Hola Taringueros. Posiblemente a muchos no les interese la política y solo entren en los post que hablan del tema para armar bardo, comentar pavadas, si es tu caso te pido que te retires, comentarios sin sentido, insultos, etc van a ser eliminados! Al que se quede le pido que lea el post completo por favor.
Hoy mi novia me mando un link para leer un columna de opinión del editor del diario La Prensa Popular, estupefacta por la carga de las palabras de este editor hacia la figura del fallecido presidente venezolano. Quiero aclarar que mi novia no comulga con la linea política que siguió Hugo Chavez, pero hasta a ella misma la sorprendió las palabras de este periodista. Cuando lo leí sentí una mezcla de sensaciones, me pareció mucho odio hacia la persona, hacia la figura de Chavez, y estamos hablando de un presidente de un gobierno a 8 mil kilómetros de nuestro país. Luego empece a leer el resto de las columnas de este periodista, muy muy joven por cierto y me dí cuenta que no era un caso aislado, que no era un furcio, una equivocación, momento de calentura o bug (sic). Es fiel a su linea ideológica, y en sus columnas toca temas como La "dictadura cubana", los jóvenes armados de los 70", pero omite hablar de los genocidas, del robo sistemático de bebes, de las torturas de los 70, de Guantanamo, etc, por lo cuál reafirmo que es fiel a su linea política. Al leer la columna sentí una necesidad increíble de contestarle, en forma de comentario que es lo que nos permite el diario, principalmente porque no les encuentro sentido a esas palabras , no comprendo el porque ese nivel de agresividad, de mentira, de demonización (en palabras de Galeano). Si fueran hacia un político argentino no lo avalaría, tampoco lo compartiría, pero si en cierto sentido llegaría a entenderlo, pero hacia el presidente de Venezuela no lo entiendo. Algo bueno habrá echo en vida Chavez si este periodista, con su linea ideológica, decide escribir una columna de esas.
Acá esta la columna:
La muerte del Hugo Chávez humano ha dado paso al nacimiento del Hugo Chávez mítico: una versión falaz e insolente del dictador bolivariano, despojada de sus atrocidades y abarrotada de supuestas virtudes que lo ubican, como todo mito de esta naturaleza, en el pagano altar de los ídolos políticos.
El poder simbólico de la muerte es de inimaginable vigor en las sociedades humanas. La muerte nos fascina, nos sensibiliza, sacude eso llamado empatía que nos permite ponernos en el lugar del otro, como rezan algunas teorías sociales y psicológicas. Paradójicamente, la muerte muchas veces nos acerca a quien ya no tiene existencia terrenal y, precisamente por esto, contribuye a la emergencia de los mitos políticos.
La muerte tiene el poder de borrar historias y crear historietas. Sepultar hechos y construir fantasías. Otorgar plenarias indulgencias y amordazar visiones alternativas. En definitiva, censurar verdades y alentar mentiras. Todo ello, en presunto “honor” del difunto, por supuesto. Ejemplos argentinos en la historia reciente sobran. Ernesto Che Guevara, de asiduo fusilador a exponente de la “lucha por los Derechos Humanos”. Néstor Kirchner, de corrupto matón multimillonario a fetiche “nacional y popular”. Ambos viven hoy, pero en remeras de algunos fanáticos. La muerte evidentemente todo lo puede.
¿Pero quién murió realmente el pasado 6 de marzo de 2013 (descontando que ésta haya sido la verdadera fecha de su muerte)? La pregunta es válida, en tanto y en cuanto el nacimiento del Chávez mítico no tardará en pervertir la verdad histórica del bolivariano dictador.
En términos políticos, murió un caudillo profundamente antidemocrático que, fracasado en su intentona golpista del 4 de febrero de 1992 contra el presidente democrático Carlos Andrés Pérez (intentona que dejó un saldo de más de 20 muertos y decenas de heridos), entendió que la democracia debía ser destruida desde adentro. En 1999, habiendo obtenido el poder mediante formas democráticas, Hugo Chávez activó entonces su plan para fagocitar la democracia desde su interior, socavando la independencia de poderes; destituyendo caprichosamente a incontables jueces y colocando a dedo a otros que le fueran funcionales; controlando celosamente la Asamblea General; obstaculizando el actuar de la oposición; violentando la libertad de expresión a niveles insoportables, y destruyendo instituciones vitales para el funcionamiento sano de toda democracia.
