InicioInfoTed Bundy: "El Asesino de Estudiantes" (Parte 2)
Les dejo algunos temas para ambientar un poquito esta Historia de Miedo. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=nID6Max8cpw#t=0s link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=mkqeCpsFgDk#t=0s link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=kUB6v-emGhY#t=0s link: http://www.youtube.com/watch?v=LAQq72ULF_g link: http://www.youtube.com/watch?v=niIaNxY1d3Q El arresto de Ted Bundy Tras ser arrestado, el 23 de febrero de 1976 comienza el juicio contra Ted Bundy por secuestro agravado. Bundy en la fila de sospechosos El acusado llega a la sala confiado y dueño de sí mismo pensando que no había suficiente evidencia en contra suya. Bundy esposado No previó el impacto que tuvo la declaración de Carol DaRonch, a quien el fiscal pidió identificar al hombre que la atacó. Sin dudarlo un segundo señaló directamente a Bundy a la vez que estallaba en llanto. En su defensa dijo que ni siquiera conocía a la chica, pero tampoco tenía alguna coartada para el día de los hechos. El devastador testimonio de Carol DaRonch Al juez le tomó el fin de semana revisar a fondo el caso y el acusado fue sentenciado el 30 de junio a una condena de quince años con posibilidad de libertad condicional. En la prisión se le efectuaron las pruebas psicológicas que el juez había ordenado y los doctores determinaron que Bundy no era psicótico, ni dependiente de drogas o alcohol, ni que sufriera de algún daño cerebral. Era un hombre totalmente normal. Nadie se explicaba su fuerte dependencia a las mujeres, la violencia de que hacía gala o su instinto asesino. Los titulares durante el juicio de Bundy Las pruebas periciales al Volkswagen sedan de Bundy habían tomado un poco de tiempo, pero las muestras de cabello tomadas coincidían con las de Melissa Smith y de Caryn Campbell, y exámenes posteriores revelaron que las marcas de las lesiones craneales podían haber sido causadas por la palanca hallada en el vehículo de Bundy. La policía de Colorado levantó el cargo de asesinato el 22 de octubre de 1976. La celda de Bundy En 1977 Bundy fue trasladado a la cárcel del condado de Garfield para encarar este nuevo proceso. Durante los preparativos del juicio, Bundy decidió defenderse a sí mismo ante la supuesta incapacidad de sus abogados, a quienes despidió. Bundy con barba Con tanto trabajo ante sí, se le permitió visitar la Biblioteca de la Corte de Aspen. Nadie imaginaba que la verdadera estrategia era intentar escapar. Asombrosamente, lo consiguió. Se fugó de la prisión con relativa facilidad. Era el 7 de junio de 1977. Escuchó el informe del Defensor Público contra la pena de muerte. Durante la hora de la comida, se fue al segundo piso a dar una vuelta por la biblioteca. Unos minutos después, una mujer vio cómo un hombre saltaba sobre el césped y se iba cojeando calle abajo. Preguntó a un policía que si era normal que la gente de por allí saltara por las ventanas. El policía salió corriendo, pero Bundy ya se había marchado. Bundy, encadenado, preparando su defensa en la Biblioteca de la Corte, poco antes de su huida Se encontraba cerca del río, en camiseta y shorts para fingir que era un excursionista. Tenía la ropa escondida bajo un sweater. Caminó por la carretera y encontró refugio en una cabaña deshabitada que se hallaba en lo alto de Aspen Mountain; estuvo allí dos días. Volvió a salir, vagó en círculos y robó un cadillac. Una semana después de su fuga, la policía lo capturó a unas cuantas manzanas del lugar del que se había fugado. La búsqueda de Bundy tras su fuga Durante seis meses, los argumentos legales fueron interminables. El fiscal quería conectar a Bundy con las otras chicas desaparecidas en Utah. Bundy se defendía utilizando tácticas dilatorias. El 31 de diciembre de 1977, a las 07:00 horas, un guardia de la prisión de Garfield County dejó la bandeja del desayuno en la puerta de la celda de Bundy y vio una figura que dormía en la cama. A la hora de la comida, la bandeja seguía allí: la