UNA CAUSA
¡Nada es imposible! Hay dos maneras de interpretar esta declaración – y ambas son
correctas. El significado obvio es que es posible lograr cualquier cosa que quieras.
También se puede interpretar como que es imposible que la nada exista. Todo aquello de
lo que somos conscientes o que percibimos de alguna manera es algo. Es inconcebible
que algo pueda surgir de la nada o que algo pueda convertirse en nada. Es un hecho que
la naturaleza aborrece el vacío y siempre se apresura a llenarlo con algo. Alguna fuerza o
poder creó todo lo que es. Según la Biblia, la creación está terminada. No sólo la creación
está finalizada, sino que Dios dijo que era buena.
¿Has pensado alguna vez en lo que Dios pudo haber usado para crear todo lo que existe?
Si la creación está acabada, ¿cómo es posible rezarle a Dios para que cree algo en tu
vida que no existía ni ayer ni hoy? ¿Es difícil de creer que Dios dijo que Su creación era
buena? Si toda la creación es buena, ¿por qué las personas experimentan problemas y
cómo pueden existir las guerras, el crimen, el hambre y otras condiciones no deseadas?
Las respuestas a estas preguntas están contenidas en las siguientes páginas. Tu
comprensión de estas respuestas te permitirá ver que es imposible que la nada exista.
También verás que puedes obtener cualquier cosa que desees porque nada es imposible
para el poder creativo que reside dentro de ti. Puedes ser y tener todo lo que desees ser y
tener. No hay límite para lo que puedes lograr para ti mismo y los demás. No importa
cuáles sean tus circunstancias actuales. El principio que has estado usando
inconscientemente para producir las condiciones indeseables que hay en tu vida se puede
aplicar conscientemente para hacer realidad cada uno de tus sueños.
¡La creación está terminada y es buena! Dios creó la tierra y todo lo que hay en ella y Dios
dijo que era bueno. El hombre ha estado desconcertado por estas afirmaciones durante
siglos. Si el hombre realmente entendiera lo que significan, no estaría confuso ni se
sentiría ansioso sobre su pasado, presente o futuro. La comprensión de estas dos
afirmaciones le permitiría al hombre darse cuenta de que él, solo, controla sus acciones y
las circunstancias de su vida.
Tomemos la primera afirmación. Dios creó la tierra y todo lo que hay en ella. Dios es
infinito; por lo tanto, Dios debe haber estado antes de que cualquier forma llegara a existir.
¿Qué sustancia pudo haber usado Él para crear todo lo que existe?
Sólo puede haber una respuesta. Dios creó todo lo que existe de la única sustancia
disponible – Él Mismo. Dios (pensamiento/conciencia) pronunció la Palabra y trajo todas
las cosas a la existencia a partir de Él Mismo. Todo lo que percibes está hecho de la única
sustancia – Dios. La única sustancia anterior a todas las cosas es la energía y esa
energía es Dios o la “Palabra”.
Aunque los científicos y médicos pueden analizar las diversas sustancias químicas de las
que se compone el cuerpo, nadie puede combinar esas sustancias químicas para formar
una persona viva. Dado que Dios creó todo lo que está fuera de Sí Mismo, se deduce que
Dios es el creador y la creación. Dios está expresando la vida a través de todos y cada
uno de nosotros. No podría ser de otra manera.
Tomemos la segunda afirmación. Dios dijo que Su creación era buena. Esa afirmación ha
confundido al hombre, que cree que si Dios es bueno, otro poder debe haber creado lo
que no es bueno. Sin embargo, el hombre también reconoce que Dios es infinito,omnipotente, omnipresente y omnisciente. Estas cualidades de Dios tienen que incluir
todas las formas, todos los eventos y todas las situaciones. Si fuera posible eliminar todo
lo que es discordante o inarmonioso del mundo, no sería posible experimentar el reverso
(la parte opuesta) de esa condición.
Quizás esta afirmación se pueda entender más fácilmente si pensaras en el principio de
las matemáticas. Al realizar la suma de cinco y seis, es posible obtener la respuesta
incorrecta de doce. Para eliminar esa posibilidad, el número doce tendría que ser
eliminado del conjunto de números. Sería, por lo tanto, imposible sumar seis y seis y
llegar a la respuesta correcta de doce. Puedes ver que al eliminar la posibilidad de una
respuesta incorrecta potencial, todos los números finalmente serían eliminados y las
matemáticas no serían posibles. Sin embargo, así como las matemáticas existen y
pueden ser usadas por cualquier persona que haya adquirido una comprensión de cómo
usar el principio para obtener las respuestas correctas, así también el principio de
creación puede ser entendido para obtener los resultados deseados.
