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Vio el sufrimiento y actúo

Info4/18/2013
El sufrimiento que Lars braw vio en sus viajes por el tercer mundo lo movió a fundar una asociación que llevara alivio alas victimas

( corregi unos datos incorrectos del post ahora si pueden disfrutar mi post con datos completamente certeros)






DESPUNTA el día en las áridas soledades del este de Kenia, y la actividad comienza en el hospital de Garissa. Para llegar a este lugar, centro de una región escasamente poblada por nómadas, el transporte más indicado es el aéreo; quien viaja por tierra se arriesga a ser asaltado. Ingvarn Syk, cirujano de 39 años oriundo de Lund, Suecia se dispone a atender a su primer paciente en África.
Un olor acre flota en el aíre. Syk mira por la ventana y ve unas reses que andan sueltas por los terrenos del hospital, ensuciándolos. El paciente ha sufrido mordeduras de cocodrilo en brazos, piernas y abdomen, y Syk las sutura. Hacia la hora del almuerzo llegan dos hombres que han sido victimas de los salteadores de caminos. Uno tiene una herida de bala en el vientre; el otro, en la ingle.




Syk sabía que iba a trabajar en condiciones difíciles, pero una vez aquí, donde el calor llega a 35° C., declara: “Es peor de lo que me imaginaba”
En el hospital de chicuque, Mozambique, a orillas del océano Indico, una voz despierta bruscamente a Anders Mebius, cirujano de 55 años procedente de Gävle, Suecia:
-¡Doctor, venga Se ha complicado un parto ¡
El paisaje es paradisiaco: hay palmeras mecidas por la brisa, y aquí y allá se ven pintorescas construcciones con techumbre de paja. Pero las apariencias engañan: tras años de guerra civil, sequia y hambre, Mozambique es uno de los países mas pobres del mundo. Mebius acaba de llegar, después de un accidentado viaje en autobús por malos caminos. Un choque con otro vehículo arrojó el autobús a una zanja, lo que ocasionó un retraso de varias horas . Ahora, el médico se ve obligado a practicar una cesárea sin haberlo echo nunca. No me queda más remedio, comprende Soy el único medico que hay aquí.
Afortunadamente, en su país ha visto a otros cirujanos efectuar cesáreas, y logra salvar ala madre y al hijo pese ala falta de medios adecuados.
° Una mujer lleva a su nieta al centro de salud de Emkuzweni. Aunque la niña nació en la fértil región agrícola del norte de Suazilandia, su desnutrición salta ala vista. Esta decaída, tiene todo el cuerpo hinchado y el cuerpo se le puso rojizo. El doctor Bodil Haastrup, hombre quincuagenario venido de Copenhague Dinamarca, la examina.
La pequeña ingresa en un pabellón atestado donde, aparte de diez camas, hay colchones en el suelo. Un reconocimiento más detenido indica que también padece tuberculosis, así como una anemia causada por un parasito intestinal, Empiezan a administrarle medicamentos y la someten a una dieta nutritiva y variada.
Haastrup sabe que la principal causa de la mala salud de la niña es la ignorancia. Ha vivido a base de papilla de mijo, alimento básico de la población que es rico en carbohidratos pero pobre en proteínas y vitaminas. Luego de dos meses en el hospital, la pequeña vuelve corriendo, sana y feliz, a los brazos de su abuela.
-no se olvide de hervir el agua
-le advierten ala mujer-, y cerciórese de que su nieta no solo coma papilla. También debe de comer carne cacahuates y verduras.






La mayoría de niños que llegan gravemente enfermos al centro se salvan. Con medicinas y una alimentación adecuada, esta chiquilla estará totalmente restablecida en seis meses.
Ingvar Syk ,Anders Mebius y Bodil Haastrup son sólo tres de casi 500 médicos que, desde 1988, se han ofrecido a colaborar con el Banco de Médicos Rotarios y el Banco de Médicos Escandina-vos prestando sus servicios gratis en países del Tercer Mundo. Las vidas que han salvado entre todos se cuentan por cientos de miles.
La mayoría de los afiliados son suecos, pero la proporción de noruegos, daneses, finlandeses, holandeses y británicos va en aumento. Los bancos los envían a hospitales que carecen de personal bien capacitado y de equipo moderno, y cuyas instalaciones y medidas sanitarias generalmente no cumplen con las normas mínimas.
Es una organización fantástica pero, lo mas notable de todo es que su fundador no es médico. Se llama Lars Braw, y antes de dedicarse a esto era periodista.