figura era solamente una pila de almohadas y libros. Un agujero en el techo mostraba cómo Bundy se había fugado por segunda vez con la ayuda de un cuchillo de sierra. Cuando se dio la voz de alarma, ya estaba en Chicago. Ted Bundy atravesó Estados Unidos en busca de una ciudad universitaria en la que establecerse, pues sólo en los ambientes académicos parecía sentirse cómodo. Pensó en Columbus y en el campus del estado de Ohio, y echó un vistazo a la Universidad de Michigan, a Ann Arbor, pero finalmente fue en Florida donde se estableció. Los titulares tras la fuga de Bundy Alquiló una habitación en Tallahassee haciéndose pasar por estudiante de posgrado en la Universidad Estatal de Florida. Documento del FBI sobre Bundy Parece ser que trató de abandonar su actividad asesina, y, si hubiera sido capaz de renunciar a ella, y de olvidarse también de sus constantes y temerarios hurtos, podría haber seguido en libertad el resto de su vida, ya que la policía lo estaba buscando a miles de millas de distancia. Sin embargo, a las pocas semanas ya estaba de nuevo cazando. Allí conoció a Francis Messier, una chica a la cual veía diariamente. Salieron a cenar y se hicieron muy buenos amigos; ella no sospechaba quién era él en realidad, ni los eventos que se desencadenarían. Francis Messier Su penúltimo ataque fue devastador. Durante las primeras horas del 15 de enero de 1978, vestido con ropa oscura y armado con una cachiporra, aprovechó una cerradura defectuosa en la puerta del Colegio Mayor Femenino Chi Omega. El Colegio Mayor Femenino Chi Omega Forzó la puerta, entró en él y fue de habitación en habitación, atacando sin hacer ruido a las jóvenes dormidas. Su víctima número dieciocho fue Lisa Levy. Lisa Levy Le aplastó el cráneo con la porra, arrancó con los dientes uno de sus pezones, le dio un profundo mordisco en las nalgas antes de violarla y la sodomizó con un bote de aerosol, que dejó luego insertado en su vagina. Cruzó luego el vestíbulo y entró en otra habitación, donde se dedicó a destruir los cráneos de las estudiantes que dormían. Golpeó con tal fuerza a sus víctimas con la porra que salpicó y manchó de sangre todo el dormitorio; las gotas esparcidas incluso llegaron al techo. No consiguió matar a las dos mujeres de esta habitación, pero en otra le rompió la mandíbula, el brazo derecho y un dedo a Karen Chandler, y le fracturó el cráneo, la órbita del ojo derecho y los dos carrillos, infligiéndole además profundos cortes en la cara. Karen Chandler Luego se volvió hacia la compañera de habitación de Karen, Kathy Kleiner, que seguía durmiendo, y le golpeó en la mandíbula con tal fuerza que varios de sus dientes se encontraron después entre las sábanas manchadas de sangre. Pasó a otra habitación, golpeó y estranguló a Margaret Bowman. Ésta fue su víctima mortal número diecinueve. Con las fuerzas asombrosamente enteras, detuvo la carnicería. Margaret Bowman El edificio de la fraternidad Chi Omega estaba semivacío, pues la mayoría de las ocupantes estaban de fiesta o en salones de baile, aprovechando que esa noche no había toque de queda. No era extraño que las muchachas llegaran incluso a temprana hora de la mañana siguiente. A las 03:00 horas, el novio de Nita Neary la dejó en la puerta de la fraternidad. La chica notó que la puerta estaba abierta. Tan pronto entró al edificio escuchó actividad y pasos de alguien corriendo en el piso de arriba; el sonido se acercaba a las escaleras. Alcanzó a esconderse y observó bajar y salir del edificio a un hombre que llevaba una gorra tejida color azul, y en el brazo lo que parecía una carpeta envuelta en un trapo. Nita Neary Pensó que alguien había asaltado la fraternidad, así que buscó a su compañera de habitación, Nancy, y sin saber qué hacer fueron en busca de la encargada del edificio, pero no tardaron en toparse con la destrozada Karen Chandler, quien se tambaleaba por el pasillo herida y cubierta de sangre. Pronto descubrieron a otra muchacha más, gravemente herida. Mientras volvía a la seguridad de su