Atención: esto es una traducción de un blog de
Allie Brosh
; no soy el autor, sólo el traductor.
Cuando tenía siete años, mi familia se mudó de una ciudad a un pueblo rural. En un esfuerzo por introducirme a la cultura de campo, mi papá me llevó a pescar a un lago cerca de casa. Estaba muy entusiasmada.
PESCAR PESCAR PESCAR PESCAR PESCAR
PESCAR PESCAR PESCAR PESCAR PESCAR
YAAAYYY!!!!!
Estaba feliz principalmente porque pensé que me quedaría con el pez que capturada como mascota.
Allie + Pez = Super Mejores Amigos Para Siempre!
Mi papá se pasó todo el día entero mostrándome como poner carnada en el anzuelo y tirar la línea.
Cada segundo que pasaba, esperaba sentir un tirón en mi caña de pescar y obtener a mi mejor nuevo amigo. Nunca ocurrió.
"Está bien, querida, tal vez en otra ocasión..."
Tenía el corazón roto. Aunque nunca había podido encontrar a mi amigo pez, sentí que me lo habían arrebatado por la fuerza. Mis esperanzas estaban destrozadas. Mientras mi papá trataba desesperadamente de consolarme, un gentil pescador se dió cuenta de lo que estaba pasando y ofreció darme uno de los peces que tenía en su balde.
"Su hija puede tener uno de mis peces si lo quiere..."
Estaba extasiada! Mi mente inmediatamente compuso un montaje vívido de todos los buenos tiempos que iba a tener con mi nuevo amigo.
El pescador dejó su balde en el suelo y me dejó elegir mi pez. Elegí el más lindo que pude encontrar y lo tranferí con amor a mi propio balde. "Hola," le susurré; "soy Allie. Soy tu nueva mejor amiga."
Cuando llegamos a casa, mi papá fue a dormir una siesta y yo llevé el balde de mi pez al patio de mi casa. Dejé el balde en el piso y corrí tan rápido como mis pequeñas piernas me lo permitieron a conseguir una pala.
Pez, te vas a sorprender tanto!
Hey pez! Adivina qué... hice un lago sólo para ti!
Eres libre!
Solté a mi pez para que nadara libre en su nuevo hogar y lo miré nadar por un rato. Estaba muy contenta conmigo misma por transportar este humilde pequeño pez desde su vieja vida de pobreza y dureza a una nueva vida con su propio lago y todas las migajas de pan que pudiera comer.
Tras asegurarme que mi pez estuviera cómodo y feliz, me fui adentro de la casa para crear juguetes y muebles para él. Pegué escarbadientes y palitos de helado juntos, haciendo sillas y mesas en miniatura. Mi pez iba a adorar su nuevo hogar! Estsaba muy feliz por él.
Como una hora después, volví a salir afuera, llevando orgullosamente las cosas que había hecho para mi pez.
Oh peee-eez... hice algo para ti!
A medida que me acercaba al lago, podía sentir que algo estaba mal. No había alegres ruidos de agua salpicando. No podía ver el agua en el agujero que había cavado. Solté los pequeños muebles que había hecho y corrí más rápido.
Cuando llegué al lago, me horrorizé al descubrir que casi toda el agua se había absorbido en el piso. Mi pez estaba tirado de lazo, sacudiéndose en dos centímetros de agua mezclada con barro.
