InicioInfoArgentina un país ''tonto'' diplomaticamente
Argentina es un país sin un sentimiento nacionalista que a través de no aprovechar oportunidades, perdonar a otros países , llevar a arbitraje territorios indiscutiblemente suyos por no ir a la guerra y si la hacía firmaba tratados desfavorables fue perdiendo territorios hasta alcanzar la superficie actual.

Villa Occidental

Las contradicciones de la alianza argentino-brasileña comenzaron a manifestarse en la última etapa de la guerra contra Solano López. La Doctrina Varela constituyó el primer síntoma. A ésta siguió el incidente provocado en torno a los obrajes madereros de Villa Occidental, localidad ubicada frente a Asunción. El comando argentino, siguiendo los deseos del gobierno de Sarmiento de estimular la explotación maderera más allá del Pilcomayo y contando con el visto bueno del conde de Eu, había otorgado licencia para la instalación de obrajes en Villa Occidental.
Río Branco, el ministro de relaciones exteriores del Imperio, se aprovechó de la situación para tratar de enemistar a los sobrevivientes paraguayos con el gobierno argentino, con el fin de impedir que éste reclamase el Chaco Boreal, tal como lo fijaba el tratado de la Triple Alianza que en su artículo 16º establecía:

Para evitar las discusiones y guerras que traen consigo las cuestiones de límites, queda establecido que los aliados exigirán del gobierno del Paraguay á celebrar con los respectivos gobiernos tratados definitivos de límites bajo las bases siguientes:
El Imperio del Brasil se dividirá de la República del Paraguay por la línea del Río Apa, Cordilleras de Amambay y Maracayú, hasta el Salto de las Siete Caídas, y el Río Paraná.
La República Argentina se dividirá de la República del Paraguay por los ríos Paraná y Paraguay hasta encontrar los límites del Imperio del Brasil, los cuales son, en el Chaco, la Bahía Negra.

Para conseguir su propósito, Río Branco hizo que el triunvirato paraguayo elevara una protesta formal ante el gobierno argentino. La respuesta, efectuada el 17 de noviembre de 1869, fue una notificación de los generales Julio de Vedia y Emilio Mitre declarando que el Chaco Boreal era argentino. Días después una guarnición militar ocupaba Villa Occidental e izaba la bandera argentina. Los periódicos paraguayos La Regeneración y El Pueblo clamaron contra "el atropello argentino". Estos acontecimientos constituyen para José María Rosa y Miguel Angel Scenna una muestra de la estrategia de la diplomacia imperial para obstaculizar la reclamación argentina de la parte que le correspondía según el tratado de la Triple Alianza, es decir del Chaco Boreal.
Pero, contra los pronósticos imperiales, esa reclamación argentina del Chaco Boreal estaría lejos de concretarse. El canciller Mariano Varela lanzaba su polémica Doctrina, quien, de manera abiertamente opuesta a los designios de Mitre de destruir a Paraguay como una entidad política autónoma, declaraba que "la victoria no da derechos". Era evidente que la experiencia de gobierno de Mitre y la misma guerra del Paraguay habían dejado un amargo cargo de conciencia a más de un liberal porteño. Es más: no entraba en los propósitos de Varela aprobar un acto tan impolítico como la ocupación de Villa Occidental por parte de las fuerzas argentinas antes de firmarse el tratado de paz que cerrase los problemas limítrofes y la misma guerra de la Triple Alianza. Contradecía la filosofía que animaba su Doctrina. Tampoco el ministro de guerra de Sarmiento, Gainza, estaba de acuerdo con la ocupación de Villa Occidental, y exigió informes al respecto a Mitre y de Vedia. Pero la ocupación de Villa Occidental continuó. Sarmiento, que había llegado al gobierno gracias al ejército, no estaba dispuesto a chocar con dos generales de prestigio como Emilio Mitre y Julio de Vedia.
Por decreto de Sarmiento y prescindiendo del Congreso, se creó la gobernación del Chaco, nombrándose al frente de la misma al general Julio de Vedia, cargo que fue aceptado por éste el 31 de enero de 1872. La disposición acarreó la inmediata protesta del gobierno de Asunción, que estaba digitado por el Imperio.