habitación, Bundy hizo una parada frente al apartamento de Cheryl Thomas, estudiante de danza de veintiún años de edad, que estaba dormida en su cama. Consiguió entrar, le destrozó la mandíbula de varios porrazos, dejó la media que usaba para cubrirse y una gran mancha de semen en la cama ensangrentada y escapó a toda prisa. Cheryl Thomas no murió, pero perdió permanentemente la audición en un oído y parcialmente el sentido del equilibrio, lo que puso fin a su carrera de bailarina. Días antes del último secuestro de Bundy, un extraño en una camioneta Van color blanco se acercó a una estudiante de catorce años; la chica estaba en el camino en espera de su hermano, que había quedado de pasar por ella. La chica, advertida por su padre (un oficial de policía) de que no debía hablar con extraños, se sintió incomoda ante las preguntas y avances de aquel hombre. Su hermano llegó y ordenó a su hermana abordar el carro. Extrañado por el raro sujeto, el joven apuntó las placas de la Van y se las mostró a su padre. El detective James Parmenter, del Departamento de Policía de Jacksonville, decidió investigar. Las placas correspondían a un hombre llamado Randall Ragen, a quien Parmenter visitó. Ragen relata que las placas habían sido robadas de su vehículo y que ya había tramitado unas nuevas. Tuvo una sospecha e hizo que los chicos vieran unas fotografías en la estación de policía. Para su sorpresa, el sujeto que identificaron era Ted Bundy. Retrato de Ted Bundy realizado por el asesino serial Nicolas Claux, “El Vampiro de París” Con la población aterrada e indignada tras los acontecimientos de Chi Omega, Bundy emprendió su última correría de manera confusa. Si se hubiera dirigido a otro estado, tal vez nunca lo hubieran cogido. Pero ya no podía seguir realizando su tarea: estuvo vagando por toda Florida, deteniéndose sólo para emborracharse y para cometer su vigésimo asesinato. El 9 de febrero de 1978, convenció a Kimberly Leach, una niña de doce años de edad, para que saliera del patio de su colegio. El único testigo del acontecimiento fue una amiga suya de nombre Priscila, quien la vio subirse a la camioneta de un hombre, pero no pudo aportar mayores datos del color o tipo de vehículo. Kimberly Leach Bundy secuestró a la niña, la violó vaginal y analmente, y después la mató, estrangulándola y luego degollándola. Cuando se encontró el cadáver, estaba ya en una fase de descomposición muy avanzada para poder certificar la causa definitiva de la muerte. Arrojó el cuerpo a un tonel abandonado tras haberlo retenido un período indeterminado. Graffiti contra Bundy A los pocos días, estaba conduciendo de manera tan errática que otro agente de policía, sospechando algo, le mandó parar: era la noche del 14 al 15 de febrero. Tras una refriega fue detenido. Pidió al agente que lo detuvo que lo abatiera de un tiro. Ya no volvería a estar libre nunca más. Bundy vuelto a arrestar Dos fueron los juicios que por asesinato enfrentó Ted Bundy. El primero comenzó el 25 de junio de 1979 en Miami, Florida. En este caso, la Corte se centró en los crímenes contra la fraternidad Chi Omega. Bundy antes del inicio del primer juicio El segundo juicio se realizó en Orlando (Florida) en enero de 1980 y fue por el homicidio de Kimberly Leach. Fue el juicio de la fraternidad el que selló el destino fatal de Bundy. Bundy durante el primer juicio Estos juicios provocaron una marejada de publicidad y expectación en todo Estados Unidos. Bundy era visto como la encarnación del mal. Miles de pesadillas giraban en torno a la imagen de este despiadado asesino. Al mismo tiempo, docenas de jovencitas con cabello largo, lacio y negro, le enviaban cartas ardientes y le declaraban su amor. Todas ellas se ofrecían a lavarle la ropa y convertirse en sus amantes. Bundy actuó como su propio abogado y siempre confió en poder hacer que el juicio fuera lo más justo posible. El jurado estaba compuesto por una mayoría de negros. La intención era que no se cargara de prejuicios dicho jurado, pero las evidencias