46 años de la reunificación de Jerusalem
La Reunificación de Jerusalem, tras su pérdida hace 2000 años, fue para el Pueblo Judío y el Estado de Israel la respuesta a las súplicas que por dos milenios nuestro pueblo pedía a Dios a modo de ruego y oración. En los rezos de la noche, la mañana y la tarde, pedíamos por su Reconstrucción. En las bodas tampoco podíamos olvidábamos su pérdida como tampoco en los rituales de circuncisión y demás celebraciones. En fiestas como en Pésaj, donde finalizamos el Seder con la célebre frase “el año que viene en Jerusalem”, así como en la noche de los viernes no podía faltar nuestro anhelo por la pérdida de nuestra sagrada ciudad y la súplica por su pronta recuperación. Siempre ahondó en nuestros corazones el mismo deseo. Jerusalem.
Un 28 de Iyar, 7 de junio, en el tercer día de Guerra de los Seis Días (1967) la brigada de paracaidistas lideradas por el general Mordejai (Mota) Gur fue la primera en cruzar la Puerta de los Leones y adentrarse en la Ciudad Vieja de Jerusalem, hasta llegar al Kotel. “¡La colina del Templo está en nuestras manos!” gritó Mota por radio. Y las lágrimas de tristeza se tornaron de alegría. De júbilo. De incredulidad. Nadie podía creer que Jerusalem era de nuevo nuestra sobre todo porque semanas antes la supervivencia del Estado Judío se veía otra vez amenazada por Egipto, Jordania y Siria. Además de eso las Naciones Unidas, el supuesto órgano encargado de garantizar la paz y seguridad de todas las naciones, cedieron ante la exigencia egipcia de retirar de forma inmediata las fuerzas de interposición del Sinai, encargadas de frenar los ataques terroristas egipcios contra territorio israelí, lo que conllevó la militarización de la región fronteriza con Israel junto con las continuas amenazas por parte de Nasser y sus colaboradores con “destruir a Israel”.
Pero contábamos con grandes hombres, héroes, que sin su determinación y esfuerzo jamás se hubiera conseguido la victoria. El éxito de la misma recae sobre Uzi Narkis, Isaac Rabin y Rejavam Zeebi, también conocido como Gandhi y que, como Rabin, fue asesinado muchos años después por un terrorista (1).
Como dato curioso existe una foto histórica donde vemos (de izquierda a derecha) al General Uzi Narkis, quien conquistara la Ciudad Vieja de Jerusalem y fuera el responsable de la Reunificación de nuestra capital nacional, el Ministro de Defensa Moshé Dayán, quien se llevaría para bien o para mal toda la fama a nivel nacional e internacional, y al General Isaac Rabin, futuro Primer Ministro israelí (1974-79), entrando a la Ciudad Vieja de Jerusalem por la Puerta de los Leones.
Pero detrás, justo detrás de ellos, podemos observar a un despistado Gandhi que, por caprichos del destino, miró hacia atrás en el momento justo de ser tomada dicha fotografía. Esto provocó casi el olvido de esta figura esencial para la Reunificación y tan importante como cualquiera de las anteriormente mencionadas.
Los cuatro héroes nacionales entraron a una ciudad que había permanecido los últimos diecinueve años bajo un gobierno jordano , y no palestino, que no dudó un instante en profanar tumbas judías, destruir sinagogas y arrasar con buena parte del barrio judío. A esto añadir la prohibición total de presencia judía en el Kotel en cuyo alrededor además se amontonaban casas y basuras. Durante casi veinte años Jerusalem permaneció negada al pueblo judío. Prohibida. Pero jamás olvidada. La ciudad tampoco olvidó su judaísmo. Nos esperó paciente para ser rescatada. Para ser libre y de libre acceso para judíos, musulmanes y cristianos. Para israelíes y árabes y gentes de todo el mundo para disfrutar de su historia, sus calles, sus olores, su tacto y santidad.
Jerusalem no es simplemente una Capital. Para nosotros Jerusalem es nuestra identidad como pueblo, nuestra historia como país y el alma de la Nación Judía así como también del Estado de Israel. Nadie puede concebir a día de hoy la idea de una Jerusalem dividida o compartida con otra nación o pueblo extranjero. Es completamente irracional.
Esta noche, érev Yom Yerushalaim, y durante el día de mañana celebramos con orgullo 46 años de Reunificación. De Reconstrucción. De recuerdo.
Celebramos como Pueblo y Nación el Día de Jerusalem.
David Yabo.
"Si me olvidare de ti, oh Jerusalém, pierda mi diestra su destreza"