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Nacido en el lugar equivocado: Kazuyoshi Miura




Hoy en día, el fútbol japonés y sus jugadores no son el bicho extraño que fueron en el pasado, y mucho tiene que ver el crecimiento agigantado que tuvo su liga doméstica. Entremezclada en esa historia del crecimiento japonés está nuestro héroe de hoy.



En 1990 se decide profesionalizar la liga, y pasa a ser efectivo en 1993. Es decir, el fútbol japonés seguía siendo “amateur” incluso 60 años después del último campeonato de primera división amateur de la Argentina. Nuestro héroe de hoy, aunque no se destacó en la elite precisamente, es el estandarte, la vanguardia que permitió a otros llegar a la elite del fútbol mundial.

Kazuyoshi Miura, o simplemente Kazu.




Nacido el 26 de febrero de 1967 en Shizuoka, Japón, una ciudad entre Nagoya y Tokio, a los cinco años el viejo le regaló una pelota de fútbol y comenzó su largo romance con una redonda que le daría muchas satisfacciones, pero también demandaría muchos sacrificios.

Un día le agarró la loca(?) y decide largar todo e irse a Brasil en pos de una carrera futbolística. Tenía quince años. No sabía si le daba el piné, no sabía cómo hacer, no sabía ni portugués… pero lo que sí sabía, es que quería ser jugador de fútbol. Y los viejos lo dejaron(!). En 1982, entonces, llega a Brasil con una mano atrás y otra adelante y entra en las inferiores de un equipo del ascenso brasileño: Club Atlético Juventus.




Lo que no sabía el ponja éste, es que en el país hermano al muerto, al perro… en fin, al patadura ese que le pifia horrible en sus espásticos intentos de centro y otras yerbas le gritan “¡JAPONÉS!”. Es una de las verdugueadas comunes para con los troncos en tierras brazukeñas.

Era petiso, japonés y, más allá de tener un poco de habilidad, no tenía ninguna otra cualidad de mención. En una entrevista en 2011, su ex-entrenador de juveniles en Juventus comentaba que de esa camada de juveniles, Kazu era uno a los que menos fichas le ponía.

Kazu no sólo tuvo que luchar y hacerse espacio entre los otros juveniles que competían por llegar a primera, o contra el simple hecho de estar en el sudaquismo profundo una cultura ajena. También luchaba contra la nula condescendencia brasileña ante algo inédito: un japonés que quería ser jugador profesional cuando ni siquiera en Japón existían profesionales.








Luego de cuatro años de remarla en inferiores, en 1986 es vendido al mítico Santos F.C. Firma su primer contrato y se convierte en el primer jugador profesional de nacionalidad japonesa de la historia de Brasil. Cuando parecía que por fin se le daba y se empomaba a una negra, su carrera empezó a tomar tintes baldoseros: después de jugar tan sólo dos partidos en el Santos, entre 1986 y 1987 pasa por seis equipos sin afirmarse. Del Santos a Palmeiras, de éste al Matsubara (club fundado por un brasilero descendiente de japoneses), al Clube de Regatas (cuatro partidos) y termina recalando en el ignoto Esporte Clube XV de Novembro de Jaú, San Pablo.
La rema dos años en XV de Jaú en una etapa en la que incluso considera abandonar el fútbol, pero se sobrepone y su desempeño (25 partidos, 2 goles) en el estadual de San Pablo hace repuntar la carrera de nuestro homenajeado. Se gana ser transferido al Coritiba en 1989.




Delantero por afuera, movimientos desgarbados pero habilidosos con una extraña gambeta larga estilo brasilero pero amague corto, casi argentino. En los comienzos de su carrera su función no es la del goleador, pero su combinación habilidojaponesa le hace un lugar en el frente de ataque. Y empieza a tener protagonismo.

Muchas veces titular y otras el cambio cantado para intentar torcer la historia de un partido, juega 46 partidos (6 goles) entre el Brasileirão y el estadual, consagrándose campeón del Paranaense. El Coritiba es el puto amo del estadual: ganó más estaduales que todos los demás equipos juntos. Pero venía de tres años sin ponerla y, después de ganarlo en 1989 con Kazu, tuvieron que pasar diez años para que el Coritiba ganara nuevamente en 1999. La revista Placar lo destacaba como tercer mejor wing izquierdo del año.