QUE HABÍA HECHO??? Inmediatamente agarré la manguera y cubrí a mi pez con un chorro de agua fría.
VIVE!!!!
Llené el agujero y esperé. Mi pez flotó boca arriba en el agua socia. Cada tanto se movía un poco e intentaba darse vuelta sin éxito. Intenté ayudarlo a mantenerse derecho, sosteniéndolo en la orientación correcta y soltándolo con cuidado, pero siempre volvía darse vuelta casi sin vida. Me resultó claro que no iba a sobrevivir.
Me dí cuenta lo que tenía que hacer.
Fui dentro de la casa y agarré la cuchilla de mi mamá.
No quería que mi pez sufriera. Tenía que ser valiente por él. Tenía que hacer lo correcto y terminar lo que había empezado. Llevé al pez a mi patio y me preparé para terminar su vida de la forma más rápida y menos dolorosa que pudiera.
Todo está bien, pez... estarás en el cielo de los peces pronto.
Levanté el cuchillo muy alto. Destelló en la luz del sol mientas me preparaba a usarlo, nerviosa.
Respiré hondo y lo apuñalé lo más fuerte que pude.
No le hizo casi nada. Se sacudió sin vida tan urgentemente como un pez medio muerto puede, como gritando, "OHMIERDAESTOYSANGRANDO!!! PORQUEMIERDAESTASHACIENDOESTO??? SI ME VAS A DECAPITAR, HAZLO! MATAMEEEEEE!!!"
Empecé a golpearlo frenéticamente, una y otra vez, como una máquina de guerra descontrolada.
LO SIENTO! LO SIENTO! LO SIENTO!
No podía matarlo. Mis patéticos músculos de siete años no podían cortarle la cabeza al pez. Necesitaba ayuda.
Corrí adentro y desperté a mi papá.
Imagínense, por un segundo, que están durmiendo pacíficamente luego de un lindo día de paseo con su pequeña hija, la cual creen que está jugando felizmente en el patio. Están calmos, cómodos y sintiendose seguros sobre su vida. Y entonces los despierta abrúptamente esta imagen:
Tras descubrir que su hija estaba llorando y cubierta de sangre, mi papá se agitó visiblemente. Me preguntó que había paso, si estaba bien, y de dónde venía toda la sangre; pero todo lo que consiguió de mí fueron medias frases interrumpidas por mi hiperventilación y gritos histéricos.
Eventualmente lo llevé al patio donde el pez todavía estaba agitándose heroicamente, desparramando sangre en los ladrillos. Mi papá me pidió que fuera adentro.
Debajo de las sábanas en la cama de mis padres, pude escuchar el metal golpear al ladrillo. Una sola vez. Entonces mi papá volvió adentro y se sentó junto a mi. Me acarició la cabeza y me preguntó si quería comer pescado para la cena.
YAY! TACOS DE PESCADO!
Hyperbole and a Half
Cuando tenía siete años, mi familia se mudó de una ciudad a un pueblo rural. En un esfuerzo por introducirme a la cultura de campo, mi papá me llevó a pescar a un lago cerca de casa. Estaba muy entusiasmada.
PESCAR PESCAR PESCAR PESCAR PESCAR
PESCAR PESCAR PESCAR PESCAR PESCAR
YAAAYYY!!!!!
Estaba feliz principalmente porque pensé que me quedaría con el pez que capturada como mascota.
Allie + Pez = Super Mejores Amigos Para Siempre!
Mi papá se pasó todo el día entero mostrándome como poner carnada en el anzuelo y tirar la línea.

