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inmundo666

Usuario (Argentina)

Primer post: 6 nov 2012Último post: 23 nov 2015
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Descubrimiento de América
InfoporAnónimo10/16/2013

Algunos se imaginan que, América era un paraiso pacífico lleno de armonía, arcoíris y bienestar, hasta que llegaron los españoles con el objetivo único de matar indios y cometer un genocidio. Claro que no, desde antes, América era todo, menos unida y pacífica, el continente estaba lleno de sometimientos, guerras, asesinatos y opresiones. No es que los españoles no hayan matado indígenas, claro que lo hicieron, lo sucedido en las Antillas es un caso lamentable sin justificación alguna. Sin embargo, sucesos como la Conquista de Tenochtitlán, la hicieron los mismos indígenas que quisieron liberarse de la opresión del Imperio Azteca, ellos mismos cometieron las atroces matanzas, por ello también, la representación de ello en la imagen. De acuerdo a palabras de Cortés, los castellanos no pudieron hacer otra cosa que "Estorbar a nuestros aliados para que no hiciesen tanta crueldad". Esto es lógico, pues eran menos de un millar de españoles, a comparación de 150 000 indígenas que derrotaron a los mexicas. El objetivo de la réplica no es poner a los españoles como angelitos en el cielo, como lo hace el indigenismo con los amerindios, sino dar un justo balance, ni los españoles eran los malvados de la historia, ni los indígenas eran algodones de azucar en forma de víctimas. Odiar el Día de la raza No cabe duda, el Encuentro de Dos Mundos hizo posible que nosotros estuvieramos aquí. Biológicamente heredamos del Viejo Mundo: cabellos castaños, ondulados, rizados, suaves; nariz afilada, ojos grandes, vello facial y corporal, labios en forma de corazón, tolerancia a la lactosa y el alcohol, etc. Culturalmente heredamos un sin fin de elementos en nuestra vida diaria: como los tiempos de las comidas, los platos, los cubiertos, la almohada, alimentos, el calendario, la medición del tiempo, el alfabeto, la numeración, la organización y construcción de las casas, la rueda, los metales, el lenguaje, la religión... y la lista sigue y sigue. Todos esos elementos se incorporaron a elementos nativos, y ahí, nació México y toda Hispanoamérica. Tal vez el hecho de que la cultura occidental esté tan presente en nuestras vidas a diario, hace que la menospreciamos y no la tomemos en cuenta, lo que nos hace fantasear y especular sobre un pasado que, por más que lloremos, chillemos y lamentemos, no se puede cambiar. Ocurrió y gracias a ello estamos aquí. Negarlo, difamarlo, y escupirle, es escupirle al cielo. Nosotros somos un producto del 12 de octubre, nacimos gracias a ese suceso histórico, porque si somos una nación mestiza, el elemento europeo y occidental es indispensable para ello. No tenemos nada que achacarle a los españoles de hoy en día, porque sus antepasados, se quedaron allá, nosotros descendemos de los europeos que se atrevieron a cruzar un gigantesco charco. Los crímenes y las calumnias que les echemos, nos las echamos a nosotros mismos en realidad, lo que nos sumerge en un complejo terrible que no nos permite avanzar hacia el futuro. Odiar el "Día de la Raza" es odiarnos a nosotros mismos: odiar nuestra biología y nuestra cultura. 11 de Octubre: Último Día de Libertad de los Pueblos Originarios De nuevo, regresa la imagen de la América utópica: paz, armonía, bienestar, hasta que llegaron los europeos y arruinaron todo. Entre esa utopía, existe el mito de que había "libertad" a lo largo de todo el continente, nada más falso. A lo largo de toda América había grupos indígenas que tenían sometidos a otros, como el Imperio Mexica, que tenía a diversos grupos nativos esclavizados y como su menú de comida. Fue por eso que, prácticamente todos los indios del centro de México, se aliaron a Cortés para hacer la conquista y liberarse de los mexicas. "Los españoles se llevaron todo el oro!" Aquí tienen a una de las mentiras más absurdas de todas las invenciones de la Leyenda Negra "Los españoles saquearon todo", "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata". Ese lema generalmente viene de personas que se "identifican como amerindios", y lo dicen como un lamento ¿No se supone que el oro no tenía valor monetario entre los amerindios? ¿Entonces cuál es su queja? Si es por los españoles que le dimos al oro un valor. Irónico. Pero además esa mentira es absurda, nunca sucedió. México (Nueva España) sólo le daba a España el quinto real, es decir un 20% de impuesto a la corona, es por eso que nuestro estado era más rico que la misma España en ese tiempo. Un impuesto bajísimo si lo comparamos con el de hoy.

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Nueve claves para "curar la pobreza" en el mundo
InfoporAnónimo10/28/2013

