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juan germàn fernàndez (lpda) su historia y algo màs (mira

Info2/24/2013









Juan Germán Fernández, conocido como Piti Fernandez, Es un cantante y compositor Argentino. En el año 1997 comienza con las inclinaciones hacia la música, y forma con sus amigos lo que sería hoy Las Pastillas del Abuelo de la cual es la voz cantante y guitarrista. El 31 de mayo de 2002 la banda dio su primer recital importante. El show se llevó a cabo en "La Colorada". En la actualidad se dedica a la musica de lleno, realizando giras con su banda, produciendo nuevos discos y aumentando su popularidad en los distintos lugares a los que llega su música.



Su infancia y niñez



Curso sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Mariano Acosta. Siempre se intereso por actividades como fútbol, taekwondo y teatro. Es hincha del Club Atletico Huracán. Compuso temas para el club. Asiste al Duco. A los 15 años descubre su vocación como músico, cuando sin saber nada de ella, le es de gran facilidad proyectarla y llevarla a cabo, la cual el músico simboliza con la anécdota de la interpretación de la famosa canción de Bob Marley: Redemption Song sin tener conocimiento alguno. Formo parte de una familia de clase media, siempre fue un chico de barrio, lo cual se ve reflejado en numerosas letras de sus canciones, como por ejemplo en "Mi mama y mortadela" la cual describe su entorno más cercano, hoy denominados La 20, los cuales se hacen presentes en la gran mayoría de los recitales que dan.











Sus inspiraciones



Desde sus comienzos expreso su admiración por Joaquín Sabina y el Indio Solari. A pesar de ser tan diferentes aportaron no solo a su labor, sino al placer de hacer música, al mostrar dos visiones totalmente diferentes. Juan los cita variadas veces en sus letras, haciendo honor, y referencia a sus puntos de vistas y modalidades de expresión. Respeta por sobre todo la visión abstracta que proporciona El Indio, y los hechos, lo concreto y lo pasional que tanto manifiesta Sabina. Encontrando como punto de congruente el compartir con el otro y hacerlo público.









Entrevista





Juan “Piti” Fernández habló en exclusiva con cajitasmusicales.blogspot.com (medio independiente, dependiente de Chapultepec Rock Magazine). Contó el progreso de la banda, sus comienzos, las influencias, la dicotomía Sabina-Solari, y también el futuro de Las Pastillas. El rock barrial llega a su casa señora, así que no tiene que barrer nada, pero por las dudas escóndale la revista al abuelo.


Entra Piti a la sala de ensayo de Almagro una hora después de lo pactado, sonriendo al ver a los Nachos (cantante y tecladista de Almas Mugrientas) que me acompañaban. Después de varios besos y abrazos, sacó una bolsa con un yogurt y un flan, y ante los comentarios socarrones de los presentes explicó “La nutricionista me cambió la vida”.

Juan Fernandez es un tipo humilde, predispuesto a contestar todo sin problemas. Nombró a bandas amigas para ayudar, se mantuvo siempre con los ojos bien abiertos, atento, escuchando con suma atención cada pregunta, brindando su tiempo, sus ideas, sus visiones, sin callarse nada. Confiando en el otro como si existiera una relación previa. Es una persona con mucho para dar, mucho por decir, mucho por recorrer y en ese camino, mucho para mostrar y demostrar. El Piti es un tipo que rebalsa amor y sentimiento, dando besos, agradeciendo, siendo fisico con las manos, con la cara, con los ojos. Con estos matices empezamos.

Tratando de resumir lo que son Las Pastillas del Abuelo hoy: metieron siete teatros en un mes, la gira por todo el país, tienen dos discos en circulación, y también casi 50 temas dando vueltas por internet. Llegaron, están dentro de la circulación de bandas para pelearla. ¿Cómo te sentís? ¿Esperabas todo esto?

La sensación es de un sueño cumplido. A veces hay que hacer un ejercicio como para que se te caiga un lagrimón. Igual se te cae. Yo antes tenía un profesor que me decía “¿Estás contento?” Yo le decía si, “Bueno, informáselo a tu cara entonces”. Hay noches que me lo digo yo solo, y por estar en el cuarto de mi casa, en mi pieza, me pongo a llorar de la alegría. Lo que pasamos que fue un montón. Un montón duro y un montón hermoso, que no se va a poder repetir tampoco. El que te esté esperando una chica abajo del escenario, y no la conozcas y estés a un metro. Antes bajaba y bailaba trencito con las doscientas que había, eran todos amigos, era muy familiar y eso tampoco está, y eso se extraña también. Siempre están los pro y los contra, pero cumplir un sueño lo que tiene de maravilloso es eso, cumplí una meta. Llegué, a donde quería llegar llegué. Y eso te hace más grande. Ahora quiero cumplir otro sueño. Y después va a haber otro, y otro. Eso es lo que hace grandiosa a la vida, poder llegar para volver a partir. Hay un nombre que se está conociendo cada vez más y es conocido ya. Es medio raro, pero estamos ya metidos en la escena del rock. Lo mejor de todo es que no pensamos bajar, eso es fundamental.