De todos modos, Kazu tenía las cosas claras. Entrevistado durante sus primeros quince minutos de fama en Brasil, declaraba que su objetivo principal era afianzarse como profesional por dos o tres años allí para llegar a la selección japonesa y volver a su país. Ver ese video para los japoneses debe ser como ver el video de los cebollitas con D10S diciendo que su sueño es ganar el mundial con la celeste y blanca(?).







Kazu debutó con un geishinho(?)


En 1990 es transferido otra vez a un Santos que seguía racingizado enviudando a Pelé. En su revancha en Vila Belmiro, la torcida lo adopta de mascota y -sobre todo- recibe el padrinazgo del técnico Pepe (segundo goleador histórico del Santos después de O Rey). Según Kazu, probablemente tenía la habilidad y el potencial pero Pepe le dio la confianza que necesitaba para finalmente despegar.

En el Santos, es un jugador recordado con cariño a pesar de su breve paso de seis meses (11 partidos oficiales, 3 goles) al punto de que en el museo de Santos su foto está al lado de la de Pelé.

Mientras tanto, en Japón se establece la futura creación de la liga profesional y Kazu decide volver a su país en julio de 1990. Por su paso en Brasil, ya es una celebridad y acuerda su transferencia al gigante local Yomiuri Football Club (actual Tokio Verdy 1969). En septiembre del mismo año tiene su debut como internacional del seleccionado Japonés ante el combinado de Bangladesh.



En el Yomiuri F.C. obtiene el bicampeonato en la -amateur- Japanese Soccer League en las temporadas 1990-1991 y 1991-1992. Es elegido MVP del torneo en la temporada 1991-1992 y el equipo, además, mete doblete con la Copa Nabisco (copa de liga). En el plano internacional, forma parte del combinado nacional que disputa la Copa Asiática de 1992. Japón se consagra campeón de Asia por primera vez en su historia, y Kazu es elegido Mejor Jugador del torneo.

En 1993, se profesionaliza definitivamente el fútbol japonés y, con el comienzo de la J. League, cambia el formato a una etapa por semestre con dos ganadores que se enfrentan ida y vuelta para definir el campeón anual (similar al sistema de la Primera división argentina 90/91).



El club no cambia de dueño, pero pasa a llamarse Verdy Kawasaki. El cambio de formato y nombre no afecta los resultados: después de un segundo puesto en la primer etapa, el Verdy Kawasaki gana la segunda y se enfrenta ante el Kashima Antlers para definir al campeón. El Verdy gana de visitante 2 a 0 y empata 1 a 1 de local para convertirse en el primer campeón de la era profesional. Ah, Kazu la rompe: mete el primero del 2 a 0 y empata el partido de vuelta en el minuto 82. Y el equipo mete otro doblete con la Copa Nabisco. Kazu es nuevamente elegido MVP de la liga y se tranforma también en el primer japonés en adjudicarse el premio al Futbolista del Año de Asia.

En su selección, sin embargo, recibe un duro revés cuando el combinado japonés la pechea en el último minuto del partido de clasificación al mundial 1994, en lo que se conoce como la Agonía de Doha. A pesar de que Japón nunca había clasificado a un mundial, esa generación de jugadores que falló en el último minuto quedó catalogada como pecho para siempre.



En 1994 el Verdy Kawasaki gana nuevamente la segunda etapa y llega a otra final, esta vez ante el Sanfrecce Hiroshima. Ganan de local y de visitante, y el Kawasaki obtiene el segundo campeonato profesional al hilo. Es decir, sumando el bicampeonato amateur con el profesional se clavaron cuatro al hilo, Kazu y el Verdy Kawasaki obtuvieron un tetracampeonato. In your face, Boquita(?). En la Copa Nabisco consiguen el trofeo por tercera vez consecutiva, y llegan a la final de la Copa del Emperador aunque son derrotados por el Cerezo Osaka.
En su primera etapa en el Yomiuri F.C./Verdy Kawasaki clavó 48 pepas en 119 partidos en cuatro años, cuatro títulos de liga y tres copas. En medio de la burbuja inmobiliaria más grande de la historia de Japón, los equipos compraban pe$eteros valores extranjeros semi-retirados pero la estrella era Kazu.