Como reportero, viajó mucho por el mundo subdesarrollado, y lo que vio lo afectó profundame-nte. En las aldeas rurales de África solían tomarlo por médico. Los lugareños le mostraban sus heridas o le llevaban a los ciegos, y niños a los que la polio había dejado paralíticos se le acercaban a gatas. Braw se quedaba sin saber que hacer, con su cámara y su libreta en la mano, embargado por un sentimiento de total impotencia.
Llegó a pensar en hacerse médico, pero estaba casado y tenia dos hijos pequeños.








-No es realista; para ser médico hay que estudiar años – le dijo a su mujer, Kay, también periodista- pero algún día hare algo por esta gente.
En ese entonces aún faltaba mucho para la creación del banco de médicos, pero Braw ya sabia que su vocación era llevar consuelo ala gente que sufre en el Tercer Mundo.
Nacido en 1920 en Kosta, Suecia, Braw comenzó a trabajar desde joven en los periódicos de la ciudad, en los años 50, como fungía como jefe de la sección de noticias del diario Skänska Dagbladet y luego como director, también colaboro con la revista de Salvemos a los Niños, cuya circulación alcanzaba 1 millón de ejemplares, y con el tiempo llegó a dirigirla. El primer numero publicado por él se trataba de los campos de refugiados del oriente medio. Viajó asimismo a Argelia y Yemen. Donde la agitación política causaba grandes sufrimientos.
Más tarde, siendo director administrativo del Kvällsposten, uno de los diarios más importantes de Suecia, dedicaba todo su tiempo libre a colaborar con programas de asistencia. El y sus lectores apoyaron un proyecto de perforación de pozos emprendido en la india por la agrupación Ayuda de la Iglesia de Suecia. Braw también viajó a Etiopía para auxiliar a Carl Gustaf von Rosen, el legendario piloto que llevo alimentos a las victimas del hambre. Allí el periodista fue capturado y amenazado de muerte por los guerrilleros de Eritrea, pero su poder de persuasión no le falló, y salió del peligro negociando.





Finalmente, su idea de fundar un banco de médicos para los países subdesarrollados cobró forma, aunque aún faltaba resolver el problema del financiamiento. En 1985 renuncio a Kvällsposten y comenzó a dirigir el Rotary Norden, órgano informativo del club de rotarios. Al año siguiente visito la sede de la asociación en Illinois y allí le ofrecieron costear el viaje y los gastos de todos los médicos afiliados al club que quisieran prestar sus servicios en el tercer mundo. Los rotarios del distrito sur de Suecia donaron diez coronas cada uno con lo que reunieron 50,000 coronas para los gastos administrativos de la organización. ¡Era un buen comienzo ¡
Pero, ¿cómo conseguir médicos? Braw se topó con muchos escépticos.
“¿Tú crees que hay médicos que trabajen gratis?”, le preguntaron más de una vez, pero el respondía:
“¡No tengo la menor duda!”
En cuanto publicó su proyecto en el Rotary Norden, diez médicos se comunicaron con él para ofrecerse como voluntarios. Ese fue el momento decisivo de la misión.
Para decidir a dónde enviar a los voluntarios Braw se puso en contacto con el Consejo Misional Sueco, que coordina varias agrupaciones de misioneros, y averiguo qué hospitales estaban más necesitados de médicos. La obra estaba lista para arrancar.
El voluntario fundador fue Häkan Simonsson, pediatra de 58 años radicado en Ystad, Suecia. En 1988 partió al Centro de Salud de Emkuzweni, en Suazilandia, donde se quedó seis semanas atendiendo a 40 pacientes al día, en promedio. Éstos padecían graves enfermedades como pulmonía, asma, aploplegia y otras que hace mucho se erradicaron en el mundo desarrollado o que nunca han existido en él: paludismo, tuberculosis, tifoidea y esquistosomiasis. Muchos otros llegaban con heridas infectadas o abscesos.
Aun así la experiencia no sólo le resultó grata ( lo cautivo la gente y el hermoso paisaje de pastizales y colinas ondulantes ), sino que le dejo una impresión indeleble.