No los conozco, no los vi nunca en mi vida, no sé quiénes son. ¿Qué hacen Las Pastillas del Abuelo?


Voy a ser muy cursi, pero hacemos música, esa es la verdad. Dentro de ella hay un montón de influencias. Hacemos un collage de influencias también. Y ya que decimos influencias, músicos y es tan general, podemos decir que se hace fusión también. Una fusión de siete estilos. Muchas veces choca, hasta a nosotros nos choca. Pero hay veces que digo “este tema tiene una batería que no me cabe”, pero es la batería que le cabe a Juan, es la batería de Rush por ejemplo. Que Fer pueda hacer, en un tema como “Algo de vos” un solo de Joe Satriani es una locura. Entonces el chabón es feliz con eso. Y Joel también. Que por ahí en un tema esquematizado como es “Algo de vos”, también o “Oscarcito” que es un tango, hace un solo de saxo que es una enfermedad, en “Oscarcito” que no tiene mucho que ver. Es muy ricotero, muy Willy Crook para “Oscarcito”, pero el chabón es feliz, eso tiene un valor terrible, está buenísimo. Es una fusión de siete estilos.


¿Cómo es la relación con el público?


La relación con el público es muy cercana. Desde todo punto de vista. Eso es hermoso también, eso es muy lindo. Porque hay veces que me paso todo el show hablándole a la gente abajo que conozco, Cari, Charly, Pollo. Están todos ahí, mismo a veces son alguno de los temas que canto, “El Enano”, que está ahí abajo. No es que es el público. Muchas veces son los pibes, cada vez son más. Siempre fue así el trato con el público, pero bueno las cantidades fueron diferentes. Lo que cambió fueron las cantidades pero el trato con el público sigue desde Remembranza (local en donde tocaron por primera vez).


Comenta también historias de mails que le llegan, cartas. Se emociona contando sobre una chica anoréxica con la que fue a desayunar, y hoy está curada. Toma al público como sus amigos, intenta mantener esa relación de las primeras presentaciones, a pesar de que sabe que en cada recital se le hace, por suerte, un poco más difícil.


¿Cómo se fue formando Las Pastillas?




Desde los quince años con Alejando (el tecladista) y yo. El batero era Eduardo Siglioni, en el teclado esta Ale, yo estaba en la guitarra y voz, el hermano del Gordo estaba en la guitarra y el bajista era Pato Méndez. Pato en un momento dijo “yo quiero estudiar medicina, sé que ustedes la van a pegar, pero quiero curar gente”, estaba muy conciente el chabón. Entonces ya que vamos a buscar bajista y guitarrista, busquemos otro guitarrista más así dejo la viola porque soy un desastre. Yo estudiaba en el Sadem, el sindicato argentino de músicos. Hablé con Fer porque era uno de los pocos músicos que me parecía copado, porque yo tenía una cultura de calle que no iba con el neohippismo. Me pareció copado y trajo al Bocha que me pareció copado, lo trajo a Santi que me pareció copado. Después el Gordo se fue y abrió Los enviados de Thot, y ahí vino Juan Comas a la batería. Primero entró Juan y después entró Joel en saxo. Y ahí quedó conformado. Estuvimos desde los quince hasta los dieciocho, diecinueve, con la formación anterior. Hubo 6 o 7 meses de quilombo interbandístico y después 5 años con esta formación.



¿Para vos qué es rock barrial? ¿Un estilo de música o una forma de hacer música? A partir de esto, ¿qué significa el barrio para vos?