Así las cosas, aquel cuyo poder tuvo un origen democrático, en su ejercicio se volvió un dictador, pues reunió en su persona la suma del poder público y pronto se convirtió, además, en un enemigo declarado de los Derechos Humanos. Cabe mencionar que Hugo Chávez fue denunciado nada menos que por la Human Right Watch (Informe 2008) y por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en su informe de 2009 subrayó que el dictador Chávez “criminaliza a los defensores de los Derechos Humanos, judicializa la protesta social pacífica y persigue penalmente a los disidentes políticos”. La dictadura chavista, que acabó retirándose de la CIDH en la OEA, no se privó de tener sus numerosos presos políticos y sus exiliados. Un caso interesante es el del político opositor Alejandro Peña Esclusa, quien padeciendo cáncer fue encarcelado a partir de un sucio trabajo de los grupos de inteligencia de Hugo en 2010. Esta terrible enfermedad que soportaba el preso político, naturalmente empeoró en prisión, y las presiones de organismos de Derechos Humanos sólo obtenían indiferencia por parte del chavismo que gozaba de la situación.
A este veloz recorrido por el legado político de Hugo Chávez, debemos agregar que su gobierno ha sido considerado el más corrupto de toda América Latina por el prestigioso ranking que hacen los expertos de Transparencia Internacional. Es de conocimiento público la fortuna que han hecho los políticos del “socialismo del Siglo XXI” y sus amigos (conocidos como “boliburgueses”), incluyendo al mismísimo difunto y a su familia por supuesto. La Venezuela bolivariana también ocupa el último puesto del Índice de Desarrollo Democrático de América Latina (2012), que si bien no incluye a Cuba en su ponderación, habla a las claras del proceso dictatorial que introdujo Hugo Chávez en el país de Bolívar, a pesar de su origen electoral.
En términos económicos, murió un pésimo administrador que, más preocupado por repartir prebendas y desarrollar su sistema clientelar, descuidó una inédita posibilidad que tuvo Venezuela de modificar su ineficiente estructura económica. Esta posibilidad estuvo dada por la exponencial alza del precio internacional del petróleo, que es prácticamente lo único que exportan los venezolanos. El día que Chávez ganó las elecciones, el barril de petróleo costaba 9 dólares; en 2011 ya estaba en 160 dólares. Estamos hablando de un incremento de casi el 1800% de aquello que representa el 96% del ingreso por exportaciones del país. En 14 años de gobierno chavista, se estima que ingresaron 980.000 millones de dólares por petróleo (de los cuales varios millones se usaron para financiar la dictadura castrista y organizaciones terroristas como las FARC) gracias a factores que nada tienen que ver con la habilidad en el manejo de la economía, sino con una coyuntura internacional dada. Si aquel número no le dice mucho, considere que Estados Unidos destinó en su Plan Marshall para la recuperación de 18 países, la suma de 12.741 millones de dólares.
Sin embargo, y a pesar de este inédito viento de cola, Venezuela continúa desindustrializada, en permanente crisis energética, importando prácticamente todo de afuera, y padeciendo una inflación que está entre las más destructivas del mundo casi llegando al 30%.
En los últimos años han cerrado más de 107.000 empresas, que constituyen un 15% del total. Y es que la libertad económica en Venezuela ha sido coartada casi al extremo. El último informe anual de Libertad Económica en el Mundo, del prestigioso Fraser Institute, señala que los venezolanos tienen el país menos libre de las 144 naciones computadas. En el Índice 2013 de Libertad Económica de la Heritage Foundation, Venezuela aparece en el puesto 174 sobre 176 países considerados. Junto a Cuba, el país de Hugo Chávez es el de menor seguridad jurídica de todo el continente y, por lo tanto, el peor para invertir.
En términos sociales finalmente, murió un belicista que, mientras militarizaba a la población, introducía la discordia y la división social. Arguyendo descabelladas hipótesis de conflicto como una “guerra asimétrica” contra los Estados Unidos, Hugo Chávez armó y entrenó a más de 25.000 milicianos irregulares en una suerte de escuadrón de la muerte llamado “Guardia Territorial”. Además, conformó los “Movimientos Bolivarianos Revolucionarios” que, con una impronta casi guerrillera, controlan los barrios al estilo de los “Comandos de Defensa de la Revolución” de Fidel Castro. Todo esto, sin contar la reserva militar de 500.000 civiles dispuestos a enfrentarse contra “el imperialismo” (conflicto armado que sólo estaba en las esquizofrénicas neuronas del dictador bolivariano) que anunció allá por 2005, o la militarización de niños en las llamadas “guerrillas comunicacionales”.