En el plano individual, Kazu se había reinventado. O lo habían reinventado los técnicos. No sé. No importa(?). Probablemente porque el resto de los jugadores eran terrible conitos, su posición varía y va alternando con la posición de centrodelantero. Vivo para anticipar a la defensa en los cabezazos, frío en el mano a mano, preciso para pegarle a la carrera, inteligente en el contraataque… Es el que recibe la responsabilidad en los penales y tiros libres. De a poco se transformó en un jugador completo. Y deja de ser tan sólo Kazu. Ya es una leyenda del fútbol japonés y tiene nombre y apellido: King Kazu.






Después del campeonato en 1994, sponsors japoneses la proto-takaharean(?) y es transferido al Genoa italiano. Es el primer profesional japonés en la historia de Italia y el primero en meter un gol en la liga italiana (ante la Sampdoria). Lamentablemente el Genoa se deja perder(?) por penales en la promoción y desciende. Como no quería primerearle a River el “en la B se juega más lindo”, Kazu regresa al Verdy Kawasaki.



De nuevo en su tierra, la segunda etapa en el Verdy Kawasaki (1995-1998) fue prolífica en lo personal, pero a nivel títulos la cosa decae. La burbuja inmobiliaria había explotado y ya no se pagaban más los fangotes de guita de años anteriores por cualquier paquete. El Verdy Kawasaki es uno de los más afectados y no consigue armar un buen equipo. Pero gana la Copa del Emperador en 1996, y Kazu sale Pichichi de la liga el mismo año con 23 goles. En su segunda etapa hizo 64 goles en 115 partidos.

Con su selección participa en la Copa Asia de 1996 pero, a pesar de terminar primero en el grupo con puntaje ideal, en cuartos de final es eliminado por Kuwait(!) por 2 a 0, profundizando el mote de “la generación pecho”. En 1997, Japón se clasifica por primera vez a un mundial con el aporte de Kazu jugando durante toda la clasificación. Lamentablemente para nuestro héroe, en el último partido que sella la clasificación el técnico hace un cambio, lo saca a Kazu y éste medio que la Burritorteguea con un gesto de “¿A mí me sacas?” que rompe las buenas relaciones con el entrenador.



Kazu estuvo entre los preseleccionados y en los entrenamientos previos al mundial de 1998, pero no superó el corte de los 23. El hecho revolucionó a todos los medios de comunicación con cabaret, pases de factura en conferencias de prensa y otras yerbas.




Japón participa del mundial 1998 disputado en Francia, y comparte el grupo H con Argentina, Croacia y Jamaica. Tres derrotas al hilo confrontan al fútbol japonés con la cruda realidad de que todavía les faltaba sopa. Al entrenador Okada lo despiden por la pálida imágen y la desprolijidad en el manejo con el tema Kazu. Pero se trataba de la primera participación del seleccionado japonés en la historia de los mundiales y había llegado allí gracias a -entre otros- el homenajeado de hoy.



Terminado el mundial, Kazu -ya con 32 años- intenta una última baldoseada incursión en el fútbol europeo. En la temporada 1998-1999, en Croacia, juega 12 partidos (sin goles, una pena) en un grande del este europeo: el Dínamo Zagreb. E, historia repetida, primer jugador japonés en la historia de la liga croata. En una entrevista Kazu comentaba que cuando lee La Redó! (?) siempre piensa “no pibe, eso no es PRI, vení que yo te explico lo que es primerearla…”. Dicen. Ellos.

Vuelve a Japón y juega dos temporadas (1999 y 2000). En esta ocasión, para midtablearla con Kyoto Sanga pero sigue mojando: 24 goles en 51 partidos. En el año 2000, juega sus últimos cinco partidos como internacional japonés con dos goles. Es el segundo máximo artillero histórico de la selección japonesa con 55 goles en 85 partidos oficiales. (Y bue, en alguna tenía que ser segundo).







Mejores momentos del Karate-do(?)




Año 2001 ¿Cerca del retiro? ¡Las pelotas! Con 34 años lo contrata el Vissel Kobe, y juega 127 partidos en cinco temporadas más en la elite del fútbol japonés hasta el año 2005. El rey Kazu sigue vigente y, a pesar del midtableo, aporta 29 goles más.

Y ahora sí, con 39 años se retira… pero de la elite, y momentáneamente nada más ¿eh? Porque lo contrata el Yokohama F.C. de la segunda división japonesa y sigue dándole a la redonda. Juega 17 partidos, mete 4 pepas y encima se da el lujo de la mejor peseteada de la historia.

