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Primer post: 8 abr 2017Último post: 9 abr 2018
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Conciencia Parte 11
Conciencia Parte 11
InfoporAnónimo3/21/2018

ESTADOS DE CONCIENCIA Todos los estados existen y son una parte fija de la creación. Cualquier persona puede entrar en un estado conscientemente o caer en un estado sin darse cuenta. Puedes ocupar diferentes estados a lo largo de tu vida o puedes ocupar un único estado. El deseo es lo que normalmente nos motiva a trasladarnos de un estado a un nivel superior. Puesto que un estado es total y completo en sí mismo, cuando entramos en uno, nos vemos obligados a comportarnos de la manera dictada por ese estado. Por ejemplo, en el estado de pobreza nos encontraríamos constantemente necesitados de fondos (dinero). Tendríamos dificultades para llegar a fin de mes y no habría modo de disfrutar de lujos. En el caso de que se nos diera una gran suma de dinero, si permanecemos en el estado de pobreza (llenando nuestra mente con pensamientos de carencia y limitación), pronto nos encontraríamos sin fondos y experimentando las mismas dificultades de nuevo. Lo contrario sería cierto si ocupamos un estado de riqueza. Cuando estamos en un estado, sólo vemos el contenido de ese estado y nos vemos obligados a actuar de acuerdo con todo lo que conlleva ese estado. Mientras estás ocupando un estado en particular, crees que ciertas cosas son verdaderas y encontrarías difícil entender otro punto de vista. En el estado de pobreza es fácil enfocar tus pensamientos en los problemas de suministro de alimentos, refugio y ropa. Cuando tienes éxito en salir de ese estado, ya no tienes dificultades para adquirir estas cosas. La mayoría de la gente atribuye este cambio de fortuna a un cambio en las circunstancias. Sin embargo, a menos que te hayas movido del estado de pobreza ningún cambio en las circunstancias sería permanente. Por el contrario, salir de un estado y entrar en otro en tu imaginación crea automáticamente un cambio en tu mundo exterior. La Biblia ha personificado cada tipo de estado y llama a estos estados con nombres conocidos por nosotros como Moisés, Noé, Job, Pedro, Andrés y Jesús. A lo largo de nuestro camino entramos en estos estados y experimentamos todo lo que ofrecen. El último estado al que entraremos es el estado de Jesucristo. En este estado nos damos cuenta de que somos Dios, el Padre, y que tenemos un hijo simbolizado como David, que personifica la suma total de toda la humanidad. El viaje comienza con Adán, que se quedó dormido y soñó el sueño de la vida, y luego entró en la miríada de estados para obtener las experiencias necesarias antes de despertar. Cuando entras en el estado de Jesús, conoces que tú mismo eres Dios, y entonces tu viaje dentro de este mundo de muerte se completa.

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Adiestrar la mente. Parte 1
InfoporAnónimo3/22/2018