Cuando se habla de rock barrial, por lo menos a mi se me viene a la cabeza el tema de la lírica. Musicalmente hablando puede ser que se haya generalizado el rock and roll poco experimental como rock barrial. En cuanto a lo lírico, una cosa es la jerga por ejemplo. El hablar de fútbol, es un poco también un poco estar en el barrio, haber jugado en la vereda o en el parque hasta las 5 de la mañana. Y cuando se habla de barrio se habla de calle. Por lo menos es mi sensación. Y si la lírica es otra que no sea lunfardo, es mucho más probable que sea venida de un barrio más norte que sur. Y ya deja de ser barrio. Porque la palabra barrio se la adueñó un poco la clase media baja. Estaría mejor preguntárselo a Felix Luna todo esto, sabría bastante más que yo. Parece ser como si se hubiera estandarizado el rock and roll Viejas Locas, Ratones Paranóicos, más cuatro por cuatro, como si fuera de Boedo, y otro tipo de música como si no fuera barrial, como si fuera de Barrio Norte o Belgrano. Y también parece como si se hubiera estandarizado la lírica. Como que el lunfardo nació en la calle, nació en el barrio, nació en la clase media baja. Tiene mucho que ver con lo económico digamos. No puede pagarlo, lo consigue, lo busca. Lo crea. El que no puede pagar una cancha la crea mirando una calle, una vereda y esa misma es la cancha. Y eso es lo que quise decir, gente de barrio, gente de calle. Gente que en la calle crea lo que no puede pagar.

Piti filosofa sobre el barrio. Hay lectura detrás de su lectura, de su forma de apreciar la realidad. intenta formarse cada día un poco más para transmitir un mensaje completo, sin fisuras, y útil para el que lo quiera recibir.



¿Qué diferencias notas entre las dos personas que te marcaron musicalmente, Joaquín Sabina y el Indio Solari?


Es la ambigüedad que tienen. Lo abstracto es lo que tiene el Indio y Sabina lo concreto, y lo bueno que tiene de poner afuera. Del afuera y del adentro, los porcentajes son diferentes, y eso es lo bueno, que haya dos maneras distintas de hacer las cosas. Joaquín se centra mucho en que la persona entienda, lo suyo pasa por eso, pasa por que la gente pueda entender, de cualquier status social y de cualquier lado. Y el Indio es distinto, centrándose más en lo interno, como diciendo “digo las cosas como a mi me parecen”, y sin embargo si llegó, porque también está la intención de llegar a la otra persona al hacerlo público.



¿Cómo escribís? ¿Cómo escribe la banda?



Al principio era muy era frecuente no escribir nada por dos meses, nada ni tocar la guitarra. Y en una noche vomitar una canción. Hasta que un día hice un tema, y lo escribí, todo así como poesía, y después le puse la música arriba de una música de otro chabón. Después solo se fue dando, que cayó alguien y me dijo “tengo esta letra, ponele música” y un amigo me había traído una música que a mi me encantaba y entonces se la puse. Y ahora ya es un quilombo. La última canción que hice, también hice la letra sola, y tengo tres músicas sin letras, voy probando cada música arriba de esa letra para ver cuál va mejor. Hoy es diferente, tal vez porque tengo más tiempo también. En otro momento, yo laburaba, iba de cadete, volvía, y por ahí un día que tenía media hora y muchos sentimientos encontrados escribía, me salía un tema. Y después seguía la vida. Hoy al tener más tiempo por ahí hago un tema, o hago dos temas en un día, música estoy hablando. Y por ahí al otro día me pinta por escribir, y como tengo tiempo también y hago lo que me gusta, escribo dos o tres cosas distintas y después pruebo una música con otra, tengo tiempo para experimentar.




Volviendo al comienzo, ¿qué crees que les falta en relación con hasta dónde quieren llegar? Alejandro siempre dice que “¡A River!”.





Si, él se la pasa diciendo eso. Si, creo que a River, y si puede ser más también. A mi me gustaría mucho que haya un mensaje, que haya tal compromiso, que Latinoamérica se sienta identificada. Mínimo Latinoamérica, si me preguntás a mi. Ale piensa en River, yo también pienso en River, antes que nada. Es más antes que nada pienso en Ferro.






(creer es crear)





Y así se fue Piti, con el pote de flan vacío en búsqueda de la salud perdida. Pero el recipiente de las ideas lo mantiene claro y firme, al igual que la pasión sostenida hacia la música y al mensaje que intenta dar. Brindemos con el yogurt entonces, porque el rock que va de la mano con esta nueva camada, tiene asegurado un buen camino.





Y LA ACTUACION TAMBIEN UN DÌA LLEGO!