Debido a que Dios nos ha dado a todos libre albedrío, tú puedes elegir los estados que
desees ocupar. Dios no predetermina tu destino, ni Dios te castiga por errores o faltas. Ya
que un hombre puede no entender la ley de las matemáticas, puede verse afectado de
manera adversa cuando comete un error al restar una cantidad en su registro de cheques.
La ley de las matemáticas no le está castigando. La ley simplemente es y puede ser
usada correcta o incorrectamente. Dios te ha permitido tener completa libertad para elegir
lo que te encontrarás. Cuando llegues a la comprensión de que tú eres Dios en forma y
expresión, buscarás experimentar propósitos más nobles y buenos para ti mismo y los
demás.
“En el principio era la Palabra y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios” [Juan
1:1]. La Palabra es el pensamiento o imaginación. Dios se imaginó el mundo existiendo y
se convirtió en lo que concibió. Este es el principio sobre el que descansa toda la
creación. Puesto que Dios se convirtió en el hombre para darle vida al hombre, el hombre
debe contener ese mismo principio creativo dentro de sí mismo. “El reino de los cielos
está dentro de ti” [Lucas 17:21]. Hemos creado nuestro mundo personal a través del
pensamiento. Si estás experimentando carencia, limitación, enfermedad, falta de armonía
o cualquier otra condición no deseada, tú has producido consciente o inconscientemente
estas condiciones en tu experiencia. La mayoría de las personas no se dan cuenta de que
el pensamiento, la creencia y la imaginación han creado sus mundos individuales. No hay
ninguna otra causa para las condiciones de tu vida. Puedes elegir no creer esto, pero ya
sea que lo creas o no, todo lo que contemplas en el mundo exterior fue concebido dentro
de tu propia conciencia antes de tu experiencia de ello.
Lo que piensas con sentimiento, lo que crees que es cierto y lo que te imaginas ser o
tener es la causa de todo en tu mundo personal. Puedes creer que existe alguna otra
causa; puedes culpar a los demás de tus problemas; puedes creer que los
acontecimientos fueron forjados por el destino o la casualidad, pero si eres objetivo y
observas tus propias creencias y patrones de pensamiento, verás que tu mundo refleja
con exactitud todo lo que crees que es cierto de ti mismo y los demás. No hay nadie ni
nada que cambiar excepto las ideas desde las que piensas. Pensamos desde ideas que
consentimos como ciertas e imaginamos situaciones que concuerdan con nuestras
creencias. La conciencia es la única realidad. Es el principio creativo que produce en tu
experiencia el duplicado exacto o reflejo de lo que imaginas que es cierto. El mundo en el
que vivimos refleja todo lo que creemos e imaginamos que es cierto, sea bueno, malo o
indiferente.Cuanto más pronto el hombre se libere de la creencia en una segunda causa, más pronto
se dará cuenta de que nada le sucede excepto lo que se origina en su propia conciencia.
No niego que el hombre cree que si contrae un cierto germen o virus pues que él
entonces manifestará una enfermedad o dolencia en particular. Si contempla la causa, él
puede concluir que es porque entró en contacto con alguien que ya tenía el microbio. No
se da cuenta que de alguna manera, sus propios sentimientos acerca de la salud o la
enfermedad atrajeron la enfermedad que está experimentando. Si los virus o gérmenes
fueran realmente la causa de la enfermedad, todos los que entraron en contacto con un
virus en particular estarían afectados. El mundo exterior simplemente refleja lo que un
hombre es en su propia conciencia.
No importa lo que te hayan enseñado; puedes cambiar tus creencias y de esta manera
cambiar las circunstancias de tu vida. La Biblia afirma que cuando ores, creas que has
recibido y recibirás. La mayoría de nosotros hemos leído esa afirmación o la hemos
escuchado en algún momento. Pocas personas han orado realmente de esa manera.
