En el capítulo de hoy:
La búsqueda
Espécimen complejo si lo hay, el hombre. Durante una eternidad nos presentamos a nosotros mismos como seres simples, directos, frontales y sin mambos. Relajados. Surfeando la vida, siempre en la cresta, saliendo al primer boliche que se nos cruce en el camino, encarándonos la más fea a las 6.24 am en el boliche y tiroteándonos las más lindas durante toda la semana, como si fuera la última de nuestras vidas.
Ahora: llega un momento en que por alguna razón desconocida, como si fuera que nos movieran un interruptor interno, nos pica el bicho. Ufff. Qué bicho de mierda. QUE-BICHO-DEL-ORTO. Ese bicho que de repente te da ganas de quedarte en tu casa viendo una peli medio mersa de amor meloso, ese bicho que de la nada te lleva a tener ganas de “ir a comer a un lugar lindo“, y ese bicho, que definitivamente DE LA NADA, te da ganas de colgar fútbol, cagar a tus amigos y terminar durmiendo la siesta abrazado a la comodidad de un buen culo y unos mimos de tardecita. ¿Me seguís acá? ¿Le pusiste un tic a las tres cosas? Lamento muchísimo informarte que de este momento en adelante, es un hecho.
Estás oficialmente con ganas de ponerte de novio.
Si estabas buscando un gran momento para entrar en pánico y replantearte todas las cuestiones de tu vida, probablemente este sea el indicado. Ya está, man. Aceptálo. Te picó. No se puede zafar del bicho. No te podés hacer el boludo. Lo que tenés que hacer ahora, es empezar a buscar bien, porque sino vas a terminar con la primer pelotuda que te mueva un poco las patitas. Rompéte la cabeza buscando. Vení, pongamos todo arriba de la mesa y empecemos a pensar. Te doy una mano.
Contame una cosita. Vamos de a poco. Describíme, mas o menos, BREVE y aproximadamente, lo que sería tu novia ideal.
“Ok, mirá… Quiero que esté buena. Obvio. Mi novia tiene que estar buena. Ojo, no tan buena como para que se la quieran culear mis amigos, los tuyos, el portero, mi viejo, y capaz mi abuelo medio copeteado en año nuevo. Pero que esté buena, si o sí. También quiero que sea linda, que no es lo mismo que estar buena. Es importante esta distinción: si es linda se la presento a mi familia, si sólo está buena me la muevo cuando salgo del boliche. ¿Superficial? ¿Yo? ¡Pará! Obvio que quiero que sea simpática. Igual no tanto, sino se la van a encarar todos los pibes. Definitivamente tiene que ser inteligente, pero no más que yo, porque sino me siento un boludo. Tiene que ser una guerrera en la cama, pero, ey, SOLO CONMIGO EH. Osea… No me voy a poner de novio con un gato. Bah, tampoco con una virga. Se tiene que llevar bien con mis amigos, pero no tanto. Tiene que tener amigas que estén fuertes, pero no más que ella porque sino me conformé con poco, aunque tampoco mucho menos porque sino los estoy garcando a los pibes. Que viva cerca, pero que no me esté todo el día encima. Que tenga auto, pero que me deje manejar a mí. Que estudie, pero que no sea adicta a la facultad. Que trabaje, pero que tenga tiempo para mi. Que sea sensible, pero que no me pregunte todo el día que me pasa. Que sea divertida, pero no que sea el centro de la fiesta. Que se ponga linda, pero que no quede como una puta. Y que no me joda con los viernes. Los viernes, salgo con los chicos. ES ASI, y no se discute.“
Groso eh. Muy lógico. Y breve. Sobre todo breve, la concha bien de tu madre. Che Brad Pitt ¿Viste todo eso que me acabás de decir? Escribilo en una hoja, con linda letra. Dale. Prolijo. ¿Ya está? Ahora, hace un bollito con la hoja. Si, si, dale. Bollito. Eso. Ahora, buscá vaselina y leeeeentamente y con muuucho cuidado guardátelo en un lugar donde NADIE, NUNCA, JAMAS buscaría el control remoto.
