TRAGEDIA LOS ANDES
El 13 de octubre de 1972, el Fairchild 571 (F571), un turborreactor F227 de dos motores arrendado a la Fuerza Aérea Uruguaya, se había estrellado en el centro de la cordillera de los Andes. A bordo viajaban cuarenta y cinco personas, entre pasajeros y tripulantes, mayoritariamente integrantes de la primera división del equipo de rugby amateur del Old Christians Rugby Club, ex alumnos del colegio irlandés de los Hermanos Cristianos en Montevideo, Uruguay, junto con familiares y amigos. Tras diez días de búsqueda, el Servicio Aéreo de Rescate chileno los dio por muertos (...) Setenta y dos días después, dos jóvenes harapientos y esqueléticos surgieron de repente en las proximidades del valle de Los Maitenes, en las estribaciones de la cordillera chilena de Santiago, tras una caminata inverosímil de diez días.
-¿Por qué decidieron hacerlo ahora?
Methol: -Porque Pablo (Vierci, el autor) nos pidió que le contestáramos al mundo.
-Y los que no hablaron nunca, ¿por qué sí hacerlo 36 años después?
Pedro Algorta: -Les pregunté a mis hijos y a mis hermanos si querían que yo dijera algo, y para mí sorpresa dijeron que sí, que querían escuchar lo que yo tenía que decir. Por eso, de alguna manera, este libro tiene un valor adicional para mí porque es la primera vez que yo hablo en público de cómo yo viví la Cordillera, nuestra Cordillera. Básicamente, estuve al margen de todo el proceso, lo guardé en una mochila y lo dejé ahí por mucho tiempo; recién ahora vuelvo, de alguna manera, a mirar. De hecho, lo primero que dije cuando me invitaron a participar del libro fue no. Después, decidí abrir un poco la mochila y contar, y también opinar. Aunque vivo en Buenos Aires y ellos en Montevideo, sé lo que hace y deja de hacer el grupo de sobrevivientes.
-¿Nunca creyeron necesario psicoanalizarse?
Coche Inciarte: -Una vez fuimos. Fue una reunión con una psicóloga y un psiquiatra; recuerdo que estábamos todos en círculo; éramos como 12, 13. Estábamos todos callados; ellos se quedaron callados. Nosotros esperábamos que ellos hablaran primero. Creo que nos quedamos como quince, veinte minutos, y en un momento nos miramos y nos dijimos: "Vayámonos a la mierda". Y nunca más fuimos. Los tipos no sabían qué decirnos, cómo encararnos; lo nuestro no era algo de todos los días. La terapia la hicimos allá arriba. Al no tener punto de referencia no podían hacer nada; somos el primer grupo humano que reconoció lo qué habíamos hecho para sobrevivir.
Daniel Fernández: -Siempre que nos juntamos el tema aflora; de alguna manera hacemos terapia entre nosotros.
Vizintín: - Somos la sociedad de la nieve , y por eso lo hablamos entre nosotros; no necesitamos hacerlo frente a otros.
Daniel Fernández: -Siempre que nos juntamos el tema aflora; de alguna manera hacemos terapia entre nosotros.
Vizintín: - Somos la sociedad de la nieve , y por eso lo hablamos entre nosotros; no necesitamos hacerlo frente a otros.
-¿Por qué creen que la gente necesita de esta historia para enfrentar sus propios problemas?
Eduardo Strauch: -La gente dice: "si ellos pudieron nosotros también. Yo puedo". Es por eso que tantos hacen ese camino hasta la cruz de hierro que se instaló en el Valle de las Lágrimas en enero de 1973. Los mensajes que dejamos junto a las tumbas de los muertos se mezclan con otros mensajes de personas que no conocemos y que dejan allí sus penas, sus pedidos. Es como si depositaran allí su angustia, para luego bajar en paz de la montaña. Por eso, muchos se acercan a las charlas que dan varios de nuestros compañeros; quieren escuchar, necesitan saber que se puede: "Si ellos pudieron, nosotros también".
EVOLUCIÓN
"Nuestra historia evolucionó -intenta explicar Gustavo Zerbino- porque nuestro tema tomó trascendencia por el canibalismo y después, con el correr del tiempo, se fue descubriendo que dentro de ese relato hay otros más importantes. Hoy nadie pregunta por cómo nos alimentábamos. Nos hablan de los valores."
"Pero el tema de los muertos siempre está presente", señala Eduardo Strauch.
"Pero el tema de los muertos siempre está presente", señala Eduardo Strauch.
LA HISTORIA DEFINITIVA
Pablo Vierci asegura que, si fuera ficción, resultaría inverosímil. Pero fue. Y es verdad. Y todos los sobrevivientes hablan por primera vez desde aquel accidente de avión que los encontró con alrededor de 20 años en los Andes. Cada uno de los 16 recuerda en primera persona cómo fueron los 72 días en la Cordillera.
El autor, Pablo Vierci, fue compañero de colegio de los sobrevivientes y comenzó a escribir este libro en 1973, a pedido de Nando Parrado. "En este libro se proyectan 16 cordilleras, con la perspectiva del tiempo transcurrido."
El autor, Pablo Vierci, fue compañero de colegio de los sobrevivientes y comenzó a escribir este libro en 1973, a pedido de Nando Parrado. "En este libro se proyectan 16 cordilleras, con la perspectiva del tiempo transcurrido."
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