salen a la cancha, los que juegan. ¿Quién habla? ¿Quién manda? ¿A alguno, además de Almeyda, se le conoce la voz? Una voz que suene firme y sea respetada, por compañeros y rivales. No, no hay. Eso se construye, si hay pasta, con tiempo y batallas. Un tiempo que hoy no hay. Le duele en los huesos a River cada mala noticia incluso durante un partido, cada situación adversa, un bife es una trompada de Maidana, cae de rodillas y no se levanta más. A diferencia del garrón de Boca, ayer por lo menos se intentó dar vuelta la historia en el ST, pero con tibieza. ¿Con quién atacamos? Funes Mori, Villalva, Mauro Díaz, Pereyra... ¿quieren que siga? Son buenos chicos, pero me parece que no se está entendiendo que hay mucha presión, que estamos hablando de descenso, que de las situaciones límite nos tienen que sacar hombres, pero hombres en plenitud, no históricos que vienen a dar una mano o a dar las hurras. No es la intención instalar el pánico pero quién va a venir. Supongamos que aparece la billetera, ¿quién va a arriesgarse a irse al descenso con River? No sueñen con Saviola y Aimar, con Crespo o Cavenaghi. Ni con Demichelis o Mascherano. No vienen. Ojalá venga D'Alessandro, sería fundamental y otra prueba más de su carácter. No sé qué pasará por la cabeza de Passarella en estos días, dicen que está obsesionado en eliminar una corrupción enquistada, loable y necesaria tarea, pero por favor Daniel, dale bola al fútbol, esto también es terminal. No hay resto anímico en la adversidad. ¿Qué planeará Passarella? el Viernes 26 de Marzo dijo: Un clásico que no tiene ninguna importancia El título de este artículo es toda una demostración de lo que se vive hoy en River. No importa perder prestigio, pisotearlo, que nos carguen con la B, pelear los promedios desde abajo. Vivimos de la caza y de la pesca, nos revolcamos en la tristeza, nos humillamos contra cualquier equipo de veteranos con las alforjas cargadas de títulos pero peleados como perros y gatos que pierden con cualquiera, salimos últimos, damos lástima, no tenemos jerarquía y todo sigue igual, todo sigue igual de mal. Entonces, asistimos en silencio a las explicaciones de Astrada como si nada. Yo vi otro partido. River dio vergüenza. No interesa detenerse tanto en consideraciones tácticas, porque la verdad, con el rendimiento de los jugadores, no hay táctica que sirva. Respecto de la polémica sobre la actitud, un dato que refuta cualquier polémica es que perdimos todas las pelotas divididas. También hay un problema de aptitud. ¿Cómo se explica el gol que se perdió Funes Mori en el PT? ¿Es una falla de actitud? ¿De no tener personalidad todavía? Puede ser una lectura: el pibe está verde y se vio tan solo frente a una gran oportunidad que se apichonó. Esta teoría implicaría que, con más rodaje, Funes Mori en esa situación sabrá que es suave al otro palo o reventarle la cabeza al arquero, pero nunca suave al arquero. Ahora, vayamos al caso Cabral. Un central que sale por abajo, dándole la pelota a un contención rústico que está en la puerta del área de espaldas a sus rivales, o sea que no sabe quién tiene atrás, pone en un compromiso, en este caso a Ahumada, que obviamente resolvió mal. Aquí el problema es de aptitud. ¿Pueden aprender? Siempre se puede, pero hay que tener ganas de ser mejor. En el segundo gol de Boca, por ejemplo, Díaz se hizo chiquito ante el inminente fusilamiento de Medel, cuando es de esperar que ofrezca su cuerpo para salvar el arco. La tibieza con la que se afrontó el compromiso no es borrada por un cabezazo o un mordiscón de Gallardo. Eso es impotencia. Es la imagen final de un River que en los últimos años decidió tomar el camino equivocado y va a toda velocidad, acumulando multas, dejando atrás y lejos las ilusiones de la gente. No tienen juego, no ponen ganas, ¿por qué no se van todos? Hace rato que River no le da bola a lo que pasa. Todavía falta lo peor. PONETE LAS PILAS GORDO Y ALENTA A TU EQUIPO! Fuente
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