Perdida de el Chaco Boreal

El laudo arbitral del presidente de los Estados Unidos, Rutherford B. Hayes, sobre la región del Chaco Boreal delimitada por los ríos Paraguay, Pilcomayo y Verde, fue emitido el 12 de noviembre de 1878 y resolvió la disputa de límites entre Argentina y Paraguay ocurrida luego de finalizada la guerra de la Triple Alianza. El laudo adjudicó al Paraguay la totalidad del área arbitrada y tuvo carácter inapelable, siendo aceptado por ambos países, entregando Argentina en su cumplimiento la Villa Occidental al Paraguay el 14 de mayo de 1879

Apreciación

Argentina es el único país del mundo que litigia un territorio con un país vencido,terminó perdiendo el chaco boreal teniendo la posibilidad de ocuparlo sin que Paraguay pudiese hacer nada y estaba en todo su derecho como el Brasil que anexó todo lo que ganó en la guerra. y todo fue una jugarreta brasilera para que Argentina no incorpore el chaco boreal y ellos si tengan su beneficio territorial.


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Tarija

El general Juan Antonio Álvarez de Arenales fue el último defensor de la soberanía argentina sobre el Alto Perú, cuando se desempeñó como gobernador de Salta. Se opuso permanentemente a la injerencia del masón y aliado de Simón Bolívar, mariscal Antonio José de Sucre, el cual alentó la ilegítima separación de Tarija de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Tarija no era cualquier zona. El Departamento de Tarija, de cuya jurisdicción dependía la ciudad de Chichas, era “el granero de la región altoperuana”, nos señala Ernesto Restelli en “La Gestión Diplomática del General Alvear en el Alto Perú”. Basamos que el Departamento de Tarija era nuestro por lo que expresa un trabajo de la Academia Nacional de la Historia escrito por Alicia Mercedes Ubeira. Dice así:

“La Real Ordenanza de Intendentes de 1782, delimitó, junto a otros territorios, el de la Intendencia de Salta, comprendiendo ésta las actuales provincias de Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y Salta como capital. En 1794 se le agregó Orán y en 1807, por Real Cédula de Carlos IV, Tarija. Este último territorio, que hasta entonces perteneciera a la Intendencia de Potosí, pasa a depender de la jurisdicción salteña con carácter efectivo el 24 de marzo de 1808, al dar cumplimiento las autoridades de Potosí de la Real Orden de 1807. Desde entonces, Tarija dependió en lo administrativo, político, militar y religioso de Salta”.

En cumplimiento de este derecho inalienable, el patriota Juan Antonio Álvarez de Arenales “ordena al teniente gobernador de Tarija, don José Felipe Echazú, proceda a realizar elecciones de representantes de ese departamento para la Legislatura salteña”. Los problemas con los traidores a la Patria comienzan cuando Álvarez de Arenales, de buena fe, envía una división del Ejército Libertador a Tarija al mando del comandante Guillermo Ferguson, quien “ordena a Echazú no realizar las elecciones dispuestas por Arenales y no obedecer otras órdenes que las emanadas del general Antonio José de Sucre”.

Otro personaje salpicado en este asunto -que años más tarde abrazaría el unitarismo masónico- será el general Juan Gregorio de Las Heras, quien para 1825 se encontraba como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Él creará una Legación compuesta por Carlos María de Alvear y el doctor José Miguel Díaz Vélez, ambos ministros plenipotenciarios que debían “felicitar al Libertador Simón Bolívar por los servicios prestados a la causa de América y arreglar con él cualquier dificultad que pudiera suscitarse en el Alto Perú por la libertad acordada a estas provincias”. Es decir, señores, el gobernador de Buenos Aires prefería tratar el problema soberano del Alto Perú con Bolívar y no con el compatriota Juan Antonio Álvarez de Arenales, que bien dispuesto estaba y estuvo en defender hasta las últimas consecuencias dicho territorio para el país.

La Legación o Comisión, por ende, urdió políticas traidoras con Bolívar y Sucre. El 6 de agosto de 1825, siendo todavía gobernador salteño don Juan Antonio Álvarez de Arenales, se produce un movimiento subversivo en Tarija; se trata de un pronunciamiento hecho por facciones que querían que el Alto Perú (Tarija) quedara “bajo la dependencia del Gobierno Supremo del Perú”. De hecho, los subversivos lograron esta aspiración, aunque no por mucho tiempo. A fines de 1825, la situación parecía resolverse con la devolución de este territorio al Estado Argentino.

