Comer para muchos es un momento especial, más cuando se trata de tu plato favorito o si los sabores reunidos son deliciosos, contrastan y satisfacen al paladar. Pero para Adam Richman, comer es un reto que debe cumplir.
Desde finales del 2008, este actor explora a través de su programa “Man vs. Food” la gran comida norteamericana. No se confundan, no es un crítico de restaurantes gourmet, lo que él hace, capítulo a capítulo, es visitar una ciudad diferente en busca los más variados y grotescos banquetes.
Para el diario inglés “The Guardian” el tipo de locales que visita Richman son establecimientos que por su naturaleza tienden a tener un reto incluido en el menú: “un plato tan ofensivamente enorme que todo aquel que lo acabe tiene su retrato colgado en la pared” como muestra de su hazaña.
Así, en las tres temporadas que "Man vs. Food" tiene al aire, su conductor ha logrado “imponerse” al lograr devorar una hamburguesa de 3 kilos, una pizza cuyo diámetro se asemeja al de una mesa, una fila de tacos con el ají más picante del lugar, entre otros.
UN MENSAJE OCULTO
Queda claro que este programa es una oda a la comida chatarra y justamente por eso tiene éxito en los Estados Unidos.
Para empezar, Richman no el clásico conductor de un espacio gastronómico: no es crítico ni chef, menos aún tiene los ideales de Jamie Oliver, quien encabeza “La revolución de la comida” y busca enseñarle a la gente un nuevo estilo de alimentación basada en productos sanos.
Sin embargo, quienes miran más allá de las bromas y el estilo irónico de Richman se dan cuenta de que “Man vs. Food” muestra una realidad: el conductor come lo que come por que eso le significa un reto; en cambio, los clientes de esos establecimientos lo hacen porque les gusta, y algunos de ellos sufre de sobrepeso.
NO AL SENDETARISMO
A pesar de que prácticamente Richman come de todo y en excesivas cantidades, no es un hombre obeso, tampoco es flaco, digamos que es “llenito” o llega a ser el clásico “gordito” que hay en todo grupo de amigos.
El día anterior a cada reto no come nada y solo trata de mantenerse lo más hidratado posible, bebe mucha agua y renuncia al café y gaseosas. Después de grabar y haber completado la misión, le dedica una hora a la caminadora.
En una entrevista con "Las Vegas Review-Journal" dijo que “ser sedentario puede ser increíblemente incómodo, por lo que dedicarle tiempo a la caminadora puede solucionar muchos problemas”.
JACKASS GASTRONÓMICO
La mayoría de críticos de televisión han quedado sorprendidos por la personalidad de Richman, pero consideran que los retos convierten al programa en algo incómodo.
Por ejemplo, Alan Spinwall, que escribe en el diario “Star-Ledger” dijo que “Man vs. Food” no es profundo, ni mucho menos sano porque puede sentir cómo sus arterias se obstruyen con tan solo mirarlo, pero que es divertido.
Por su parte, Charlie Brooker de “The Guardian” sostuvo que si la comida es el nuevo porno, este programa es una orgía total.
Pero quien mejor definió el concepto de “Man vs. Food” fue el “Minneapolis City Pages”, que consideró al programa como la versión de los alimentos de "Jackass".
LAS VICTORIAS Y DERROTAS
La primera temporada constó de 18 capítulos. El resultado fue 11 victorias para el “hombre” y siete para la “comida”. En la segunda temporada, que se estrenó el 5 de agosto del año pasado, Richman recorrió 20 ciudades y logró 12 victorias frente a ocho derrotas.
El cierre de la segunda temporada se hizo en vivo, en Miami, el 3 de febrero de 2010, unos días antes del “Super Bowl”.
En esa oportunidad, Adam recorrió tres restaurantes donde probó un sánguche de aproximadamente 40 cm de largo, cangrejos y un pan con hot dog que tenía 11 ingredientes (chorizo, tocino, queso mozzarella, papas, huevo de codorniz y cincos salsas diferentes).
Hasta el momento, Richman solo ha hecho un intento por entrar a los Récord Guinness: junto a un grupo de comelones se propuso devorar una hamburguesa de 86 kilos, pero solo pudo comer 18 kilos de la parte izquierda.