¿Alguna vez has estado enfermo y oraste para recuperar la salud? Si necesitabas dinero,
¿creías cuando orabas que ya tenías la suma que pedías? La mayoría de la gente le reza
a Dios para que cambie algo de sus vidas o les dé algo que ellos no tienen. Si sus
oraciones no fueron contestadas, piensan que Dios tenía una razón para retener esa cosa
en particular. Piensan que quizás Dios no les concedió su petición porque no quería que
ellos lograran sus deseos por alguna razón sólo conocida por Él. El hombre a veces
piensa que Dios no responde a las oraciones porque él no se merece lo que pide. El
hombre debe aprender a creer en lo que él, en el momento, no ve, con el fin de
concederse a sí mismo lo que desea tener. Las oraciones del hombre siempre son
respondidas, pues él siempre recibe lo que él cree. La ley que gobierna la oración es
impersonal. La creencia es la condición necesaria para realizar el deseo. Ninguna
cantidad de súplicas o rituales traerá consigo el cumplimiento de tus deseos a excepción
de la creencia de que tú eres o tienes lo que quieres.
“La fe es la sustancia de las cosas esperadas, la evidencia de las cosas que no se ven”
[Hebreos 11:1]. El significado completo de esa afirmación debe ser entendido. Si el
significado fuera entendido, el hombre no tendría ningún problema a la hora de cumplir
sus objetivos. La mayoría de los hombres creen que nada es imposible para Dios – que
Dios podría hacer cualquier cosa si Él eligiera hacerla. De modo que el hombre cree que
él tiene fe en Dios y le reza a Dios por lo que él quiere. Si no se le concede su oración,
piensa que o bien no rezó lo suficiente o de manera lo suficientemente intensa, o que Dios
eligió bloquear su petición.
Sin embargo, la fe es la sustancia real de lo que se espera. Es la evidencia de la cosa que
quieres y que no ves en el mundo exterior. Lo que quieres hacer o ser ya ha sido creado.
Por lo tanto, existe realmente. Es posible traer a tu mundo cualquier cosa de la creación
por tu creencia de que ya la tienes. La fe en que lo que quieres es ya un hecho es el
medio por el cual activas el estado invisible. Ese estado entonces se refleja luego en tu
mundo externo. La creación está terminada. Dios no puede crear nada que no exista ya.
La fe o creencia en que ya eres o tienes lo que deseas es la única manera de llegar a
experimentar tus deseos. Ninguna limitación se impone a lo que puedes tener a excepción
de que falles en asumir la posesión de la cualidad o cosa deseada.
¡Nada es imposible! Hay dos maneras de interpretar esta declaración – y ambas son
correctas. El significado obvio es que es posible lograr cualquier cosa que quieras.
También se puede interpretar como que es imposible que la nada exista. Todo aquello de
lo que somos conscientes o que percibimos de alguna manera es algo. Es inconcebible
que algo pueda surgir de la nada o que algo pueda convertirse en nada. Es un hecho que
la naturaleza aborrece el vacío y siempre se apresura a llenarlo con algo. Alguna fuerza o
poder creó todo lo que es. Según la Biblia, la creación está terminada. No sólo la creación
está finalizada, sino que Dios dijo que era buena.
¿Has pensado alguna vez en lo que Dios pudo haber usado para crear todo lo que existe?
Si la creación está acabada, ¿cómo es posible rezarle a Dios para que cree algo en tu
vida que no existía ni ayer ni hoy? ¿Es difícil de creer que Dios dijo que Su creación era
buena? Si toda la creación es buena, ¿por qué las personas experimentan problemas y
cómo pueden existir las guerras, el crimen, el hambre y otras condiciones no deseadas?
Las respuestas a estas preguntas están contenidas en las siguientes páginas. Tu
comprensión de estas respuestas te permitirá ver que es imposible que la nada exista.
También verás que puedes obtener cualquier cosa que desees porque nada es imposible
para el poder creativo que reside dentro de ti. Puedes ser y tener todo lo que desees ser y
tener. No hay límite para lo que puedes lograr para ti mismo y los demás. No importa
cuáles sean tus circunstancias actuales. El principio que has estado usando
inconscientemente para producir las condiciones indeseables que hay en tu vida se puede
aplicar conscientemente para hacer realidad cada uno de tus sueños.
¡La creación está terminada y es buena! Dios creó la tierra y todo lo que hay en ella y Dios
dijo que era bueno. El hombre ha estado desconcertado por estas afirmaciones durante
siglos. Si el hombre realmente entendiera lo que significan, no estaría confuso ni se
sentiría ansioso sobre su pasado, presente o futuro. La comprensión de estas dos
afirmaciones le permitiría al hombre darse cuenta de que él, solo, controla sus acciones y
las circunstancias de su vida.