La ayuda exterior no da los resultados buscados; la globalización y la extensión del comercio mundial, detrás de los éxitos de los últimos años. La pobreza extrema está cayendo. Incluso, a lo largo de esta crisis que, al menos en Europa, parece interminable. Tanto el número de personas que están en esa situación -que viven con menos de 1,25 dólares al día- como su porcentaje sobre el total de la población mundial están disminuyendo. Sigue siendo un problema de primera magnitud. Hablamos de 1.200 millones de personas que no tienen ni siquiera para pagarse las necesidades más básicas. Pero es que hace tres décadas eran 1.900 millones. Y en términos relativos la cosa es aún mejor. Hemos pasado del 42% de la población mundial en 1980 al 21% en la actualidad. Este jueves el Centro Diego de Covarrubias presentaba en Madrid el programa Poverty Cure, una red internacional de organizaciones e individuos que buscan situar "la batalla contra la pobreza en una comprensión adecuada del ser humano y la sociedad". Para llegar al gran público, ahora lanzan una serie de seis vídeos de media hora de duración que contienen el eje de su mensaje. La idea es analizar qué está funcionando y qué no. En opinión de sus promotores está claro: mientras la ayuda al exterior con la que los gobiernos tanto autobombo se dan no ofrece resultados tras más de cuarenta años, aquellas zonas del mundo que más se han abierto al libre mercado y la globalización salen de su postración a pasos agigantados. No es un mensaje muy habitual en los medios, pero cada día está más presente: más capitalismo y menos programas oficiales. Nueve Ideas : ___________________________________________________________________________ Poverty cure ofrece nueve "ideas básicas para crear riqueza". Es su catálogo de consejos para los países que todavía están atrapados en esa trampa de la que, hasta hace unos años, parecía imposible salir. En realidad, siguiendo su nombre es posible "curar la pobreza". Éstas son sus nueve claves: 1. "La economía no es un juego de suma cero": cuando dos partes intercambian bienes o servicios, los dos se benefician. Si no, tal y como explica el profesor Carlos Rodríguez Braun, no habría comercio. La magia del capitalismo es que es una relación en la que las dos partes pueden salir ganando. Por eso, los países y las regiones se especializan en aquello que mejor hacen y luego compran en el exterior lo que sus vecinos producen de forma más eficiente. 2. "Las predicciones malthusianas acerca de la sobrepoblación son falsas": un error clásico es pensar que hay una cantidad de riqueza predeterminada en el mundo. Si alguien cree eso, es lógico que también piense que si existen pobres en el mundo es porque hay ricos. Sin embargo, la historia de los últimos dos siglos es una demostración constante de que no es cierto. Hace 200 años, según el economista británico Angus Maddison, la riqueza mundial era de unos 700.000 millones de dólares (medidos en términos reales, con 1990 como año base). En estos momentos, el Producto Interior Bruto a nivel mundial, según el FMI, alcanza los 71 billones de dólares (cien veces más). Y lo mismo puede decirse de la renta per cápita. Aunque la población ha crecido de menos de 1.000 millones de personas a los 7.000 millones actuales, la mayoría de la humanidad disfruta de niveles de bienestar sin precedentes. A comienzos del siglo XIX, la renta per cápita estaba en unos 650 dólares; ahora mismo ronda los 10.000 dólares. Esta evolución ha ido echando por tierra todas las predicciones sobre el fin de los recursos. La humanidad siempre ha sido capaz, con su capacidad de inventiva, de ir por delante de su propio consumo. Por eso, para quienes creen en el libre mercado, la mejor manera de acabar con la pobreza no es obligar a estos países a consumir menos o introducirles en ese concepto del "desarrollo sostenible" que no se sabe muy bien en qué consiste, sino embarcarles en el proceso creativo del capitalismo global. 3. "La economía de los países más pobres crece cuando se les permite competir en la economía global": en los años 60 y 70, la pobreza era fundamentalmente un problema asiático y no africano. Según datos del Banco Mundial, en 1980, el 84% de los chinos estaba en situación de "extrema pobreza", al igual que el 61% del sureste asiático o el 60% de los indios. En esta situación sólo estaba el 51% de los africanos, que habían ido perdiendo posiciones desde la descolonización. En 2010, apenas un 12% de los chinos seguía dentro de esta categoría, el 13% de los aiáticos y el 33% de los indios. Los africanos, por su parte, estaban estancados en el 48%. ¿Por qué esta diferencia? Pues puede haber muchas explicaciones, pero parece evidente que mientras Asia se embarcaba en un proceso de liberalización económica sin precedentes e integración en los mercados mundiales, el continente negro se introducía en un círculo vicioso de intervencionismo estatal y proteccionismo. 4. "La competencia honesta respetando el imperio de la ley en un entorno moral apropiado crea oportunidades para que los pobres salgan de la pobreza": los índices de libertad económica que cada año se publican son muy claros. A más libertad económica, entendida en sentido amplio, más riqueza. El respeto a los derechos de propiedad y a los contratos libremente firmados; la no interferencia gubernamental en el intercambio voluntario entre las partes; la existencia de un entorno legal previsible y de un marco jurídico confiable. Todas estas características son apuestas ganadoras. Por ejemplo, los diez países de la última edición del Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage y The Wall Street Journal son todos ellos ejemplos de prosperidad y riqueza: Hong Kong, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, Suiza, Canadá, Chile, Mauricio, Dinamarca, Estados Unidos. 5. "Las empresas y los empresarios son la clave para el crecimiento económico y la prosperidad": una frase de este tipo habría sido un anatema hasta hace unos pocos años. Ahora, está empezando a cambiar. De hecho, hace unos meses, Bono, el famosísimo cantante de U2, desató una enorme tormenta con sus declaraciones, diciendo, más o menos, lo mismo que Poverty Cure: "La ayuda es sólo un parche, el comercio y el emprendimiento capitalista sacan a mucha más gente de la pobreza, por supuesto". 6. "Una economía de mercado necesita instituciones para mantener un crecimiento sostenido: derechos de propiedad, imperio de la ley, respeto a los contratos,...": probablemente no ha habido un libro de economía y política más comentado en los últimos dos años que Por qué fracasan los países, el estudio sobre la riqueza y la pobreza de las naciones de Daron Acemoglu y James Robinson. Estos dos profesores analizan la razón por la que algunos estados han prosperado y otros no. Sus "elites extractivas e inclusivas" son ya un clásico del lenguaje económico/político. La idea es que la principal razón para explicar el éxito de un país está en la riqueza de sus instituciones. De nuevo, es ahí donde debería centrarse la ayuda a África, no en faraónicos programas que muchas veces sólo sirven para perpetuar en el poder al tirano de turno. 7. "Las personas tienen derecho a emigrar buscando nuevas oportunidades a través del trabajo duro": una de las principales restricciones a la libertad económica en el mundo la constituyen las fronteras. El factor trabajo es fundamental para la organización de los mercados y la formación de precios. Sin embargo, los países occidentales, olvidando su pasado, han cerrado la puerta a la competencia de emigrantes de otros continentes. La historia demuestra que aquellos países que más rápido han crecido han sido los que más talento han sido capaces de atraer. 8. "La connivencia entre Gobierno y grandes empresas, propia de regímenes populistas e intervencionistas, es una subversión perversa del libre mercado": para que exista capitalismo es necesario que haya empresas, pero no siempre que hay empresas hay capitalismo. Como el propio Adam Smith de encargó de hacer en su libro más famoso, La riqueza de las naciones, los empresarios y los grupos de presión buscan su propio beneficio, muchas veces a expensas de los consumidores. Los aranceles y otros obstáculos al libre comercio suelen nacer de peticiones de sectores que temen la competencia extranjera. Poverty Cure alerta sobre una tendencia, el proteccionismo, que en su opinión, ha hecho mucho daño a África. 9. "Como dice el refrán, 'el camino del infierno está sembrado de buenos propósitos'. Las buenas intenciones sin analizar sus consecuencias no resuelven la pobreza": en esta cuestión quizás lo mejor sea que se expliquen los propios africanos. Dambisa Moyo, una economista zambiana, publicó un libro hace unos años con un significativo título: Dead Aid (en español, Cuando la ayuda es el problema). No es la única que ha denunciado un hecho sobre el que se ha escrito mucho en los últimos años: los países que más ayuda han recibido han acabado en un círculo vicioso de dependencia que les cierra las puertas a la salida de la pobreza por sus propios medios. Así, el dinero que Occidente les cede acaba siendo no un activo, sino un pasivo, puesto que perpetúa regímenes corruptos, manda incentivos erróneos sobre qué hacer para ganarse la vida y acaba con los emprendedores locales. Pocas cosas hay más políticamente incorrectas que criticar la ayuda al desarrollo; probablemente sólo una mujer africana podría haberlo hecho sin concentrar la ira de los biempensantes de todo el primer mundo.

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Masones eran los de antes
InfoporAnónimo9/26/2013

