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Fusil de asalto británico SA-80

Info1/17/2013
Fusil de asalto británico SA-80 Cuando uno piensa en ciertos países y sus ejércitos, recuerda una gran trayectoria de diseñadores, maestros armeros y una genealogía de armas que se remontan a muchos años atrás, todas garantías de calidad y confiabilidad. En el caso de Gran Bretaña y la empresa Enfield, uno puede recordar la legendaria ametralladora Bren, de origen chechoslovaco, y el mítico fusil de cerrojo Lee Enfield que sobrevivió dos Guerras Mundiales con apenas algunos cambios, tan excelente era. Pues bien, en este caso, el SA-80 es un excelente ejemplo... de cuando se rompe la tradición y la genealogía queda manchada por una oveja negra que todos tratan de olvidar. El SA-80 ha demostrado por varias décadas ser un arma muy problemática y poco confiable; un verdadero dolor de cabeza para una nación que se precia de tener uno de los ejércitos profesionales mejor entrenados del mundo. El origen del desastre El desarrollo del SA-80 (abreviatura de Small Arms for 1980s, o sea, "Armas Ligera para los '80s" ) incluía en realidad dos sistemas muy emparentados: el fusil de asalto y una ametralladora ligera de apoyo (LSW). Todo comenzó hacia el final de la década de 1960, cuando Gran Bretaña decidió adoptar un nuevo fusil de asalto, que reemplazaría, eventualmente, a la versión local del FAL belga, denominada L1 SLR, calibre 7,62. En 1977, la OTAN anunció que probaría un nuevo cartucho standard para armas largas, que reemplazara al 7,62. Enfield, que era una empresa del estado inglés, decidió entrar en la competencia. Este cartucho, similar al del 5,56 mm, tenía sin embargo una bala calibre 4,85 mm. Sobre esta nueva munición, la fábrica diseñó un nuevo fusil de asalto, designado XL65; era similar en apariencia al EM-2, que había sentado las bases del diseño bullpup. Sin embargo, por dentro era muy diferente y era similar al AR-18 estadounidense, aunque bullpup. Las pruebas de la OTAN decidieron que el mejor cartucho calibre 5,56 mm era el belga SS-109, de manera que ese fue el cartucho reglamentario de la organización desde ese momento. Enfield recamaró el proyecto del CL65 y lo llamó XL70. El desarrollo continuó, siendo detenido en parte por la guerra de Malvinas de 1982, de manera que se adoptó recién en 1984. Allí comenzaron los problemas, ya que las dos versiones de los SA-80 originales (la L85 y L86, dependiendo del año de fabricación) estaban plagados de todo tipo de inconvenientes, algunos muy graves, como se verá más tarde. En general, el L85 era bastante poco confiable y difícil de manejar y mantener. Fue por eso que en 1997, luego de años y años de constantes quejas de parte de las tropas, se decidió actualizar las mayoría de los L85 en servicio. Configuración general Básicamente, el SA-80 es un fusil de asalto operado por gases. Lo que lo distingue es su configuración bullpup, de manera que su cargador está localizado detrás del gatillo. Esto permite acortar el arma desplazando hacia atrás el cañón, pero tiene como contrapartida la pérdida del centro de gravedad del arma. En el caso del SA-80, este defecto se exacerba, ya que es indudable que este fusil tiene la mayor parte de su peso localizado en la parte posterior, dificultando su uso y por lo tanto disminuyendo su eficacia. El receptor del L85 está hecho completamente de placas de acero estampado, reforzado con piezas de acero soldado y estampado. Curiosamente, el acero del receptor es algo delgado, de manera que puede ser abollado cuando el fusil es manejado de manera dura (como suele pasar repetidamente con cualquier cosa utilizada en combate). Esto puede hacer que el arma funcione mal, o sencillamente no funcione. El sistema de gases tiene un pistón de golpe corto, localizado sobre el cañón. El pistón de gas tiene su propio muelle de retorno. Este sistema tiene tres posiciones para el regulador de gas: la primera para el disparo normal, la segunda para el disparo en condiciones adversas, y el tercero para disparar granadas de fusil. Otra de las fallas de diseño del sistema de disparo daba como resultado algo realmente nunca visto. Los casquillos disparados tendían a veces a no salir completamente del arma, volviendo a meterse en el mecanismo y por lo tanto causando peligrosas interrupciones del ciclo de disparo. Esto se solucionó cuando las armas fueron actualizadas al nivel L85A2, al rediseñarse varias piezas. El cañón está diseñado para disparar la munición 5,56 mm standard de la OTAN; igualmente tiene una bocacha apagallamas standard, que le permite disparar granadas de fusil. El L85 es alimentado por cargadores similares