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Historia del fotografo William Eugene Smith Parte 3

Info•10/9/2012













La obra tuvo escasas repercusiones. Smith aceptaba su derrota en una carta enviada al director: "Me veo obligado a afrontar no solamente lo desacertado de mi esfuerzo sino también el precio que he pagado y deberé pagar por él... Aún peor, el trabajo ha resultado fallido por sí mismo, a pesar del esfuerzo de una revolución ... No he tenido la fuerza suficiente para terminar el proyecto Pittsburgh ... ". Con todo, el reportaje es un excepcional documento sobre la visión que de la ciudad tiene este singular artista y constituye, al mismo tiempo, un heroico esfuerzo por ampliar los métodos de narra-ción fotográfica llevados a una dimensión de reportaje social y de poesía.



En aquellos tres años, Smith, se había convertido en un salvaje; había agotado sus re-cursos financieros y su salud emocional y física. Su vida familiar era un fracaso, su ca-rrera no progresaba y sus sentimientos se encontraban en un estado caótico. En 1957 dejó a su familia y se trasladó a una buhardilla acondicionada como estudio en la zona comercial de Manhattan. Aquel ruinoso y sucio edificio tenía una ferretería en los bajos y albergaba en el resto de los pisos a un compositor de jazz, un pintor y un cineasta.



Smith trabajó con esporádicas interrupciones en aquel desván durante los diez años siguientes y entró a formar parte de aquel ambiente duro y agotador, aunque estimu-lante, en el que se integraban los habitantes de las buhardillas neoyorquinas en los años cincuenta. Cooljazz, escritor de la generación Beat y la escuela neoyorquina de pintura abstracta eran otros componentes de aquel ambiente que provocaría más tar-de un impacto cultural de dimensiones mundiales. Los artistas que pertenecían a este ámbito rechazaban los ideales de una nación invadida por la segregación y la discri-minación racial y por la represión y el miedo a la guerra fría y a la posibilidad de un conflicto nuclear.



Se trataba de personas desconfiadas que, encerradas en sí mismas, despreciaban las excelencias de la forma de vida de la middle-class americana. Smith vivió y participó en estos ambientes y en estas concepciones éticas compartiendo una energía creativa que en ocasiones se agotaba, empujándole al consumo de alcohol y anfetaminas. Durante este período "intenso y creativo" sintió "una maravillosa sensa-ción de expansión interior para ver y para comprender...".



Su arte continuó evolucionando pero, aunque aquél fue un período de gran intensi¬dad creativa, su carrera y su reputación profesional se vieron considerablemente afec-tadas. A pesar de ello consiguió mantenerse a base de encargos comerciales que no aportaron a su arte elementos creativos de importancia. (La excepción más destacable es el viaje que realizó a Haití a finales de 1958 y durante 1959 para documentar la organización de un proyecto psiquiátrico y la construcción de un sanatorio para en-fermos mentales en la isla.) En cualquier caso estos trabajos no le permitían cubrir los gastos de sus obras.



En diciembre de 1960 Smith fue recibido por el especialista en relaciones públicas Richard Okamoto, quien le sugirió que viajara al Japón para realizar las fotografías del informe anual de la gigantesca sociedad industrial Hitachi. Para Smith aquella oferta debió ser algo similar a una suspensión de condena. Suponía la oportunidad de recu-perar su prestigio profesional. Smith y su acompañante, Carole Thomas, llegaron a Ja-pón en septiembre de 1961. Como siempre, su trabajo se prolongó más allá del tiem¬po inicialmente previsto, y el fotógrafo permaneció en Japón durante casi un año. De nuevo había asumido un encargo, el informe anual de una industria, y con su fuerza de voluntad, su energía y su creatividad había transformado una pequeña oportunidad en un testimonio de su fe en la humanidad de las personas.



Durante el resto de la década de los sesenta Smith intervino en otros proyectos, la mayor parte de los cuales resultaron ser desilusiones. Pasó más de un año intentando crear una revista de fotografía titulada Sensorium pero perdió el apoyo financiero an-tes de conseguir publicada. Trabajó como editor adjunto en la revista Visual Medici¬ne, que desaparecería poco tiempo después. Fotografió también varias manifestacio¬nes populares de protesta contra la presencia norteamericana en Vietnam.