La masonería dieciochesca y sus continuadores hasta bien entrado el siglo decimonónico, se estableció principalmente para combatir a gobiernos autoritarios, por ello es que eran sociedades secretas y como muchas de las iglesias se plegaron al poder político del momento, aquellas asociaciones se tomaron como antirreligiosas cuando en verdad la mayor parte de ellas hacía jurar a sus miembros no solo la enemistad con toda manifestación de gobiernos totalitarios sino su creencia en Dios, tal como lo documenta la copiosa bibliografía disponible en la materia. Hasta principios del siglo veinte muchos mantuvieron su afiliación a la masonería como un modo de advertir contra posibles abusos del Leviatán, pero con el tiempo esas entidades fueron en gran medida deteriorando su sentido y renunciando a sus propósitos originales para convertirse en una asociación de mafiosos. Debido a sus propósitos independistas de estas instituciones en los siglos XVIII y XIX y, como queda dicho, en vista de que la Iglesia católica adhería a las estructuras del poder opresor, es que desde Clemente XII con su encíclica In Emminenti de 1738, se condenó a la masonería y el Código de Derecho Canónico, en su Canon 2335, excomulga a sus miembros (recordemos también que el papa Urbano VIII excomulgó a los que fumaban nicotina, el mismo que denegó el permiso para que Galileo fuera enterrado en la cripta familiar y el que prohibió que se llevara a cabo una colecta para costear su tumba) y en la encíclica de León XIII, Humanum Genus, el pontífice se alarma que los masones “propugnan la separación de la Iglesia y el Estado” y “sostienen la igualdad de todos los cultos”. Precisamente, la denominada “doctrina de la muralla” establecida por Jefferson (masón igual que George Washington, James Madison, Benjamin Franklin y la mayoría de los Padres Fundadores de la revolución más extraordinaria en la historia de la humanidad), es decir, la separación tajante entre la religión y el poder, después de la experiencia criminal de la persecución y la intolerancia religiosa europea de la que provenían los artífices del milagro norteamericano, separación que constituyó un paso fundamental para la preservación de la libertad, imitado por todas las naciones civilizadas del orbe. Debido a la antes señalada oposición de los masones al totalitarismo y sus denodados esfuerzos por remover las cadenas de la opresión, es que los gobiernos de Stalin, Hitler, Mussolini y Franco prohibieron y persiguieron esas sociedades ya en pleno siglo veinte (y es lo que hoy ocurre implacablemente en Cuba, Irán y Corea del Norte cada vez que se insinúa la constitución de una sociedad secreta). Por eso es que en los prolegómenos de la revolución bolchevique, el Partido Comunista en Moscú votó por unanimidad una declaración que Alcibíades Lappas —en su formidable obra La masonería argentina a través de sus hombres de donde nos hemos nutrido para varios pasajes de la presente nota— transcribe de este modo: “Es de imprescindible necesidad que los órganos dirigentes del partido rompan todos los puentes que llevan a la burguesía y que, por consiguiente, corten radicalmente toda relación con la Masonería. Debe llevarse al partido comunista el pleno conocimiento del abismo que separa al proletariado de la burguesía […] La Masonería es la más deshonesta e infame engañifa que ha urdido contra el proletariado, una burguesía inclinada al radicalismo. Nos vemos en la necesidad, pues, de combatirla con el máximo rigor”. Antecedentes de las logias masónicas se encuentran en Escocia, Inglaterra, España, Francia, en los mencionados EE.UU. y en el resto de América en la época de las aludidas faenas independentistas (la más conocida fue la Logia Lautaro). Respecto de lo que hoy es Argentina, a riesgo de parecer más una guía telefónica que un artículo, transcribo los nombres de algunas de las más distinguidas personalidades que eran fervientes masones, quienes contribuyeron a que ese país estuviera durante una larga época a la vanguardia de las naciones civilizadas (antes que el populismo hiciera estragos debido al abandono por parte de otras generaciones de los valores de una sociedad abierta…como escribió Tocqueville, resultado de pensar que “el progreso moral y material está garantizado”): Juan Bautista Alberdi, Manuel Belgrano, José de San Martín, Domingo Faustino Sarmiento, Bernardino Rivadavia, Juan Martín de Pueyrredón, Mariano Moreno, Vicente López y Planes, Justo José de Urquiza, Santiago Derqui, Bartolomé Mitre, Esteban Echeverría, Florencio Varela, Carlos Pellegrini, Figueroa Alcorta, Aristóbulo del Valle, Eduardo y José Antonio Wilde, Gervasio Posadas, Leandro N. Alem, Nicolás Rodríguez Peña, Salvador María del Carril, Antonio Bermejo, Roberto Repetto, Lisandro de la Torre, Valentín Alsina, Prilidiano Pueyrredón, Florentino Ameghino, Rodolfo Rivarola, Victorino de la Plaza, Zenón Pereyra, Luis María Drago, Joaquín V. González, Augusto Montes de Oca, Amancio Alcorta, Carlos de Alvear, Rómulo Naón, Juan José Paso, Martín de Alzaga, Olegario Andrade, Guillermo Brown, Norberto Quirno Costa, Adolfo J. Bullrich, Miguel Cané, Estanislao del Campo, Vicente L. Casares, Julio Argentino Roca, Francisco Chevallier-Boutell, Juan A. Gelly y Obes, José Benjamín Gorostiaga, Miguel Goyena, José T. Guido y Spano, Eduardo, José María y Ricardo Gutiérrez, José Hernández, Belisaro Hueyo, Bernardo de Irigoyen, Emilio Jofré, Hilario N. Lagos, Juan Gregorio Las Heras, Bonifacio Lastra, Eleodoro Lobos, Lucio Vicente López, José B. Lynch, Agustín y José Nicolás Matienzo, Domingo Matheu, José María Miguens, Bernardo Monteagudo y mi bisabuelo paterno, Tiburcio, fundador de la primera bodega argentina, gobernador de Mendoza y senador nacional por esa provincia en “tiempos de la República” (estaban en el gobierno nacional sus amigos Julio A. Roca —con quien había ido al colegio en Concepción del Uruguay— y Carlos Pellegini, como queda mencionado, los dos masones). Dicho sea al pasar, su biblioteca mendocina contaba con las obras de autores como Adam Smith, David Hume, John Stuart Mill, Frédéric Bastiat y Jean Baptiste Say, tal como consignan María Susana Azzi y Ricardo de Titto en Pioneros de la industria argentina. Como es sabido, el origen de la francmasonería, una expresión francesa, se remonta al siglo VIII como una hermandad de albañiles de ayuda mutua y que ha tenido distintas derivaciones a través del tiempo. Con Ezequiel Gallo, en la época en la que trabajábamos en ESEADE, decidimos participar de una tenida en una de las masonerías en la ciudad de Buenos Aires pero finalmente desistimos en vista de las informaciones que nos llegaron sobre el deterioro manifiesto de muchas de esas asociaciones en cuanto al estatismo que las invadía. Simultáneamente a la masonería existieron célebres asociaciones que abiertamente conspiraban contra tendencias absolutistas como, en el caso argentino, la Jabonería de Vieytes frente al mercantilismo españolista y durante la tiranía rosista la Librería de Marcos Sastre, sesiones transformadas en el Salón Literario y luego la logia denominada Asociación de Mayo que, a pesar de ser una entidad secreta, debido a las amenazas que recibían los integrantes por parte del régimen, tuvo que trasladarse al exilio, primero en Montevideo con La Joven Argentina y luego como el Club Constitucional en Valparaíso. Hoy, dado que han resucitado dictadores con manto electoral —contemporáneamente, Hitler inició el camino— es del caso volver a reconsiderar las asociaciones secretas para oponerse (sin los riesgos de persecuciones implacables) a los abusos del Leviatán y a todas las corporaciones socias del latrocinio que se lleva a cabo impunemente desde el poder, supuestamente establecido para proteger y garantizar los derechos de la gente. Por ejemplo, el caso venezolano donde se apunta al establecimiento de un sistema cubano con elecciones como máscara, la tierra de los distinguidos masones Nariño y Miranda tan tergiversados hoy por el chavismo. Por ejemplo, sin perjuicio de otros muchos canales, como una de las posibles vías de defensa contra el manotazo más extremo a la propiedad privada que acaba de asentar el kirchnerismo argentino al completar la autoritaria ley de mercado de capitales de reciente data (que ya autorizaba a la Comisión Nacional de Valores la intromisión a cualquier empresa por cualquier motivo) con el decreto 1023 que elimina la intervención de la justicia, con lo cual se pone al descubierto el más crudo fascismo en cuanto a que el gobierno permite que se registre la titularidad de una sociedad comercial a nombre de privados pero usa y dispone el aparato estatal a su antojo. Por el momento, quedaron atrás los políticos argentinos de la talla de Leandro N. Alem —como hemos apuntado, también masón— que en un célebre discurso en 1880 en la legislatura de la Provincia de Buenos Aires, sostenía que siempre se necesita “una política liberal que deje el vuelo necesario a todas las fuerzas y a todas las actividades; en economía como en política, la teoría que levantan los principales pensadores, los hombres más distinguidos del antiguo y del nuevo continente, teoría que va inculcando, por así decirlo, en el seno de todas las sociedades, se puede condensar y ellos la sintetizan en esta sencilla fórmula: no goberneís demasiado, o mejor dicho o mejor expresada la idea: gobernad lo menos posible. Si, gobernad lo menos posible, porque mientras menos gobierno extraño tenga el hombre, más avanza la libertad, más gobierno propio tiene y más fortalece su iniciativa y se desenvuelve su actividad”. Este artículo fue publicado originalmente en el diario El Diario de América (EE.UU.) el 8 de agosto de 2013.

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Problema del año 2038
InfoporAnónimo1/16/2013

En informática, el problema del año 2038 (conocido también por el numerónimo Y2K38) podría causar que una parte del software falle en ese año. El problema afecta a los programas que usen la representación del tiempo basada en el sistema POSIX, que se basa en contar el número de segundos transcurridos desde el 1 de enero de 1970 a las 00:00:00 (ignorando los segundos intercalares). Esta representación es un estándar de facto en los sistemas tipo Unix y también en los programas escritos para muchos otros sistemas operativos debido al gran alcance del lenguaje de programación C. En la mayoría de sistemas de 32 bits, el tipo de dato time_t usado para guardar el contador de segundos es un entero de 32 bits con signo, es decir, que puede representar un rango de números entre -2.147.483.648 y 2.147.483.647 (-231 y 231-1; 1 bit para el signo, y 31 para el valor absoluto), por lo que el último segundo representable con este formato será a las 03:14:07 UTC del 19 de enero de 2038, cuando el contador llegue a 2.147.483.647. Un segundo después, el contador se desbordará, y saltará al valor -2.147.483.648, que causará el fallo de programas que interpretarán el tiempo como que están en 1901 (dependiendo de la implementación), en vez de 2038. A su vez, esto causaría cálculo y procesamiento incorrecto y causaría un problema mundial. No hay una forma sencilla de arreglar este problema por que para las combinaciones existentes de CPU/SO. Cambiar la definición de time_t para usar un tipo de 64 bits rompería la compatibilidad binaria para el software, almacenamiento de datos, y, por lo general, cualquier cosa que tenga algo que ver con la representación binaria del tiempo. Cambiar time_t a un entero de 32 bits sin signo afectaría a los programas que hacen cálculos con diferencias de tiempo. La mayoría de sistemas operativos para arquitecturas de 64 bits utilizan enteros de 64 bits para time_t. La migración a estos sistemas está todavía en proceso y se espera que se complete mucho antes de 2038. Usar un entero de 64 bits retrasaría la fecha del problema unos 2,90 billones de años (2,9 x 1012). Es decir, 220 veces la edad aproximada del Universo. NO SE PREOCUPEN. Aún nos queda mucho tiempo, y creo que entre ese lapso de tiempo se encontrará una solucion a este problema. Yo tengo el Windows 7 de 32 bits, y no me preocupa en lo absoluto El problema del año 2038 es un bug informático el cual consiste que el software de una computadora falle en este año. El problema se presentará el MARTES, 19 de enero de 2038, a las 03:14:07 UTC. Lo que hará será que un segundo después de esto, el código "time_t" de las computadoras se repetirá y reconocerá la fecha como el 19 de enero de 1901. El problema es similar al del año 2000, el 31 de diciembre de 1999, a las 11:59:59, un segundo despues de esto, varios sistemas cambiaron al año 19100, si les interesa los problemas que hubo en el mundo, les dejo el articulo de wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Problema_del_a%C3%B1o_2000

