Más de diecisiete años después, es difícil medir el impacto que PlayStation tuvo en los videojuegos. Antes de 1994, los juegos “serios” se jugaban en PC y las consolas, al menos en Occidente, estaban vistas casi como juguetes. Cinco años después, Sony había cambiado la historia, vendiendo más de 100 millones de PlayStation 1 y ampliando enormemente el grupo demográfico que jugaba con estos “juguetitos”.
Fue la consola que estableció el 3D como el nuevo estándar de juego, la que derrotó de forma definitiva al cartucho y la que demostró que las superproducciones japonesas como Resident Evil y Final Fantasy podían funcionar con todo éxito en el resto del mundo. La mayoría de sus grandes juegos llegaron en sus últimos años, cuando los desarrolladores por fin descubrieron como aprovechar al máximo las capacidades del 3D, el CD, y la mezcla de géneros que caracterizó la experimentación de esos tiempos.
Estos son los 10 mejores juegos de PlayStation1 elegidos. Capazla semana que viene, voy a tener una segunda lista, de los “tapados”, juegos que no vendieron millones pero que están a la altura de estos grandes éxitos.
10. Final Fantasy Tactics (Squaresoft, 1997)


Siempre existió, y aún hoy existe en menor medida, un mercado paralelo para Japón y otro para Occidente de videojuegos. En la época de los 8 y 16 bits nos perdimos mil juegos de rol, dos mil juegos de acción, cinco mil juegos de plataformas que nunca salieron de Oriente. Pero la ventaja es que cuando descubríamos un género, lo encontrábamos pulido a la perfección, como pasó con el juego de rol y estrategia que llegó a nuestras costas con Vandal Hearts, Arc The Lad y la obra maestra de Yasumi Matsuno: Final Fantasy Tactics.
Este es un Final Fantasy solo de nombre, ya que como todos los juegos de este subgénero de la estrategia consisten de una serie de batallas puntuadas por escenas cinemáticas. Pero qué batallas. Y qué cinemáticas. El sistema de combate de este juego nos permitía una enorme libertad de evolución de nuestros personajes y una mezcla de rol, ajedrez y juego de guerra tipo Warhammer que evolucionaba la complejidad del juego anterior de Matsuno, Tactics Ogre que hace poco fuera revivido en PSP. Las tácticas eran brillantes, y la historia mejor aún.

9. Winning Eleven 4 (Konami, 1999)


Todos fuimos chicos, todos somos argentinos, y todos seremos gamers. Por lo tanto, aproximadamente una semana después de descubrir los videojuegos, empezamos a buscar un gran fichín de fútbol. Y la corona de “gran fichín de fútbol” pasó de mano en mano desde los 80 (Tehkan World Cup, Microprose Soccer en PC), a los 90 (Kick Off 2 en Amiga, Manchester United en PC) hasta convertirse en la gran pulseada que hoy continúa: Winning Eleven vs. FIFA.
Pero a fines de los noventa el ganador estaba clarísimo: nada podía superar a Winning Eleven, en especial en sus últimas entregas de PlayStation 1. WE4 perfeccionaba las tácticas, enriquecía la variedad del juego, y redefinía el sistema de trucos que diferenciaba a los jugadores casuales de los expertos. Lo jugábamos en japonés, con parches imposibles, con las ligas todas mal nombradas, con pistas de audio mal grabadas de locutores argentinos... lo único que importaba era la perfecta jugabilidad. Konami logró sintetizar la jugabilidad y lograr el primer “simulador de fútbol” con Winning Eleven 3, solo para perfeccionarlo con esta entrega, que está en el noveno lugar porque aún con la genialidad de esta entrega, todavía quedaba camino por recorrer, como pasa con el juego siguiente.

8. Gran Turismo (Polyphony Digital, 1999)


Lo confieso, hasta el lanzamiento del primer GT no era un gran fanático de los juegos de carreras. Más allá de un OutRun, Daytona o cualquier experiencia fierrera arcadosa, correr competencias de autos no era algo que me volviera loco. Hasta que apareció esta grandiosa joya del fichin motorizado. Sigo reconociendo que GT no es un juego para cualquiera, ya que toma algo de paciencia volverse un as de las pistas y tener el garaje repleto de máquinas poderosas, pero reconozco que una vez que lo agarré por primera vez no lo pude soltar más hasta convertirme en el número uno de todas las categorías. No es por nada que esta saga todavía permanece con fuerza en la industria fichinera, lo que Polyphony Digital logró con GT fue algo muy importante y por ello les estoy muy agradecido.