Tomemos la primera afirmación. Dios creó la tierra y todo lo que hay en ella. Dios es
infinito; por lo tanto, Dios debe haber estado antes de que cualquier forma llegara a existir.
¿Qué sustancia pudo haber usado Él para crear todo lo que existe?
Sólo puede haber una respuesta. Dios creó todo lo que existe de la única sustancia
disponible – Él Mismo. Dios (pensamiento/conciencia) pronunció la Palabra y trajo todas
las cosas a la existencia a partir de Él Mismo. Todo lo que percibes está hecho de la única
sustancia – Dios. La única sustancia anterior a todas las cosas es la energía y esa
energía es Dios o la “Palabra”.
Aunque los científicos y médicos pueden analizar las diversas sustancias químicas de las
que se compone el cuerpo, nadie puede combinar esas sustancias químicas para formar
una persona viva. Dado que Dios creó todo lo que está fuera de Sí Mismo, se deduce que
Dios es el creador y la creación. Dios está expresando la vida a través de todos y cada
uno de nosotros. No podría ser de otra manera.
Tomemos la segunda afirmación. Dios dijo que Su creación era buena. Esa afirmación ha
confundido al hombre, que cree que si Dios es bueno, otro poder debe haber creado lo
que no es bueno. Sin embargo, el hombre también reconoce que Dios es infinito,omnipotente, omnipresente y omnisciente. Estas cualidades de Dios tienen que incluir
todas las formas, todos los eventos y todas las situaciones. Si fuera posible eliminar todo
lo que es discordante o inarmonioso del mundo, no sería posible experimentar el reverso
(la parte opuesta) de esa condición.
Quizás esta afirmación se pueda entender más fácilmente si pensaras en el principio de
las matemáticas. Al realizar la suma de cinco y seis, es posible obtener la respuesta
incorrecta de doce. Para eliminar esa posibilidad, el número doce tendría que ser
eliminado del conjunto de números. Sería, por lo tanto, imposible sumar seis y seis y
llegar a la respuesta correcta de doce. Puedes ver que al eliminar la posibilidad de una
respuesta incorrecta potencial, todos los números finalmente serían eliminados y las
matemáticas no serían posibles. Sin embargo, así como las matemáticas existen y
pueden ser usadas por cualquier persona que haya adquirido una comprensión de cómo
usar el principio para obtener las respuestas correctas, así también el principio de
creación puede ser entendido para obtener los resultados deseados.
Debido a que Dios nos ha dado a todos libre albedrío, tú puedes elegir los estados que
desees ocupar. Dios no predetermina tu destino, ni Dios te castiga por errores o faltas. Ya
que un hombre puede no entender la ley de las matemáticas, puede verse afectado de
manera adversa cuando comete un error al restar una cantidad en su registro de cheques.
La ley de las matemáticas no le está castigando. La ley simplemente es y puede ser
usada correcta o incorrectamente. Dios te ha permitido tener completa libertad para elegir
lo que te encontrarás. Cuando llegues a la comprensión de que tú eres Dios en forma y
expresión, buscarás experimentar propósitos más nobles y buenos para ti mismo y los
demás.
“En el principio era la Palabra y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios” [Juan
1:1]. La Palabra es el pensamiento o imaginación. Dios se imaginó el mundo existiendo y
se convirtió en lo que concibió. Este es el principio sobre el que descansa toda la
creación. Puesto que Dios se convirtió en el hombre para darle vida al hombre, el hombre
debe contener ese mismo principio creativo dentro de sí mismo. “El reino de los cielos
está dentro de ti” [Lucas 17:21]. Hemos creado nuestro mundo personal a través del
pensamiento. Si estás experimentando carencia, limitación, enfermedad, falta de armonía
o cualquier otra condición no deseada, tú has producido consciente o inconscientemente
estas condiciones en tu experiencia. La mayoría de las personas no se dan cuenta de que
el pensamiento, la creencia y la imaginación han creado sus mundos individuales. No hay
ninguna otra causa para las condiciones de tu vida. Puedes elegir no creer esto, pero ya
sea que lo creas o no, todo lo que contemplas en el mundo exterior fue concebido dentro
de tu propia conciencia antes de tu experiencia de ello.
