Un Poco De Historia
A fines de siglo existían alrededor de 16.500 kilómetros de vías
Entre 1946 y 1948 durante el gobierno de Perón, todas las líneas férreas fueron estatizadas bajo la órbita de la Empresa de Ferrocarriles del Estado Argentino (EFEA, luego Ferrocarriles Argentinos) y recibieron nombres de personalidades destacadas de la historia argentina: San Martín, Belgrano, Sarmiento, Urquiza, Mitre y Roca. La extensión férrea ya alcanzaba los 47000 kilómetros.
Nacen las escuelas ferroviarias. Se fabrican locomotoras diesel y a vapor y todo tipo de vagones; el tramo Buenos Aires-Rosario se cubría en 3,30 hs.
En 1955, se producía el golpe de estado autodenominado Revolución Libertadora. Y más tarde, en 1958, Arturo Frondizi llegaba a la presidencia de la nación
Con el gobierno de Arturo Frondizi comienza la reducción del ferrocarril. Su ministro A. Alsogaray pone en ejecución el Plan Larkin, del Banco Mundial: se eliminan tranvías y trolebuses y desembarcan las multinacionales de camiones y neumáticos.
En ese lapso, los conflictos políticos azotaban la economía del país: Argentina ingresaba al FMI. Esa integración significaba un retroceso económico y una dependencia por parte del órgano internacional. El gobierno de ese momento comenzó a pedir préstamos y, al mismo tiempo, establecía contactos con Estados Unidos; otorgando concesiones a empresas de camiones y automóviles. Paralelamente, comenzaba a desarrollarse el Plan Larkin, que consistía en la reducción del sistema ferroviario y así reemplazar gran parte de las vías por carreteras. Junto a eso, se sumó el plan de estabilización monetaria que hacía que el país comience a hundirse en una crisis financiera.
En 1966 el país entro en un nuevo orden político y económico, el Proceso de Reorganización Nacional, período en el cual se incrementó el levantamiento de vías y la clausura de ramales. En esta época dejaron de circular también muchos trenes de pasajeros, especialmente los que iban a la región noroeste del país, en un contexto de casi nulas inversiones, lo que terminó generando un grave deterioro de la infraestructura.
La Privatización:
A comienzos de los años 90, las empresas del Estado se privatizaron con la promesa de modernizar sus servicios y brindar mejor atención: los trenes interurbanos fueron suprimidos; miles de pueblos quedaron aislados y un millón de habitantes emigró hacia las capitales.
El transporte de cargas y pasajeros pasó al automotor. Las carreteras quedaron saturadas y los accidentes fueron en aumento.
Los servicios metropolitanos de pasajeros fueron entregados a una nueva empresa pública, FEMESA, para ser finalmente concesionados a consorcios privados. También se licitaron los servicios de cargas. La responsabilidad sobre los servicios interurbanos de pasajeros fue transferidos a los gobiernos provinciales, la mayoría de los cuales no continuó los servicios.
Las concesiones fueron adjudicadas a Cirigliano, Romero, Roggio, Urquía, Macri, Techint, Unión Ferroviaria y las brasileras Camargo Correa y A.L.L. El gobierno paga hasta el último salario ferroviario, y todas las roturas y reposiciones de material. Por cuenta del Estado, los concesionarios reparan vagones, locomotoras y estaciones.
Actualmente mantener los ferrocarriles cuesta aproximadamente el doble que cuando eran nacionales, pero solo funciona el 20% de los trenes que teníamos antes.
El servicio que se brinda es insuficiente para la cantidad de personas que viajan por día, y el estado subvenciona 2,5 pesos por cada peso que paga el pasajero en el área metropolitana.
A pesar de todo, en los primeros meses de 2008 el gobierno argentino anunció la construcción de un tren de alta velocidad entre las ciudades de Buenos Aires, Rosario y Córdoba
Para que un país pueda desarrollarse necesita una adecuada infraestructura, el ferrocarril no tiene reemplazo, además de crear empleo y activar una industria con desarrollo propio, es el único transporte que pude llegar a destino aun con malas condiciones climáticas, es de 8 a 10 veces mas barato que el transporte automotor, una locomotora arrastra la carga de 50 camiones, o de 20 ómnibus de pasajeros.
Las empresas se privatizaron porque daban perdidas, (antes perdian 1 millon por dia, ahora el estado pierde 3 millones por dia), pero ademas el fin de una empresa estatal no es obtener un beneficio económico, sino brindar un servicio a la comunidad.
Estas son las imagenes de un sistema ferroviario decadente:
Posiblemente no hay ningún país que sea más idealmente adecuado para el transporte ferroviario que la República Argentina. La razón fundamental de esta afirmación radica en el hecho de que el área de mayor densidad de tránsito es absolutamente llana. Esto, demás de facilitar el transporte en sí, favorece el desarrollo de industrias, que se suma a la realidad agrícola–ganadera de la basta región pampeana y a la expansión de esas actividades hacia el interior. Ningún medio de transporte terrestre puede ser más conveniente que el ferrocarril para el transporte masivo de esos productos a largas distancias. Todo depende de que el sistema sea eficiente y el suministro de vagones sea oportuno.
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