Que no cumplió con las expectativas que generó es una realidad más que aceptada, tanto por medios y expertos como por los propios consumidores. Dichas expectativas fueron una constante durante vídeos y demostraciones vistas en eventos como el E3, donde pudimos apreciar un juego en desarrollo que no se parecía ni de lejos a lo que al final llegó al mercado.
Ha sido esta enorme diferencia entre “lo mostrado y lo lanzado” lo que ha motivado por parte de Edelson LCC contra SEGA y Gearbox en California, Estados Unidos, donde se acusa a ambas compañías de publicidad engañosa.
Al respecto SEGA ha mantenido una actitud contenida y no ha hecho comentarios limitándose a un“defendemos nuestra inocencia”, pero Gearbox ha ido más allá diciendo que:
“Intentar emprender una demanda colectiva por una demostración de algo no terminado va más allá de lo razonable. Continuamos dando soporte al juego y defenderemos los derechos de los que desarrollan entretenimiento a compartir sus “trabajos en proceso” sin miedo a que les caiga encima un litigiotan frívolo como éste”.
Es evidente que en este caso estamos ante algo más, ya que las diferencias gráficas y jugables de lo visto en eventos como el y el juego final son demasiado grandes y no representan la realidad, induciendo, en definitiva, a engaño. En el vídeo que os dejamos al final de la noticia queda bastante claro.