Ya Homero Simpson había experimentado el poder alucinógeno de la ranas venenosas sudamericanas en su época de misionero.
En algunas zonas de Brasil y Perú viven unas ranas del género Phyllomedusa. Estas suelen ser utilizadas como alucinógeno. Esta reacción sucede por las sustancias químicas que segrega la piel de estos anfibios.
A pesar de que a estas especies sudamericanas, extremadamente venenosas, no es dable denominarlas alucinógenas, en el sentido genérico de la palabra, sus toxinas actúan sobre el sistema nervioso central produciendo efectos de tanta irrealidad que inducen a los indios a conferirle poderes sobrenaturales al animal. Y aunque, alucinaciones visuales y de otro tipo posiblemente acompañen las violentas intoxicaciones, de ninguna manera se pueden considerar como verdaderos alucinógenos.
Si las pruebas, lo primero que vas a ver será esto:
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