Nunca olvidaré la primera vez que probé unas conchas negras. Fue en versión ceviche y simplemente me encantaron. Además, lo que más me gustó fue ese toque de magia carretillera: un poquito de ajo, un poquito de limón y listo. A 5 lucas y en menos de 5 minutos, rumbo a la felicidad con un poco de canchita.
Aquella vez fui hasta la avenida Pizarro, en el Rímac, para probarlo, y vaya que valió la pena. Hay que destacar la labor de las carretillas para difundir este manjar. Sé que hay cierto temor de comer un cebichito de conchas negras en carretilla, pero no se olviden que las conchas negras son de clima caluroso y no aguantan el frío. Es más, en el frío se mueren, así que no creo que haya problema de probarlas, siempre y cuando estén vivas.
Aquí he querido cambiar su forma habitual de comerlas y presentarlas con pasta. Le puse chicha de jora para darle más punch. Esta ultima preparación la recomiendo para los sudados o los guisos. Bueno amigos, sin más preámbulos, aquí tienen 'El tallarín con koncha'.




