17 libros para llevar al mas alla
Siempre he detestado la pregunta, ¿qué libro te llevarías si se acaba el mundo? Es una pregunta de y para gente que no lee. La persona lectora suele leer todo el tiempo, siempre que puede, y por ello, a acumular libros: en el recuerdo, en los estantes de su casa o de alguna biblioteca pública. Sin embargo, esta pregunta absurda tiene un valor: nos obliga a pensar en lo que más hemos disfrutado al leer, lo que más hemos amado al leer, aunque nos hiciera sufrir, lo que más queremos volver a leer. La pregunta es casi, ¿con quién quieres pasar el resto de la eternidad?
Pero me pasa que no creo en la monogamia, y no creo en ella en un sentido particular: cada uno de nosotros es múltiple, si estoy con una mujer, estoy en realidad con muchas de las personas que ella es, sean de tipo más o menos masculino o femenino. Lo interesante de una relación, vista de esta manera, resulta en ir conociendo a toda esa gente que vive, y que llega a vivir, en ese cuerpo, bajo esa falsa identidad que es la que se nos impone desde fuera. Lo mismo me pasa con los libros. Cada uno cambia con cada lectura porque cada uno, aunque la letra venga fija sobre la página, cambia con cada lector que yo pueda llegar a ser. Uno siempre deviene otro lector.
Visto así, sí que podría llevar un solo libro al mas alla, pero me niego. He elegido 17, número primo y uno de mis favoritos, 17 libros que para mí conforman, en cierto sentido uno solo: el que llevaría a esa maldita eternidad.
Dante Alighieri, La divina comedia
John Ashbery, Selected Poems
Georges Bataille, La parte maldita
Charles Baudelaire, Las flores del mal
Walter Benjamin, El libro de los pasajes
Elizabeth Bishop, The Complete Poems
Jorge Luis Borges, Ficciones
Julio Casares, Diccionario ideológico de la lengua española
Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha
Charles Darwin, The Voyage of the Beagle
Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mil mesetas
Jacques Derrida, Disemninación
Friedrich Nietzsche, Obras completas
Fernando Pessoa, Drama en gente
Rainer Maria Rilke, Las elegías de Duino
Raymond Roussel, Locus solus
Mark C. Taylor, Erring
Siempre he detestado la pregunta, ¿qué libro te llevarías si se acaba el mundo? Es una pregunta de y para gente que no lee. La persona lectora suele leer todo el tiempo, siempre que puede, y por ello, a acumular libros: en el recuerdo, en los estantes de su casa o de alguna biblioteca pública. Sin embargo, esta pregunta absurda tiene un valor: nos obliga a pensar en lo que más hemos disfrutado al leer, lo que más hemos amado al leer, aunque nos hiciera sufrir, lo que más queremos volver a leer. La pregunta es casi, ¿con quién quieres pasar el resto de la eternidad?
Pero me pasa que no creo en la monogamia, y no creo en ella en un sentido particular: cada uno de nosotros es múltiple, si estoy con una mujer, estoy en realidad con muchas de las personas que ella es, sean de tipo más o menos masculino o femenino. Lo interesante de una relación, vista de esta manera, resulta en ir conociendo a toda esa gente que vive, y que llega a vivir, en ese cuerpo, bajo esa falsa identidad que es la que se nos impone desde fuera. Lo mismo me pasa con los libros. Cada uno cambia con cada lectura porque cada uno, aunque la letra venga fija sobre la página, cambia con cada lector que yo pueda llegar a ser. Uno siempre deviene otro lector.
Visto así, sí que podría llevar un solo libro al mas alla, pero me niego. He elegido 17, número primo y uno de mis favoritos, 17 libros que para mí conforman, en cierto sentido uno solo: el que llevaría a esa maldita eternidad.
Dante Alighieri, La divina comedia
John Ashbery, Selected Poems
Georges Bataille, La parte maldita
Charles Baudelaire, Las flores del mal
Walter Benjamin, El libro de los pasajes
Elizabeth Bishop, The Complete Poems
Jorge Luis Borges, Ficciones
Julio Casares, Diccionario ideológico de la lengua española
Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha
Charles Darwin, The Voyage of the Beagle
Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mil mesetas
Jacques Derrida, Disemninación
Friedrich Nietzsche, Obras completas
Fernando Pessoa, Drama en gente
Rainer Maria Rilke, Las elegías de Duino
Raymond Roussel, Locus solus
Mark C. Taylor, Erring