Llega a su fin el viaje de instrucción para 281 guardiamarinas de la Fragata Libertad. Pero a diferencia de otras ocasiones, el jubiloso reencuentro en Dársena Norte -entre sirenas y el guiño cómplice del sol- cambió su escenografía por la impersonal madrugada del aeropuerto de Ezeiza, sitio al que arribará en pocos minutos el charter de Air France que los traslada desde Ghana, donde el buque se encuentra retenido a pedido de un fondo buitre.
El vuelo partió a las 18.04 hora loca de Ghana (las 15.04), con casi cuatro horas de retraso respecto al esquema original. En el avión, un Boeing 777 de Air France, también viajan cerca de treinta marineros provenientes de Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, Venezuela, Brasil y Perú, invitados especialmente por la Armada para participar del viaje, iniciado el 2 de junio en el puerto de Buenos Aires e interrumpido desde el 2 de octubre, cuando la Justicia ghanesa impidió la salida de la Fragata del puerto de Tema.
Hasta Ezeiza llegaron familiares de los guardiamarinas, ansiosos por el reencuentro y también por conocer detalles de la estadía en Ghana, silenciada por el cerco informativo montado por el Gobierno. Los últimos minutos en suelo africano, precisamente, estuvieron dominados por un férreo cerco que impidió el contacto con los marinos en su viaje desde Tema hasta el aeropuerto internacional de Kotoka.
Según informó la Armada, quienes residan en el área metropolitana tendrán la oportunidad de ir a dormir a sus casas. Para los guardamarinas del interior, Ezeiza será una escala más del viaje: serán llevados a la Escuela Naval Militar de Río Santiago, donde pasarán la noche. Todos serán sometidos mañana a una revisación médica.