Algunas fechas históricas son ambivalentes, para unos representan momentos de inmensa alegría, para otros tristeza, un quiebre en sus vidas. El 14 de mayo millones de personas festejan la creación del Estado de Israel, al día siguiente millones de palestinos conmemoran el día de la Nakba, de la catástrofe. En realidad ese día se recuerda un proceso que, entre 1947 y 1949, implicó el desplazamiento de cientos de miles de palestinos de las tierras que habitaban, de sus casas, convirtiéndose muchos de ellos en refugiados o desplazados; no se refiere, como se piensa, exclusivamente a la creación del Estado de Israel o a la movilización de la población como resultado de la guerra árabe-israelí de 1948. El día de la Nakba es un momento adecuado para evaluar el estado de la búsqueda de un arreglo definitivo a un conflicto de más de 65 años. Desde el 2010 se estancó completamente, pero en estos años se han dado algunos hechos cargados de profundo simbolismo, seguramente el más importante de todos es la aceptación de Palestina como "Estado observador no miembro" de las Naciones Unidas. La Resolución 67/19, de 29 de noviembre del 2012, que contiene esa decisión, recordó el derecho que tienen los palestinos a un territorio con las fronteras anteriores a la Guerra de los Seis Días de 1967; al tiempo que expresó la esperanza de que el Consejo de Seguridad de la organización admita a Palestina como miembro de pleno derecho de la ONU, algo que no ha sucedido -en gran medida- por la oposición de los Estados Unidos. China realizó este mes una nueva propuesta, buscando reanimar el paralizado proceso de paz, estableciendo como condición de base que Hamás (movimiento que controla Gaza) y Fatah (que gobierna Cisjordania y se encuentra a cargo de la Autoridad Nacional Palestina) se reconcilien y formen un gobierno de unidad, para que exista un representante común en las negociaciones. A los pocos días las dos fracciones informaban que habían determinado un plazo de tres meses para lograr dicha reconciliación y formar el necesario gobierno unitario, además de convocar a elecciones. El fin al conflicto solo podrá darse a partir del reconocimiento de que existen dos pueblos y dos estados, para ello es indispensable que los países árabes - y Hamás- reconozcan al Estado de Israel, una oferta hecha por la Liga Árabe en el año 2002; y, que se dé el completo retiro israelí de los territorios ocupados, reconociendo a Jerusalén Este como capital de Palestina. Los pequeños signos positivos contrastan con las acciones de los más radicales, que se empeñan en impedir un acuerdo, unos atacando y otros extendiendo la ocupación; esperemos que prevalezcan los sensatos, los que rechazan la violencia, los que aceptan que la paz y su existencia solo podrán darse al reconocer el derecho del otro a existir y vivir en paz.
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