En este punto, comienza a jugar la Legación formada por Las Heras. ¿Y qué hacen? Como pactaban con Simón Bolívar, le mandan decir a él que era alevoso haber incurrido en una sedición como la de agosto de 1825, que mejor era buscar un reemplazante de Álvarez de Arenales en el cargo de gobernador de Salta, dócil y proclive a seguir los lineamientos de Sucre.

Álvarez de Arenales advierte esta maniobra y resistirá las embestidas de Las Heras, Bolívar y Sucre, quienes pusieron a operar a un traidorzuelo llamado Ciriaco Díaz Vélez (hijo del doctor José Miguel Díaz Vélez). Éste fogoneó durante los meses siguientes la separación de Tarija del territorio argentino. En carta del 8 de febrero de 1826, Ciriaco Díaz Vélez desde Tarija le dice al general Carlos María de Alvear que “defiende con calor y entusiasmo las aspiraciones del Cabildo tarijeño para independizarse de Salta, justificando éstas por la capacidad económica, extensión y población del territorio y por las quejas que tenían contra este Gobierno”.

Desde finales de 1824 que el Congreso General Constituyente se encontraba reunido en Buenos Aires, por eso mismo en febrero de 1826 se eligieron diputados nacionales por Tarija. Esas mismas elecciones servían para que esos diputados tarijeños elegidos, votasen por la independencia o no de Tarija. De este modo transcurrieron las trampas y las intrigas:

“No hay que forzar mucho la imaginación para prever los resultados de esta votación: de 17 votos, 5 fueron a favor de la unión con Salta, mientras que 12 lo hicieron por la independencia.

“Con respecto a la elección de diputados nacionales, las sospechas de Gordaliza parecen confirmarse al ser electos de los siete diputados que correspondía según el censo de población, sólo dos tarijeños: don Domingo Arze y don Felipe Echazú. Los restantes serán porteños: José María Díaz Vélez (hermano de Ciriaco); Baldomero García y Cayetano Campana. Consignamos que al presentar estos últimos sus poderes ante el Congreso en abril de 1826, su incorporación al cuerpo nacional quedó suspendida en razón de las irregularidades que se observaron en su elección. Por este motivo los otros dos diputados porteños que completan la representación tarijeña no se presentaron, por lo que no hemos podido comprobar sus nombres”.

En la confabulación del Alto Perú se mezclan algunos nombres como el de Dorrego, Juan Bautista Bustos, Bernardino Rivadavia y la Guerra contra el Imperio del Brasil. Por lo pronto, quien fuera gobernador de Salta, Álvarez de Arenales, sostuvo los derechos inalienables argentinos sobre lo que hoy es Bolivia.

“Ya en cartas a Bolívar del 12 de julio y 20 de agosto de 1826 -sostiene la escritora Alicia Mercedes Ubeira-, el presidente (boliviano) Sucre insiste en la recuperación de Tarija, proponiendo ocuparla con tropas y sostenerla a mano armada, por cuanto la posesión argentina de este territorio importa un gran peligro para la República que preside”. Esta opción subversiva de Sucre, no obstante, ya parecía inviable pues él tenía demasiados simpatizantes dentro del territorio argentino como para que la situación se le vaya de las manos. Uno de esos traidores fue el coronel Francisco Burdett O’Connor, un agente secreto que arribó a Tarija en marzo de 1826. La conducta observada por O’Connor en la villa “es la que correspondería a un agente secreto de un estado enemigo, trayendo no sólo despachos de coroneles con sueldo efectivo de la República de Bolivia, para José Eustaquio Méndez y Bernardo Trigo, sino también ofreciendo en nombre de Sucre 5.000 hombres para sostener la incorporación de Tarija al Alto Perú”.

Continuando con el coronel Francisco Burdett O’Connor, éste tomará al pie de la letra las sugerencias que Sucre le escribe en sendas cartas a Bolívar. El 27 de septiembre de 1826, O’Connor ocupa militarmente Tarija; una vez allí, prepara sus milicias y algún que otro regimiento de caballería para que protejan la plaza. Al mismo tiempo, manda expediciones a Chichas para reclutar soldados. Es que el coronel O’Connor también ambicionaba anexarse territorio de la provincia de Jujuy. El gobernador de Salta, Juan Antonio Álvarez de Arenales, le escribe un oficio a su ministro Agüero el 14 de octubre de 1826 expresándole que:

“(O’Connor) iba a enderezar la división de las dos Repúblicas Argentina y Boliviana, agregando a esta última el pueblo de Santa Catalina perteneciente al departamento de la Puna en el territorio de Jujuy y que sucesivamente había de dirigir sus ataques contra esta provincia , expulsando del mismo modo a todos los argentinos que existan o habiten en el Alto Perú”.

