no se busca enalzar ni justificar la figura de Adolf Hitler
Hitler, chivo expiatorio
Recuerdo una escena de la película "Hitler el Reinado del Mal" en donde el protagonista que encarna a Hitler golpea con sadismo a su perrito indefenso. Esa escena es inventada y falsa a todas luces. Hitler nunca maltrató a ningún animal, es más, no solo estaba en contra de ello sino que fue un gran amante de los animales durante toda su vida. La escena es ciertamente inverosímil, puesto que Hitler fue un vegetariano ético, pero sirve para demostrar lo calumniado que está el personaje. Este ejemplo es ilustrativo de que contra Hitler todo vale. Y ciertamente al final el público cree que Hitler fue un sádico salvaje. Curiosamente hoy, un director de cine tan conocido como Oliver Stone ha sido noticia porque se ha atrevido a decir que "Hitler fue un chivo expiatorio". Las declaraciones del director resultan muy interesantes, aunque habrá que esperar a ver su documental, ya que como sabemos, la prensa nos ofrece las noticias muy sesgadas. En todo caso, lo cierto es que el hecho de que Oliver Stone haya nombrado a Hitler, entre otros personajes, le ha servido para hacerse publicidad gratis. Porque si no lo hubiera nombrado no habría resultado escandaloso.
Hitler no fue un sádico y nunca obtuvo placer con el sufrimiento de sus enemigos. En contra de lo que apuntan muchos historiadores, Hitler no vio las películas de las ejecuciones de los conspiradores del 20 de julio. Aunque aún existen historiadores que, a falta de pruebas, prefieren decir que no se sabe si las vio o no. John Lukacs asegura que no las vio. Conociendo un poco a Hitler, uno no se lo imagina disfrutando mientras ve ejecuciones. Por otra parte, tampoco está claro si existen esas filmaciones. ¿Alguien las ha visto? Al parecer durante la guerra los aliados hicieron una película falsa en las que se veían las supuestas ejecuciones. De lo que no me cabe ninguna duda es de que si hubiera testigos presenciales nos lo habrían relatado. Pero nadie del círculo íntimo de Hitler ha dicho que el Führer ni nadie vio la famosa filmación. Me resulta del todo inconcebible que nadie que haya visto la película junto a Hitler no lo pudiera recordar tras la guerra, sobretodo sabiendo que el público demandaba historias como esas.
Otra mentira difundida también por el cine, es la famosa frase "¿Arde París?" y que atribuye a Hitler la intención de destruir la capital francesa. París era una ciudad muy admirada por Hitler. De hecho, Hitler dio órdenes precisamente de lo contrario, de no destruir ni París ni Roma. Aunque no es menos cierto que no le importaba en absoluto la destrucción de otras ciudades, como Moscú. En un principio se negó a bombardear Londres. Es más, Hitler siempre fue muy titubeante cuando tenía que tomar una decisión de esas características. La ironía del destino ha querido que la imagen de una Europa apocalíptica sea atribuida a Hitler, cuando fueron sus enemigos quienes la bombardearon con mayor intensidad.
En 1940, en el apogeo de su poder, Hitler se encontró con su amigo de juventud Kubizek. La escena me resulta sobrecogedora. Precisamente es una escena muy cinematográfica. Hitler le dijo a su amigo:
- Tengo todavía infinitas cosas por hacer. ¿Quién va a hacerlas si no? Y aquí me ves, cruzado de brazos, observando cómo la guerra me roba mis mejores años... Nos hacemos viejos, Kubizek. Dentro de no muchos años, será tarde para hacer lo que queda por hacer.