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Falso héroe: El Che Guevara
Falso héroe: El Che Guevara
InfoporAnónimo1/25/2013

“Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a sus casas, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle que tenga un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego…atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerle sentir una fiera acosada por cada lugar que transite”. Estas palabras, tremendas por el contenido que encierran, no fueron proferidas por ningún líder del Hezbollah, del Hamas o de la Jijad Islámica ni por ningún fanático militante de Al Qaeda o la ETA. Fueron escritas y enviadas a la “Tricontinental”1 en el mes de mayo de 1967 por Ernesto “Che” Guevara, desde el corazón de la selva boliviana. Las mismas reflejan claramente el sentir y las intenciones de quien fuera, junto a Fidel Castro, el número uno de la Revolución Cubana. “Llevar la guerra…a sus casas, a sus lugares de diversión; hacerla total”, es decir, matar en cualquier sitio de manera fría e indiscriminada. De haber pronunciado Hitler o Bin Laden la misma arenga, lloverían sobre ellos el más genuino rechazo y la justa condena de todo el orbe internacional, pero por el simple hecho de haber sido pronunciadas por Guevara, se las justifica y considera como “justa reivindicación” de la lucha de clases. Quien llegó a afirmar e incluso poner en práctica el plan de crear “…dos, tres varios Vietams” 2 no dudaba en incentivar a sus seguidores a asesinar inocentes, fueran ellos hombres, mujeres o niños, en cualquier lugar y a cualquier hora. La historia de los pueblos de América a partir de la década del sesenta, habla por sí sola al respecto. Porque queda claro que quien exhorta a llevar la guerra a los hogares, a los sitios de esparcimiento o a los lugares de educación, está hablando de crímenes contra la humanidad; contra la población desprevenida e inocente. Y así lo hizo: el Che Guevara, profeta del odio y engendro del mal fue inspirador y responsable de la guerra subversiva que bandas terroristas desencadenaron en la Argentina en la década del setenta abriendo una herida que muchos se empeñan en mantener abierta. Sangrienta represión en Cuba: 4000 muertos El Che Guevara era un hombre culto e instruido, perteneciente a la más rancia estirpe rioplatense. Por eso el crimen de sus palabras es mayor aún. Había nacido en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, el 14 de junio de 1928, en el seno de una familia patricia entre cuyos ascendientes figuran virreyes, conquistadores, guerreros de la Independencia, gobernantes y fundadores. Incluso, por algunas de sus ramas, se remontaba a lo más conspicuo de la nobleza hispana, como las casas de los Ladrón de Guevara y los Calderón de la Barca. El Che Guevara fue transformado en un mito internacional cuando, después de unirse a las fuerzas que Fidel Castro preparaba en México para iniciar la revolución en Cuba (1956), asumió el mando de la principal columna revolucionaria y descendió de las sierras para capturar Santa Clara (1 de enero de 1958), después de intensos combates. Desde ese importante punto de la geografía cubana, el ejército del Che avanzó sobre La Habana, ciudad en la que entró triunfante al día siguiente junto a Fidel Castro, Ramón Castro, Camilo Cienfuegos y otros líderes del movimiento. Personalmente dirigió el proceso contra los representantes del régimen depuesto, condenando a muerte a cerca de 4000 personas. A partir de entonces, Guevara se transformó en un individuo temible, dueño de un poder ilimitado, tan poderoso como el mismo Castro. Nucleó en su persona los cargos más elevados de la nación: presidente del Banco Central, ministro de Industria, comandante de las milicias populares (fuerzas armadas de la isla) y embajador e ideólogo de la Revolución triunfante. Desde ese lugar organizó y dirigió todos los movimientos subversivos que habrían de ensangrentar al continente, adiestrando en las tácticas de la guerrilla y de la muerte que él mismo ideó y expuso claramente en su libro “La guerra de guerrillas”, a combatientes de todos los rincones de la Tierra. Venezuela, Colombia, Perú y Centroamérica sufrirían en carne propia ese accionar violento que tuvo su origen en la Cuba comunista. Cuando la Crisis de los Misiles en 1962, el mundo estuvo a escasos minutos del holocausto nuclear, holocausto que el Che intentó desencadenar proponiendo a Castro apoderarse de los misiles rusos para lanzarlos sobre puntos neurálgicos de los EE.UU Fracaso de la guerrilla atizada en las selvas de Salta El Che Guevara no dudó en lanzar una invasión sobre su tierra de nacimiento. En octubre de 1963, una columna guevarista proveniente del sudeste boliviano, penetró en territorio salteño por las comarcas de Tartagal e inició operaciones al mando de su comandante, el ex periodista argentino Jorge Masetti, fundador de la agencia de noticias cubana “Prensa Latina” y el capitán cubano “Hermes” Peña, miembro de la guardia personal del Che. En momentos en que esta expedición invadía el territorio de Salta, no había “tiranos” ni “opresores” sometiendo al país: gobernaba la Argentina el Dr. Arturo Humberto Illia como presidente constitucional. Esta prueba de la verdadera política expansionista de la revolución comunista molesta a los personeros de la izquierda que intentan, sin conseguirlo, mil excusas para justificarla. El periodista francés Pierre Kalfon es claro en su libro “Che. Ernesto Guevara, una leyenda de nuestro siglo” al decir “No cabe duda que fue el Che quien incitó a Masetti a optar por la lucha armada en Argentina, porque siempre acarició el proyecto de ver allí una revolución análoga a la que tan bien hizo Fidel Castro en Cuba” y cuando más adelante agrega: “Masetti, zambullido en su sueño de combate…dirige al nuevo presidente electo una carta abierta de tono inflamado en la que le exige que dimita. Firma ‘Comandante Segundo’, no tanto para referirse al comandante ‘primero’, Ernesto Guevara, autor intelectual de la operación…sino por identificación simbólica con un personaje de gaucho… Don Segundo Sombra" La patética guerrilla, suerte de preludio a la que el Che en persona comandaría en 1967, deambuló errante por el nordeste salteño sin encontrar apoyo, víveres y mucho menos, a quien combatir. Su comandante Masetti, totalmente frustrado, se la tomó con sus propios cuadros ordenando fusilamientos sin ninguna razón de ser (uno de ellos el de un joven de 20 años que quiso desertar y otro, el de un adolescente de 19, por manifestar cansancio y debilidad). Recién en 1964 dos guerrilleros se toparon con una patrulla de gendarmería que recorría el sector. En la refriega que tuvo lugar, el cubano Hermes abatió a un soldado y los gendarmes, reaccionando con rapidez, los abatieron. Para entonces, tres de los cuadros de Masetti habían muerto de inanición, otros tantos se rindieron a la gendarmería, el cubano Alberto Castellano, chofer del Che en La Habana, logró evadirse haciéndose pasar por peruano y Masetti, completamente demente, se internó en las selvas de Yuto y desapareció para siempre devorado por las alimañas. En el Congo, combate sin éxito El Che, encabezando un centenar de guerrilleros cubanos, partió hacia el Congo a poco de llegar de Praga, después de dar la vuelta al mundo como embajador de la revolución (1965). Su plan era derrocar al líder local Mobutu, apoyando a las fuerzas rebeldes del general Kabila. Permanecería en el lugar cerca de nueve meses, operando en la región selvática oriental próxima al lago Tanganika (por donde había ingresado), combatiendo sin éxito a las tropas gubernamentales e incluso a mercenarios belgas y sudafricanos. Abandonó el África en el más completo fracaso, regresando a Cuba decidido a organizar su incursión boliviana. Sin apoyo alguno, termina sus días en Bolivia Lo que sigue es bien conocido. A fines de 1966 el Che llegó al teatro de operaciones, internándose en territorio de Camiri, Vallegrande y Ñancahuazu, al frente de una veintena de cubanos y cuarenta efectivos bolivianos. No encontró ningún apoyo, ni del Partido Comunista local ni de los obreros ni del campesinado, al que pensaba cautivar con su propuesta guerrillera. Obtendría algunos triunfos iniciales sobre las poco entrenadas fuerzas de Bolivia hasta que la VIII División de Ejército al mando del coronel Joaquín Zenteno Anaya y el cuerpo de comandos “Rangers”, al mando del capitán Gary Prado, se lanzaron tras sus pasos y lo emboscaron. La primera en sucumbir fue la columna de “Joaquín” en la que marchaba la única mujer, la guerrillera argentina Tamara Haydée Bunke Bider, una comunista fanática, dispuesta a todo, nacida en Buenos Aires el 19 de noviembre de 1937. El pelotón de Ejército, al mando del capitán Mario Vargas, emboscó a la fuerza invasora en Vado del Yeso, cuando cruzaba lentamente el Río Grande, cerca de su intercesión con el Masicuri, aniquilándola completamente (31 de agosto de 1967). Fue un golpe tremendo para la guerrilla. Allí el Che debió haber abandonado territorio boliviano pero enceguecido por su torpeza y herido en el amor propio, se empeñó en el suicidio, conduciendo a la muerte a sus seguidores. El 8 de octubre su columna penetró en el desfiladero de Yuro donde los “Rangers” del capitán Prado dieron cuenta de ella en un combate feroz. Los pocos sobrevivientes, entre ellos el mismo Che, herido en una pierna, fueron conducidos a aldea de La Higuera para ser fusilados en el interior de su pequeña escuela el día 9. Habían llegado para invadir una nación soberana y no habiendo encontrado apoyo ni de su población ni de sus dirigentes de izquierda (que se lo negaron), perecieron en su ley.

