La saga de los Assassin ya tiene un nuevo capítulo en el horizonte. En los últimos días hemos asistido a un bombardeo de información sobre Assassin´s Creed IV: Black Flag, y por eso hemos querido recoger todos los datos en este especial. ¡Izad la bandera y al abordaje!
Los rumores sobre un nuevo Assassin´s Creed ambientado en la época dorada de los piratas comenzaron hace unas semanas. Las filtraciones sobre una supuesta ambientación en el Caribe y la aparición de un nuevo protagonista dieron paso a la confirmación oficial a comienzos de esta semana: por fin pudimos ver el primer tráiler de Assassin´s Creed IV Black Flag y conocer a Edward Kenway, el héroe con el que surcaremos los mares a bordo de nuestro galeón pirata.
Nueva ambientación, nuevos referentes históricos y nuevas mecánicas de juego nos esperan en una aventura que estará disponible el próximo 29 de octubre para PS3, Xbox 360 y Wii U. Más adelante tendremos también las versiones para las consolas de nueva generación. ¿Queréis descubrirlo todo? Estáis en el lugar adecuado. ¡Disfrutadlo!
En este post encontraras información sobre:
Los protagonistas La Vida Pirata
Las batallas navales Los Escenarios
Los combates con sable Los Trailers
Assasin's Creed 4: personajes de alta mar
Detrás de una gran historia hay un gran protagonista. Edward Kenway es el nuevo asesino (y pirata) de Assassin's Creed 4 Black Flag. Sus hazañas harán temblar a los templarios e incluso al mismísimo Barbanegra.
Tras ponernos en la piel de Altaïr Ibn-La'Ahad, un guerrero sirio comprometido con su gente, crecer junto al carismático florentino Ezio Auditore Da Firenze y guerrear con el silencioso Ratonhnhaké:ton, también conocido como Connor Kenway, en Assassin’s Creed IV Black Flag nos toca asumir el papel de Edward Kenway, una gran personalidad dentro del credo de asesinos y antecesor del indio con orígenes británicos.
Antes del comienzo de la Edad de Oro de la Piratería en la que se sitúa la nueva entrega de Ubisoft, los grandes imperios de Europa se batían sobre las aguas de las Indias Occidentales en una gran guerra naval, enfrentando en especial a España e Inglaterra. El joven Edward Kenway, nacido de padre inglés y madre galesa, vio su oportunidad de hacer riquezas como corsario del imperio británico y en 1712 se embarcó para hacerse un nombre en los albores del siglo XVIII. Sin embargo, el Tratado de Utrecht puso fin a la guerra en 1713, por lo que su campaña como corsario cambió automáticamente de rumbo para convertirse en pirata.
A partir de entonces, Edward Kenway se armó como capitán del Jackdaw, el barco con el que surcaremos las aguas del Caribe a partir de 1715, donde nos veremos envueltos en la ancestral guerra de Templarios y Asesinos mientras llevamos a cabo diversos actos de piratería dirigidos a las propias ambiciones personales de Kenway. El nuevo assassin, contará con un arsenal que combina la sutileza y efectividad del credo, como la de las icónicas hojas ocultas, con la rotundidad y eficiencia de las armas militantes en la época, entre las que destacan sus Sables de Abordaje gemelos y sus cuatro Pistolas de Chispa. De esta forma, dispondremos de la versatilidad necesaria tanto para llevar a cabo salvajes abordajes como silenciosos asesinatos.
Pero Edward Kenway no será el único pirata cuyo nombre será temido entre las ciudades de Kingston, La Habana o Nassau, pues en Assassin’s Creed 4 nos toparemos con grandes personalidades e iconos de la era de los piratas con los que colaboraremos (y en ocasiones lucharemos), como Barbanegra, Charles Vane, Benjamin Hornigold, Calico Jack Rackham o Bartholomew Roberts, los cuales, lejos de la mitología que se ha plasmado en las últimas obras cinematográficas y escritas, mostrarán su lado más rudo y humano, como grandes capitanes que compiten en toda una carrera por el oro y la fortuna derramando sangre, sudor y pólvora en intensas batallas navales.
