Al sexo femenino les gustan los hombres que las hacen reír. A los hombres les gustan las mujeres que les ríen los chistes.
Ambos usan el humor y la risa para expresar interés romántico en parejas, de maneras diferentes. En la búsqueda de una mujer para que se convierta en compañera de vida, el hombre no tiene preferencia por las mujeres cómicas. Las mujeres sí buscan hombres divertidos.
Durante muchas investigaciones apoyan que cuando la mujer busca un amigo para una relación breve, si está ovulando prefiere un hombre con indicadores de buenos genes: simetría corporal, comportamiento imponente y rasgos faciales muy masculinos. En contraste, si durante ese mismo ciclo busca una pareja para una relación permanente y duradera, escoge a un hombre con recursos económicos, que sea tierno y amoroso.
El humor tiene un rol muy importante en la etapa de enamoramiento. La mujer se ríe más que el hombre, sobre todo cuando están conversando con un hombre. El hombre, por su parte, encuentra más atractiva a la mujer cuando ella ríe. De hecho, la risa de la mujer predice el nivel de atracción mutua en una pareja. La mujer se ríe mucho cuando es atraída hacia un hombre o cuando percibe el interés del hombre en ella. Esa risa a su vez la hace más atractiva para él porque le envía señales de que ella recibe bien su atención.
En la medida que la relación avanza, cambian los propósitos del humor en la pareja, y cobra importancia en la sobrevivencia de la relación. Con frecuencia el humor es el lenguaje privado de la pareja, puede servir de tranquilizante o aliviar momentos de tensión. Sin embargo, la diferencia de los géneros en interpretar o expresar el humor se agudiza a través de los años y cambia de perspectiva. Mientras en el inicio de la relación el hombre produce el humor y la mujer se lo celebra, a largo plazo el humor masculino puede ser dañino para la relación. Y cuando las mujeres son quienes recurren al humor, las relaciones se enriquecen y mejoran.