“No se vuelve a ser el mismo después de trabajar en un hospital del Tercer Mundo “, comenta,
El Banco de Médicos era ya una realidad. Ese mismo año partieron 30 voluntarios más.
El centro de operaciones de esta organización no burocrática es el apartamento de Braw en Malmö Suecia, donde el despacho hace las veces de dirección y el cuarto de estar, de sala de juntas. Del fax sale un mensaje procedente de Nairobi: un hospital rural de Kenia solicita un cirujano. Braw contesta el teléfono y habla con unos médicos que desean ayudar y luego con kaleb Hölén el coordinador, que se encarga de enviar al especialista adecuado a cada hospital.





Llega el correo con informes de los médicos que han terminado su periodo de servicio; en ellos describen las dificultades y los logros que han tenido.
_Estos informes nos permiten conocer las deficiencias que pueden remediarse – me explica Braw.
Esta mañana llegaron dos cartas de Zambia: una de un hospital para niños minusválidos de Lusaka, la capital y la otra de una clínica de la región cuprífera del país; ambas instituciones carecen de médico y piden ayuda. También llega una solicitud de un hospital de Harare. Zimbabue, que necesita especialistas en enfermedades venéreas El de Lusaka pide ortopedistas.
En cuanto leen las cartas Braw y sus colaboradores se ponen a hacer los preparativos para enviar la ayuda, En el Banco de Médicos, todos los asuntos se atienden de inmediato.
Durante la jornada Braw habla por teléfono muchas veces con los nueves miembros de la organización que se ocupan de las tareas administrativas todos sin remuneración.
Hoy en día, los médicos se reclutan mediante anuncios en publicaciones especializadas en el boletín News from the Rotary´s Doctor Bank, que la organización esta editada en sueco y en ingles o mediante médicos que ya han trabajado como voluntarios y hablan de su experiencia a sus colegas.
La organización crece con rapidez En 1995, 98 médicos fueron a 22 hospitales de 12 países; al año siguiente los voluntarios enviados sumaron 117,






Para Muchos, trabajar trabajar en el Tercer Mundo ha sido la experiencia más significativa de su vida. Están convencidos de haber brindado una valiosa ayuda y de haber recibido mucho a cambio. “Lograr tanto con tan poco. En comparación con nuestros países de origen, es educativo” , dice Syk que normalmente se dedica a la cirugía de intestino en el Hospital General de Malmö “ esta misión me ha dado satisfacciones como médico y como ser humano “ , agrega Mebius que es un cirujano general del hospital de Gävle cree que a adquirido experiencia y que se ha vuelto mas humilde “ en mi país puedo consultar a un colega si no estoy seguro sobre como resolver un caso, pero allá tenia que confiar en mi mismo “. Comenta y Haastrup, psiquiatra del Hospital Fredriksberg en Copenhague, cuenta ; “mi mayor recompensa era la alegría de ver a los chiquillos enfermos recuperar su salud y la sonrisa y a sus familiares llevárseos del hospital agradecidos “.







Sus colegas de los otros países nórdicos están de acuerdo. Knut Sanderud, cirujano noruego de 74 años que reside en Larvik, ha llevado una vida muy activa. Basta decir que fue especialista en medicina de la aviación en el ejercito de su país y aunque hoy esta jubilado no por ello ha amino rado el paso; ha ido diez veces por cuenta del Banco de Médicos a poblados pobres, como Lokichokio, en Kenia.
Tan pronto como aterrizó en la accidentada pista de esa árida región, cuyos habitantes viven en chozas con techumbre de paja, se puso a atender al torrente de refugiados provenientes de la guerra civil de Sudán. En esa ocasión rompió su marca de prontitud quirúrgica; con ayuda de su equipo practico 35 operaciones en 48 horas.
Fredrik Rejman, cirujano d 68 años oriundo de Borgä, Finlandia ha estado seis veces en África.







A el no le resulto fácil adaptarse al clima desértico de garissa y a su gente. “fue terrible. Me sentía aislado. Tenia dificultad con el idioma y no estaba acostumbrado a las malas condiciones sanita rias sin contar con el horror de los heridos de guerra “, recuerda “Aun así cuando apenas llevaba un mes en mi país ya ansiaba regresar
La destreza y la inventiva de los voluntarios se ponen a prueba a cada paso. Por ejemplo, cuando John Tylleskär, ginecólogo de 61 años de Motala, Suecia llego al Hospital Wete, en la isla de Pemba, en Zanzíbar, se encontró con que los apagones eran frecuentes e interminables así que ha optado por operar con una linterna de minero en la cabeza.






