El Árbol Yggdrassil
Después de la creación del Hombre y la Mujer, Allfather (Padre del Todo) creó un enorme Fresno (hay fuentes que citan un Tejo) de nombre Yggdrassil, el árbol del universo, del tiempo o de la vida, y que ocupaba todo el mundo, expandiéndose sus raíces no sólo en las más remotas profundidades de Niflheim, donde burbujeaba el manantial Hvergelmir, sino también en Midgard, cerca del pozo de Mimir (el océano) y en Asgard, cerca de la fuente Urdar.
Desde sus tres grandes raíces, el árbol alcanzaba una altura tan formidable que su rama más elevada, llamada Lerald (el pacificador), ensombrecía la sala de Odín, mientras el resto de los brazos arbóreos se alzaban sobre los otros mundos.
Un águila, Traga Carroña, fue situada en la rama Lerald, y entre sus ojos se sentó el halcón Vedfolnir, el cual observaba, con su penetrante mirada, el Cielo, la Tierra y Niflheim, e iba informando de todo lo que veía.

Como el árbol Yggdrassil se mantenía siempre verde y sus hojas nunca se marchitaban, servía de pasto no sólo para el chivo de Odín, Heidrun, el cual suministraba el aguamiel celestial, la bebida de los dioses, sino también abastecía a los venados Dain, Dvalin, Duneyr y Durathor, de cuyas cornamentas caía el rocío de miel hacia la Tierra, suministrando con agua, todos los ríos del mundo.
En la hirviente caldera Hvergelmir, cercana al gran árbol, un horrible dragón llamado Nidhung mordisqueaba continuamente las raíces y era asistido en su tarea de destrucción por innumerables gusanos, y su objetivo era acabar con la vida del gran árbol, conscientes de que su caída sería la señal de la perdición, de la caída de los dioses. En Asgard, la diosa Urd curaba amorosamente las heridas del fresno con un ungüento especial.
Correteando continuamente arriba y abajo por las ramas y el tronco, la ardilla Ratatosk (el portador de la rama), la típica criatura entrometida y chismosa, empleaba su tiempo en repetirle al dragón los comentarios del águila y viceversa, con la intención de sembrar la cizaña entre ambos, situados a cada extremo del fresno sagrado.
En el manantial de Jotunheim se encontraba la cabeza del dios Mimir, al que Odín consultaba con frecuencia, pues conocía el pasado, el presente y el futuro.

El gran Fresno, Yggdrassil, está ligado a los nueve mundos de la cosmología nórdica,y siguiendo la trayectoria del mismo, se dice que están las respuestas a las grandes preguntas de la humanidad. En las leyendas nórdicas, se cuenta que las hojas de Yggdrassil podían traer a personas de vuelta a la vida, y con uno de sus frutos, curar cualquier enfermedad.
Los nueve mundos que contiene, son:
Asgard - El mundo de los Ases. Aquí moraban poderosos dioses comandados por Odín. Habían maravillosos edificios entre los que se destacaban: Bliskirnir, el castillo de Thor, los salones del Valhala, lugar al que iban los guerreros muertos en combate y Vingolf, centro de reunión de las diosas. Representada en las runas por Gebo, la runa del intercambio.
Muspelheim - El mundo de fuego. Su calor, incluso resultaba insoportable para los dioses, hasta el aire ardía. Era el hogar de los gigantes del fuego, el más poderoso era Surtur. Vigilaba la entrada con una espada llameante. En las runas está representado por Sowilo, la runa del sol.
Alfheim o Ljusalfheim - El mundo de los elfos de la luz. Se encontraba sobre Midgard. Representado en las runas por Dagaz, la runa del día.
Midgard - El mundo de los hombres. Literalmente significa "Tierra Media" . Es el mundo asignado a los hombres pero también vivían los enanos. Tenía forma redonda y lo circundaba un gran océano en el cual habitaba una gigantesca serpiente que impedía que se desbordase rodeándolo con su cuerpo. Representada como Jera, la runa del ciclo anual.
Vanaheim - El mundo de los Vanir (o Vanes) dioses de la fertilidad y la prosperidad y que fueron sometidos por los Aesir (o Ases, dioses superiores). Representa este mundo en las runas Ingwaz, la runa de la semilla.
Jotunheim - El mundo de los gigantes. Era un mundo prisión donde vivían recluidos los gigantes de hielo y los gigantes de piedra, impedían su fuga impenetrables bosques de hierro y anchos ríos que nunca se helaban. Está representada en las runas por Nauthiz, la runa de la necesidad.
Niflheim - El mundo de los hielos eternos. Solitario y eternamente frío, del que brotaba la fuente que alimentaba a todos los manantiales de universo, Hvergelmir. Habían dos nacimientos: Caldera Rugiente y Ondas Gélidas. Representada en las runas por Isa, la runa del hielo.
