El Puente Bifröst.
Era, por supuesto, esencial que el árbol Ygdrassil se mantuviera en perfectas condiciones de salud, una labor que realizaban las Nornas o Destinos, que lo rociaban diariamente con las aguas sagradas del manantial Urdar. Esta agua, al deslizarse hasta la tierra a través de las ramas y las hojas, suministraba con miel a las abejas.
Desde ambos límites de Niflheim, arqueándose muy por encima de Midgard, se alzaba el puente sagrado, Bifröst (Asatru, el aro iris), hecho de fuego, agua y aire, cuyos palpitantes y cambiantes matices retenía y sobre el cual viajaban los dioses de un lado a otro de la Tierra o hasta el manantial Urdar, al pie del fresno Ygdrassil, donde se
reunían diariamente en asamblea.
De entre todos los dioses, Thor, el dios del trueno, era el único que nunca pisaba sobre el puente, por miedo a que sus pesados pasos o el calor de sus relámpagos lo destruyera.
El dios Heimdall guardaba custodia y vigilancia allí día y noche. Estaba pertrechado con una espada mordaz y portaba una trompeta de nombre Gjallarhorn, con la cual solía soplar generalmente una nota suave para anunciar la venida o la ida de los demás dioses, pero la cual serviría además, para hacer sonar un terrible estruendo cuando Ragnarok, el gigante de hielo y Surtr, llegaran con intención de destruir el mundo.

Los Vanes
Aunque los habitantes originales del cielo eran los Ases, ellos no eran las únicas divinidades que las razas nórdicas veneraban, pues también reconocían el poder de los dioses del mar y del viento, los Vanes, que vivían en Vanaheim y gobernaban sus dominios a su deseo. En tiempos pasados, antes de que los palacios dorados de Asgard hubiesen sido construidos, hubo una disputa entre los Ases y los Vanes y llegaron a recurrir a las armas, usando rocas, montañas e icebergs como proyectiles en la reyerta.
Sin embargo, descubriendo pronto que en la unidad residía la fuerza, arreglaron sus diferencias y acordaron la paz, y para ratificar el tratado intercambiaron prisioneros.
Fue de esta manera como Njörd, el Van, vino a Asgard para vivir con sus dos hijos, Frey y Freya, mientras que Hoenir, el As, el mismísimo hermano de Odín, hizo de Vanaheim su morada.

Njörd
Los Ases y los Vanes intercambiaron prisioneros tras la terrible guerra que habían mantenido entre ellos, y mientras que Hoenir (dios As), hermano de Odín, se había marchado a vivir a Vanaheim (mundo de los dioses Vanes), Njörd (dios Van), junto a sus dos hijos Frey y Freya, establecieron su hogar definitivamente en Asgard (mundo de los dioses Ases).
Nörjd se considera por ello, rehén de los Ases, pero como gobernador de los vientos y del mar cercano a la costa, se le concedió el palacio de Noatun, cerca de la costa, desde donde se dice, acallaba las terribles tempestades provocadas por Egir, el dios del mar profundo.
Njörd también extendía su protección especial sobre el comercio y la pesca, los dos oficios que podían ser ejercidos ventajosamente sólo durante los cortos meses de verano. Tal vez por eso, él estaba considerado, en cierta medida, su personificación.
A Njörd, Dios del Verano, se le representa en el arte como un dios muy bien parecido, en la flor de su vida, vestido con una túnica verde, con una corona de conchas y algas sobre su cabeza o un sombrero de ala marrón adornado con plumas de águila o de garza.
Como personificación del verano, se le invocaba para que aquietara las furiosas tormentas que azotaban las costas durante los meses invernales. También se le imploraba para que acelerara el calor primaveral, para así extinguir los fuegos del invierno.
Como la agricultura sólo se podía practicar durante los meses de verano, y principalmente entre los fiordos y ensenadas, Njörd también era invocado para que favoreciera las cosechas, pues se decía de él que se deleitaba ayudando a aquellos que confiaban en su protección y ayuda.
La primera esposa de Njörd, según algunas fuentes, había sido su hermana Nerthus, la Madre Tierra, que en Alemania se identificaba como Frigg, pero que en Escandinavia era considerada como una divinidad aparte. Sin embargo, Njörd se vio obligado a separarse de ella cuando se le requirió en Asgard, donde pasó a ocupar uno de los once asientos de la gran sala de consejos, estando presente en todas las asambleas de los dioses, retirándose a Noatun sólo cuando los Ases no precisaban de sus servicios.
En su casa de la costa, Njörd se deleitaba observando el vuelo de las gaviotas de acá para allá y contemplando los gráciles movimientos de los cisnes, sus aves preferidas y que él consideraba sagradas. También empleaba su tiempo mirando los juegos de las focas, que se acercaban hasta sus pies para tomar el sol.
Njörd bendecía las embarcaciones que entraban y salían del puerto, sus templos estaban situados en las costas y era donde se hacían juramentos en su nombre en todos los banquetes, donde era mencionado siempre junto a su hijo Frey.
Como se suponía que todas las plantas acuáticas le pertenecían, la esponja marina era conocida como "el guante de Njörd", un nombre que perduró hasta tiempos recientes, cuando la misma planta fue rebautizada como "la mano de la Virgen".
La segunda esposa de Njörd fue Skadi, Diosa del Invierno, hija del viejo y feo gigante Hrimthurs. Eligió a Njörd como esposo con los ojos vendados, sólo podía ver los pies de los dioses. Ella vio un par de hermosos pies y pensó que era Balder, el Dios de la Luz, cuyo luminoso rostro ya la había seducido. Cuando se quitó la venda, descubrió su error y vio que había elegido a Njörd. Fueron a vivir a Noatun, pero no fue un matrimonio duradero.

Visita también:
Mitos Nordicos V (Puente Bifrost - Vanes - Njord)