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Cuando Los Misioneros Llegaron ...
InfoporAnónimo3/20/2013

Por: Gustavo Aganza “Cuando los misionarios llegaron” ... también llegaron las confusiones. Sin embargo, en este caso no se trata de episodios históricos, sino de las siguientes palabras ... «Cuando los misioneros llegaron al África tenían la Biblia y nosotros la tierra y dijeron “oremos” y cerramos los ojos y cuando los abrimos nosotros teníamos la Biblia y ellos las tierra» Quizás por estar vivo y tener la costumbre de bromear repitiendo este pensamiento, popularmente se le atribuye a Desmond Mpilo Tutu, el Arzobispo Anglicano de Sudáfrica. En el libro “Tutu: Una Biografía” que publicó en el año 2004 el escritor Steven Gish, se describe en la página 101 del siguiente modo ... “Antes de que viajara para asistir a la ceremonia del Premio Nobel en Oslo, Noruega, en el hotel Waldorf Astoria de New York, Tutu dijo una de sus historias favoritas ... «Cuando los misioneros llegaron al Africa tenían la Biblia y nosotros la tierra y dijeron “oremos” y cerramos los ojos y cuando los abrimos nosotros teníamos la Biblia y ellos las tierra» Del mismo modo se atribuye el concepto al libertador y primer presidente de Kenya, Jomo Kenyatta, en la página 144 del libro “Una Determinada Curva del Cuerno: Cien Años de Búsqueda del Antílope del Sable Gigante” que el escritor John Frederick Walker publicó en el año 2004. Para acrecentar la controversia existe una tercera versión que no es de una persona famosa, sino del grupo étnico de los Mapuche que habitan en regiones centrales de Argentina y Chile, quienes (aunque con un poco de variación), ancestralmente repiten ... Vinieron (los colonizadores), ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra y nos dijeron “cierren los ojos y recen” y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia. Un póster de Internet que se publicó con la imagen de Desmond Tutu originó la controversia y después de la revisión de datos se ha decidido crear tres versiones, que para ilustrar correctamente incluyen a Jomo Kenyatta y una fotografía de un dios Mapuche. En cada publicación se integrará este texto de aclaración. Más que una confusión por el derecho del autor o autores, los habitantes de los países hispanos, incluyendo España, debieran reflexionar que aún siguen dominados por las credulidades y religiosidades que se oficializaron desde el año 325 durante el Concilio de Nicea. España estuvo dominada durante 8 siglos por los musulmanes y los pueblos de América 3 siglos por los españoles. Por todos lados se escucha que hubo “liberación” o “independencia” pero eso solo se refiere a los territorios, porque aún en este siglo XXI de avances tecnológicos la mayoría de los que hablan el lenguaje español, siguen dominados por los mismos los ídolos y dioses del Cristianismo y el burocrático Catolicismo impuesto por los engatusadores, vividores y pederastas de la mega-corporación milenaria del Vaticano. Curiosamente, aunque sea de broma, el hecho de que Desmond Tutu siendo arzobispo repita la expresión acerca de la Biblia y la tierra, sin duda es un modo de reconocer que las religiones son un método terrible de dominación...

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Contra los hipsters o cómo vivir sin ironía
InfoporAnónimo3/25/2013