La eterna contraparte, los Templarios, se presentan en esta ocasión desde la sombra, batiéndose en duelo contra los Asesinos mientras los grandes imperios chocan contra la piratería. En ésta ocasión, los Templarios navegan en busca de un misterioso lugar en el que, según cuentan los rumores, les aportará una fuerte ventaja contra sus enemigos del Credo y una vía hacia la buscada dominación mundial. Edward Kenway se encontrará en medio de ambos conflictos, y tomará parte de sendas guerras para marcar la diferencia gracias a su seriedad, efectividad y liderazgo.
Asssassin’s Creed 4 Black Flag no solo toma el testigo de la icónica saga de Ubisoft, sino que nos introducirá en una emocionante aventura que, aun conservando los rasgos característicos de la franquicia, nos hará viajar de una forma diferente y más abierta que nunca, mientras nos presenta a innumerables y llamativos personajes durante la Edad de Oro de la Piratería.
Assassin's Creed 4: piratas y corsarios.
En el Siglo XVIII, los amos del mar en el Caribe eran los piratas y los corsarios, escurridizos maestros de la navegación y sedientos soldados de fortuna.
Como ya sabéis todos, la historia de Assassin's Creed IV Black Flag girará en torno a la piratería, pero no nos referimos a la que trae de cabeza a discográficas, productoras de cine y desarrolladoras de videojuegos, sino a la original, la que tantas vidas y leyendas ha dejado en el mar a lo largo de los siglos y que, aún a día de hoy, se sigue practicando (con ciertas diferencias, claro está). En éste artículo trataremos de navegar un poco más sobre las negras mareas de la vida pirata y otro tipo de acciones en alta mar del tiempo en que se desarrollará el nuevo título de Ubisoft.
La época de oro de la piratería tuvo lugar entre los siglos XVII y XVIII. Las aguas del Caribe español eran uno de los puntos de paso más importantes en las rutas de comercio y, por tanto, todo un caramelo para hombres de lujuria y dudosa moral, por ello era relativamente común encontrar navíos comerciantes siendo custodiados por otros barcos dedicados a la batalla, al menos entre quienes podían permitirse costearse tal servicio. A decir verdad, los encuentros con barcos pirata no eran tan comunes como podríamos pensar, pues en ocasiones la recompensa que pudieran obtener los maleantes no era lo suficientemente alta como para arriesgar su vida, por ello lo más normal era que se centrasen en navíos cuyo cargamento conocían a ciencia cierta y, además, era lo suficientemente suculento.
Estos rufianes podían utilizar banderas de diferentes países para confundir a su objetivo y conseguir colocarse lo suficientemente cerca como para comenzar la cacería, era entonces cuando desplegaban la mítica bandera negra o roja que los declaraba como un navío apátrida, que no responden ante ninguna nación. La persecución precedía al combate y, en la mayoría de ocasiones, al abordaje. A los atacantes no les interesaba destruir el barco que tanto les había costado alcanzar, pues acabar con él en el fondo del mar era un completo fracaso, pues significaba la pérdida del botín.
Si los piratas eran los guerreros independientes e ilegales del mar, los corsarios eran todo lo contrario. Normalmente solemos confundir a unos y otros, pero éstos sí servían a un Señor y gozaban del permiso (la patente de corso) de un gobierno para atacar, capturar o saquear otros barcos, siempre y cuando perteneciesen a una nación declarada como enemiga. Pero que tuvieran en su poder una carta de corso firmada por un mandatario no quería decir que tuviesen una moral más limpia que la de los piratas, pues al fin y al cabo no eran más que simples cazarecompensas que buscaban su cobro a toda costa.
Tanto los piratas como los corsarios eran temidos en el mar. Éstos poseían veloces barcos de guerra preparados para surcar las olas rápidamente y realizar delicadas maniobras con gran exactitud y movilidad, aunque claro está, lo que más contaba era la pericia de un buen timonel y el liderazgo de un gran capitán, algo que podremos experimentar en Assassin's Creed IV Black Flag.
