6 efectos de la luz azul que deberías conocer
En cuestión de luz el color importa, como ha podido comprobar Steven Lockley, neurocientífico de la Escuela de Medicina de Harvard (EE UU). En 2003 quiso averiguar qué ocurría cuando se exponía a un grupo de sujetos a luz azul durante 6,5 horas, comparándolo con otros que pasaban el mismo tiempo en un entorno con luz verde, y resultó que la luz azul suprimía la síntesis de melatonina –la hormona del sueño- hasta dos veces más que la verde. Estos son algunos de sus efectos.
Insomnio. Si normalmente se nos empiezan a cerrar los ojos a las 11 de la noche, al permanecer expuesto a luz azul puede hacer que nos resulte imposible conciliar el sueño hasta pasadas las 2 de la madrugada, según demostraba en un experimento Steven Lockley.
Eleva la temperatura y mejora la memoria. Según ha comprobado el investigador de la Universidad de Montreal (Canadá) Gilles Vandewalle, la luz azul aumenta el ritmo cardíaco y eleva la temperatura. Y usando electroencefalogramas observó que cuando una persona se exponía a esta tonalidad de luz mientras realizaba tareas de memorización, la respuesta en áreas de la corteza frontal y parietal de su cerebro mejoraba.
Buena en el "cole" y en hospitales. De acuerdo con el cronobiólogo alemán Dieter Kunz, aumentando la cantidad de azul en la luz artificial podríamos incrementar el rendimiento y la capacidad de aprendizaje tanto en los colegios como en las oficinas y en otros lugares de trabajo en espacios cerrados. Incluso mejorar la salud de pacientes en hospitales. Paralelamente, “reducir la exposición a luz azul en horario nocturno protegería a los trabajadores por turnos de enfermedades como el cáncer o los problemas cardiovasculares, además de reducir los problemas de insomnio en toda la población”, sostiene Kunz.
Anti jet lag. La luz azul se podría utilizar como terapia para poner en hora o reiniciar el reloj interno de personas que, tras un viaje que atraviesa varios husos o zonas horarias, sufren jet lag. Lo mismo se podría aplicar para estudiantes que trasnochan, astronautas en órbita en la ISS...
Para conducir. Un estudio reciente de la Universidad de Burdeos y el CNRS francés ha demostrado que para contrarrestar los problemas de somnolencia que aparecen al conducir en horario nocturno basta exponer a quien circula al volante a luz azul monocromática. De esta forma se reducen los fallos a la mitad, prácticamente lo mismo que tomando 400 mg de café, según revelaron los experimentos.
Sensibles por el ocaso. Que seamos tan sensibles a la luz azul tiene que ver con un fotopigmento llamado melanopsina que es especialmente sensible a esta longitud de onda (460-485 nm). Esta molécula presente en las células ganglionares fotosensibles de la retina (pRGCs por sus siglas en inglés) del ojo humano. De acuerdo con Russell Foster, una posible explicación es que estas células estén configuradas para detectar la luz de onda dominante al crepúsculo. “Durante el ocaso, el sol está cerca del horizonte y hay un relativo enriquecimiento de la luz azul en la cúpula del cielo porque las partículas de la atmósfera hace que las ondas de luz corta se dispersen más que el resto”, describe Foster.
Y la falta de LUZ
No es un mito. Durante el invierno son más frecuentes los estados de depresión y melancolía, y en los países nórdicos, con largos inviernos de casi total oscuridad, la tasa de suicidios es más elevada que en otros lugares del planeta. Un estudio científico publicado en la revista Nature ha demostrado que los ratones expuestos a cantidades de luz menores y más irregulares sufren depresión y experimentan problemas de aprendizaje.
Los científicos, de las Universidades Rider y Johns Hopkins, dividieron a los ratones en dos grupos, el primero sometido a un ciclo normal de 12 horas de luz y 12 de oscuridad, y el segundo con un ciclo anormal que consistía en 3,5 horas de luz y 3,5 horas de oscuridad. Como indicador del trastorno depresivo, los investigadores compararon los niveles de corticosterona de ambos grupos, y encontraron que los ratones sometidos a un ciclo irregular tenían mayores concentraciones de la misma. Esta hormona se segrega como respuesta a momentos de ansiedad, lo que indica una mayor tendencia a sufrir procesos depresivos.
Por otro lado, la falta de luz también provocó dificultades en el aprendizaje. Mediante una prueba en la que los animales debían localizar una plataforma escondida, los científicos observaron que los ratones expuestos a ciclos anormales necesitaban más intentos para finalizar la búsqueda con éxito. "Estos resultados indican un déficit de aprendizaje en la región cerebral del hipocampo", afirman en su estudio. Además, los autores analizaron el efecto del tratamiento con el antidepresivo fluoxetina o Prozac en los ratones con carencias de luz, comprobando que reducía el comportamiento depresivo de los mismos.