Helheim - El mundo de los muertos. Aquí venían los que no merecían acompañar a los dioses en Asgard, que eran aquellos que habían fallecido de viejos o por enfermedad. Situado bajo Midgard, su centro lo ocupaba la isla Naastrand, sobre la que se levantaba una gran cámara de tortura que esperaba a aquellos que fueron viles en sus vidas. Al lado se construía, con las uñas de los muertos, el Naiafarer Nalfgar, el drakkar o langskip (embarcación escandinava) con el que las hordas del mal asaltarían un día a Asgard, cuando llegara el Ragnarok (El Ocaso de los Dioses), el fin del mundo tal como lo conocemos. En las runas está representado por Hagalaz, la runa del granizo.
Svartalfheim - El mundo de los elfos oscuros. Mundo subterráneo donde vivían los maléficos elfos de la oscuridad. Representado en las runas por Elhaz, runa del tejo.
Ymir y Audhumla.
Fue en tiempos remotos,
cuando nada había,
ni arena ni mar ni frías olas,
ni tierra ni altos cielos,
sólo un gran vacío y nada crecía.
cuando nada había,
ni arena ni mar ni frías olas,
ni tierra ni altos cielos,
sólo un gran vacío y nada crecía.
Así pues, cuando nada había y la oscuridad reinaba en todas partes, existía un poderoso ser llamado Allfather (Padre de Todo), al que imaginaban confusamente tanto no creado como no visto, y todo lo que él deseaba era aprobado. Era una especie de ser invisible que había existido desde siempre, y el cual contaba con once nombres más.
En el centro del espacio se encontraba, en el albor del tiempo, un gran abismo llamado Ginnungagap, la grieta de entre las grietas, la sima grandiosa, cuya profundidad no alcanzaba a ver ningún ojo y que estaba cubierto en una constante penumbra.
Al norte de este lugar se encontraba un espacio o mundo conocido como Niflheim (el mundo de la niebla y la oscuridad) en el centro del cual burbujeaba el inagotable manantial Hvergelmir (la caldera hirviente), cuyas aguas abastecían doce grandes corrientes conocidas como las Elivagar. Como las aguas de estas corrientes fluían velozmente desde su origen hasta encontrarse con las frías ráfagas de la sima grandiosa (Ginnungagap), se solidificaban pronto en enormes bloques de hielo, que rodaban hacia las inconmensurables profundidades del gran abismo con un continuo estruendo atronador.
Al sur de esta oscura fosa, en dirección opuesta al Niflheim, el reino de la niebla, se localiza otro mundo conocido como Muspellsheim (el hogar del fuego elemental), donde todo era calor y luz y cuyas fronteras eran guardadas continuamente por Surtr, el gigante de la llama. Este gigante blandía ferozmente su reluciente espada, lanzando continuamente grandes cantidades de chispas, que caían con un silbido sobre los bloques de hielo en el fondo del abismo, derritiéndolos parcialmente con su calor incandescente.
Las nubes de vapor se elevaban y, al encontrarse de nuevo con el frío, se transformaban en escarcha, la cual, capa a capa, rellenaba el espacio central. De esta manera, por la continua acción del frío y el calor, y también debido probablemente a la voluntad de Allfather, una gigantesca criatura llamada Ymir u Olgelmir (arcilla hirviente), la personificación del océano congelado, nació entre los bloques de hielo del Ginnungagap y como fue creado a partir de la escarcha, se le llamó Hrimthurs o el Gigante de Hielo.
Andando a tientas en la oscuridad en busca de alimento, Ymir se encontró con una vaca gigantesca llamada Audhumla (la alimentadora), que había sido creada de la misma manera y con los mismos materiales con los que el gigante había sido concebido. Corriendo hasta ella, Ymir observó con placer que de sus ubres fluían cuatro grandes arroyos de leche, que le proporcionarían alimento más que suficiente.
Todas sus necesidades fueron satisfechas de esta manera; sin embargo, la vaca, buscando comida a su vez a su alrededor, comenzó a lamer la sal de un bloque de hielo cercano con su áspera lengua. Siguió haciendo esto hasta que primero aparecieron los cabellos, después la cabeza entera de un dios emergió de su helada envoltura y finalmente Buri (el productor) se vio completamente liberado.
Mientras la vaca se encontraba ocupada de esta manera, Ymir, el gigante, se había quedado dormido y mientras dormía un hijo y una hija habían nacido de la transpiración bajo sus axilas y sus pies habían producido el gigante de seis cabezas Thrungelmir, el cual, poco después de nacer, dio a luz a su vez al gigante Bergelmir, del cual descienden todos los gigantes malignos helados.
Visita también:
Mitos Nordicos I (Yggdrassil - Ymir y Audhumla)