En 1968 firmó un contrato con Aperture para realizar una monografía en torno a su obra y se lanzó al extenuante esfuerzo de montar una exposición antológica sobre toda su carrera. W Eugene Smith: His Photographs and Notes se publicó en 1969. A continuación, y a través de Cornell Capa, le llegó la proposición de organizar una gran exposición retrospectiva que llevaría el título de Let Truth he the Prejudice y se celebraría en el Museo Judío de Nueva York. Smith empleó todos sus recursos para preparada, ocu-pando así todo su tiempo hasta 1971.
En 1970 llegó a la buhardilla neoyorquina una joven norteamericana de ascendencia japonesa: Aileen Mioko Sprague. Le ayudó a completar su retrospectiva y se convirtió en su segunda esposa.



En otoño de aquel año Kazuhiko Motomura, de la editorial Yu-gensha, le propuso llevar la gran exposición a Japón. También le sugirió que se trasla-dara él mismo a aquel país durante algunos meses para fotografiar la ciudad de Mina-mata, en la que algunos de sus habitantes luchaban para obtener una indemnización por una terrible enfermedad debida a la contaminación que producía una industria química.



El matrimonio Smith se trasladó a Minamata y comenzó a trabajar en un proyecto de lucha y apoyo a las víctimas de la enfermedad, que duraría tres años. Sus apasionantes e intensas fotografías ilustraron numerosos artículos y mostraron el problema de Mi¬namata al Japón y al resto del mundo. Aquellas imágenes tenían mucha más capacidad de transmisión que las crónicas de los diarios y las frías estadísticas. Ponían de mani¬fiesto inmediatamente, con un fortísimo impacto, la dimensión humana.de aquellos hechos, la trágica destrucción de la vida, el dolor y la increíble valentía de aquellas gentes que vivían a la sombra de las estadísticas.



A aquellos fatigosos tres años siguieron otros dos de preparación y montaje del libro Minamata, publicado en los Estados Unidos en 1975 y en Japón en 1980. La obra sor-prendió en todo el mundo y con ella Smith recuperó la enorme masa de público que había perdido, años antes, al abandonar Life. Aún más importante para el fotógrafo fue el hecho de que con Minamata dio a conocer a millones de personas de todo el mundo la realidad del peligro y los trágicos daños que produce la contaminación in-dustrial.



'la fotografía es solamente una débil voz --escribió Smith- pero a veces, tan sólo a veces, una o varias fotos pueden llevar nuestros sentidos hacia la conciencia; las foto-grafías provocan en ocasiones emociones tan intensas que llegan a actuar como catali-zadores del pensamiento. Alguno de nosotros, o tal vez muchos, pueden verse empu-jados a atender a la razón, a encontrar una manera de enderezar lo que está torcido e incluso a conseguir la intuición necesaria para hallar la curación de una enfermedad. Los demás pueden tal vez advertir una sensación de comprensión o compasión hacia aquéllos cuya vida es extraña a la nuestra. La fotografía es una débil voz. Una voz im-portante en mi vida, aunque no la única, y una voz en la que tengo fe. Si está bien ideada, en ocasiones funciona. Es por ello por lo que yo y Aileen hemos realizado las fotos de Minamata."



A partir de entonces, y durante los dos años siguientes, Smith, ya enfermo, se dedicó a ofrecer una larga y agotadora serie de entrevistas, apariciones en televisión, conferen-cias y seminarios. En 1977 aceptó el puesto de catedrático de la Universidad de Arizo-na, a la que se trasladó en noviembre. Debía dar clases en los cursos de fotografía, organizar la gigantesca y anárquica mesa de material que recogía el trabajo de toda su vida y cumplir el sueño tantas veces anhelado de crear una revista de fotografía, escri-biendo al tiempo un libro autobiográfico. En diciembre, sin embargo, sufrió un ata¬que cardiaco casi mortal.



Durante el año siguiente su recuperación fue sorprendente. Aunque muy afectado por el colapso, intentó con obstinación re iniciar sus numerosas actividades, sobrepasando cada vez con más intensidad el límite de sus fuerzas. Finalmente el 15 de octubre un segundo ataque cardiaco puso fin a su vida. Smith murió tal como había vivido, exigiéndose a sí mismo más de lo que los demás esperaban de él.





Las otras partes:

http://www.taringa.net/posts/noticias/15721285/Historia-del-fotografo-William-Eugene-Smith-Parte-1.html

http://www.taringa.net/posts/info/15721302/Historia-del-fotografo-William-Eugene-Smith-Parte-2.html


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