Muchachos de traje, corbarta y maletín. Grupos de chicas maquilladas y vestidas para matar. Alguna que otra MILF a la pesca. Probables y canosos reyes de la noche de otra época. Entre tanto histeriqueo after-office, se celebró en el ex Museum el final de rodaje de Motín , cuarto film de Jaime Lozano. Es una versión libre sobre la revuelta de la Semana Santa del ‘96 en el penal de Sierra Chica: recordada por los temibles Doce Apóstoles (intentaron una fuga), sus empanadas de carne humana, un picado en donde usaron la cabeza de un preso como pelota y un saldo de ocho reclusos asesinados. Entre un elenco sin nombres rutilantes, está Piti Fernández, frontman de Las Pastillas del Abuelo, como el Pelado: número dos de Gapo (Daniel De Vita, amigo de Piti, fue quien lo acercó a la peli), líder del grupo rival al de los Apóstoles. “Mi personaje es muy secundario, pero se habló tanto de esto que parezco el protagonista. Se me fue de las manos”, le dijo al Sí!
. Después de la proyección del trailer de la peli, hubo música: Padres Solteros, que versionaron a Los Abuelos de la Nada con un cantante que calcó a Miguel Abuelo. “La mejor banda del país”, según De Vita, que cantó una versión de Buscando un amor , caracterizado como Gapo. Luego, Piti cantó Viejo , tema pastillero, acompañado (y tapado) por sus amigos de la murga Ay Mamá!, queriendo esquivar las luces del protagonismo. Opinó el director sobre su labor: “Tenía que recrear a un marginal y le salió perfecto. Yo lo jodía con que dejara la banda y se dedicara a actuar”.













Personajes 2012: Piti de las Pastillas del Abuelo











Se consolidaron como la banda joven más convocante; su ideólogo habla de técnicas de superación personal, educación pública, meditación y fanatismo por JoaquÍn Sabina.



Cuando era chico, en la casa de Piti Fernández había un libro que se llamaba "Cómo ganar amigos e influir sobre las personas". "Ese libro supuestamente le salvó la vida a mi viejo", dice Piti, un lunes al mediodía, mientras esperamos que terminen de lavar su auto. El libro es un pequeño evangelio con verdades blandas y humanistas para triunfar en el mundo de los negocios publicado por Dale Carnegie, un intrépido vendedor de cursos por correspondencia de Missouri que se hizo famoso en los años 30 escribiendo best sellers de autoayuda, y que lo ayudó al padre de Piti, un comerciante nacido en una familia muy humilde de Villa Soldati, a abrirse camino en la vida a partir de técnicas como sonreírles a los clientes, incluso por teléfono.

Y de alguna manera, el libro también lo ayudó a Piti a moldear su personalidad. Después de terminar la secundaria en el Mariano Acosta y rendir cinco veces mal Sociedad y Estado en el CBC para Filosofía, terminó anotándose en unos cursos de tres meses de superación personal de la Dale Carnegie Training y absorbió herramientas que unos años después aplicó con Las Pastillas del Abuelo como un frontman carismático, con el poder discursivo de un predicador en sus letras. Si en un principio, la verba inflamada de Cordera y los ritmos rioplatenses de Bersuit habían sido el modelo musical y poético, las técnicas de superación terminaron convirtiéndose en el contenido.

"Los conceptos de la ontología del lenguaje los volqué mucho en los dos últimos discos, Crisis y Desafíos [ editado a fines de 2011], sobre los juicios y sobre la escucha", explica. "Hay mucho también de programación neurolingüística en una canción que se llama «Hasta acá nos ayudó Dios», que tiene una frase que dice «Mi esencia no es mi historia» y escribirla me sacó toneladas de encima de los hombros."


¿Por qué?

Porque mi esencia no es mi historia, es otra cosa. Mi historia es mi historia y la puedo valorar, los hechos no los puedo cambiar pero tengo el poder de reinterpretarlos, de una manera que no duela. Y mi esencia va mutando día a día.

No lo hace todos los días, porque tiene problemas con las rutinas, pero cuando se acuerda Piti además medita. "O por ahí hago unas respiraciones. La idea es limpiar un poco la cabeza de tanto pensamiento viviendo en el ahora: vivenciar el viento en la cara, el culo en la silla, la remera pegándose al cuerpo, pensar en nada, sólo aquí y ahora. Hay que vivirlo, porque al minuto catorce en silencio pasan cosas muy raras..."

¿Qué tipo de cosas?

Aparecen recuerdos que no aparecen nunca, nunca. Cosas que pensaste que habías perdido y por ahí te hacen llorar. Incluso podés llegar a irte a alguna que otra vida pasada que hayas tenido. Una vez tuve una imagen cotidiana de estar frecuentando penales y tuve la sensación de no ser yo en esta vida, sentía las manos más grandes, por ejemplo, más curtidas.