Eso no existe, negro. No existe una mina así en el mundo. Y ponele que existiera, te garantizo, te PROMETO, que sí o sí tiene un defecto peor que los que nombraste. O chapa como el orto, o tiene el segundo dedo del pie más largo que el dedo gordo, o es fanática de Tan Bionica y Reik. Imaginate si escucha Reik, boludo.
Bajemos las expectativas. Algún garrón te vas a comer, sin mencionar la infinidad que se va a tener que comer ella, porque los lunes paja, los miércoles entrenás, los jueves comés con los pibes, los viernes y sábados “pasala bien gorda hablamos mañana“ y los domingos fútbol (¡Venime a ver, eh!). Las cuentas no dan. Le dejaste el martes, men. El peor día de la historia. Por lo menos ya todos sabemos que el lunes es un hijo de puta, el chabón no tiene drama en blanquearlo, lo admite, pero el martes es un híbrido asqueroso. Dejate de joder. Podés hacerlo un poco mejor que eso. Liberá un día del finde, meté una salidita un jueves pícaro y de última bancáte los agites de tus amigos por no quedarte hasta las 7 en el boliche. Además, vos también te morías por saber de qué mierda se trataba The Notebook, y no me digas que no te dieron ganas de chapar violento abajo de la lluvia ahora que la viste.
Abrí la cabeza. Dejá de pensar en todas las minas que te podrías estar bajando y disfrutá del bicho. Conseguite una mina copada, que te haga reír y se ría con vos. Armá programas, andáte a Tigre a comprar boludeces y escuchala hablar tres horas, andá al cine y ganále al Daytona mientras hacen tiempo para ver la peli, llevála a comer sushi aunque ya no la tengas que impresionar para terminar en la cama. Si te pinta el Arjona llevále flores, si te sentís medio Lerner pasá a darle un beso. No necesitás más que eso.
¿Sirvió? ¡Sirvió! Te veo como estás sonriendo, pavote. Se achicó la búsqueda. Encontraste la tuya. Encontraste la ideal. Ahora dejá de pelearla, rendite de una vez y activá con ella de una vez por tod-
¡¿ESA?! ¡¿ESA ES LA MINA QUE ELEGISTE?! ¡¿SOS PELOTUDO?!
ES HORRIBLE BOLUDO.
La búsqueda
Espécimen complejo si lo hay, el hombre. Durante una eternidad nos presentamos a nosotros mismos como seres simples, directos, frontales y sin mambos. Relajados. Surfeando la vida, siempre en la cresta, saliendo al primer boliche que se nos cruce en el camino, encarándonos la más fea a las 6.24 am en el boliche y tiroteándonos las más lindas durante toda la semana, como si fuera la última de nuestras vidas.
Ahora: llega un momento en que por alguna razón desconocida, como si fuera que nos movieran un interruptor interno, nos pica el bicho. Ufff. Qué bicho de mierda. QUE-BICHO-DEL-ORTO. Ese bicho que de repente te da ganas de quedarte en tu casa viendo una peli medio mersa de amor meloso, ese bicho que de la nada te lleva a tener ganas de “ir a comer a un lugar lindo“, y ese bicho, que definitivamente DE LA NADA, te da ganas de colgar fútbol, cagar a tus amigos y terminar durmiendo la siesta abrazado a la comodidad de un buen culo y unos mimos de tardecita. ¿Me seguís acá? ¿Le pusiste un tic a las tres cosas? Lamento muchísimo informarte que de este momento en adelante, es un hecho.
Estás oficialmente con ganas de ponerte de novio.
Si estabas buscando un gran momento para entrar en pánico y replantearte todas las cuestiones de tu vida, probablemente este sea el indicado. Ya está, man. Aceptálo. Te picó. No se puede zafar del bicho. No te podés hacer el boludo. Lo que tenés que hacer ahora, es empezar a buscar bien, porque sino vas a terminar con la primer pelotuda que te mueva un poco las patitas. Rompéte la cabeza buscando. Vení, pongamos todo arriba de la mesa y empecemos a pensar. Te doy una mano.
Contame una cosita. Vamos de a poco. Describíme, mas o menos, BREVE y aproximadamente, lo que sería tu novia ideal.
