hoy les vengo a contar una increíble pero verídica historia en la cual yo soy el protagonista.
No se escribirán epopeyas ni los juglares cantaran gestas acerca de mi valerosa actuación pero aún así quiero compartirla con ustedes
Iba tan tranquilo a buscar el pan cuando de repente un escalofrío me recorre toda la columna
Voy cauteloso observando por los alrededores porque ese escalofrío es mi señal de alerta cuando algo no va bien, algo malo ha sucedido o está a punto de suceder.
Cruzo la calle y escucho un disparo, veo gente corriendo despavorida en mi dirección gritando y algunos llorando. Naturalmente voy en sentido contrario a la muchedumbre histérica para ver lo que ha sucedido.
Ahí están, un grupo de 5 hombres en un banco, amordazando unos rehenes y otro apuntando con una pistola a la cabeza a la directora del banco ordenándole que abra la caja fuerte si no quiere morir a manos de una 9mm.
Observo desde la lejanía la situación, 4 hombres armados con cuchillos, rehenes y un facineroso robando el dinero de la gente trabajadora en la caja fuerte.
Voy hacia un callejón, me quito las gafas para que no reconozcan mi identidad, me quito la sudadera y la camiseta para marcar músculo y tratar de imponer sobre esos hombres armados.
Sin pensármelo dos veces, voy corriendo hacia uno de ellos y le propino un placaje por la espalda del cual no se recupera, quedando en el suelo retorciéndose de dolor.
Entonces los demás se percatan de mi presencia en el banco y van corriendo hacia mi posición.
Me rodean los cuatro, yo me quedo inmóvil pensando una estrategia efectiva de ataque ante 4 hombres con un cuchillo cada uno.
Uno de ellos no paraba de temblar debido a mi físico hasta que ha perdido los nervios y ha venido corriendo a atacarme, lo he agarrado por el brazo y con una técnica especial lo he lanzado contra su compañero, quedando los dos en el suelo completamente derribados.
Luego los otros dos, hombres bastante grandes y aparentemente fuertes, han soltado los cuchillos y han decidido enfrentarse en igualdad de condiciones, obviando el hecho de que era un combate en desventaja.
Tras esquivar sus golpes iniciales he contraatacado con uno de ellos, golpeándole en el cuello y en su barriga, y se ha quedado agachado tratando de recuperarse.
El otro ha aprovechando un descuido por mi parte al distraerme, para agarrarme y me ha lanzado contra la mesa, rompiéndola en varios pedazos. Un golpe crítico.
Cuando iba a por mi para rematarme, antes de levantarme he cogido el monitor del ordenador y se lo he roto en la cabeza, acto seguido he cogido la torre y he efectuado el mismo movimiento, y para rematarlo le he propinado una brutal patada en toda la mandíbula que se ha caído tieso al suelo.
Acto seguido he ido corriendo hacia el otro hombre que se estaba levantando y le he propinado un rodillazo en la cara, KO directo.
-Bravo bravo, has acabado con mis hombres, enhorabuena, eres valiente, pero estúpido, no te habías dado cuenta de que aún quedaba yo y estaba armado?
-Tu arma no es rival para mi inteligencia y mi cuerpo
-No me hagas reír, ahora vas a morir por tu insensatez
La verdad es que estaba acojonado, se acercaba a mi con una pistola apuntando a mi cabeza y yo no podía hacer nada.
Sin previo aviso, la directora del banco ha aparecido sigilosamente por detrás del hombre y le ha golpeado en la cabeza con el recipiente de los caramelos. El hombre ha soltado un grito de dolor y corriendo como Flash le he dado un puñetazo en la cara, pero aún no cayó. Le di otro, y otro, y otro, empezó a tambalearse y lo rematé con una brutal patada giratoria que lo envió tras el mostrador.
Luego he desatado a los rehenes y me dispuse a marcharme tras cumplir con mi deber
Pero antes de cruzar la puerta, la directora del banco, una mujer bastante atractiva me ha dicho que como podía agradecerme lo que había hecho, mientras se acercaba a mi y rodeaba mi cuello con sus brazos, yo le dije que solo con un gracias sería más que suficiente. No la besé porque sabía que lo hacía solo por mi actuación y para mantener mi honor intacto.
Mientras toda la gente que había en ese momento en el banco y los curiosos que se acercaban desde la calle me han empezado a aplaudir y a llamarme héroe yo les he dedicado unas palabras
“Damas y caballeros, no soy un héroe, solo soy un hombre, alguien que se preocupa por los demás, alguien que no dejará que la injusticia y el mal anden libremente por este mundo. No quiero que me vean como un héroe, sino como un ciudadano más.”
Me fui corriendo esquivando a la gente y me metí en el callejón de antes, recuperé mis gafas y mi ropa y me vestí. Salí por el otro extremo, mezclándome con la gente, como un guardián silencioso, como un caballero oscuro.