Algunas veces la ironía es señal de fino humor y aguda inteligencia; otras –las más frecientes en esta época– es solo una forma de evadir el compromiso, las ideas originales y el riesgo de la individualidad. Así viven los hipsters, una tribu urbana autocomplaciente a la que exámenes críticos como este le importan más bien poco. Si la ironía es el ethos de nuestra era –y lo es–, entonces el hipster es nuestro arquetipo de vida irónica. Los hipsters rondan en todas las calles urbanas, en todas las ciudades universitarias, y se declaran nostálgicos de una época que no es la suya. Estos arlequines urbanos contemporáneos se apropian de modas pasadas de moda (el bigote, los pantalones cortísimos), de sus aparatos (bicicletas con cambios manuales, tocadiscos portátiles), de sus aficiones (cerveza fabricada en casa, tocar el trombón). Cultivan la torpeza social y la excesiva conciencia de sí mismos. Antes de tomar cualquier decisión recorren todas las etapas del autoescrutinio. El hipster es un académico especializado en el comportamiento social, un estudioso de lo cool. Investiga incesantemente en busca de aquello que las masas han pasado por alto. Es una cita ambulante: su ropa hace alusión a muchas otras cosas además de sí mismo. Pretende negociar el eterno tema de la individualidad con objetos materiales en vez de conceptos. Es blanco fácil de la burla. Sin embargo, al ridiculizar a los hipsters se les aplica una versión diluida de su propio malestar. No son más que un síntoma de la vida vivida irónicamente, y su manifestación más extrema. Para muchos norteamericanos nacidos en las décadas de 1980 y 1990 –miembros de la generación y, milenaristas–, en particular blancos de clase media, la ironía es el modo principal de hacer frente a la vida cotidiana. Basta pasar un rato en un espacio público, real o virtual, para darse cuenta de cuán extendido se encuentra este fenómeno. La publicidad, la política, la moda, la televisión: prácticamente no hay una categoría de la realidad contemporánea que no exhiba esta voluntad para la ironía. Tomemos por ejemplo un mensaje publicitario que se define a sí mismo como un mensaje publicitario, se burla de su propio formato e intenta atraer a su público para reírse de él y con él. No tiene que provocar efecto alguno porque ha admitido preventivamente su propio fracaso. No tiene sentido enfrentarlo porque se ha encargado de aplastarse a sí mismo. El marco irónico funciona como un escudo contra la crítica. Lo mismo sucede con la vida vivida irónicamente. La ironía es el modo más eficaz de autodefensa porque le permite a una persona eludir la responsabilidad de sus decisiones, estéticas o de cualquier otra índole. Vivir irónicamente significa esconderse en público, ser flagrantemente indirecto, acogerse al subterfugio (palabra cuya etimología es “huida secreta”). En algún momento la franqueza se nos volvió insoportable. ¿Cómo llegamos a este punto? En parte por la convicción de que esta generación no tiene mucho qué ofrecer culturalmente, de que ya todo está hecho, de que un compromiso serio con cualquier tipo de convicción será aplastado por una convicción opuesta que hará que la primera parezca risible, en el mejor de los casos, y despreciable, en el peor. Esta vida a la defensiva funciona como una rendición preventiva y como una reacción, no como una acción. La vida en la era de la red ha contribuido al florecimiento de una cierta sensibilidad irónica, y el medio se presta para la diseminación de su ethos. Nuestra incapacidad para lidiar con lo que tenemos a mano es evidente en nuestra utilización de la tecnología digital y nuestra creciente dependencia de ella. Damos prioridad a lo remoto sobre lo inmediato, a lo virtual sobre lo real, y en lo público y en lo privado nos dejamos llevar por pequeños aparatos que nos transportan a otra parte. Los ciclos de nostalgia se han vuelto tan cortos que tratamos de inyectarle sentimentalismo al momento presente, al recurrir por ejemplo a ciertos filtros que dan a las fotografías un aire antiguo. La nostalgia exige el paso del tiempo. No es posible acelerar el florecimiento de recuerdos significativos. Hemos adquirido nuevas habilidades (la sabiduría tecnológica, la capacidad de desempeñar varias tareas al mismo tiempo) en desmedro de las que poseíamos: el arte de conversar, el arte de ver a la gente, el arte de ser visto, el arte de estar presente. La sutileza, la elegancia, la gracia y la atención eran cualidades deseables en el pasado pero ya no gobiernan nuestra conducta. La introversión y el narcisismo mandan ahora. Nací en 1977, en la estela de la generación x, y llegué a la mayoría de edad en la década de 1990, una década aprisionada entre dos derrumbamientos arquitectónicos –el del Muro de Berlín en 1989 y el de las Torres Gemelas en 2001–; una década que ahora parece relativamente libre de ironía. El movimiento grunge era serio en su postura y en su estética, y exhibía una actitud combativa contra la autoridad que el movimiento punk también adoptó. En mi recuerdo –quizás excesivamente tinturado de nostalgia–, el feminismo alcanzó en esa época cumbres insospechadas, las cuestiones ecologistas adquirieron importancia en todo el mundo, y el tema del racismo se discutió más abiertamente: todos estos movimientos estaban cargados de la misma energía y la misma euforia que caracterizan a las generaciones centenaristas o milenaristas. Llegó el cambio de milenio, el famoso Y2K, y pasó sin eventos catastróficos. En los noventa teníamos esperanzas, pero la esperanza es una emoción demasiado vulnerable, y necesitábamos mecanismos de defensa –todas las generaciones los tienen–. El mecanismo de defensa de la generación x era la apatía diligente. Nos desentendíamos activamente. Nuestro arquetipo era el holgazán incomprendido, solo en su habitación, que vagaba por la vida con pantalones de algodón a cuadros. Y cuando nos aburríamos de que nada nos importara, nos sentíamos vagamente rabiosos y melancólicos, y consumíamos antidepresivos como si fueran confites. Desde esta perspectiva, el giro irónico era cómodo, fácil de obedecer sin esfuerzo alguno. La vida vivida irónicamente es un tema del primer mundo. Cuando no hay problemas financieros y se tiene acceso a una educación relativamente buena, la ironía funciona como una tarjeta de crédito que nunca hay que pagar. En otras palabras, el hipster puede invertir frívolamente en falso capital social sin que jamás deba pagar un centavo de sinceridad. No es dueño de nada de lo que posee. Es evidente que los hipsters de cualquier sexo me producen una notoria irritación, que hasta hace poco no podía entender. Hasta que me di cuenta de que lo que me molesta en ellos es que, pese a la distancia desde la cual los observo, son una versión amplificada de mí misma. Yo también tengo tendencia a la ironía. Por ejemplo, no me resulta fácil dar regalos sinceros. Con frecuencia doy objetos que en el pasado solo habrían sido admisibles en un intercambio de amigos secretos en la oficina: una pintura kitsch comprada en una tienda de dos por uno, una taza de café con imágenes chillonas de Texas, figuritas de plástico de luchadores mexicanos; divertidos durante un rato, pero poco valiosos en el largo plazo. Hay algo demasiado íntimo, demasiado trascendental en la responsabilidad de escoger un regalo personal, significativo. No resisto la idea de que a un amigo no le guste un regalo que escogí afectuosamente. El simple acto de constatar mi comportamiento autodefensivo me ha obligado a pensar en la toxicidad potencial de la actitud irónica. Para empezar, indica una aversión profunda al riesgo. Vivir irónicamente, en función del temor y de la vergüenza preventiva, revela insensibilidad, resignación y derrota. Si la vida se ha convertido en una acumulación de objetos kitsch, en una serie de chistes sarcásticos y referencias pop, en una competencia para ver a quién le importa menos (o en la puesta en escena de dicha competencia), quizás vamos en la dirección equivocada. ¿Podría ser esta la causa de nuestro malestar existencial y de nuestro vacío? ¿O un síntoma? A lo largo de la historia la ironía ha sido útil, por ejemplo, para evacuar retóricamente las tensiones sociales de las que no se habla. Pero el modo irónico contemporáneo es más profundo. Ha pasado de ser puramente retórico a convertirse en la vida misma. Este ethos retórico puede llevarnos a la vacuidad y a la insulsez de la psique individual y colectiva. Históricamente, los vacíos tienden a llenarse con algo –casi siempre con algo peligroso–. Los fundamentalistas no son ironistas; los dictadores nunca son ironistas; los jugadores en el campo de lo político nunca son ironistas, al margen de la convicción preferida. ¿En dónde hay más ejemplos de una vida sin ironía? ¿Cómo reconocerlos? No hay ironía entre los niños muy pequeños, ni entre la gente mayor, ni entre los que tienen profundas convicciones religiosas, ni entre los que padecen discapacidades físicas o mentales graves, o los que han sufrido, o los que provienen de lugares donde las dificultades políticas o las carencias económicas hacen que la seriedad sea el estado mental predominante. Mi amigo Robert Pogue Harrison lo explicó así en una conversación reciente: “Allí donde lo real se impone, la niebla de la ironía tiende a disiparse”. Si uno observa a un niño de cuatro años en su cotidianidad se dará cuenta de que su comportamiento no tiene una gota de ironía. No se ha protegido con el velo de la ironía. Le gusta lo que le gusta y lo declara sin disimulo. No es particularmente consciente del escrutinio de los demás. No se esconde tras los modos indirectos del lenguaje. En la naturaleza encontramos los modelos más puros de una vida no irónica: los animales y las plantas carecen de ironía, que aparece solo donde habitan los seres humanos. ¿Cómo sobreponerse a la tentación cultural de la ironía? Alejarse de lo irónico implica decir lo que pensamos, decir lo que queremos decir, y creer que es posible expresarse con seriedad y franqueza, a pesar de los riesgos inherentes. Implica el cultivo de la seriedad, de la modestia, de la humildad, implica degradar lo frívolo y lo kitsch en nuestra escala colectiva de valores. Podría también implicar un inventario personal honesto. Comencemos así: mira el sitio en donde vives. ¿Te rodeas de objetos que realmente te gustan o de objetos que te gustan porque son absurdos? ¿Te has oído hablar? ¿Te comunicas sobre todo mediante chistes privados y referencias pop? ¿Qué porcentaje de las palabras que pronuncias son significativas? ¿Qué tanto recurres al lenguaje hiperbólico? ¿Finges indiferencia? Fíjate en tu vestimenta. ¿Podría decirse que parte de tu guardarropa está compuesto de disfraces que apuntan a un arquetipo específico (la secretaria, el vagabundo, el tipo de moda, tú mismo cuando eras niño)? En otras palabras, ¿tus prendas de vestir hacen referencia a otra cosa o solo a sí mismas? ¿Haces esfuerzos por verte raro o fea? ¿Por parecer un nerd? En otras palabras, ¿tu estilo es un antiestilo? Y lo más importante: ¿qué te parecería empezar un cambio silencioso, sin despliegue público, desde adentro? En las últimas décadas se ha intentado en varias ocasiones desterrar la ironía. Las tendencias artísticas hacia una Nueva Sinceridad que han surgido desde los ochenta respondían al cinismo posmoderno, al desapego, a las metarreferencias. (Se asocia la Nueva Sinceridad con la obra de David Foster Wallace, las películas de Wes Anderson y la música de Cat Power.) Pero esta nueva era de Profunda Ironía demuestra que las tendencias fracasaron. ¿Qué pensarán las generaciones futuras de este sarcasmo rampante, del cultivo descarado de la tontería? ¿Será suficiente dejarles un archivo con videoclips en los que se ve a la gente hacer idioteces? ¿Se puede hablar de un legado irónico? Vivir irónicamente es una forma de responder provisionalmente al problema de la demasiada comodidad, de la demasiada historia, de las demasiadas opciones, pero estoy firmemente convencida de que esta manera de vivir no es viable, y esconde muchos riesgos políticos y sociales. Que un segmento tan grande de la población pierda su voz como ciudadanos a través de la negación significa drenar las reservas culturales de la comunidad. Es posible que la gente decida seguir escondida tras el parapeto de la ironía, pero esta decisión equivale a rendirse en manos de entidades comerciales y políticas más que ansiosas de ejercer la paternidad sobre una ciudadanía que optó por infantilizarse. Así que en lugar de ridiculizar al hipster –afición favorita de los hipsters– es hora de averiguar si también estamos cubiertos por las cenizas de la ironía. Sacudírselas no exige demasiado esfuerzo.

