
No todo el mundo puede decir: "he buceado en Nemo 33". Nemo 33 es la piscina de uso deportivo y recreativo más profunda del mundo. Se encuentra en Bruselas (Bélgica).
El proyecto Nemo 33 necesitó ocho años de trabajo. Tiene una capacidad de 2500 m3 de agua a una temperatura entre 30 °C y 33 °C que es calentada mediante paneles solares.
El nombre de la piscina es un homenaje a Julio Verne y al personaje del Capitán Nemo de su obra 20.000 leguas de viaje submarino, mientras que el número 33 indica su máxima profundidad.
La piscina tiene diferentes zonas de buceo a distintas profundidades
Zona de iniciación: – 1,30 x 20 x 5 m
Zona de natación: – 2,50 x 20 x 5 m
Zona de descubrimientos: – 5 x 8 x 8 m
Foso de iniciación: – 10 x 6 x 6 m
Foso de buceo experto: – 33 x 6 x 6 m
Tiene también una zona de buceo bajo techo con 2 cámaras de aire a -9 m donde es posible quitarse la máscara de buceo, y una estancia a -7 m donde es posible sacar todo el cuerpo del agua.
La iluminación de toda la piscina es tanto natural a través de los ventanales superiores de la zona de acceso como artificial, mediante una serie de focos en posición cenital.
Las instalaciones cuentan con cafetería y restaurante con ventanas a la piscina.
El proyecto Nemo 33 necesitó ocho años de trabajo. Tiene una capacidad de 2500 m3 de agua a una temperatura entre 30 °C y 33 °C que es calentada mediante paneles solares.
El nombre de la piscina es un homenaje a Julio Verne y al personaje del Capitán Nemo de su obra 20.000 leguas de viaje submarino, mientras que el número 33 indica su máxima profundidad.
La piscina tiene diferentes zonas de buceo a distintas profundidades
Zona de iniciación: – 1,30 x 20 x 5 m
Zona de natación: – 2,50 x 20 x 5 m
Zona de descubrimientos: – 5 x 8 x 8 m
Foso de iniciación: – 10 x 6 x 6 m
Foso de buceo experto: – 33 x 6 x 6 m
Tiene también una zona de buceo bajo techo con 2 cámaras de aire a -9 m donde es posible quitarse la máscara de buceo, y una estancia a -7 m donde es posible sacar todo el cuerpo del agua.
La iluminación de toda la piscina es tanto natural a través de los ventanales superiores de la zona de acceso como artificial, mediante una serie de focos en posición cenital.
Las instalaciones cuentan con cafetería y restaurante con ventanas a la piscina.
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En la capital de Bélgica existe una lugar al que todos los buzos europeos y del mundo quieren ir: Nemo 33. Además de ser un lugar para practicar este deporte, es la piscina más profunda del planeta.
Su dueño y fundador, el belga John Beernaerts, ambicionó un proyecto llamado Nemo 33, que hoy en día, ya es un hecho. Todo surgió de la necesidad de un recinto en el que los aficionados europeos al buceo pudiesen practicar este deporte, dejando atrás las peligrosas aguas del Atlántico Norte. La inmensa construcción tiene lugar en Bruselas, Bélgica y según la cifra oficial de profundidad es de 33 metros. El encargado de diseñar Nemo 33 fue el arquitecto Sebastian Moreno-Vacca. Según Beernaerts, la obra tardó ocho años en quedar terminada en su totalidad.
En Nemo 33 no todo es agua y tanques de oxígeno: cuenta con un bonito restaurante que ofrece distintos menús a los acompañantes de los buzos, mientras ellos disfrutan en las profundidades, los comensales lo pueden hacer mirando, a través de los enormes cristales, cómo los alumnos se desarrollan en este deporte.
Lo que más fascina a sus visitantes es la forma en que fue concebido el proyecto. Dentro de la enorme construcción, existen pasadizos, fosas tipo cavernas, enormes túneles y oscuros canales por los que todos los buzos pueden transitar en un tiempo de 45 minutos.
Bucear en Nemo 33 es una de las mejores opciones actualmente en toda Europa, por lo que si decides ir, tienes que reservar con bastante tiempo de antelación.
Su dueño y fundador, el belga John Beernaerts, ambicionó un proyecto llamado Nemo 33, que hoy en día, ya es un hecho. Todo surgió de la necesidad de un recinto en el que los aficionados europeos al buceo pudiesen practicar este deporte, dejando atrás las peligrosas aguas del Atlántico Norte. La inmensa construcción tiene lugar en Bruselas, Bélgica y según la cifra oficial de profundidad es de 33 metros. El encargado de diseñar Nemo 33 fue el arquitecto Sebastian Moreno-Vacca. Según Beernaerts, la obra tardó ocho años en quedar terminada en su totalidad.
En Nemo 33 no todo es agua y tanques de oxígeno: cuenta con un bonito restaurante que ofrece distintos menús a los acompañantes de los buzos, mientras ellos disfrutan en las profundidades, los comensales lo pueden hacer mirando, a través de los enormes cristales, cómo los alumnos se desarrollan en este deporte.
Lo que más fascina a sus visitantes es la forma en que fue concebido el proyecto. Dentro de la enorme construcción, existen pasadizos, fosas tipo cavernas, enormes túneles y oscuros canales por los que todos los buzos pueden transitar en un tiempo de 45 minutos.
Bucear en Nemo 33 es una de las mejores opciones actualmente en toda Europa, por lo que si decides ir, tienes que reservar con bastante tiempo de antelación.