No se escribirán epopeyas ni los juglares cantaran gestas acerca de mi valerosa actuación pero aún así quiero compartirla con ustedes
Iba tan tranquilo a buscar el pan cuando de repente un escalofrío me recorre toda la columna
Voy cauteloso observando por los alrededores porque ese escalofrío es mi señal de alerta cuando algo no va bien, algo malo ha sucedido o está a punto de suceder.
Cruzo la calle y escucho un disparo, veo gente corriendo despavorida en mi dirección gritando y algunos llorando. Naturalmente voy en sentido contrario a la muchedumbre histérica para ver lo que ha sucedido.
Ahí están, un grupo de 5 hombres en un banco, amordazando unos rehenes y otro apuntando con una pistola a la cabeza a la directora del banco ordenándole que abra la caja fuerte si no quiere morir a manos de una 9mm.
Observo desde la lejanía la situación, 4 hombres armados con cuchillos, rehenes y un facineroso robando el dinero de la gente trabajadora en la caja fuerte.
Voy hacia un callejón, me quito las gafas para que no reconozcan mi identidad, me quito la sudadera y la camiseta para marcar músculo y tratar de imponer sobre esos hombres armados.
Sin pensármelo dos veces, voy corriendo hacia uno de ellos y le propino un placaje por la espalda del cual no se recupera, quedando en el suelo retorciéndose de dolor.
Entonces los demás se percatan de mi presencia en el banco y van corriendo hacia mi posición.
Me rodean los cuatro, yo me quedo inmóvil pensando una estrategia efectiva de ataque ante 4 hombres con un cuchillo cada uno.
Uno de ellos no paraba de temblar debido a mi físico hasta que ha perdido los nervios y ha venido corriendo a atacarme, lo he agarrado por el brazo y con una técnica especial lo he lanzado contra su compañero, quedando los dos en el suelo completamente derribados.
Luego los otros dos, hombres bastante grandes y aparentemente fuertes, han soltado los cuchillos y han decidido enfrentarse en igualdad de condiciones, obviando el hecho de que era un combate en desventaja.
Tras esquivar sus golpes iniciales he contraatacado con uno de ellos, golpeándole en el cuello y en su barriga, y se ha quedado agachado tratando de recuperarse.
El otro ha aprovechando un descuido por mi parte al distraerme, para agarrarme y me ha lanzado contra la mesa, rompiéndola en varios pedazos. Un golpe crítico.
Cuando iba a por mi para rematarme, antes de levantarme he cogido el monitor del ordenador y se lo he roto en la cabeza, acto seguido he cogido la torre y he efectuado el mismo movimiento, y para rematarlo le he propinado una brutal patada en toda la mandíbula que se ha caído tieso al suelo.
Acto seguido he ido corriendo hacia el otro hombre que se estaba levantando y le he propinado un rodillazo en la cara, KO directo.
-Bravo bravo, has acabado con mis hombres, enhorabuena, eres valiente, pero estúpido, no te habías dado cuenta de que aún quedaba yo y estaba armado?
-Tu arma no es rival para mi inteligencia y mi cuerpo
-No me hagas reír, ahora vas a morir por tu insensatez
La verdad es que estaba acojonado, se acercaba a mi con una pistola apuntando a mi cabeza y yo no podía hacer nada.
Sin previo aviso, la directora del banco ha aparecido sigilosamente por detrás del hombre y le ha golpeado en la cabeza con el recipiente de los caramelos. El hombre ha soltado un grito de dolor y corriendo como Flash le he dado un puñetazo en la cara, pero aún no cayó. Le di otro, y otro, y otro, empezó a tambalearse y lo rematé con una brutal patada giratoria que lo envió tras el mostrador.
Luego he desatado a los rehenes y me dispuse a marcharme tras cumplir con mi deber
Pero antes de cruzar la puerta, la directora del banco, una mujer bastante atractiva me ha dicho que como podía agradecerme lo que había hecho, mientras se acercaba a mi y rodeaba mi cuello con sus brazos, yo le dije que solo con un gracias sería más que suficiente. No la besé porque sabía que lo hacía solo por mi actuación y para mantener mi honor intacto.
Mientras toda la gente que había en ese momento en el banco y los curiosos que se acercaban desde la calle me han empezado a aplaudir y a llamarme héroe yo les he dedicado unas palabras
“Damas y caballeros, no soy un héroe, solo soy un hombre, alguien que se preocupa por los demás, alguien que no dejará que la injusticia y el mal anden libremente por este mundo. No quiero que me vean como un héroe, sino como un ciudadano más.”
Me fui corriendo esquivando a la gente y me metí en el callejón de antes, recuperé mis gafas y mi ropa y me vestí. Salí por el otro extremo, mezclándome con la gente, como un guardián silencioso, como un caballero oscuro.