a los del M-16, con una capacidad de 30 proyectiles. No podían faltar las fallas también en este punto: los primeros cargadores de los L85A1 originales causaban problemas, al igual que el brocal en donde se insertan en el arma. Esta parte del arma, estando construida con placas de metal demasiado delgadas, tendían a cambiar de forma y abollarse, bloqueando el cargador. Tanto los cargadores como el brocal fueron mejorados en la configuración L85A2. Como muchos de los fusiles de asalto contemporáneos, el L85 viene con una bayoneta que se puede utilizar montándola sobre el arma. Sin embargo, el diseño de la misma ha resultado ser otro más de sus varios errores. Con un diseño que se remonta a las primeras bayonetas, esta tiene un mango hueco que se encastra directamente en la boca del cañón, estando la hoja desplazada a un costado, sobre un eje diferente. Esto hace que, luego de algunos disparos, el mango del arma blanca esté tan caliente que es muy difícil de remover, a riesgo de quemar las manos del usuario. Debido a que se monta sobre la boca de fuego, el mango tiene que ser hueco, lo cual hace que se pierda fuerza estructural ya que la hoja no se prolonga en el mango. Esto es necesario para ventilar los gases del disparo, y de hecho los huecos corresponden con los que tiene el freno de boca, de manera que los gases salen directamente sin tocar el mango de material sintético. Sin embargo, el calor sí se transmite por contacto con el metal del cañón. En general, se suele decir que lo único bueno que tiene el SA-80 (y no en todas sus versiones) es la mira telescópica SUSAT (Sight Unit, Small Arms, Trilux), de 4 aumentos. Al parecer es bastante buena para un tiro preciso. Ésta se coloca en un montaje que la hace rápidamente desmontable, en la parte superior del receptor, y tiene miras abiertas de emergencia incorporadas. Permite un tiro bastante bueno, sobre todo en la modalidad tiro a tiro, hasta los 400 metros aproximadamente, que es el alcance efectivo del arma. Se dice que un soldado equipado con este arma, aunque no esté muy entrenado, mejora bastante su puntería. Sin embargo, esta mira es un equipamiento caro y no está disponible en todas las versiones del SA-80, otra razón por la cual es desmontable. Para las tropas de segunda línea, el arma está equipada con un sistema de mira alternativo, que consiste en miras removibles, y un diopter trasero integrado en las versiones removibles de las manijas portafusil. Otras versiones El SA-80 tiene dos versiones más, además del fusil de asalto y la ametralladora ligera de apoyo. Esta última solamente se diferencia de la primera por tener un cañón más largo y pesado, además de un bípode sencillo que se pliega bajo el cañón. Una de estas versiones es la carabina, que es básicamente un fusil recortado, y que nunca tuvo una designación oficial. La otra es la L98A1, un fusil operado manualmente, al cual se le ha removido el sistema de gases. El 90% de los sistemas son idénticos con respecto al L85A2. Se lo utiliza solamente para entrenar a los cadetes del ejército en lo básico del dispado y uso del fusil, y por eso, para ahorrar costos, no utiliza la cara mira óptica SUSAT que portan sus hermanos mayores. La lista de fallas... Son muchos los detalles y monstruosidades que, con el tiempo, fueron encontrando los soldados británicos que utilizaban el SA-80. No sorprende que el arma no se haya exportado a ningún país o fuerza de defensa importante del mundo, ya que las fallas no son simples cuestiones menores, sino errores de diseño (y en cantidad) que crearon, inexplicablemente, una de las peores armas de fuego de la época. Algo peor, todavía, siendo que lo diseñó una empresa estatal de un estado europeo de "primera línea". Los problemas comenzaron cuando el arma tuvo su bautismo de fuego, durante la Guerra del Golfo de 1991. El Ministerio de la Defensa estimó más tarde que esas quejas eran solamente anécdotas, y que ellos no tuvieron plena conciencia del problema hasta cuatro años más tarde, con la crisis en Yugoslavia. Según un cabo británico en esa época, los SA-80 «son frágiles y tienden a encasquillarse si no se limpian meticulosamente» El Ministro de Defensa, Geoff Hoon, negó entonces que es equipo fuera deficiente, pero al mismo tiempo dijo que "cuando hablamos de un armamento por valor de 23.000 millones de libras al año, surgen problemas." El SA-80 en su versión L85A1, demostró ser uno de los peores fusiles de su tiempo. Las fallas que presentaba eran demasiadas y demasiado graves como para pasar desapercibidas. Las fallas incluyeron los siguientes "detalles": El sistema de gas, que tiene solamente dos partes, es peligrosamente poco confiable. Si