InicioInfoEl hombre que fácilmente pudo llegar a matar a la reina

¿Cómo les va T!?, hoy les traigo la historia de Michael Fagan, un hombre un tanto loco pero que por demás era un tipo común y corriente, quien de haber tenido maldad, fácilmente hubiese podido hacer lo que muchos desearon durante las épocas monárquicas: matar a la máxima autoridad, sea el Rey o la Reina.
Encontré esto posteado acá en T! pero fue hace mucho y por lo que vi no fue muy comentado, por lo que vuelvo a ponerlo yo:


El loco que pudo haber llegado a matar a la Reina Isabel II:


Michael Fagan

Eran las 7:15 am del 9 de julio de 1982. Michael Fagan de 31 años había pasado bebiendo whisky toda la noche anterior y luego se había dedicado a deambular por las oscuras calles de Londres. Hace poco le habían dado de alta de un hospital psiquiátrico en Brixton , a donde había sido enviado luego de cortarse las venas con una botella rota.
Mientras caminaba la neblina se hacía más espesa y oscura, tan sombría como su ánimo. Sólo podía pensar en su mala suerte y en las deudas que tenía. Aparte de estar en la ruina, su mujer le era infiel y tenía muchos problemas con sus hijos. Entonces extrañamente la cabeza se le llenó de voces que le decían que tenía que ir a ver a la Reina y contarle sus penurias, que ella le entendería. Aquellas voces le decían que debía hacerlo.

Era muy temprano y aunque Michel no se había afeitado ni cambiado de ropa, ya lo había decidido. Escaló las vallas de hierro del Palacio de Buckingham y saltó al patio de la residencia real. Ningún guardia lo había notado. Alcanzó a ver una ventana abierta en el edificio y entró por ella, pero la Reina no se encontraba ahí. En esa habitación sólo había una antigua colección de sellos del Rey Jorge V avaluada en $ 20 millones, pero Michael no era un ladrón, él sólo quería ver a Su Majestad. La alarma del palacio se disparó dos veces pero el personal encargado de la seguridad asumió que era una falla del sistema y la desconectó en ambas ocasiones.


Palacio de Buckingham

Michael salió nuevamente el patio y vio un desagüe de 15 m que subía hasta el segundo piso del palacio, por el que pudo escalar sin problemas. Retiró un poco del alambre donde se posan las palomas y entró por una ventana. Ahora se encontraba en la oficina del almirante Sir Peter Ashmore, el encargado de seguridad. En esta habitación tampoco había nadie, por lo que se quitó los zapatos y los calcetines y procedió a explorar descalzo el palacio.
De todas formas esta no era la primera vez que Michael irrumpía en palacio, apenas hace un mes ya había estado por ahí. En esa ocasión entró por una claraboya abierta del techo y deambuló por los pasillos más de media hora. Se dio tiempo para contemplar los cuadros y retratos reales, descansó un momento en el trono y luego se dirigió al salón de banquetes, donde se bebió media botella de vino blanco acompañado de unos bocadillos antes de marcharse.


Ahora, en esta su segunda visita a palacio, Michael Fagan sabía que tenía una misión. Debía imperativamente encontrar a la Reina.
Deambuló por los pasillos buscándola y en el trayecto se lastimó la mano con un cenicero de cristal. Más adelante pudo ver un par de platos para perro en el suelo y supo que la Reina estaría por ahí cerca, ya que Michael sabía que Su Majestad casi siempre se encontraba cerca de su mascota.
Mientras avanzaba hasta se dio el lujo de saludar a una camarera que le respondió con un cordial "buenos días" y pasó de largo, hasta que encontró la habitación de Su Majestad e ingresó.
Isabel II se despertó abruptamente cuando sintió que Michael se sentó a los pies de su cama y no podía salir de su asombro al ver aquel desconocido sosteniendo un cenicero y con la mano ensangrentada. Ella mantuvo la calma, tomó el teléfono y pidió a la operadora que llamara a la policía. La policía nunca llegó. Luego también apretó un botón desde su cómoda para llamar a una camarera, sin embargo nadie apareció.


Reina Isabel II de Inglaterra

El guardia armado que siempre vigilaba la entrada a su dormitorio tampoco se encontraba en su sitio esa mañana, ya que minutos antes de que aparezca Michael Fagan había sacado a pasear al perro de Su Majestad.
Mientras tanto Michael estaba en lo suyo, el seguía charlando y contándole a la Reina sus penurias y su mala suerte, mientras ella por supuesto, se hacía la que lo escuchaba. Michael le contó acerca de sus problemas maritales y también le dijo que le parecia una coincidencia que tanto él como la reina tuvieran justamente cuatro hijos. Luego Fagan le pregunto a Su Majestad si entre sus curiosidades tenía un cigarrillo que le obsequiara.
Después de que Isabel II había pasado 10 minutos escuchando a Michael Fagan, una camarera abrió la puerta y pegó un grito asustada al ver aquel extraño sentado en la cama real. Inmediatamente salió corriendo y fue a llamar a un empleado, que en cuanto llegó sometió a la fuerza al enfermo mental.


Titular de la época

Cuando la prensa dio a conocer este incidente, toda Inglaterra se indignó con el cuerpo de seguridad de su reina y con el nulo accionar de la policía británica cuando fue solicitada telefónicamente. De hecho, Margaret Tatcher quien fuera la Primer Ministro de aquella época, se disculpó personalmente y ordenó inmediatamente tomar medidas para reforzar la seguridad del Palacio de Buckingham.



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Gracias por pasarse por mi post, espero les haya resultado interesante mi aporte, saludos taringueros!!!
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