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¿Tienes dinero? ¿Tienes miedo? Ven que te voy a vender alg
¿Tienes dinero? ¿Tienes miedo? Ven que te voy a vender alg
InfoporAnónimo4/12/2013

No voy a negarlo. Hoy en día existe una elevada percepción de riesgo en lo referente a las antenas de telefonía móvil y los posibles efectos que sobre nuestra salud pudieran ocasionar. Sin embargo, las señales que emiten estos dispositivos son totalmente inocuas dada su naturaleza: Son radiaciones de bajísima frecuencia y por lo tanto poco energéticas. No provocan daños en las células como sí los provocan la radiación visible, ultravioleta, rayos X, etc. Dicho de otro modo: no existen evidencias científicas que establezcan una relación de causa-efecto entre las radiaciones de este tipo de antenas y los problemas de salud en las personas. Entonces, ¿Cómo puede explicarse la creciente preocupación por esta clase de tecnología? Muchas personas se están organizando en torno a plataformas vecinales anti-antenas para que quiten dichas infraestructuras de sus barrios, por ejemplo. A mi modo de ver, esta explosión de recelo e inquietud se debe a la conjunción de una serie de desafortunados factores: Escasa cultura científica de la sociedad Desde el colegio hasta la universidad el proceso de aprendizaje se basa sobre todo en técnicas memorísticas y repetitivas, carentes del espíritu crítico y cuestionador que debería tener la construcción del conocimiento. Nunca se han dado a los estudiantes las herramientas para interpretar el mundo por si mismos, para revisar o validar las teorías que nos vamos encontrando en nuestra vida diaria. Observar, hipotetizar, experimentar, teorizar… son etapas del método científico que podrían ayudarnos a no ser estafados y que por desgracia casi no han sido puestas en práctica en nuestros sistemas educativos. Sensacionalismo de los medios de comunicación El miedo vende, y eso lo sabe la tele. Casi todos los días publicitan informaciones sobre las plataformas antiantenas, los daños que supuestamente provocan en nuestra salud, etc. Olvidándose por completo de la ética periodística, no contrastan las informaciones, no son objetivos, y por desgracia sus mensajes calan en la gente. Tienen mucho poder, porque hace ya tiempo que dejaron de “comunicar” información, para pasarse a “crearla”. Es triste, pero cuando en las encuestas la mayoría de la población cree que los móviles provocan cáncer, lo hacen no por conocer la literatura científica al respecto, sino porque es lo que dicen y amplifican los periódicos día sí y día también. Oportunismo de los partidos políticos Muchas organizaciones políticas y movimientos sociales apoyan a todo lo que se mueve. Si hay unos vecinos protestando por fuera del pleno del ayuntamiento para que quiten la antena de la azotea de enfrente, enseguida salen los concejales de la oposición, con los dientes afilados, para escuchar sus demandas y llevarlas al consistorio… Sin ningún tipo de criterio, sin preocuparse por entender la naturaleza del fenómeno que están denunciando. Lo importante es que se acuerden de uno en las municipales… De nuevo este tipo de prácticas dan eco al miedo y a la superstición. Nula implicación de la comunidad científica y de las empresas de telecomunicaciones en la labor divulgativa y educativa a la sociedad. Por lo general, la mayoría de la comunidad científica se dedica en cuerpo y alma a investigar, dejando de lado la divulgación de su trabajo en la sociedad. Muchos ya de por sí ven como una pérdida de tiempo dar clases en la universidad, no quiero ni imaginarme el agobio y los nervios que cogerían si publicaran comunicados de prensa para informar sobre la inocuidad de las radiaciones no ionizantes. No es una actitud responsable, sus aportes a la sociedad deberían ser explicados a la misma como parte del trabajo del científico. Del mismo modo, las empresas de telecomunicaciones sólo tienen ojos para la búsqueda del máximo beneficio. ¿Información a los consumidores? ¿Eso qué es? Sin el contrapeso de la comunidad científica y las empresas del sector, tenemos el caldo de cultivo perfecto para que las paranoias y la irracionalidad calen hondo en la conciencia de muchas personas. Esto es un esbozo de las posibles causas de la marea antiantenas. Hago notar que entre los responsables de este fenómeno no incluyo a los activistas anti-antenas ni a las personas que creen sentirse víctimas de este tipo de radiaciones. Estoy convencido de que actúan de buena fe y que realmente creen que las radiaciones de móviles son peligrosas y les causan perjuicios. ¿Pero alguien se beneficia de este ruido? Parece todo una lucha muy justa y altruista, pero rebusca, escarba, que acabarás encontrando personajes sin escrúpulos que harán dinero de la ignorancia y la desesperación. No me ha llevado más de media hora buscar en internet productos “doblemente milagrosos” para protegernos contra las radiaciones de baja frecuencia. Lo de doblemente es porque no sólo te protegen sin evidencias de algo malo, sino que además te protegen de algo malo que no existe. Aquí les dejo una muestra de lo más simpático y caro que he encontrado: Manta anti-radiación bunkerbaby para embarazadas. Pintura de blindaje. Traje bunker-body anti-radiación. Teclado y mouse de bambú, antirradiación.. Te he hablado de las causas del miedo hacia las radiaciones de los móviles y de quienes se benefician de ello. ¿Pero hay personas perjudicadas en todo esto? Lamentablemente sí. No me parece justo que la gente tenga miedo a las antenas por culpa de las mentiras de un periódico, del concejalillo de turno que sólo quiere votos, o de unos estafadores on-line que no paran de ganar dinero. Muchas personas están empezando a somatizar este miedo, atribuyendo a las radiaciones electromagnéticas problemas como el insomnio, estrés, depresión, hasta cáncer! Estas personas sufren de verdad, llegando incluso a definirse el “síndrome de hipersensibilidad electromagnética”. ¿Son reales los síntomas de este síndrome? Por supuesto: alteraciones del ritmo cardíaco, problemas de tensión, de sueño, estrés, depresión, falta de concentración, etc. Lo que está claro es que estamos ante un problema de origen psicológico que por el bien del enfermo debe ser tratado como corresponde. Hay personas que se arruinan comprando los productos que te mostré antes. La hipersensibilidad electromagnética existe únicamente en la medida en que hay gente que cree que la sufre, como ocurre con las posesiones demoníacas o las abducciones por extraterrestres. De nuevo no es algo que asegure yo y listo… El metaanálisis más completo realizado hasta la fecha concluye que “la presunta enfermedad no está relacionada con la presencia de campos electromagnéticos”. Aún así, la realidad es que cientos de personas (quizá miles) sufren en nuestro país al ser víctimas de la desinformación y la charlatanería. Periodistas, científicos, políticos y empresarios miran hacia otro lado, sin saber que por su irresponsabilidad ya ha muerto, por lo menos, una persona. Una pobre mujer que creía tener el síndrome de hipersensibilidad electromagnética se suicidó porque no podía aguantar más el bombardeo de radiaciones al que estaba siendo sometida, según dice su familia. Pero bueno, así es la historia de la humanidad: un equilibrio en el que unos golfos sin ética viven a costa del sufrimiento y credulidad de la mayoría. Algún día saltaremos por los aires ese equilibrio. Eso sí, con racionalidad y escepticismo!

