La primera red social programada totalmente en Cuba, Dreamcatchers, ya está a disposición de los usuarios de la web nacional y esta semana se trabaja para su lanzamiento a Internet, aunque por el momento solo podrán formar parte de ella personas cuyas cuentas de correo electrónico pertenezcan al dominio .CU.
Tres jóvenes graduados de la facultad de Informática de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz (UC) laboran desde hace un año en el proyecto que durante sus primeros quince días en explotación sobrepasa los mil 600 integrantes, con un ranking de 100 incorporaciones diarias.
Y la noticia pudiera parecer “pequeña” en la era de Internet. Mas el mérito de los muchachos camagüeyanos radica en diseñar línea a línea el nuevo espacio interactivo.
Cierto es que en el mundo existen miles de redes sociales, pero la inmensa mayoría de ellas no hacen más que reproducir a las universales Facebook y Twitter, utilizando sitios web y software libres, que una vez descargados permiten configurarlas y hacerlas aplicables a instituciones y empresas.
Lo mismo ocurre en Cuba con las famosas Neko, de la Universidad Central de las Villas y Majara, de la Universidad de la Habana. Ninguna de ellas fue codificada por programadores de nuestro país. Dreamcatchers se erige ahora como mecanismo cubano constituido y construido por los propios navegantes.
El Dreamcatchers es un poderoso símbolo de protección, un amuleto o talismán contra el mal y el daño, un hacedor de sueños. Al menos eso creían los integrantes de la tribu india de los sioux de Norteamérica, quienes a menudo se la arreglaban para darle forma, tamaño y color.
Y aunque Marcos Ramos de Miranda no heredó nada –o casi nada- de aquella cultura milenaria, bien que se las sabe arreglar para que la leyenda renazca en Cuba y cada día gane adeptos.
Hacía rato que la idea de crear una red social diferente a las conocidas y basada en un nuevo concepto de socialización le rondaba en su cabeza. Inspirado en el pequeño amuleto que cuelga en su cuarto y alentado por su hermana, Ramos de Miranda decidió aventurarse en una empresa que, de ante mano sabía, no iba a resultar fácil.
“Yo sabía que el riesgo era complejo pero siempre quise crear algo diferente. Reproducir redes con programas ya existentes no aporta nada nuevo. Solo se personaliza el campo de discusión, pero no cambian los mecanismos de relación. Además de que es muy difícil –como son softwares ya existentes- realizarles cualquier cambio que mejore su funcionalidad. Asimismo muchas veces se viola la privacidad de los usuarios. La nuestra es diferente y original, una nueva forma de interactuar.”
Rápidamente al proyecto se suman los antiguos colegas de carrera, Alejandro Clavijo Pérez y Alain Espaigne Casans, más dos asesores, el Dr. C. César Solano Gálviz, de la Universidad de Granada, y el Dr.C. Sandro Martínez Folgoso de la UC. Juntos trazan dibujo a dibujo, código a código, boceto a boceto, la historia cubana del Dreamcatchers.
“Nuestro objetivo es basar las nuevas relaciones en un mecanismo más parecido a la vida real. Por lo general las gentes primero interactúan y después empiezan a socializarse. En esta red hacer amigos no es gratis: hay que pensar, y demostrarle a las personan cuan provechosa puede ser tu amistad, pues para poder formar parte de su tribu hay que relacionarse mediante frases bien pensadas o frases que hay que pensarlas mejor”, describe Marcos.
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