Con la fuerza de la ilegalidad, el 3 de octubre de 1826 el Congreso de Bolivia admite a los diputados de Tarija, electos fraudulentamente en febrero de 1826 como se ha dicho, al tiempo que llama a formar “un tratado de límites con la República Argentina”. Por todo ello, “el gobierno de Tarija notifica al Gobierno Nacional que ese territorio se ha separado de Argentina y agregado a Bolivia”, advierte Gregorio F. Rodríguez en su obra “Contribución histórica y documental” (1922).


La oportunidad

El 20 de enero de 1839 las fuerzas restauradoras al mando del general chileno Manuel Bulnes y el peruano Agustín Gamarra lograron la victoria de Yungay contra Santa Cruz que puso fin a la Confederación Perú-Boliviana.Ramón Castilla, desobedeciendo a Bulnes sobre una retirada, puso en jaque a Santa Cruz y ganaron los chileno-peruanos . El 14 de febrero de 1839, el general Velasco, nuevo presidente de Bolivia, comunicó al gobernador de Jujuy el fin del estado de guerra y se mostró dispuesto a negociar el problema de Tarija. El 26 de abril de 1839 el general Rosas puso fin oficialmente a la guerra sin aprovechar la derrota de Santa Cruz para avanzar sobre Tarija para recuperarla.

Perdida definitiva de Tarija

El 10 de mayo de 1889 se firmó en Buenos Aires un tratado secreto entre la Argentina y Bolivia a través del ministro argentino Norberto Quirno Costa y el enviado boliviano Santiago Vaca Guzmán (Tratado Quirno Costa-Vaca Guzmán). En ese tratado se estipulaba la renuncia argentina a sus reclamos históricos sobre Tarija a cambio de la cesión por parte de Bolivia de parte de la Puna de Atacama a la Argentina, desde la Quebrada del Diablo hacia el norte por la vertiente oriental de los Andes, pero permaneció sin ratificar hasta 1893. Este tratado motivó, al tomar conocimiento del mismo tres años después, el rechazo del gobierno chileno que estaba en posesión militar de la Puna y negaba a Bolivia el derecho de pactar sobre ese territorio que ya no poseía. Argentina alegó que el Pacto de Tregua de 1884 no mencionaba a la Puna y que la ley chilena de creación del Departamento de Antofagasta de 1888 no tenía valor internacional.

Apreciación:

Argentina es el único país que no aprovecha las oportunidades tan viables de recuperar legitimo territorio.
Argentina hizo cambio la histórica provincia de Tarija 183.126 km² por un territorio que ya ni siquiera era boliviano y de menor extensión 85.000 km² que luego Chile le arrebataría una porción de 11.000 km²
Argentina es el único país que pacta territorios con países a que no les pertenecen.


Tarija provincia de las Provincias Unidas del Rio de la Plata


Perdida de la salida al pacifico

En 1878, cuando la guerra entre Chile y Bolivia ya era inminente, No obstante, cuando se declaró la guerra y en abril de 1879 las fuerzas militares chilenas se movilizaban hacia Bolivia, el ejército argentino dirigido por el general Julio A. Roca llevó a cabo la “campaña del desierto” ocupando la mayoría de la Patagonia cuyo territorio pertenecía al Virreinato Platense . A este acto le siguió el Tratado de límites de 1881.

Cierto es que Argentina obtuvo la mayoría del territorio al que le correspondía en su totalidad,lo malo es que tuvo la oportunidad de quedarse con todo o por lo menos porfiar una salida al pacifico cosa que no hizo a pesar de tener la ventaja de que Chile estaba ocupado con la Guerra del Pacifico, firmó un inestable tratado perdiendo la salida al pacifico y dándole la posibilidad de expandirse a los chilenos.



Las Provincias Unidas (Argentina) y el territorio patagonico heredado del Virreinato



Perdida de la Provincia Oriental y las Misiones Orientales.