Assassin's Creed 4: combates navales
En el Siglo XVIII el mar fue testigo de infinidad de combates navales en los que el rugido de los cañones y las maldiciones de marineros precedian a cientos de muertos y sangre entre las olas.
Hablar de piratas y corsarios es hablar sin quererlo de combates navales. La vida del marinero en el Siglo XVIII no era precisamente un juego de niños, algo que ya pudimos comprobar muy por encima en Assassin's Creed III, pero teniendo en cuenta que el 40% de Assassin's Creed IV Black Flag se desarrollará en altamar es necesario conocer un poco más a fondo cómo eran los combates navales de la época, cruentas batallas en las que la pericia y el valor no debían dejar lugar al fallo o el miedo.
Para el ojo inexperto, un combate naval puede no ser más que una sucesión de cañonazos repartidos por los cascos de los barcos que se enfrenten en batalla, sin embargo y al igual que ocurre con cualquier conflicto bélico, resultaban más estratégicos de lo que pueda parecer. Los capitanes debían conocer al dedillo su navío, sus puntos flacos y fuertes, pero también tenía que ser capaz de analizar a su enemigo rápidamente.
No sólo se debía tener en cuenta el número de cañones que portaban, el tipo de madera con el que estaba construido, el número de mástiles o el tamaño del galeón, también era de vital importancia la dirección y velocidad del viento, sobre todo para los cañoneros. Si el aire les venía de cara, el propio humo de sus cañones les cegaría por completo, por lo que era importante buscar una posición favorable en éste sentido, aunque no siempre era posible. Estos mismos cañones eran la primera de las armas en entrar en acción, y sus manipuladores, normalmente dividido en grupos de 3 o 4 personas y siempre a la orden de un oficial, tenían que actuar a toda velocidad sin importarles cuánto castigo estuviese recibiendo su navío. El procedimiento de disparo consistía en introducir la pólvora, apelmazarla, meter la bola de cañón, prender la mecha si ésta seguía siendo funcional, echarse a un lado y taparse los oídos mientras con fuertes cuerdas se sujetaba el retroceso del potente armatoste, y así sucesivamente (no sin antes, entre disparo y disparo, introducir un paño mojado para apagar las posibles ascuas que pudiesen quedar, lo que acabaría en un desenlace terrible si se introdujese en ese momento más pólvora).
Los principales puntos débiles, a los que se apuntaban cuando se quería inutilizar o hundir un navío, eran los mástiles (al desarbolar un barco éste queda fuera de gobierno y a merced de sus enemigos) y la Santabárbara, el lugar donde se guardaba toda la pólvora de los cañones, lo cual podía hacer que éste reventase en millones de astillas. Si en una batalla se veían las caras flotas formadas por varios barcos, éstos se comunicaban y gestionaban por una serie de códigos con banderas que el enemigo desconocía por completo.
Cuando los potentes barcos de guerra se acercaban lo suficiente, llegaba el momento del abordaje, el cual se realizaba con largas pasarelas de madera tendidas sobre la cubierta del barco objetivo. Éste era un procedimiento de lo más delicado, pues los que cruzaban empuñando su Sable de Abordaje eran objetivos demasiado fáciles, pero cubrían su avance con mosquetes o pistolas de chispa. Cuando un capitán consideraba que habían perdido el combate mandaba retirar la bandera de su nación en señal de rendimiento, algo que, en según qué circunstancias, podía ser considerado como traición, con el pertinente juicio en la marina. ¿Se os ocurren combates más épicos que los navales en Assassin's Creed IV Black Flag?
Assassin's Creed 4: surcando el Caribe pirata
Ubisoft ha decidido situar Assassin´s Creed IV en la Edad de Oro de la Piratería. Pero, ¿qué sabemos exactamente acerca de esta época? ¿Cómo afectará este periodo histórico al desarrollo de Black Flag? ¿En qué lugares podremos izar nuestra bandera negra? Vamos a intentar arrojar un poco de tierra (a la vista) sobre el asunto.