Hitler, el personaje más difamado de la historia
La odontologa Menevse Deprem-Hennen ha realizado un trabajo sobre las actas del dentista de Hitler. Lo primero que debemos analizar es qué interés historico puede tener semejante trabajo. Una vez que llegamos a la conclusión del absurdo, podemos criticar a la autora, sobretodo viendo las conclusiones que obtiene. Veamos: "Adolf Hitler padecía halitosis, parodontosis y tenía miedo al dentista". ¿El título del libro? También muy bonito: "El dentista del diablo". Lo curioso viene después. Si bien el titular afirma que Hitler padecía halitosis etc, la investigadora dice "es muy probable que Hitler padeciera una fuerte halitosis". Pero la desfachatez continua: "Es probable también que, como muchas personas, Hitler tuviera miedo al dentista". Como vemos, la coletilla "es probable" aparece antes de la información. Esta técnica es tan habitual en los estudios de Hitler que nos indica claramente que el estudio ES UNA MENTIRA. Nos indica simplemente que una nueva persona desea lucrarse con Hitler y, a falta de novedades, escribe algo medianamente original. Yo es que ya estoy esperando los siguientes trabajos: "A Hitler le olían los pies" acompañado de un informe secreto de su callista. Tampoco podemos descartar un sesudo estudio titulado "Hitler se tiraba pedos" aunque me temo que este ya existe, puesto que algunos están empeñados en sacar a relucir los problemas estomacales de Hitler.
Bien, fuera bromas, lo que debemos analizar es lo siguiente. Empezando por el título "El dentista del diablo", lo realmente curioso es que todos estos rasgos de Hitler que se empeñan en sacar a relucir, pertenecen precisamente a los de una persona normal, y máxime a los de una persona que vivió durante una época en la que era normal tener una dentadura deteriorada. En aquella época la odontología no estaba tan estandarizada como en nuestra sociedad, aunque por cierto, Hitler sí que lo pretendió. Lo que quiero decir es que una dentadura deteriorada hace de Hitler un personaje humano, y no precisamente un diablo, como sugiere el título. Por otra parte, si tan pestilente resultaba su aliento, me sorprende mucho que ningún colaborador, de los que tenemos cientos de testimonios, no haya dicho nada al respecto.
La siguiente noticia del día tampoco tiene desperdicio: "Hitler consumió Viagra primitivo". Evidentemente hay una malicia manifiesta en la declaración. Según un libro de próxima aparición, del que ignoro título y autor, el doctor Morell inyectaba a Hitler un preparado a base de testosterona. Bien, eso no es nada nuevo. Todos los que hemos leído sobre Hitler sabemos que el doctor Morell le inyectaba cosas muy raras. Pero desconocíamos que fuera para "no fallarle a Eva Braun". Bien, lo primero que se me ocurre es que, conociendo a Hitler un poquito, que fue una persona muy recatada con su intimidad, que nunca se mostró en bañador en público, que al mismisimo Morell le costaba verle con una simple camiseta interior, que no quiso exhibirse en público montando a caballo como hacía Mussolini etc... pues se me hace muy dificil que el Führer se presentara ante su médico y le dijera "Morell inyécteme una dosis ahora que voy a metersela a Eva". Perdón por la vulgaridad. Pero es que es de risa. A mi, tratándose de Hitler, me parece absolutamente imposible. Bueno, podéis ver la noticia en este link, que a mi el asunto me saca de mis casillas. Porque me parece de muy mal gusto especular con la vida sexual de nadie, y menos cuando se trata de especulaciones baratas.
Lo cierto es que en los últimos tiempos estamos viendo cómo aparecen nuevas y disparatadas difamaciones. Es como si alguien se hubiera dado cuenta de que contando que Hitler fue un asesino no basta para que no se extienda su sombra. Hay que decir a la masa que Hitler no solo fue un asesino, también fue homosexual, sufría de halitosis, era impotente etc. En muchas ocasiones me han pedido que escriba un libro sobre Hitler. Ciertamente no soy la persona más indicada para hacerlo pero se me ocurre un titulo: "Hitler, el personaje más difamado de la historia". Eso sí fijaos en la imagen de la izquierda lo mucho que le divierten a Hitler estas historias.