Cada segundo que pasaba, esperaba sentir un tirón en mi caña de pescar y obtener a mi mejor nuevo amigo. Nunca ocurrió.
"Está bien, querida, tal vez en otra ocasión..."
Tenía el corazón roto. Aunque nunca había podido encontrar a mi amigo pez, sentí que me lo habían arrebatado por la fuerza. Mis esperanzas estaban destrozadas. Mientras mi papá trataba desesperadamente de consolarme, un gentil pescador se dió cuenta de lo que estaba pasando y ofreció darme uno de los peces que tenía en su balde.
"Su hija puede tener uno de mis peces si lo quiere..."
Estaba extasiada! Mi mente inmediatamente compuso un montaje vívido de todos los buenos tiempos que iba a tener con mi nuevo amigo.
El pescador dejó su balde en el suelo y me dejó elegir mi pez. Elegí el más lindo que pude encontrar y lo tranferí con amor a mi propio balde. "Hola," le susurré; "soy Allie. Soy tu nueva mejor amiga."
Cuando llegamos a casa, mi papá fue a dormir una siesta y yo llevé el balde de mi pez al patio de mi casa. Dejé el balde en el piso y corrí tan rápido como mis pequeñas piernas me lo permitieron a conseguir una pala.

Pez, te vas a sorprender tanto!
Hey pez! Adivina qué... hice un lago sólo para ti!
Eres libre!
Solté a mi pez para que nadara libre en su nuevo hogar y lo miré nadar por un rato. Estaba muy contenta conmigo misma por transportar este humilde pequeño pez desde su vieja vida de pobreza y dureza a una nueva vida con su propio lago y todas las migajas de pan que pudiera comer.
Tras asegurarme que mi pez estuviera cómodo y feliz, me fui adentro de la casa para crear juguetes y muebles para él. Pegué escarbadientes y palitos de helado juntos, haciendo sillas y mesas en miniatura. Mi pez iba a adorar su nuevo hogar! Estsaba muy feliz por él.
Como una hora después, volví a salir afuera, llevando orgullosamente las cosas que había hecho para mi pez.
Oh peee-eez... hice algo para ti!
A medida que me acercaba al lago, podía sentir que algo estaba mal. No había alegres ruidos de agua salpicando. No podía ver el agua en el agujero que había cavado. Solté los pequeños muebles que había hecho y corrí más rápido.
Cuando llegué al lago, me horrorizé al descubrir que casi toda el agua se había absorbido en el piso. Mi pez estaba tirado de lazo, sacudiéndose en dos centímetros de agua mezclada con barro.

QUE HABÍA HECHO??? Inmediatamente agarré la manguera y cubrí a mi pez con un chorro de agua fría.

VIVE!!!!
Llené el agujero y esperé. Mi pez flotó boca arriba en el agua socia. Cada tanto se movía un poco e intentaba darse vuelta sin éxito. Intenté ayudarlo a mantenerse derecho, sosteniéndolo en la orientación correcta y soltándolo con cuidado, pero siempre volvía darse vuelta casi sin vida. Me resultó claro que no iba a sobrevivir.
Me dí cuenta lo que tenía que hacer.
Fui dentro de la casa y agarré la cuchilla de mi mamá.

No quería que mi pez sufriera. Tenía que ser valiente por él. Tenía que hacer lo correcto y terminar lo que había empezado. Llevé al pez a mi patio y me preparé para terminar su vida de la forma más rápida y menos dolorosa que pudiera.
Todo está bien, pez... estarás en el cielo de los peces pronto.
Levanté el cuchillo muy alto. Destelló en la luz del sol mientas me preparaba a usarlo, nerviosa.

Respiré hondo y lo apuñalé lo más fuerte que pude.

No le hizo casi nada. Se sacudió sin vida tan urgentemente como un pez medio muerto puede, como gritando, "OHMIERDAESTOYSANGRANDO!!! PORQUEMIERDAESTASHACIENDOESTO??? SI ME VAS A DECAPITAR, HAZLO! MATAMEEEEEE!!!"
Empecé a golpearlo frenéticamente, una y otra vez, como una máquina de guerra descontrolada.



LO SIENTO! LO SIENTO! LO SIENTO!
No podía matarlo. Mis patéticos músculos de siete años no podían cortarle la cabeza al pez. Necesitaba ayuda.
Corrí adentro y desperté a mi papá.
Imagínense, por un segundo, que están durmiendo pacíficamente luego de un lindo día de paseo con su pequeña hija, la cual creen que está jugando felizmente en el patio. Están calmos, cómodos y sintiendose seguros sobre su vida. Y entonces los despierta abrúptamente esta imagen:

Tras descubrir que su hija estaba llorando y cubierta de sangre, mi papá se agitó visiblemente. Me preguntó que había paso, si estaba bien, y de dónde venía toda la sangre; pero todo lo que consiguió de mí fueron medias frases interrumpidas por mi hiperventilación y gritos histéricos.
Eventualmente lo llevé al patio donde el pez todavía estaba agitándose heroicamente, desparramando sangre en los ladrillos. Mi papá me pidió que fuera adentro.
Debajo de las sábanas en la cama de mis padres, pude escuchar el metal golpear al ladrillo. Una sola vez. Entonces mi papá volvió adentro y se sentó junto a mi. Me acarició la cabeza y me preguntó si quería comer pescado para la cena.
YAY! TACOS DE PESCADO!
Hyperbole and a Half