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El Coco De Los Niños y El Coco De Los Adultos
InfoporAnónimo3/9/2013

“Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá” — Canción Tradicional de Cuna. “Un adulto es un niño, pero con capas encima” — Woody Harrelson, actor. • • • A los niños que no quieren dormir, a los traviesos, a quienes no obedecen órdenes o simplemente por la costumbre de amenazarlos para que sean sumisos, durante incontables generaciones se les ha aterrorizado diciéndoles que ... “vendrá el Coco y los comerá” ... y esa cruel mentira infantil tan simple aún sigue funcionando en la actualidad. El terror a un ser desconocido y amorfo seguramente se origina de los temores y traumas humanos que surgieron desde la evolución de los homínidos y de forma inherente quedaron grabados en los códigos genéticos de los homos sapiens modernos. Cada tribu del planeta fue transformando esa entidad invisible de acuerdo a sus mitologías, leyendas y necesidades, pero la esencia se basa en el mismo concepto ancestral imaginario. En algunas versiones el personaje es completamente invisible, pero también puede ser un monstruo peludo y hasta un feo vagabundo con una bolsa que se roba a los niños. La genial y entretenida película Monsters, Inc. producida para la compañía Disney por Pixar, precisamente está basada en los monstruos que son el producto de los temores infantiles y la imaginación y ahí el personaje “Sulley” es como un abominable hombre de las nieves peludo y azul que gráficamente se suavizó como si fuera un inocente mono amigable de peluche. En el guión ellos asustan a los niños para obtener energía de sus gritos. En los países anglosajones al Coco se le conoce como Bogeyman o Boogeyman (que por la doble «o» se pronuncia como bugyman) y la palabra se deriva de “bogey” del alemán y el inglés de la antigüedad y era un término con el que describían al “diablo” o en general a los “poderes” o sucesos malignos. De esa misma palabra se deriva se deriva la expresión “boo” (bú) que es famosa en los cuentos y caricaturas de fantasmas y durante las celebraciones del Halloween En otros lenguajes a ese ser imaginario se le conoce como: Bogle (Escocia), Boeman (Holanda), Busemann (Noruega), Bøhmand (Suecia), Bòcan, Púca, Pooka o Pookha (Irlanda), Bwga, Bwgan o Pwca (Gales), Puki (Escandinavia), Pixie o Piskie (Celtas), Lidérc (Hungría), Bogu (Europa Central), Buka (Rusia), Bauk (Serbia), Baubas (Lituania), Baubau (Rumania), Babau (Italia), Bida (Polonia), Papão o Sarronco (Portugués), Torbalan (Bulgaria), Μπαμπούλας (Grecia), entre otros. En los países hispanos al mismo personaje se le conoce como “Coco” y otras variantes como “Cuco” y “Cucuy” y el origen del nombre según el etimólogo Joan Corominas se debe a que en la antigüedad a los frutos duros redondos se les conocía con esa palabra que probablemente tiene alguna relación con “kuku” del idioma bantú de África que también describe al “diablo” o los “poderes” malignos. Originalmente los frutos de las palmeras ninguna relación tenían con la amenazadora entidad imaginaria, hasta que en 1498 los marineros del almirante portugués Vasco de Gama relacionaron las marcas de los tres agujeros con los dos ojos y la boca de una cara humana y la piel áspera les pareció que tenía un aspecto tenebroso y así fue como los “cocos” de las palmeras adoptaron el mismo nombre y de ahí es que también a la cabeza humana coloquialmente se le dice “coco” y se usa en expresiones como ... “a ese le patina el coco”. -Platicas de hombres: Siendo niño nunca fui amenazado con algún Coco y esto hasta la fecha lo agradezco porque me hizo pensar libremente y sin temores imaginarios. La primera ocasión que escuché de ese supuesto ser maléfico llamado Coco fue durante el tercer año de la escuela primaria, cuando un compañero en la hora del recreo comentó que estaba aterrorizado porque en su casa su mamá le advirtió que sería castigado o llevado por el “robachicos” y alguien del sexto grado escolar con más inteligencia y experiencia le respondió ... “el Coco no existe” ... y el niño temeroso por las maldiciones y amenazas paternales le dijo ... “de hombre a hombre” ... “¿Dime si es verdad que el Coco no existe?” ... y así fue como en esa plática “de hombres” que por casualidad muchos presenciamos se debatió la inexistencia del famoso Coco y después de una media hora finalmente todos tuvimos la seguridad que los conjuros eran simplemente un invento manipulador de los papás y las mamás. -El coco de los adultos: El problema eterno de la humanidad es que el “Coco” de los adultos (niños con capas encima, según Woody Harrelson), es mucho más complejo y sofisticado ... y se le llama Dios. En las diversas regiones y lenguajes del planeta a ese ser imaginario se le conoce como: YHWH, Jahveh, Yehowa, Jehová o Adonay ... pero esto solo sucede en donde se practican los rituales del Judaísmo, Catolicismo y Cristianismo, pues si se trata de hacer una lista completa de todos los dioses de la humanidad durante todas las épocas de la historia y describir completamente sus dominios y poderes, el compendio terminaría formando una gran enciclopedia de gruesos y pesados tomos. Tan solo algunos de los nombres de los dioses son ... Abudad, la Abuela Araña, Achamán, Alá, Amenominakanushinokami, Amotken, Areop Enap, Asa, Awonawilona, Brahma, Brahman, Chaotroquin, Chiminigagua, Chukwu, Demiurgo, El (dios genérico semítico), Enki, Garbhodakasai Visnú, el Gran Arquitecto del Universo, Gundya Tikoa, Ilamatecuhtli, Inti, Izanagi, Jnum, Kamimusubinokami, Kanno, Khonvoum, Kitzihiata, Kon, Kukulkán, Kurmá, Kénos, Kóoch, Mahavisnú, Make Make, Melek Taus, Meltíipá Jaláu, Michapú, Na Arean, Ngai, Ngenechén, Ninimma, Nueve Viento, Num Torum, Ometéotl, Pachacámac, Pangu, Ptah, Púrusha, Shangdi, Sibú, Takamimusubinokami, Talá Yekela, Tangaloa, Temáukel, Toko'yoto, Tonacatecuhtli, Trimurti, Tuastri, Unkulunkulu, Viracocha, Visnú, Watauinewa, Weywot (mitología), Yuanshi Tianzun, Yúcahu ... Cada uno de estos “dioses” es completamente diferente de los demás, pero después de la reconquista de Jerusalem en el siglo VI a.c. las autoridades religiosas al confrontar los problemas del politeísmo y tratando de implementar un monoteísmo absoluto llegaron a la “brillante” conclusión de que “dios es el mismo” y fue cuando se ingeniaron la palabra «El» que sería agregada a las múltiples deidades. De ese convenciero decreto eclesiástico surgieron dioses como: El Betel, El Olam, El Roi, El Shalom, El Shofet Haarets, El Shaddai, Eloah, Elohim, Elyon y hasta el Al-lāh, Allah o Alá de Islamismo. Para entender esa complejidad sería como tratar de unificar a todas las tribus prehispánicas, desde los Mayas a los Aztecas o Incas y decirles que a sus dioses solo les deben agregar la palabra «El» para distinguirlos como uno solo. Esto por supuesto es completamente ilógico, sin embargo el engaño funcionó en la antigüedad y de este modo es que aún se piensa que el Deysus de Babilonia de donde surge la palabra Dios, el Alah de los musulmanes o el “God” de los vikingos y otros, son “el mismo” aunque jamás haya sido cierto. Lo que jamás me he explicado es que si de verdad “dios es el mismo” ... entonces porqué la gente de los países de América no le construye templos y le reza a Tláloc, Viracocha o la Abuela Araña. Extrayendo lo escrito en referencia al Boogeyman o Coco en los párrafos iniciales podemos encontrar bastantes similitudes ... Al igual que el Coco, en apariencia Dios “es la misma entidad” pero cada tribu del planeta fue transformando ese ser invisible de acuerdo a sus mitologías, leyendas y necesidades ... aunque la esencia se basa en el mismo concepto ancestral y los mismos temores y traumas humanos que surgieron desde la evolución de los homínidos y de forma inherente se quedaron grabados en los códigos genéticos de los homos sapiens modernos. En algunas versiones ese personaje es completamente invisible, pero también puede ser un inocente señor barbudo y hasta un monstruo que castiga a los adultos desobedientes. Lo increíble es que esa cruel mentira infantil (y de adultos) tan simple sigue funcionando en la actualidad a pesar de que el cerebro de los humanos evolucionó la capacidad de razonamiento en los últimos milenios. -Lucidez infantil: "Siendo niño jamás fui amenazado con ningún Coco ni con el concepto de algún Dios y debo repetir que lo agradezco y que por eso tuve libertad en mis pensamientos. La primera vez que escuché la palabra “Dios” fue a los 8 años cuando una prima mayor que asistía a las misas católicas 2 o 3 veces por semana, me contó historias bíblicas y de los poderes omnipotentes, omnipresentes y maléficos de ese “Señor” que vive entre las nubes de la atmósfera o algún lugar de la estratosfera, pero afortunadamente ese “incidente” sucedió poco después de aquella plática de “hombres” en que se debatió la inexistencia del Coco, por lo cual cuando supe por primera vez la palabra “Dios” inmediatamente me imaginé que también se trataba de un “Coco” ... pero en una versión para adultos mucho más compleja, ideada específicamente para amenazarlos y que sean buenas personas o mantenerlos aterrorizados cuando no se portan bien. Lo que siempre me pareció increíble y me lo preguntaba a cada momento de la infancia ... ¿Qué acaso los adultos no han tenido “platicas de hombres” en las que hayan debatido la inexistencia de ese señor imaginario como el Coco?"

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