Desde que fue anunciado oficialmente, son innumerables las ocasiones en las que hemos leído que Assassin´s Creed IV Black Flag estará ambientado en el Caribe de principios del siglo XVIII, justo en el final de la Época Dorada de la Piratería. Pero, ¿cuándo, dónde y por qué fue una Edad de Oro para los piratas y corsarios?
Aunque la piratería es casi tan antigua como la propia navegación y los asaltos marítimos han sido una constante a lo largo de la historia desde, al menos, el siglo V a.C, la edad dorada de la piratería se fija, aproximadamente, entre 1690 y 1720, periodo en el que el Caribe se transformó en un auténtico hervidero de refriegas navales debido a la confluencia de muchas de las rutas de comercio españolas, portuguesas, inglesas y holandesas, y que convirtieron a la zona en un auténtico "caramelo" para los piratas, ávidos de hacerse con los barcos europeos cargados con las riquezas procedentes de la colonización de América.
A este constante ir y venir de mercancía había que sumar la abundancia de pequeñas islas, muchas de ellas sin habitar ni cartografiar en esa época, por lo que los piratas encontraron una situación ideal para esconderse u organizar sus acciones delictivas, haciendo que el boca a boca de riqueza "fácil" desembocara en un crecimiento de masivo de piratas en islas como Nueva Providencia (Bahamas), donde se estima que a principios del siglo XVIII vivían más de 1000 piratas en sus costas.
Justo esa época (1715) y ese lugar (las Indias Occidentales) será el escenario elegido por Ubisoft para ambientar Assassin´s Creed IV Black Flag, en el que aseguran que habrá más de 50 localizaciones diferentes, entre las que podremos navegar a bordo de nuestro barco con total libertad, y de las que destacarán 3 grandes ciudades: La Habana, Kingston y Nassau. Os las señalamos en un mapa actual, que el del siglo XVIII lo tenemos en el tinte.
La capital de Cuba ha sido descrita por los creadores del juego como la el escenario más "europeo" del juego, por lo que se espera que ofrezca las misiones más clásicas de Black Flag, con altas edificaciones y tejados a los que trepar. Según Ubi, recordará a la Florencia renacentista que visitamos en Assassin´s Creed 2 junto a Ezio Auditore.
Con un estilo similar al Boston de Connor Kenway en Assassin´s Creed 3, Kingston será la segunda de las grandes localizaciones que podremos visitar en Black Flag. Fundada en 1693 tras el terremoto que asoló Port Royal, la actual capital de Jamaica vivía una auténtica época de esplendor en el momento que Edward kenway la visita, siendo -en ese momento- la ciudad principal y centro neurálgico del comercio en Jamaica.
Por último, Nassau será el mayor exponente pirata del juego; la zona en la que los que juguemos con el parche en el ojo nos sentiremos como en nuestro camarote y donde acudiremos a echar un buen trago de grog en alguna de sus tarbernas. Con ciudadanos tan ilustres como el mítico Barbanegra, la ciudad llegó a ser proclamada como la "República de los Corsarios", por lo que es de esperar que sea la localización donde disfrutemos de la ambientación más "auténtica" y pirata del juego.
De todos modos, y dejando el grog de lado, Ubisoft ha querido dejar claro que Assassin´s Creed IV Black Flag huirá de los mitos y clichés piratas que han favorecido juegos The Secret of Monkey Island o películas como Piratas del Caribe, y que hará todo lo posible por reflejar la verdadera historia de los hombres y mujeres que luchaban por sobrevivir día tras día, sufriendo una fuerte precariedad y unas terribles condiciones de vida con la esperanza de una futuro mejor.
Y es que, al contrario de lo que proclama la popular canción, parece ser que en aquella época la vida pirata no era la vida mejor, pero -como la vamos a disfrutar desde casa y no nos va a tocar mojarnos ni los pies- sí que creemos que es una apasionante y rica elección para ambientar la nueva entrega de Assassin´s Creed. ¿No os parece?