Lars Braw Es también un hombre de recursos. Visita los hospitales habla con todo el mundo, identifica problemas, encuentra soluciones y siempre esta perfeccionando la organización Por ejemplo, en Suecia los médicos suelen tomarse vacaciones de hasta seis semanas y a veces más, pero, como en los Hospitales de países subdesarrollados la continuidad es importante, Braw ha establecido un sistema de turnos para que los voluntarios se releven los unos a los otros.






También averiguo que muchos médicos del Tercer Mundo trabajan sin tener nunca un respiro así que la organización a menudo envía voluntarios para suplirlos y puedan tomar un merecido descanso.
La idea de los médicos ambulantes es otra muestra se su inventiva. Cuando en 1992 en Kenia, vio que había muy pocos pacientes. La gente pobre no podía pagar los viajes y mucho menos el costo de la atención.
Braw encomendó la solución a Jarl Magnunsson, médico general de 62 años de Sunne, Suecia quien tenía la experiencia de un año de servicio voluntario en Sudán.
Magnunsson estableció una red de dispensarios en el campo dentro de un radio de dos horas de coche desde Maseno, y hoy coordina a los médicos del Hospital para que los visiten periódicamente. Los dispensarios están previstos de todo el instrumental, las medicinas y las vacunas que hacen falta .Así, la atención ha quedado al alcance de los mas necesitados: cuando los enfermos no pueden ir al hospital los médicos ambulantes van a ellos.





Matti Romo, hombre de 60 años radicado en Helsinki, es uno de esos médicos viajeros. Una vez ala semana visita cada dispensario, donde cientos de personas esperan pacientemente la consulta. En su mayoría son mujeres cuyos hijos padecen paludismo.
Tan eficaz resulto el sistema, que se han comprado mas jeeps para las visitas de los médicos y se han donado a otros hospitales Kenianos.
La última innovación de Braw es el fondo para los pobres, del Banco de Médicos
“queremos ayudar a los mas desamparados “, explica “ cuando los hospitales donde trabajan nuestros voluntarios cobran a quienes nada tienen el fondo paga la cuenta “.
En la primavera de 1994 la universidad de Lund nombro a Braw médico honorario. Lars Braw realiza una perdurable misión humanitaria que ha atraído la atención internacional”.

"Problemas como corrupción, colusión y nepotismo pueden inhibir significativamente la capacidad de los gobiernos para promover los esfuerzos en pro del desarrollo", señala un comunicado del Instituto de Investigación sobre Políticas Internacionales de Alimentación.

VIH/SIDA, que priva a las familias de su mano de obra más productiva.
Éste es un problema particularmente grave en el sur de África, donde más del 30% de los adultos sexualmente activos son portadores del virus del VIH.

Según la agencia británica para el desarrollo Oxfam, cuando un miembro de una familia es infectado, la producción de alimentos puede reducirse en un 60%.

En algunas partes de ese continente hay suficiente tierra para lidiar con un aumento poblacional de esa naturaleza, y no es un problema. Pero en otras partes, ha tenido serias consecuencias.

Ha forzado a familias campesinas a subdividir su tierra cada vez que llega alguien nuevo, lo que ha llevado a un exceso de pequeñísimas parcelas o que las familias migren en busca de nuevas tierras.

La tierra
A este problema, hay que añadir el de la condición de la tierra arable.

En el África subsahariana, la calidad de la tierra está clasificada como inservible en un 72% de la tierra arable y en un 31% de la tierra para pastos.

Los niveles de fertilidad van disminuyendo cada año por distintas razones, ya sea por filtraciones, erosión u otros medios.

Los niveles de nutrientes también han ido declinando de manera continua en los últimos 30 años, precisa el Instituto de Investigación sobre Políticas Internacionales de Alimentación.

Consecuencias
Un continente que era autosuficiente en cuestión alimentaria al momento de su independencia, hace 50 años, hoy es un masivo importador de alimento

todo esto aunado con la violencia interna que se vive en estos países hace que la salud publica pase a segundo termino


















Comentarios ofensivos o estupidos seran borrados y denunciados comentar es agradecer mi laburo, gracias por visitar mi trabajo


este reportaje lo vi en el selecciones del reader´s digest hace mucho tiempo lo modifique y lo publique




Gracías por verlo, buena suerte en todo






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