fueron determinantes, sobre todo en el caso de la hermandad Chi Omega. Primero fue el testimonio de Nita Neary, señalando a Bundy como el sujeto que alcanzó a ver salir corriendo por la puerta. Bundy defendiéndose a sí mismo durante el primer juicio El otro testimonio contundente fue aportado por un odontólogo, el Dr. Souviron, quien mostró una serie de fotografías de la mordida en la nalga de Levy y cómo las marcas de la dentadura correspondían a la perfección con los dientes de Bundy. El testimonio del doctor Souviron Bundy revisa la foto de sus propios dientes La madre de Bundy testificó e imploró por la vida de su hijo y él mismo tuvo la oportunidad de dar una buena razón para que no se le sentenciara a muerte. Entre otras cosas se dijo víctima de una farsa, de un juicio injusto y abusivo. Y que no tenía ni siquiera por qué pedir clemencia por algo que no había cometido. Bundy rezando antes de escuchar el veredicto El 23 de julio, tras siete horas de deliberación, el jurado decidió que Ted Bundy era culpable. Al escuchar esto, Bundy soltó un grito como el de un animal; después se pasmó y quedó sin mostrar emoción alguna. El juez Cowart recomendó la pena de muerte en la silla eléctrica por la muerte de Lisa Levy y Margert Bowman. Bundy gritando tras escuchar el veredicto de culpabilidad El 7 de enero de 1980 comenzó el juicio por la muerte de la niña Kimberly Leach. Esta vez Bundy decidió no defenderse a sí mismo y quedaron como sus representantes los abogados Julius Africano y Lynn Thompson. Bundy durante el segundo juicio La estrategia a seguir fue apelar por causa de incapacidad mental. Era una ruta muy arriesgada dado el resultado del juicio anterior, pero era la única opción para un asesino como Bundy. El fiscal no tuvo problemas para darle la vuelta a esta débil estrategia. Bundy perdía cada vez más el control, gastando ya sus energías simplemente en no explotar contra todo el mundo. Ya no le servía de nada aparentar calma y dominio de la situación, sabiendo de antemano que su destino ya estaba decidido desde el juicio anterior. Durante el juicio sorprendió a todos cuando anunció su matrimonio con Carole Ann Boone, antigua compañera suya de trabajo. Gracias a una argucia legal del estado de Florida, era posible sellar un matrimonio en el estrado y estando en juramento declarando ante el juez. Así que al testificar Boone, ambos aprovecharon para quedar legalmente unidos en matrimonio. Bundy pasó su Luna de Miel en el pasillo de los condenados a muerte de la cárcel Raiford. Carole Anne Boone, esposa de Bundy Echada la suerte de Bundy, cuando ya no podía cambiar su situación jurídica, adoptó la decisión de confesar sus crímenes al Dr. Bob Keppel, jefe de investigadores del Departamento de Justicia del Estado de Washington. Keppel y Bundy habían ya trabajado conjuntamente cuando este último se ofreció para ayudar en la investigación acerca del criminal conocido como “El Asesino de Green River”, quien tuvo en jaque a la policía por más de veinte años. Keppel asistía a las sesiones con Bundy armado únicamente de una grabadora, para conservar los testimonios del asesino. Fue así como el mundo se enteró de que Bundy conservaba por algún tiempo en su casa los cadáveres de sus víctimas como trofeos y de que practicaba la necrofilia. Bundy además era amigo desde la juventud de la escritora Ann Rule, autora de la famosa y controvertida novela sobre Diane Downs, Pequeños sacrificios. Amiga y biógrafa Rule escribió igualmente una obra sobre su amigo: El extraño a mi lado. La escritora Ann Rule En una carta que Bundy le envió a Ann Rule, le contó: “Después de numerosos tests y demás exámenes, ellos me han encontrado normal y están profundamente perplejos. Los dos sabemos que ninguno de nosotros somos ‘normales’. Tal vez lo que yo debería decir es que ellos no encuentran ninguna explicación para fundamentar el veredicto u otros alegatos. “No hay ningún ataque, ni psicosis, ni reacciones disociativas, pero sobre todo, no hay nada de locura. La teoría que