Cuando los conquistadores llegaron a la Patagonia se encontraron con un territorio vasto, desconocido y peligroso. Animales, plantas y personas nunca vistos o conocidos en el viejo mundo, generaban atracción y temor a la vez. Los aborígenes contaban historias y leyendas de seres mitológicos que habitan esos bosques, lagos y montañas y todo parecía ser cierto en esos territorios encantados.
El Cuero o Manta del Diablo
Una de esas historias que contaban los antiguos habitantes de esta tierra perdura hasta nuestros días, es la leyenda del "Cuero" o Manta del Diablo en el Lago Nahuel Huapí. La cultura mapuche hablaba del "Trelke", Cuero o Manta del Diablo en español. Una criatura de aspecto similar a una manta raya con garfios y tentáculos que solía atrapar a sus víctimas al atardecer. Por su parte las leyendas tehuelches, otra cultura aborigen de la región, hablan del "Iemish" o tigre de agua, un ser acuático que habitaría los ríos y lagos patagónicos. En este sentido resulta notable el detalle que los nativos llamaran al lago y a su isla como Nahuel Huapí, que quiere decir isla del tigre.
A principios del siglo pasado, diversos exploradores dieron testimonio sobre apariciones de criaturas extrañas en esa región. En 1910, un norteamericano llamado George Garret aseguró haber visto a unos 400 metros de distancia, una criatura de 5 a 7 metros de largo que sobresalía de la superficie del lago. Incluso el doctor Clemente Onelli, en ese momento director del Zoológico de Buenos Aires, recibió varios informes de avistajes, entre ellos una carta del sheriff estadounidense Martín Sheffield, que estaba en la búsqueda de Butch Cassidy y Sundance Kid. Afirmaba que había encontrado huellas descomunales y escuchado extraños sonidos, además de haber visto en el lago, un animal con cuello de cisne y cuerpo de cocodrilo. Clemente Onelli organizó una expedición para tratar de corroborar las insistentes versiones y testimonios que llegaban desde el sur sobre supuestas criaturas misteriosas. No pudieron hallar nada pero la noticia recorrió el mundo.
En uno de los tantos avistajes que ocurrieron en los últimos 30 años, se bautizó al supuesto monstruo del lago como Nahuelito. Se hizo en honor al Lago Nahuel Huapí e influenciados por las noticias de Nessie, el monstruo del Lago Ness en Escocia. Los testimonios de avistajes continúan hasta el presente, aunque no solo en el Nahuel Huapí sino también en varios lagos de la Patagonia. Sin embargo, no existe un solo registro gráfico que compruebe, sin ningún margen de duda, la existencia de tan enigmáticos seres.
El Ukamar Zupai y el Coquena
En julio de 1956, un geólogo trabajando en el macizo del Cerro Macón de 5.611 metros de altura en la provincia de Salta, informó el hallazgo de huellas de un ser bípedo. En sus declaraciones las consideró similares a las del Yeti del Himalaya. Un tiempo después, en la misma zona, un arriero afirmó haberse encontrado con un ser extraño cubierto de espesa pelambre. Ha habido a través del tiempo otros testimonios similares en la región.
Los aborígenes que habitan en las soledades de la Puna dicen conocer la existencia de un ser extraordinario que profiere aullidos por las noches. Los kollas lo llaman Ukamar Zupai o el Diablo de las peñas. Su descripción coincide con la de los supuestos avistajes.
Existe otra criatura mítica en la Puna, la llaman Coquena y tiene apariencia humana aunque es de baja estatura y se viste de manera similar a los atuendos tradicionales. Entre las supuestas apariciones de una criatura que deja grandes huellas en la nieve de las alturas y el Coquena de los kollas no habría ninguna relación.
El Coquena es respetado y venerado por los Kollas como el dios protector de las vicuñas y guanacos. Cuando divisan un grupo de esos animales que se desplazan entre los cerros dicen que es Coquena quién los guía. Cuentan que suele castigar a los cazadores furtivos que matan a sus animales. Sin embargo, el dios, premia con monedas de oro a quién respeta y cuida a sus protegidos.
El lobizón u hombre lobo

En algunas regiones de Argentina existe la creencia sobre la existencia de un ser humano que los viernes a la noche se transforma en lobizón. De acuerdo a ella, el séptimo hijo varón o la séptima hija mujer seguidos de una pareja será lobizón o bruja.
En el caso del varón, todos los días viernes a las 12 de la noche, se produce su transformación en un ser parecido al perro o al cerdo. Se dice que una vez transformado, ronda por los corrales de gallinas u otros animales y que puede llegar a devorar a los niños no bautizados. La creencia es tan arraigada que algunas personas aseguran haber visto al animal en las noches. También suelen señalar y desconfiar de la persona que, suponen o saben, se transforma en lobizón, marginándola de la comunidad.
En Argentina la Ley 20.843 garantiza el padrinazgo del Presidente de la Nación en funciones, al momento del nacimiento del séptimo hijo de un matrimonio. Está basada en la creencia de origen ruso que atribuye poderes mágicos al padrinazgo presidencial que neutralizarían el estigma. ¿Entonces, la leyenda del lobizón es un mito o...?