“Ok, mirá… Quiero que esté buena. Obvio. Mi novia tiene que estar buena. Ojo, no tan buena como para que se la quieran culear mis amigos, los tuyos, el portero, mi viejo, y capaz mi abuelo medio copeteado en año nuevo. Pero que esté buena, si o sí. También quiero que sea linda, que no es lo mismo que estar buena. Es importante esta distinción: si es linda se la presento a mi familia, si sólo está buena me la muevo cuando salgo del boliche. ¿Superficial? ¿Yo? ¡Pará! Obvio que quiero que sea simpática. Igual no tanto, sino se la van a encarar todos los pibes. Definitivamente tiene que ser inteligente, pero no más que yo, porque sino me siento un boludo. Tiene que ser una guerrera en la cama, pero, ey, SOLO CONMIGO EH. Osea… No me voy a poner de novio con un gato. Bah, tampoco con una virga. Se tiene que llevar bien con mis amigos, pero no tanto. Tiene que tener amigas que estén fuertes, pero no más que ella porque sino me conformé con poco, aunque tampoco mucho menos porque sino los estoy garcando a los pibes. Que viva cerca, pero que no me esté todo el día encima. Que tenga auto, pero que me deje manejar a mí. Que estudie, pero que no sea adicta a la facultad. Que trabaje, pero que tenga tiempo para mi. Que sea sensible, pero que no me pregunte todo el día que me pasa. Que sea divertida, pero no que sea el centro de la fiesta. Que se ponga linda, pero que no quede como una puta. Y que no me joda con los viernes. Los viernes, salgo con los chicos. ES ASI, y no se discute.“
Groso eh. Muy lógico. Y breve. Sobre todo breve, la concha bien de tu madre. Che Brad Pitt ¿Viste todo eso que me acabás de decir? Escribilo en una hoja, con linda letra. Dale. Prolijo. ¿Ya está? Ahora, hace un bollito con la hoja. Si, si, dale. Bollito. Eso. Ahora, buscá vaselina y leeeeentamente y con muuucho cuidado guardátelo en un lugar donde NADIE, NUNCA, JAMAS buscaría el control remoto.
Eso no existe, negro. No existe una mina así en el mundo. Y ponele que existiera, te garantizo, te PROMETO, que sí o sí tiene un defecto peor que los que nombraste. O chapa como el orto, o tiene el segundo dedo del pie más largo que el dedo gordo, o es fanática de Tan Bionica y Reik. Imaginate si escucha Reik, boludo.
Bajemos las expectativas. Algún garrón te vas a comer, sin mencionar la infinidad que se va a tener que comer ella, porque los lunes paja, los miércoles entrenás, los jueves comés con los pibes, los viernes y sábados “pasala bien gorda hablamos mañana“ y los domingos fútbol (¡Venime a ver, eh!). Las cuentas no dan. Le dejaste el martes, men. El peor día de la historia. Por lo menos ya todos sabemos que el lunes es un hijo de puta, el chabón no tiene drama en blanquearlo, lo admite, pero el martes es un híbrido asqueroso. Dejate de joder. Podés hacerlo un poco mejor que eso. Liberá un día del finde, meté una salidita un jueves pícaro y de última bancáte los agites de tus amigos por no quedarte hasta las 7 en el boliche. Además, vos también te morías por saber de qué mierda se trataba The Notebook, y no me digas que no te dieron ganas de chapar violento abajo de la lluvia ahora que la viste.
Abrí la cabeza. Dejá de pensar en todas las minas que te podrías estar bajando y disfrutá del bicho. Conseguite una mina copada, que te haga reír y se ría con vos. Armá programas, andáte a Tigre a comprar boludeces y escuchala hablar tres horas, andá al cine y ganále al Daytona mientras hacen tiempo para ver la peli, llevála a comer sushi aunque ya no la tengas que impresionar para terminar en la cama. Si te pinta el Arjona llevále flores, si te sentís medio Lerner pasá a darle un beso. No necesitás más que eso.
¿Sirvió? ¡Sirvió! Te veo como estás sonriendo, pavote. Se achicó la búsqueda. Encontraste la tuya. Encontraste la ideal. Ahora dejá de pelearla, rendite de una vez y activá con ella de una vez por tod-
¡¿ESA?! ¡¿ESA ES LA MINA QUE ELEGISTE?! ¡¿SOS PELOTUDO?!
ES HORRIBLE BOLUDO.