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¿Tienes dinero? ¿Tienes miedo? Ven que te voy a vender alg

Info4/12/2013
No voy a negarlo. Hoy en día existe una elevada percepción de riesgo en lo referente a las antenas de telefonía móvil y los posibles efectos que sobre nuestra salud pudieran ocasionar.

Sin embargo, las señales que emiten estos dispositivos son totalmente inocuas dada su naturaleza: Son radiaciones de bajísima frecuencia y por lo tanto poco energéticas. No provocan daños en las células como sí los provocan la radiación visible, ultravioleta, rayos X, etc. Dicho de otro modo: no existen evidencias científicas que establezcan una relación de causa-efecto entre las radiaciones de este tipo de antenas y los problemas de salud en las personas.
Entonces, ¿Cómo puede explicarse la creciente preocupación por esta clase de tecnología? Muchas personas se están organizando en torno a plataformas vecinales anti-antenas para que quiten dichas infraestructuras de sus barrios, por ejemplo. A mi modo de ver, esta explosión de recelo e inquietud se debe a la conjunción de una serie de desafortunados factores:


Escasa cultura científica de la sociedad
Desde el colegio hasta la universidad el proceso de aprendizaje se basa sobre todo en técnicas memorísticas y repetitivas, carentes del espíritu crítico y cuestionador que debería tener la construcción del conocimiento. Nunca se han dado a los estudiantes las herramientas para interpretar el mundo por si mismos, para revisar o validar las teorías que nos vamos encontrando en nuestra vida diaria. Observar, hipotetizar, experimentar, teorizar… son etapas del método científico que podrían ayudarnos a no ser estafados y que por desgracia casi no han sido puestas en práctica en nuestros sistemas educativos.
Sensacionalismo de los medios de comunicación
El miedo vende, y eso lo sabe la tele. Casi todos los días publicitan informaciones sobre las plataformas antiantenas, los daños que supuestamente provocan en nuestra salud, etc. Olvidándose por completo de la ética periodística, no contrastan las informaciones, no son objetivos, y por desgracia sus mensajes calan en la gente. Tienen mucho poder, porque hace ya tiempo que dejaron de “comunicar” información, para pasarse a “crearla”. Es triste, pero cuando en las encuestas la mayoría de la población cree que los móviles provocan cáncer, lo hacen no por conocer la literatura científica al respecto, sino porque es lo que dicen y amplifican los periódicos día sí y día también.

Oportunismo de los partidos políticos
Muchas organizaciones políticas y movimientos sociales apoyan a todo lo que se mueve. Si hay unos vecinos protestando por fuera del pleno del ayuntamiento para que quiten la antena de la azotea de enfrente, enseguida salen los concejales de la oposición, con los dientes afilados, para escuchar sus demandas y llevarlas al consistorio… Sin ningún tipo de criterio, sin preocuparse por entender la naturaleza del fenómeno que están denunciando. Lo importante es que se acuerden de uno en las municipales… De nuevo este tipo de prácticas dan eco al miedo y a la superstición.


Nula implicación de la comunidad científica y de las empresas de telecomunicaciones en la labor divulgativa y educativa a la sociedad.
Por lo general, la mayoría de la comunidad científica se dedica en cuerpo y alma a investigar, dejando de lado la divulgación de su trabajo en la sociedad. Muchos ya de por sí ven como una pérdida de tiempo dar clases en la universidad, no quiero ni imaginarme el agobio y los nervios que cogerían si publicaran comunicados de prensa para informar sobre la inocuidad de las radiaciones no ionizantes. No es una actitud responsable, sus aportes a la sociedad deberían ser explicados a la misma como parte del trabajo del científico. Del mismo modo, las empresas de telecomunicaciones sólo tienen ojos para la búsqueda del máximo beneficio. ¿Información a los consumidores? ¿Eso qué es? Sin el contrapeso de la comunidad científica y las empresas del sector, tenemos el caldo de cultivo perfecto para que las paranoias y la irracionalidad calen hondo en la conciencia de muchas personas.

Esto es un esbozo de las posibles causas de la marea antiantenas. Hago notar que entre los responsables de este fenómeno no incluyo a los activistas anti-antenas ni a las personas que creen sentirse víctimas de este tipo de radiaciones. Estoy convencido de que actúan de buena fe y que realmente creen que las radiaciones de móviles son peligrosas y les causan perjuicios.

¿Pero alguien se beneficia de este ruido? Parece todo una lucha muy justa y altruista, pero rebusca, escarba, que acabarás encontrando personajes sin escrúpulos que harán dinero de la ignorancia y la desesperación. No me ha llevado más de media hora buscar en internet productos “doblemente milagrosos” para protegernos contra las radiaciones de baja frecuencia. Lo de doblemente es porque no sólo te protegen sin evidencias de algo malo, sino que además te protegen de algo malo que no existe. Aquí les dejo una muestra de lo más simpático y caro que he encontrado:
Manta anti-radiación bunkerbaby para embarazadas.


Pintura de blindaje.


Traje bunker-body anti-radiación.


Teclado y mouse de bambú, antirradiación..


Te he hablado de las causas del miedo hacia las radiaciones de los móviles y de quienes se benefician de ello. ¿Pero hay personas perjudicadas en todo esto? Lamentablemente sí.

No me parece justo que la gente tenga miedo a las antenas por culpa de las mentiras de un periódico, del concejalillo de turno que sólo quiere votos, o de unos estafadores on-line que no paran de ganar dinero. Muchas personas están empezando a somatizar este miedo, atribuyendo a las radiaciones electromagnéticas problemas como el insomnio, estrés, depresión, hasta cáncer!

Estas personas sufren de verdad, llegando incluso a definirse el “síndrome de hipersensibilidad electromagnética”. ¿Son reales los síntomas de este síndrome? Por supuesto: alteraciones del ritmo cardíaco, problemas de tensión, de sueño, estrés, depresión, falta de concentración, etc. Lo que está claro es que estamos ante un problema de origen psicológico que por el bien del enfermo debe ser tratado como corresponde. Hay personas que se arruinan comprando los productos que te mostré antes. La hipersensibilidad electromagnética existe únicamente en la medida en que hay gente que cree que la sufre, como ocurre con las posesiones demoníacas o las abducciones por extraterrestres.

De nuevo no es algo que asegure yo y listo… El metaanálisis más completo realizado hasta la fecha concluye que “la presunta enfermedad no está relacionada con la presencia de campos electromagnéticos”.

Aún así, la realidad es que cientos de personas (quizá miles) sufren en nuestro país al ser víctimas de la desinformación y la charlatanería. Periodistas, científicos, políticos y empresarios miran hacia otro lado, sin saber que por su irresponsabilidad ya ha muerto, por lo menos, una persona. Una pobre mujer que creía tener el síndrome de hipersensibilidad electromagnética se suicidó porque no podía aguantar más el bombardeo de radiaciones al que estaba siendo sometida, según dice su familia.

Pero bueno, así es la historia de la humanidad: un equilibrio en el que unos golfos sin ética viven a costa del sufrimiento y credulidad de la mayoría. Algún día saltaremos por los aires ese equilibrio. Eso sí, con racionalidad y escepticismo!
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