Assassin's Creed 4: el Sable Pirata de Abordaje
En Assassin's Creed 4 Black Flag dispondremos de todo un arsenal de armas blancas. Entre ellas, el Sable Pirata de Abordaje, el preferido por los piratas y corsarios de la época.
Tras el anuncio oficial de Assassin’s Creed IV Black Flag, nos empapamos un poco más en la historia, en la época dorada de los piratas que perduraron durante el siglo XVIII e incluso el siglo XIX. Es en esta época en la que la Marina Real Francesa previa a la comandancia de Napoleón Bonaparte y la Real Armada Inglesa utilizaban distintos tipos de sables, denominados Sable de Abordaje. Esta era la arma estrella de la caballería, pero también se utilizaba por las tropas de infantería de aquella época.
El origen del sable se atribuye a los pueblos orientales, más concretamente a los países islamistas con un tipo de cimitarra que responde al nombre de Espada Mameluca. Este tipo de arma blanca inspiró a la Europa Medieval (generalmente en los países del Este) para fabricar y expandir el uso de un sable de un único filo y con una ligera curvatura. Generalmente, este tipo de sable utilizado por diferentes armadas, entre ellas la española, tienen un tamaño de unos 90 centímetros, siendo la hoja de entre 70 y 80 centímetros. Generalmente este tipo de sable tiene empuñadura y un característico gavilán que hacía la función de guardamanos.
El Sable de Abordaje es un arma blanca y curva que utiliza un único filo. Era de uso extendido por la Armada Inglesa. Se trata de un arma de tajo, no de estoque, lo que significa que corta al enemigo sin dejar rastro alguno del arma en el cuerpo rival. La curvatura de este tipo de sable comienza a mitad de la hoja, inclinándose hasta la punta de la misma. Existen sables con curvaturas casi circulares. Este diseño fue pensado para que la caballería, al utilizarlo, crease un círculo de corte tangencial que infligiría un daño sin igual al adversario. El Sable Abordaje de infantería, en cambio, no tiene tanta curva y ofrece unas características más defensivas. Su uso está más enfocado a tener el adversario bien lejos y parar sus acometidas.
Pero ¿Qué hay del sable pirata? Se conoce que el Sable de Abordaje pasó a denominarse Sable Pirata de Abordaje cuando los piratas de la época saqueaban a las tropas enemigas sus sables para posteriormente, decorarlos con las riquezas requisadas a los españoles e ingleses. Así es como nace la leyenda de este tipo de arma blanca tan preciada y utilizada en alta mar para realizar todo tipo de saqueos a navíos enemigos.
Nuestro protagonista en Assassin’s Creed IV Black Flag, Edward Kenway, estará equipado con dos de esos Sables Pirata de Abordaje, además de otras armas de fuego, como la pistola de chispa que ya introducimos en Assassin’s Creed 3. Por lo pronto, este tipo de arma nos debería ofrecer un combate más rápido y directo, haciendo verdaderos estragos en las tropas enemigas.
Assassin´s Creed 4: los vídeos
Hasta ahora han sido dos los vídeos que Ubisoft ha mostrado de Assassin´s Creed 4 Black Flag. El primero es un tráiler presentando la nueva aventura, mientras que el segundo nos acerca a Edward Kenway, el nuevo protagonista.
En el primer tráiler de Assassin´s Creed IV: Black Flag, el Capitán Barbanegra habla de Edward Kenway lleno de respeto. Lo trata como un asesino letal y fiero en el cuerpo a cuerpo, un auténtico pirata que no le teme a nada, capaz de "limpiar" todo un navío español él solito. Mirad como se las gasta:
En el segundo vídeo sencillamente podemos ver al protagonista de esta nueva aventura de la saga aniquilando enemigos, llevando el timón de su propio barco y realizando otras acciones dignas de cualquier asesino en un épico formato en cámara lenta y con giros de 360 grados. El resultado es espectacular:
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