La dominación portuguesa de la Provincia Oriental desagradaba a la mayor parte de la población oriental, que en 1825 se adhirió rápidamente a la incursión desde Buenos Aires de la expedición llamada de los Treinta y Tres Orientales. Su comandante, el general Juan Antonio Lavalleja,

Lavalleja reunió el Congreso de La Florida, que proclamó la reincorporación de la Provincia Oriental a las Provincias Unidas del Río de la Plata y nombró gobernador al mismo Lavalleja. Cuando el Congreso Rioplatense aceptó la reincorporación de esa provincia, el Imperio del Brasil respondió con la declaración de guerra a las Provincias Unidas. Se iniciaba así la Guerra del Brasil.

El Congreso incorporó a los diputados orientales, respondió la declaración de guerra, nombró presidente de las Provincias Unidas a Bernardino Rivadavia y finalmente sancionó una Constitución para la República Argentina, que adquiría oficialmente ese nombre. No obstante, ésta sería rechazada por la mayor parte de las provincias argentinas por su carácter unitario.

La guerra terrestre benefició ampliamente a las tropas argentinas, que casi lograron destruir al ejército imperial en cinco grandes batallas, la más importante de las cuales fue la batalla de Ituzaingó.

La guerra naval estuvo signada por el casi completo bloqueo naval del Río de la Plata por la poderosa escuadra brasileña. Pese a varias notables victorias del comandante argentino Guillermo Brown, el bloqueo continuó y puso en muy delicada situación al gobierno argentino.

De modo que el presidente Rivadavia envió a Manuel José García a Río de Janeiro, donde éste — contrariando sus instrucciones — firmó una Convención Preliminar de Paz que entregaba toda la Banda Oriental al Brasil. La Convención fue repudiada por el Congreso y la opinión pública, y causó la caída del presidente Rivadavia en junio de 1827.

El gobierno central argentino volvió a ser disuelto – no había existido entre 1820 y 1826 – y cada provincia se gobernó a sí misma. La de Buenos Aires eligió gobernador al federal Manuel Dorrego, que se propuso continuar la guerra hasta obligar al Imperio a abandonar la Banda Oriental

El general Fructuoso Rivera reconquistó las Misiones Orientales para las Provincias Unidas del Río de la Plata en una rápida campaña durante el año 1828, como parte de la llamada Guerra del Brasil. Ese territorio, ubicado en el oeste del actual Estado de Río Grande del Sur y habitado hasta entonces por indígenas guaraníes, había sido colonizado por jesuitas españoles, pero permanecía en manos del Imperio del Brasil como herencia de su metrópoli colonial, Portugal, desde su ocupación en 1801.

No obstante, debió evacuar ese territorio a fines de ese mismo año, como resultado de las negociaciones que condujeron al Tratado de Paz que suscribieron el Imperio del Brasil y las Provincias Unidas, y que otorgó la independencia al Estado Oriental del Uruguay,


Apreciación:

Argentina es el único país que gana la guerra y pierde el territorio por el que peleaba firmando un tratado desfavorable,la mediación inglesa ademas de favorecer a ellos mismo favoreció al Brasil que siguió ocupando las Misiones Orientales y logró segregar a la Provincia Oriental de la Argentina convirtiéndolo en su satélite y claro también de los ingleses que deseaban su puerto.


Provincia Oriental y las Misiones Orientales



Mutilación territorial de la Provincia de Misiones

A posteriori de la federalización de Misiones, se producirá la una sangría territorial sufrida por nuestra provincia.

La cuestión giró alrededor de la determinación de los cursos de agua de los ríos San
Antonio y Pepirí Guazú, justamente en la zona de las Antiguas Misiones. El litigio fue sometido al
árbitro elegido por las partes en 1889, el Presidente de EE.UU Grover Cleveland, quien dictó su fallo el 5 de febrero de 1895 favorable a Brasil, y de acuerdo con él (el fallo se limitaba a indicar la ubicación de los ríos que habrían de servir de límite entre los dos países) la Argentina y específicamente Misiones,perdió 1.200 leguas de tierras.La región adjudicada fue la llamada zona de los Pinares, comprendía una superficie de 30.200 km², quedando nuestra Misiones reducida a 29.822 km²
Las tierras cedidas a Brasil eran riquísimas, cubiertas de pinos, yerbales naturales y valiosas maderas de bosques nativos.para engrandarse al ya extensisímo Brasil que aun se hallaba en expansión sobre las repúblicas hispanas.


Apreciación:

Argentina es un país poco serio al proteger su integridad territorial escuchando y obedeciendo reclamos injustificados de países expansionistas como Chile o en este caso Brasil cayendo en sus trampas llevando a arbitraje el asunto para luego perder el territorio.




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