Marcelina de Cirizar .... el barco fantasma de Mar del Plata ..
Un 19 de junio de 1991, azotó a Mar del Plata la cola de un huracán que produjo cuatro muertos y decenas de heridos, muchos techos volados y casas precarias destruidas.Esa noche al “Marcelina de Ciriza” se lo veía más imponente que nunca, removiéndose inquieto entre los demás buques confinados. Cuando arreciaba el temporal… cortó amarras… libre al fin, enfiló en dirección al antepuerto, pasó por la embocadura de la estación marítima, y ya en el canal navegó frente a la ciudad, recorriendo su franja costera, sin sufrir varadura alguna y a la altura de Cabo Corrientes, donde el canal apunta al mar abierto, él prefirió continuar recorriendo la costa y demostrar a los que habitábamos la ciudad y a los que por nuestra profesión conocíamos del tema, que él aún era capaz de domar tormentas y, a modo de homenaje, navegó su última singladura con la dignidad de los grandes. Esa noche nadie salió de sus casas, la ciudad era una boca de lobos, los vientos rugientes y las calles a oscuras por los apagones. Alguien desde un auto, vio a través de la bruma y la lobreguez de esa noche de locos, el desplazamiento de un buque a oscuras. Creyó ver personas en cubierta y algo así… como una luz que titilaba, producida tal vez por el reflejo de las luces de los coches, sobre los vidrios de los ojos de buey que se habían salvado de la rapiña. Este testigo llamó a las radios para que certificaran la novedad.A la mañana siguiente, las noticias de los medios periodísticos, sorprendieron a los marplatenses con la historia del barco fantasma que se podía contemplar a través de la resaca que había dejado el temporal, y con el viento helado del sur que seguía soplando.Nunca se pudo dar una explicación racional de lo ocurrido, todas fueron hipótesis que rondaban entre lo escueto del informe periodístico o el más volado y descabellado de algún comentarista.El barco detuvo su marcha frente a la rotonda de Constitución, al tocar fondo en un bajío cercano a la playa. Ahí quedó, murió de pié como los grandes, después de hacer su última navegación, triunfal…Solo…ayudado tal vez por los espectros que lo habitaban.Los ladridos lastimeros de un perro surgieron de la mole imponente que apuntaba con su proa a la avenida Constitución. Único testigo, que alguien, conmovido, desde una pequeña embarcación se encargó de rescatar.
www.youtube.com/watch?v=GoFrnDz3puY
Un 19 de junio de 1991, azotó a Mar del Plata la cola de un huracán que produjo cuatro muertos y decenas de heridos, muchos techos volados y casas precarias destruidas.Esa noche al “Marcelina de Ciriza” se lo veía más imponente que nunca, removiéndose inquieto entre los demás buques confinados. Cuando arreciaba el temporal… cortó amarras… libre al fin, enfiló en dirección al antepuerto, pasó por la embocadura de la estación marítima, y ya en el canal navegó frente a la ciudad, recorriendo su franja costera, sin sufrir varadura alguna y a la altura de Cabo Corrientes, donde el canal apunta al mar abierto, él prefirió continuar recorriendo la costa y demostrar a los que habitábamos la ciudad y a los que por nuestra profesión conocíamos del tema, que él aún era capaz de domar tormentas y, a modo de homenaje, navegó su última singladura con la dignidad de los grandes. Esa noche nadie salió de sus casas, la ciudad era una boca de lobos, los vientos rugientes y las calles a oscuras por los apagones. Alguien desde un auto, vio a través de la bruma y la lobreguez de esa noche de locos, el desplazamiento de un buque a oscuras. Creyó ver personas en cubierta y algo así… como una luz que titilaba, producida tal vez por el reflejo de las luces de los coches, sobre los vidrios de los ojos de buey que se habían salvado de la rapiña. Este testigo llamó a las radios para que certificaran la novedad.A la mañana siguiente, las noticias de los medios periodísticos, sorprendieron a los marplatenses con la historia del barco fantasma que se podía contemplar a través de la resaca que había dejado el temporal, y con el viento helado del sur que seguía soplando.Nunca se pudo dar una explicación racional de lo ocurrido, todas fueron hipótesis que rondaban entre lo escueto del informe periodístico o el más volado y descabellado de algún comentarista.El barco detuvo su marcha frente a la rotonda de Constitución, al tocar fondo en un bajío cercano a la playa. Ahí quedó, murió de pié como los grandes, después de hacer su última navegación, triunfal…Solo…ayudado tal vez por los espectros que lo habitaban.Los ladridos lastimeros de un perro surgieron de la mole imponente que apuntaba con su proa a la avenida Constitución. Único testigo, que alguien, conmovido, desde una pequeña embarcación se encargó de rescatar.
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