El Sydney F.C. de Australia, campeón continental, lo contrata a préstamo por unos meses. El objetivo es el Mundial de Clubes en una movida para recibir el apoyo de los fans japoneses durante el torneo del 2006. Por las dudas, Kazuyoshi “el primereador” Miura juega 4 partidos en la liga australiana y mete dos goles. A esta altura, ya ni da investigar si fue el primer japonés, el primero en meter un gol, y toda la sanata. Por las dudas, decimos que sí, que fehacientemente(?) él fue el primero en hasta tocarle el culo a alguna australiana borracha y un par de canguros.

Después de jugar el Mundial de Clubes con 39 años vuelve al Yokohama F.C., y sigue jugando. Entre el 2006 y el 2011 juega 140 partidos más y mete 14 goles. Obtuvo el ascenso y vuelve a jugar en la elite del fútbol japonés en el 2006, aunque el Yokohama la olimpea enseguida y vuelve a segunda en la siguiente temporada. Su último gol oficial fue en la temporada 2010, donde – por lesiones- había jugado sólo 10 partidos en el año. El amor incondicional del japonés a Kazu es notable. Ese año jugó tan poco que apenas llegó a superar los 180 minutos en cancha. Pero en la votación del sitio oficial, los fans del Yokohama F.C. lo eligieron Futbolista del Año del equipo.

En el 2011 jugó más partidos (30) pero no convirtió goles. Esa temporada sin goles interrumpió una racha de 18 temporadas en el fútbol japonés donde siempre había metido, por lo menos, un gol. En el marco del terremoto y tsunami más desvastador del que se tenga registro en la era moderna, se organiza un partido a beneficio de los miles de damnificados en la región de Tohoku. Se enfrentan la selección japonesa y un combinado de jugadores de la liga local.







Para el imbécil: así se define frente a un arquero de selección




Por el marco emotivo del tsunami, por su peso como héroe todavía en actividad, porque la gente quería ver una vez más el Kazu Dance que hace cuando mete goles lindos o importantes, este gol sale siempre en la charla futbolera como uno de los mejores del año. A los 44 años seguía demostrando que la magia estaba intacta.

En el 2012 con 45 años, está a préstamo en Espolada Hokkaido (equipo de futsal). Todavía sigue teniendo contrato como jugador profesional en el Yokohama F.C. y no se retiró oficialmente.
Hace exactamente 30 años, en los entrenamientos de Juventus se mataba para que lo tuvieran en cuenta. Siempre temprano en los entrenamientos, siempre corriendo bien adelante en el pelotón, haciendo todo para superarse y ganarse un lugar. Ganó títulos, hizo goles (226 oficiales), comandó el ataque de su selección y obtuvo los primeros logros importantes en toda la historia de la selección japonesa. De yapa, le abrió las puertas a todos los japoneses que fueron a distintas latitudes después que él.




Porque repartió y sigue repartiendo gambetas y goles en la cancha, porque cuando dice PRI es en serio (?), porque es el Capitán Tsubasa verídico: en él está inspirada la historia de Oliver Atom. Por todo esto, es que hoy se homenajea a la primer super estrella japonesa del fútbol profesional, una verdadera leyenda viviente. King Kazu.







“El Capitán Tsubasa” es un intento japonés por ubicar —aunque sea imaginariamente— a su país en la primera órbita del fútbol internacional. Selección de clase B, generalmente goleada y al margen de los mundiales, se toma una fantasiosa revancha en estos 210 capítulos en los que ni Brasil ni Argentina logran vencerla. Porque, claro, lo que no pudo Kazu en la vida real lo puede Oliver en la ficción.

¿QUIÉN ES QUIÉN?

Kazuyoshi Miura
Lugar y fecha de nac.: Shizuoka, 26 de febrero de 1967. Talla: 1,75 m. Peso: 63 kg Equipos: Santos (Brasil), Verdi (Japón), Génova (Italia), Zagreb (Croacia) Kioto, Visse, Yokohama (Japón). En Japón fue el principal anotador de la temporada 1996.

Oliver Atom
Lugar y fecha de nac.: Shizuoka, 28 de agosto de 1979. Talla: 1,75 m. Peso: 63 kg. Equipos: Niupi (Japón), Brancos (Brasil) y Cataluña (España). En Japón se le considera el mejor futbolista de la nueva generación.






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