Lo que piensas con sentimiento, lo que crees que es cierto y lo que te imaginas ser o
tener es la causa de todo en tu mundo personal. Puedes creer que existe alguna otra
causa; puedes culpar a los demás de tus problemas; puedes creer que los
acontecimientos fueron forjados por el destino o la casualidad, pero si eres objetivo y
observas tus propias creencias y patrones de pensamiento, verás que tu mundo refleja
con exactitud todo lo que crees que es cierto de ti mismo y los demás. No hay nadie ni
nada que cambiar excepto las ideas desde las que piensas. Pensamos desde ideas que
consentimos como ciertas e imaginamos situaciones que concuerdan con nuestras
creencias. La conciencia es la única realidad. Es el principio creativo que produce en tu
experiencia el duplicado exacto o reflejo de lo que imaginas que es cierto. El mundo en el
que vivimos refleja todo lo que creemos e imaginamos que es cierto, sea bueno, malo o
indiferente.Cuanto más pronto el hombre se libere de la creencia en una segunda causa, más pronto
se dará cuenta de que nada le sucede excepto lo que se origina en su propia conciencia.
No niego que el hombre cree que si contrae un cierto germen o virus pues que él
entonces manifestará una enfermedad o dolencia en particular. Si contempla la causa, él
puede concluir que es porque entró en contacto con alguien que ya tenía el microbio. No
se da cuenta que de alguna manera, sus propios sentimientos acerca de la salud o la
enfermedad atrajeron la enfermedad que está experimentando. Si los virus o gérmenes
fueran realmente la causa de la enfermedad, todos los que entraron en contacto con un
virus en particular estarían afectados. El mundo exterior simplemente refleja lo que un
hombre es en su propia conciencia.
No importa lo que te hayan enseñado; puedes cambiar tus creencias y de esta manera
cambiar las circunstancias de tu vida. La Biblia afirma que cuando ores, creas que has
recibido y recibirás. La mayoría de nosotros hemos leído esa afirmación o la hemos
escuchado en algún momento. Pocas personas han orado realmente de esa manera.
¿Alguna vez has estado enfermo y oraste para recuperar la salud? Si necesitabas dinero,
¿creías cuando orabas que ya tenías la suma que pedías? La mayoría de la gente le reza
a Dios para que cambie algo de sus vidas o les dé algo que ellos no tienen. Si sus
oraciones no fueron contestadas, piensan que Dios tenía una razón para retener esa cosa
en particular. Piensan que quizás Dios no les concedió su petición porque no quería que
ellos lograran sus deseos por alguna razón sólo conocida por Él. El hombre a veces
piensa que Dios no responde a las oraciones porque él no se merece lo que pide. El
hombre debe aprender a creer en lo que él, en el momento, no ve, con el fin de
concederse a sí mismo lo que desea tener. Las oraciones del hombre siempre son
respondidas, pues él siempre recibe lo que él cree. La ley que gobierna la oración es
impersonal. La creencia es la condición necesaria para realizar el deseo. Ninguna
cantidad de súplicas o rituales traerá consigo el cumplimiento de tus deseos a excepción
de la creencia de que tú eres o tienes lo que quieres.
“La fe es la sustancia de las cosas esperadas, la evidencia de las cosas que no se ven”
[Hebreos 11:1]. El significado completo de esa afirmación debe ser entendido. Si el
significado fuera entendido, el hombre no tendría ningún problema a la hora de cumplir
sus objetivos. La mayoría de los hombres creen que nada es imposible para Dios – que
Dios podría hacer cualquier cosa si Él eligiera hacerla. De modo que el hombre cree que
él tiene fe en Dios y le reza a Dios por lo que él quiere. Si no se le concede su oración,
piensa que o bien no rezó lo suficiente o de manera lo suficientemente intensa, o que Dios
eligió bloquear su petición.
Sin embargo, la fe es la sustancia real de lo que se espera. Es la evidencia de la cosa que
quieres y que no ves en el mundo exterior. Lo que quieres hacer o ser ya ha sido creado.
Por lo tanto, existe realmente. Es posible traer a tu mundo cualquier cosa de la creación
por tu creencia de que ya la tienes. La fe en que lo que quieres es ya un hecho es el
medio por el cual activas el estado invisible. Ese estado entonces se refleja luego en tu
mundo externo. La creación está terminada. Dios no puede crear nada que no exista ya.
La fe o creencia en que ya eres o tienes lo que deseas es la única manera de llegar a
experimentar tus deseos. Ninguna limitación se impone a lo que puedes tener a excepción
de que falles en asumir la posesión de la cualidad o cosa deseada.