Este año, Las Pastillas del Abuelo cumplieron una década y se les ocurrió que una buena manera de empatizar con su público, que se autodenomina "familia pastillera", era festejarlo con un evento que fuera bien familiar: una kermés. Así que el 3 de septiembre, en el Club Hípico de Buenos Aires, antes de que la banda joven más convocante de la Argentina saliera al escenario, durante el día hubo carrera de embolsados, golpes al martillo de fuerza, bandas de jazz, tango, murga uruguaya y rock resumiendo las distintas vertientes musicales del grupo. Fueron más de 12 mil personas, y había entradas con descuento para los mayores de 40. De hecho, en uno de los afiches, la consigna era: "Vení con tus viejos".

"Yo con mi vieja voy a todos lados", dice Piti. "Ella también estudia ontología del lenguaje y PNL en la misma escuela. A mi vieja la endiosé en una canción que se llama «La diosa de la transformación», por la cantidad de desafíos superados que tuvo mi vieja en su vida. El amor es fundamental, porque hay dos tipos de educación: con amor o sin amor. Saludable hay una sola."


Vos estudiaste en el Mariano Acosta. ¿Qué pensás de las tomas en el colegio?

No estoy muy cerca del colegio ahora para saber por qué son las tomas y tampoco conozco a la gente del Centro de Estudiantes. La intuición me lleva a bancar a los pibes y a la cooperadora, pero la verdad que es un gran riesgo ponerme de un lado o del otro. Está claro que de las tomas puede hacerse una situación política, una desestabilización. Eso se usa mucho, y sobre todo se usa a la juventud, pero también está claro que las tomas son una forma de hacerse oír.


¿Y qué opinás del voto a los 16?

Qué tema. La verdad, lo veo peligroso. Soy consciente de que no frecuento todos los contextos para tener una observación válida, pero todos los miércoles voy a la Villa 31 para dar un taller de escritura a unos chicos y no están en condiciones de votar, creo yo, más que al puntero que les puede dar una mano. Por otro lado, también veo a mi público, muchos pibes de 16, y no sé si los veo con un interés genuino de votar. Más bien los veo con un interés genuino de disfrutar.

¿Qué bandas ibas a ver en tu adolescencia?

No me acuerdo de haber ido a ver muchas bandas de rock. Un poco a Bersuit, Los Piojos. Fanatismo sólo tenía por Joaquín : lo fui a ver a nueve Luna Park seguidos. Lo seguía con un taxi, parecía una minita. Y también iba mucho a un bar de Palermo donde tocaba una banda tributo. Hace poco lo fui a esperar a la puerta del hotel donde estaba parando y me saqué una foto y le regalé Cartas marcadas, de Dolina.



¿Qué cosas dejaste de hacer en el escenario?


Hablar mucho, cada vez hablo menos. Algo que aprendí fue a hablar con mis canciones, que ya de por sí tienen muchos errores.

¿Por qué?


Los tiempos cambian y uno cambia con los tiempos. Hay una canción como "Oportunistas", que habla de la rama esotérica que lucra con el malestar y la desesperanza de la gente: "Y de repente tu entusiasmo tiene precio", dice la letra. Y yo pensaba en el entusiasmo de toda la gente que para estar tan contenta paga la entrada para vernos y me sentía un oportunista...

Como frontman, ¿en qué te ayudó el PNL?

Hay conceptos sobre el rol activo de la escucha, por ejemplo. Estamos acostumbrados a que la escucha es pasiva y eso es erróneo, la escucha tiene un papel activo porque precisa una interpretación y al interpretar uno se está haciendo cargo de su visión del mundo. Entonces, hay una responsabilidad compartida al hablar y al escuchar que de alguna manera me hace vivir más tranquilo cuando canto en un escenario.





























CREER ES CREAR!


De repente, si creo en Dios, existe. Y si alguien a mi lado no cree en Dios, no existe, en su mundo, tan legítimo como el mío. Yo creo que, en cuanto a creer en Dios, tal vez se haya focalizado mayormente en la segunda parte de la cuestión, Dios. Creando así cientos de guerras y disputas en busca de certezas, en lugar de creer conveniente poner el foco en la primer parte del asunto, creer.
Posiblemente se hubiera creado gran incertidumbre, dado que no mucha gente cree que el verbo creer encierre mayores misterios. Yo en cambio creo que el verbo creer guarda una relación de equivalencia con el verbo crear, sobre todo cuando se conjugan en primera persona, yo creo.
Yo creo, que tanto creer como crear se asemejan, en lo fáctico, al verbo hacer e incluso al verbo nacer, pero no quiero crear mas confusión creyendo más cosas sobre estas dos palabras, que también difieren en una letra.
En fin, yo creo, que cuando creo algo, lo creo.

Juan Piti Fernández
























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