7. Legacy of Kain: Blood Omen (Silicon Knights, 1996)


Uno de los mejores RPGs surgidos de la venerable PlayStation One, Blood Omen: Legacy of Kain nos convertía en Kain, un noble convertido en vampiro, listo para acabar con nuestros enemigos desagrándolos, desmembrándolos, y en definitiva, acabando con ellos de las formas más espantosas que podamos imaginar.
Además de permitirnos emplear la violencia física contra nuestros enemigos, el juego nos dotaba de un arsenal de hechizos para acabar con ellos, como pudrir su carne o hacerlos implosionar, convietiéndolos en un amasijo de tripas. A su vez, la jugabilidad daba la posibilidad de convertirnos en diferentes animales, como un lobo, un murciélago, o incluso un banco de neblina.
El juego contaba con un excelente argumento y valores de producción, así como gráficos y sonido de primerísima calidad, incluyendo actuaciones de voz -sobre todo, la que daba cuerpo al monólogo interno de Kain- sencillamente geniales. Sin duda, una gran aventura, y por añadidura, extensa: nada menos que 50 a 70 horas de sangriento festín. Inobjetablemente, uno de los títulos sobresalientes dentro del extenso catálogo de la primer consola de Sony.

6. Tony Hawk Pro Skater 2 (Neversoft, 2000)


Este sensacional título, aparecido en el año 2000, puede considerarse como uno de los mejores que ha visto PSOne a lo largo de su fructífera historia, y constituye una excelente despedida de esta gran consola de Sony, antes de dejarle lugar a PlayStation 2.
Pro Skater 2 constituye un gran ejemplo de cómo construir una secuela cuando ya se cuenta con una sólida base, en este caso, el sorpresivo hit que constituyó el título original. El juego mejoraba todos y cada uno de los aspectos del primer título de la saga, ofreciendo una plantilla de skaters aún mayor, así como la posibilidad de crear uno propio, y presentaba escenarios mayores, así como una más amplia panoplia de trucos y objetivos por nivel. La excelsa jugabilidad de Pro Skater 2 se veía realzada por unos gráficos sencillamente increíbles para la época y la plataforma, y por un multijugador adictivo y competitivo al máximo.
Hoy día, viendo los horripilantes títulos que Activision suele lanzar bajo esta franquicia, se hace a veces difícil recordar que hubo una época en que Tony Hawk era sinónimo de excepcional control, jugabilidad, gráficos, y sobre todo, diversión. Sin embargo, Pro Skater constituye una prueba cabal de ello, y a la vez, un reclamo de una saga que pide a gritos volver a sus fuentes.

5. Castlevania: Symphony of the Night (Konami, 1997)


Pocos juegos de esta lista fueron recreados tantas veces como este Castlevania, que elevó una serie ya adorada por sus fans en 1997 a la gloria. PlayStation 1 nos hizo gamers 3D a todos, pero además, esta consola logró llevar los juegos en 2 dimensiones a un punto altísimo. Cada gamer tiene una experiencia propia con Castlevania: Symphony of the Night, gracias al estilo de juego abierto que nos permitía explorar a nuestro ritmo, los elementos de juego de rol que nos dejaban desarrollar a Alucard a nuestro gusto y en especial la altísima dificultad que hacía que las zonas que para muchos eran una pesadilla, para otros una pavada y viceversa. Pocos juegos, en ese momento y en este, permiten tanta rejugabilidad.

4. Final Fantasy VIII (Squaresoft, 1999)


Elegir entre la séptima y la octava entrega de la saga Final Fantasy para integrar un Top Ten es una tarea ingrata. Ya de por sí es ingrato dedicar un párrafo a justificar la elección de la aventura protagonizada por Squall, Rinoa y compañía, por sobre la épica aventura de Cloud, Aerith y tantos otros. Pero también es necesario hacer la aclaración. Ambos juegos ofrecieron historias y personajes inolvidables, hasta el punto de hacernos llorar como bebés en más de una ocasión. Ambos juegos ofrecieron decenas y decenas de horas de diversión, y ambos juegos merecen la más alta consideración. ¿Entonces por qué en este puesto está Final Fantasy VIII y no su fenomenal predecesor?
La respuesta es compleja. Nadie, absolutamente nadie puede desconocer las virtudes de un juego casi perfecto como Final Fantasy VII. Pero la octava entrega marcó una época, y también modificó por completo la apreciación de una franquicia legendaria. Se dejaban de lado los gráficos caricaturescos, y se daba lugar a un realismo pocas veces visto. A su vez, se introducía una historia de amor, repleta de caos y oscuridad, pero también esperanza. Quienes allá por septiembre de 1999 dedicamos un mes de nuestras vidas para jugar Final Fantasy VIII, jamás olvidaremos esos momentos, esa historia. Y por más detractores que haya, incluso dentro de los fanáticos de la saga, el octavo Final Fantasy es un ejemplo de cómo debe realizarse un juego de rol. Una gema de indudable calidad, que tiene como principal aliciente el haber marcado para siempre a toda una generación de jóvenes fanáticos de los videojuegos.