Semejante militarización irregular, división social y fanatismo político, hacen hoy de Venezuela uno de los países más inseguros del mundo, con una tasa de 73 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Murió Hugo Chávez. Recordémoslo como verdaderamente fue: políticamente, un enemigo de la democracia que consiguió destruirla desde su interior; económicamente, un pésimo administrador con suerte que desperdició una posibilidad inédita de desarrollar a Venezuela; y socialmente, un militarista desquiciado que quiso pergeñar un Estado policíaco en permanente paranoia, y acabó fragmentando a toda una sociedad que ahora, sin el caudillo, armada y fanatizada, espera por tiempos más violentos aún.
(*) Autor del libro “Los mitos setentistas” y co-autor de “Plumas Democráticas”.
Acá esta mi comentario en el espacio de opinión del diario:
La verdad causa estupor leer tu columna sobre la muerte de Chavez, me da mucha lástima que un chico tan joven escriba con tanto odio, porque se nota un odio visceral en tus palabras hacia la figura y la persona del difunto presidente Chavez. Tu pensamiento no es más que el reflejo del pensamiento moderno profundamente influenciado por la ética neoliberal, que con tanto énfasis defendes con tus palabras. Voy a tratar de no extenderme mucho, sólo me gustaría que los que puedan llegar a leer este comentario investiguen esos institutos (que son tus fuentes de datos) que no te cansas de llamarlos "prestigiosos", (Human Right Watch, Comision Interamericana de DDHH, Heritage Foundation, Fraser Institute) que sepan quienes los conforman, su orientación política, procedencia, porque como vos sabes, eso dice mucho de la información que puedan llegar a producir, pero se ve que eso a vos no te interesa, mientras sus datos sumen a tu demonización de Chavez. No me quiero olvidar de subrayar el papel importantísimo que sólo el pudo haber jugado en la derrota del más ambicioso proyecto del imperio yanquee para América Latin el ALCA, pero se ve que eso a vos tampoco te interesa, capaz adherías al proyecto. Tampoco me quiero olvidar de Banco del Sur, de Petrocaribe, de Telesur, de Unasur del Consejo Sudamericana de Defensa etc, que sin Chavez nunca hubiesen sido posible, pero se ve que eso a vos tampoco te interesa. No voy a ponerme a escribir datos comparativos sobre los índices del antes y después de Chavez (desnutrición, alfabetización, pobreza) porque los datos están ahí, a un click para el que los quiera leer, por lo visto a vos tampoco te interesa. Después de leer algunos comentarios de tu columna acá en tu página de facebook y de tu editorial en el diario, algunos horribles realmente, con un odio alimentado y solo semejable al de tus palabras, me pregunto sino te pones a pensar en eso, dice mucho de uno el ver quienes leen sus aportes, de la manera en que comentan, quienes comparten tu opinión etc. Te contradecís en la columna tratando de dictador a un presidente electo 3 veces (auditadas por organismo internacionales) por el pueblo, obviamente me doy cuenta que sos de los que no confía en el pueblo y su elección, ninguneándolo cuando te referís al sistema clientelar y a las prebendas. No me extiendo más porque podría refutar toda tu columna, lo último que quiero decir, que seguramente ya lo sabés, es que vos como comunicador social tenes una responsabilidad para con tus lectores, sos formador de opinión, tenes un papel importantísimo en la sociedad, entonces te diría que te pongas a pensar cuanto de tu responsabilidad hay en comentarios tales como "Uno Menos", “No hay mal que dure cien años.” "que Dios Nuestro Señor lo tenga en la Gloria y no lo suelte”. Eso es todo, la verdad no te conocía, ahora que te conozco no me interesa leer nunca mas una opinión tuya, y ojo, no porque pensemos distintos, al contrario enriquece los procesos democrático la diversidad de opiniones, pero en tus palabras hay malicia, hay demasiado odio, y ya tenemos experiencias pasadas nefastas que ejemplifican los resultados de ese odio.
Este es el link de la columna en el diario, al facebook búsquenlo por el nombre del periodista.
Decidí hacer este post viendo que muchos ya habían empezado a hacerlos con la columna de Agustín, mi deseo no es armar bardo, sólo poder dar mi opinión sobre esas palabras, creo que Taringa es un buen espacio para esto. Creo en la diversidad de opiniones, pero esta opinión no suma en nada a una discusión política, lástima que este chico, tan preparado no se de cuenta. Estaría bueno que si tienen ganas den su opinión en el espacio que el diario brinda abajo de la columna, opositores o no, pero que sume a la discusión política.