En cuestión de luz el color importa, como ha podido comprobar Steven Lockley, neurocientífico de la Escuela de Medicina de Harvard (EE UU). En 2003 quiso averiguar qué ocurría cuando se exponía a un grupo de sujetos a luz azul durante 6,5 horas, comparándolo con otros que pasaban el mismo tiempo en un entorno con luz verde, y resultó que la luz azul suprimía la síntesis de melatonina –la hormona del sueño- hasta dos veces más que la verde. Estos son algunos de sus efectos.
Insomnio. Si normalmente se nos empiezan a cerrar los ojos a las 11 de la noche, al permanecer expuesto a luz azul puede hacer que nos resulte imposible conciliar el sueño hasta pasadas las 2 de la madrugada, según demostraba en un experimento Steven Lockley.
Eleva la temperatura y mejora la memoria. Según ha comprobado el investigador de la Universidad de Montreal (Canadá) Gilles Vandewalle, la luz azul aumenta el ritmo cardíaco y eleva la temperatura. Y usando electroencefalogramas observó que cuando una persona se exponía a esta tonalidad de luz mientras realizaba tareas de memorización, la respuesta en áreas de la corteza frontal y parietal de su cerebro mejoraba.
Buena en el "cole" y en hospitales. De acuerdo con el cronobiólogo alemán Dieter Kunz, aumentando la cantidad de azul en la luz artificial podríamos incrementar el rendimiento y la capacidad de aprendizaje tanto en los colegios como en las oficinas y en otros lugares de trabajo en espacios cerrados. Incluso mejorar la salud de pacientes en hospitales. Paralelamente, “reducir la exposición a luz azul en horario nocturno protegería a los trabajadores por turnos de enfermedades como el cáncer o los problemas cardiovasculares, además de reducir los problemas de insomnio en toda la población”, sostiene Kunz.
Anti jet lag. La luz azul se podría utilizar como terapia para poner en hora o reiniciar el reloj interno de personas que, tras un viaje que atraviesa varios husos o zonas horarias, sufren jet lag. Lo mismo se podría aplicar para estudiantes que trasnochan, astronautas en órbita en la ISS...
Para conducir. Un estudio reciente de la Universidad de Burdeos y el CNRS francés ha demostrado que para contrarrestar los problemas de somnolencia que aparecen al conducir en horario nocturno basta exponer a quien circula al volante a luz azul monocromática. De esta forma se reducen los fallos a la mitad, prácticamente lo mismo que tomando 400 mg de café, según revelaron los experimentos.
Sensibles por el ocaso. Que seamos tan sensibles a la luz azul tiene que ver con un fotopigmento llamado melanopsina que es especialmente sensible a esta longitud de onda (460-485 nm). Esta molécula presente en las células ganglionares fotosensibles de la retina (pRGCs por sus siglas en inglés) del ojo humano. De acuerdo con Russell Foster, una posible explicación es que estas células estén configuradas para detectar la luz de onda dominante al crepúsculo. “Durante el ocaso, el sol está cerca del horizonte y hay un relativo enriquecimiento de la luz azul en la cúpula del cielo porque las partículas de la atmósfera hace que las ondas de luz corta se dispersen más que el resto”, describe Foster.
Y la falta de LUZ
No es un mito. Durante el invierno son más frecuentes los estados de depresión y melancolía, y en los países nórdicos, con largos inviernos de casi total oscuridad, la tasa de suicidios es más elevada que en otros lugares del planeta. Un estudio científico publicado en la revista Nature ha demostrado que los ratones expuestos a cantidades de luz menores y más irregulares sufren depresión y experimentan problemas de aprendizaje.
Los científicos, de las Universidades Rider y Johns Hopkins, dividieron a los ratones en dos grupos, el primero sometido a un ciclo normal de 12 horas de luz y 12 de oscuridad, y el segundo con un ciclo anormal que consistía en 3,5 horas de luz y 3,5 horas de oscuridad. Como indicador del trastorno depresivo, los investigadores compararon los niveles de corticosterona de ambos grupos, y encontraron que los ratones sometidos a un ciclo irregular tenían mayores concentraciones de la misma. Esta hormona se segrega como respuesta a momentos de ansiedad, lo que indica una mayor tendencia a sufrir procesos depresivos.
Por otro lado, la falta de luz también provocó dificultades en el aprendizaje. Mediante una prueba en la que los animales debían localizar una plataforma escondida, los científicos observaron que los ratones expuestos a ciclos anormales necesitaban más intentos para finalizar la búsqueda con éxito. "Estos resultados indican un déficit de aprendizaje en la región cerebral del hipocampo", afirman en su estudio. Además, los autores analizaron el efecto del tratamiento con el antidepresivo fluoxetina o Prozac en los ratones con carencias de luz, comprobando que reducía el comportamiento depresivo de los mismos.