no se siguen estrictamente las reglas de mantenimiento, la parte del sistema que se llena de gas no da suficiente fuerza como para que el sistema funcione adecuadamente. Esto acarrea problemas de interrupción del ciclo de disparo. Hay un agujero en la parte inferior de la bocacha apagallamas. Esto hace que los gases de la combustión se dirijan hacia el suelo, levantando polvo que delata la posición del tirador, además de obstruir potencialmente su visión. Parece ser que el arma tiende a oxidarse si se la deja poco tiempo sin mantenimiento, lo cual puede deberse a la mala calidad del acero utilizado. Hay reportes de que algunos cañones se han salido al tratar de sacarlos del arma de un tirón. El SA-80 es extremadamente pesado para un fusil de su clase, siendo hasta más pesado que la anterior versión del FAL que utilizaba Gran Bretaña. Esto se debe a que el arma entera está hecha en planchas de acero, incluso en partes en donde este material es innecesaria y podría haber sido sustituida por materiales sintéticos, más resistentes y livianos. Dejando de lado todos los errores internos del arma, estos fusiles son bastante pesados y aparatosos para los standares actuales; además, teniendo mal distribuido dicho peso, hace que sea difícil controlarlo cuando tiende a subir producto del retroceso acumulado en una ráfaga. Hay piezas que pueden caerse durante su uso o abuso, ocasionando que otras piezas se caigan a su vez. Los primeros cargadores tenían el "pequeño" inconveniente de que podían caerse cuando el arma era frotada o rozaba las ropas del soldado. Aparentemente el botón de retenida del cargador era ultrasensible, causando que constantemente el cargador se cayera del arma (!!!) La Real Artillería resolvió esto en sus SA-80 poniendo un muelle más fuerte al mecanismo y quitando el frente del seguro del botón, haciendo que solamente la presión intencional expulsara el cargador. De todas maneras, es posible que en las armas de serie todo el mecanismo haya tenido que ser rediseñado. Lo mismo ocurrió con el gatillo, que fue rediseñado dos veces. Los primeros eran muy sensibles y parece que se disparaban solos con los impactos (problema que tienen otros fusiles como el AUG australiano). El diseño actual es muy ancho, haciendo que en ciertas manos el agarre no sea el más satisfactorio. Ahora, sin embargo, son más duros para prevenir accidentes. El SA-80 sufre especialmente en los ambientes extremos, en donde otros fusiles de su tipo y generación han pasado pruebas realmente extremas. Se sabe que, en condiciones de mucho frío o calor, el fusil tiende a encasquillarse y, para peor, el material sintético utilizado en su fabricación se cuartea y se quiebra. Ha habido informes de que, en la Guerra del Golfo de 1991, los infantes ingleses tenían que pegar los guardamanos de sus SA-80 con cinta aisladora, para evitar que se desarmaran. Es por eso que en 1998 se le pidió a H&K que, como parte del programa de actualización de fusiles, se comprobara su funcionamiento con ensayos en Kuwait y Alaska. Este problema fue incluso aceptado oficialmente por el Ministro de Defensa inglés, Geoff Hoon. Las mejoras El programa de actualización ya mencionado, llevado a cabo entre los años 2000 y 2002, fue completada por la famosa empresa alemana Heckler und Koch. Lo curioso de esto es que en ese momento, la empresa era propiedad de la British Royal Ordnance, que también poseía la Enfield; sin embargo, en 2002, inversionistas alemanes compraron la famosa marca de nuevo. Unos 200.000 fusiles fueron mejorados a la configuración L85A2, habiéndose producido en total unos 320.000 L85A1. Esto costó aproximadamente 80.000 de libras esterlinas, una cifra más que importante. Uno de los principales cambios fue la sustitución del cañón de la versión original por uno mejorado. Sin embargo, no todas fueron buenas noticias. Mientras los reportes oficiales rezumaban optimismo sobre la medida, los reportes de campo de las fuerzas británicas, involucradas seriamente en la campaña de Afganistán en 2002 y luego en la ocupación en Irak, volvieron a ser desfavorables. Es por eso que el futuro de estos fusiles de asalto sigue siendo incierto. Incluso hay rumores de que las autoridades inglesas parecen querer cortar por lo sano, retirando al SA-80 de servicio hacia 2006, para reemplazarlo por otro diseño, posiblemente el G-36 de H&K. Esto puede evidenciarse, por ejemplo, en el uso del modelo alemán en ciertos organismos de defensa y policía inglesa en momentos en el que la amenaza terrorista obliga a los uniformados a salir a las calles. link: http://www.youtube.com/watch?v=fseZbSn2DZ8
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