Aníbal Fernández negó alusiones a Vandor al hablar de Moyano
"Hay cientos de miles de Augusto Timoteo", argumentó insólitamente
Aníbal Fernández cambió de estrategia. Después de días de alimentar una controversia con Hugo Moyano, a quien acusó de "traidor" y comparó con Augusto Timoteo Vandor, el senador negó que su frase estuviera dirigida al dirigente metalúrgico asesinado en 1969.
"Ese tema no me pertenece. Es una discusión de otros. Hay cientos de miles de Augusto Timoteo. El nombre no dice nada", aseguró ayer Fernández en declaraciones a radio Continental.
Fue un paso más allá con su hipótesis y aseguró que él mismo conoce a dos personas que se llaman Augusto Timoteo. Sin embargo, cuando le pidieron más precisiones, se molestó. "¿Por qué voy a poner en la escena pública a gente amiga mía?", retrucó.
Enérgico, insistió: "Encuentre una sola declaración donde yo haya mencionado [a Vandor] . Yo no mencioné al señor que usted está mencionando. Yo no los trato de tontos. De lo único que hablé es de la condición de traidor de Moyano y de alcahuete de [el CEO de Clarín, Héctor] Magnetto".
En rigor, el martes pasado, en pleno paro nacional, cuando acusó a Moyano de "traidor", Fernández no mencionó a Vandor, aunque la asociación con el jefe de la UOM pareció ineludible.
"Augusto Timoteo Moyano es un alcahuete de [Héctor] Magnetto. No vamos a cambiar porque el traidor de Moyano haga un paro", fue su frase, en clara referencia a Vandor, quien muchas veces fue acusado por "traicionar" a Juan Domingo Perón.
El ex jefe de Gabinete volvió a hablar del cruce con Moyano horas después de que el jefe de la CGT antikirchnerista lo denunciara penalmente por incitación a la violencia colectiva y apología del delito.
Lo hizo también después de que, anteayer, tanto la CGT que conduce Moyano, como la que lidera el metalúrgico Antonio Caló, hicieran actos de "desagravio" a Vandor.
De hecho, cuando le preguntaron por qué creía que incluso la CGT alineada con el Gobierno se había reunido para repudiar sus palabras, Fernández evitó responder. "Llame a Caló, no me llame a mí", eludió.
Fernández llevó su defensa hasta el final. Cuando le pidieron que imaginara una eventual conversación con los hijos de Vandor, que ayer estuvieron en el acto de Caló, aceptó el desafío. "Buen día. ¿Cómo le va, cómo está usted? No tengo nada que decirles porque no me he ocupado de este dirigente", comenzó.
Enseguida completó el diálogo imaginario. "Si alguna vez quiere que hablemos, en otro momento y en otro contexto, con mucho gusto le cuento qué pienso. No es el momento de hablar de él porque no he hablado de esta persona. No he mencionado su apellido y no lo quiero mencionar ahora tampoco", concluyó.
La denuncia de Moyano contra Fernández recayó en el juzgado federal a cargo de Claudio Bonadio. En los próximos días, el magistrado debe decidir si le da curso o la desestima.