¿Por qué compensar las pérdidas de agua debidas a la transpiración?
Cada ser humano posee unas 3 millones de glándulas sudoríparas. En general, para regular la temperatura del cuerpo, éstas producen 1 litro de sudor / día y hasta 4 litros en verano si hace mucho calor. Un deportista puede perder hasta 2 litros… ¡en 1 hora!
Hay que compensa restas pérdidas para re-hidratarse y aportar al cuerpo sustancias tales como el sodio y el potasio. Se recomienda beber al menos 1l de agua al día y más si hace calor.
Tras un esfuerzo físico, es preferible beber agua ligeramente salada o una bebida «del esfuerzo» que da energía para reconstituir una parte de los stocks.
Beber durante el esfuerzo también ayuda a limitar el aumento de la temperatura corporal.
¡A cada uno su olor!
Nuestra piel posee un verdadero ecosistema propio. Tan solo en nuestras manos tenemos hasta 200 especies de bacterias diferentes. Nuestros genes condicionan la acidez y la hidratación de nuestra piel. Esto crea un grupo de bacterias específico que produce una combinación particular de moléculas. Todo ello da a cada uno un olor de transpiración único.
Cuando el sudor es segregado, es inodoro. Contiene residuos orgánicos y toxinas de los cuales se nutren las bacterias presentes en la superficie de la piel. Los malos olores a veces nauseabundos provienen de sus deyecciones.
De esta manera, estos olores son más perceptibles ahí donde más se suda, ahí donde hay más bacterias: pies, axilas, pliegue de los muslos…