manejan ahora es que lo he olvidado todo por completo, una teoría que es desmentida por sus propios resultados”. Bundy durante la víspera de su ejecución El 23 de enero de 1989, Bundy habló por teléfono por última vez con su madre, Louise. Ella lloró pero le dijo que él siempre sería su amado hijo. No quiso estar presente en la ejecución. Louise Bundy hablando con su hijo Ted El 24 de enero de 1989, día de su ejecución, tuvieron que sacar a Bundy de su celda por la fuerza. Lo raparon como la ley exigía. Pidió permiso para ir al baño, pues había escuchado que los condenados se orinaban y defecaban encima al recibir la corriente eléctrica. Las palabras de un asesino Como los guardias se mostraban reacios, un sacerdote pidió que se cumpliera la última voluntad del condenado; así lo hicieron los guardias. Bundy pudo ir al baño y salvar así su dignidad. Finalmente, a las 07:04 horas, Ted Bundy fue ejecutado en la silla eléctrica. Tuvieron que aplicar la corriente en dos ocasiones. La silla eléctrica donde murió Bundy Afuera de la cárcel numerosas personas esperaban la noticia y cuando el vocero de la institución declaró la muerte de Bundy, se escucharon vítores y aplausos. Fueron lanzados también fuegos artificiales. Mucha gente quemó muñecos con la efigie de Bundy. El ambiente era de algarabía y gozo. Un rato después, una carroza funeraria salió camino al crematorio. Al pasar, la multitud aplaudió. Pero lo más sorprendente fue ver a muchas mujeres llorando y protestando por la ejecución del multihomicida. Muchos vendedores se dedicaban a ofrecer camisetas que decían “Arde, Bundy, Arde” y otros productos relacionados con la ejecución, como las “Bundyburguesas”, hamburguesas asadas a la parrilla, en morbosa alusión a la silla eléctrica donde habían “asado” a Bundy. Vendedor de camisetas y “bundyburguesas” Los medios de comunicación celebraron sin pudores la muerte del asesino. Algunos incluso cabecearon: “Murió el Animal”. Veintiocho años después, se le cargó a la cuenta de Bundy un crimen más. Katherine Devine fue vista por última vez el 25 de noviembre de 1973 pidiendo aventón. Su cadáver fue descubierto el 6 de diciembre de ese mismo año por una pareja en el Parque McKenny, en el estado de Washington. Katherine Devine Los forenses dijeron que poco después de ser vista por última vez, Katherine Devine encontró la muerte estrangulada, sodomizada y con la garganta rebanada. Las víctimas de Ted Bundy En ese tiempo, las autoridades culparon a un sujeto de nombre William E. Cosden Jr., quien fue condenado a 48 años. Curiosamente, el caso fue reabierto y en 2001, gracias a exhaustivas pruebas de ADN, se estableció que Bundy había sido el responsable. Dos imágenes de William E. Cosden: al ser acusado y al ser liberado Ted Bundy se convirtió con el tiempo en uno de los asesinos emblemáticos de los Estados Unidos, y aún del mundo entero. Muñeco con la figura de Ted Bundy Se crearon clubes de fans y su figura fue retomada en novelas, películas y series de televisión. Otro asesino serial célebre, John Wayne Gacy “El Payaso Asesino”, hizo un dibujo de Ted Bundy, a quien admiraba. Dibujo de Ted Bundy realizado por John Wayne Gacy En 1997, su volkswagen fue vendido en 25,000.00 dólares. No tardó en encontrar un comprador. Hasta la fecha, muchas mujeres hablan de él con admiración y la pulsión sexual que despierta su recuerdo es muy fuerte. Mapa de los crímenes de Bundy Fuente de Informacion: http://escritoconsangre1.blogspot.com.ar/2009/01/ted-bundy-asesino-de-estudiantes.html Si agarraste esto de la parte 2 entra a la primera para saber como viene la mano. http://www.taringa.net/posts/info/15887060/Ted-Bundy_-Equot_El-Asesino-de-EstudiantesEquot_.html En el Post saque muchas Imágenes que son de Morbo y de mal gusto, de todas formas el que quiera verlas puede hacerlo entrando a la pagina que les deje arriba, también podrán ver una videografia de este Asesino en Serie y una explicación muy completa de este caso real.
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