3. Silent Hill (Konami ,1999)


La mezcla de géneros definió los años de PlayStation, y del casamiento del juego de acción y el de exploración nació el “survival horror”, representado en esta consola por Resident Evil, que llevaba el planteo del clásico de PC Alone in the Dark hasta la desesperación. El “survival” estaba clarísimo. La economía de recursos y la exploración cuidadosa eran claves para no morir en segundos y de forma horrible. Pero para que el “horror” fuera verdadero terror, de ese que no te deja dormir de noche, tuvimos que esperar a Silent Hill y a Konami, una empresa que se gana con todos los honores una gran cantidad de puestos en este ranking, con este titulo.
Para 1999 los desarrolladores de PlayStation estaban chocando contra los límites de la tecnología de la consola, y lo que hizo Silent Hill fue aprovecharlos. La poca distancia de visión estaba explicada con una nube que cubría este pueblo olvidado. Los enemigos salían de la nada, y los controles no ayudaban a la hora de enfrentarnos con ellos. Es que en Silent Hill no éramos mercenarios heróicos ni superpolicías, sino el pobre Harry Mason, desesperado por encontrar a su hija en una atmósfera inolvidable: la radio, la linterna, la imagen despojada de cualquier tipo de indicador. Los elementos de Silent Hill aún hoy son imitados con variable nivel de éxito.
Silent Hill no inventó el género survival horror, pero lo sacó de sus historias de terror de Clase B y logró algo que pocos videojuegos habían logrado antes: hacernos vivir una pesadilla.

2. Resident Evil 2 (Capcom, 1998)
No sólo amo este juego por ser el título con el que entre de lleno, y sin anestesia, en el mundo de los survival horrors, genero que desde entonces no he abandonado. El increíble escape de Leon Kennedy y Claire de una Racoon City atestada de zombis no tenía seguramente el mejor argumento, pero por dios, ¡qué buena jugabilidad que tenía! Y Para más detalles anecdóticos, RE 2 fue el primer juego de PSone que tuve, y si que lo disfruté.

1. Metal Gear Solid (Konami,1998)


Resulta muy complicado enfatizar la enorme influencia que tuvo Metal Gear Solid en la historia de los videojuegos. Debemos tener en cuenta que estábamos en una época donde los gráficos tridimensionales comenzaban a asentarse, pero todavía costaba adaptarlos a los distintos géneros. Ni hablar de combinar características de géneros disímiles. Si queríamos disfrutar de una buena historia, necesariamente debíamos acudir a un RPG, como el genial Final Fantasy VII. Era muy complicado encontrar un juego de acción, capaz de incorporar una historia digna de la mejor súper producción de Hollywood, y que por encima de todo contase con una jugabilidad innovadora, única. Al menos, hasta la llegada de esta maravilla del gran Hideo Kojima.
Desde el primer momento de aventura, se nos presentan elementos peculiares. Uno podía pegarse a las paredes, caminar sigilosamente y dejar fuera de combate a los enemigos sin la necesidad de disparar una bala. O mejor dicho, era casi una obligación manejarse de ese modo, ya que las cosas se ponían muy bravas, casi imposibles en caso de hacer “La gran Rambo”. Ese aspecto stealth ya de por sí significaba una novedad importantísima. Pero además se nos presentaba una historia fenomenal, con un desarrollo de personajes que hasta el día de hoy mantienen vigencia, y un apartado audiovisual como nunca habíamos visto. Metal Gear Solid es un título que al día de hoy puede jugarse tal como fue lanzado, y aún así dar lugar a una experiencia espectacular. Es que los grandes clásicos en la historia de los videojuegos son como los buenos vinos: mejoran con el tiempo.
Y si otra vez todo concluye al fin, nada puede escapar, todo termina y y espte post tambien, esta fue mieleccion de fichines, comosiempre propongo a ustedesacompártir los suyos...Hasta otro TOP10.


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