Hola [email protected] les traigo una serie de texto para adiestrar la mente. Empezemos. Fomento del Valor Humano A pesar de que mis experiencias no sean nada especiales, pues son sólo experiencias humanas normales y corrientes, creo que mi adiestramiento budista me ha dado una experiencia muy útil para tener presente en la vida de cada día. Estoy contento de poder compartir algo de ella con vosotros. Creo sinceramente que todos los seres humanos somos de la misma na turaleza, tanto a nivel mental como emocional. Todos nosotros tenemos el potencial para ser personas felices y buenas y también lo tenemos para ser malas y perjudiciales. Creo que el potencial para todas estas facetas está pre sente en nosotros. Lo importante es tratar de fomentar, en cada uno de no sotros, los aspectos positivos y útiles y tratar de reducir los negativos. Aun que los aspectos negativos puedan, a veces, traer cierta satisfacción a corto plazo, a la larga sólo aportan sufrimiento. Las actitudes positivas nos traen siempre fortaleza interior. Con fortaleza interior tenemos menos miedo y más confianza en nosotros mismos, y resulta más fácil extender nuestro afecto hacia los demás sin barrera alguna, ni religiosa ni cultural ni de nin gún otro tipo. Es, por lo tanto, muy importante reconocer nuestro potencial para lo bueno y lo malo y, después, observarlo y analizarlo cuidadosamente. Esto es lo que yo llamo fomentar el valor humano. Mi principal interés es fomentar la comprensión del valor más profundo del ser humano. El va lor humano más profundo es la compasión, un sentimiento afectuoso y comprometido. Estas cualidades básicas del ser humano son muy impor tantes, tanto si se es creyente como si no se es, y no importa cuál sea la re ligión que se practique; sin ellas no se puede ser feliz. Algunas personas cuentan con una disposición mental adecuada para seguir una fe religiosa. Hacer uso de la fe religiosa para fomentar estos valores humanos básicos es muy positivo. El mensaje de las principales religiones del mundo es básicamente el mismo: amor, compasión y perdón. Lo que varía es el modo en que fomenta cada religión tales cualidades. Pero dado que todas ellas aspiran más o menos a la misma meta, vivir una vida más feliz, ser personas más compasivas y crear un mundo más compasivo, el hecho de que los métodos sean distintos no representa un problema. El logro último es lo importante. Las principales religiones del mundo tienen el mismo potencial para ayudar a la humanidad y, puesto que existe una gran variedad de disposiciones mentales entre los seres humanos, necesitamos, ló- gicamente, religiones distintas. La variedad es beneficiosa. La armonía entre las diferentes tradiciones religiosas es otro asunto importante. Por eso me esfuerzo siempre en fomentar la armonía entre religiones. Ahora voy a explicar el darma del Buda centrándome en una obra específica de la literatura budista, los Ocho Versos para Adiestrar la Mente (Loyong Tsik Guiema). El hecho de que se trate de un texto budista no significa que esté intentando fomentar o propagar el budismo. Mi motivación está clara; si examinas mis numerosos años de actividad, podrás juzgar si lo que digo es cierto o no. En primer lugar, siento que aprender de otras tradiciones religiosas es a veces muy útil. A menos que conozcamos el valor de las otras tradiciones, es difícil desarrollar respeto por ellas. El respecto mutuo es el fundamento de la verdadera armonía. Debemos esforzarnos por desarrollar un espíritu de armonía, no por razones políticas ni económicas, sino más bien porque comprendemos, simplemente, el valor de las otras tradiciones. Algunos de mis hermanos y hermanas cristianos, tanto monjes como laicos, me han dicho que están utilizando técnicas y métodos budistas para desarrollar su compasión e incluso su fe. Han adoptado algunas técnicas e ideas budistas en su práctica pero permanecen dentro del marco de su propia religión. Yo les digo siempre a mis amigos occidentales que lo mejor es seguir la propia tradición. Cambiar de religión no es fácil y, a veces, causa confusión. No obstante, quiero decir algo a las personas que sienten, realmente, que la propuesta budista es más eficaz y adecuada para su disposición mental. Por favor, pensadlo detenidamente y, cuando estéis convencidos de que el budismo es lo que os conviene, entonces, es vuestro derecho seguirlo. Es importante recordar lo siguiente: a veces, las personas desarrollan una actitud crítica hacia su religión o tradición previa con el fin de justificarse por haber cambiado de fe. Esto ha de evitarse por todos los medios. Puede que vuestra religión anterior ya no os sea útil, pero eso no quiere decir que no sea útil para la humanidad. En reconocimiento de los principios y derechos de las otras personas y del valor de sus tradiciones, debéis honrar vuestra antigua religión. Me parece importante.

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Conciencia. Ultima parte
InfoporAnónimo3/21/2018

TU VERDADERO PROPÓSITO Dios se convirtió en ti tan completamente, que se olvidó de que Él era Dios. Al hacerse hombre, Dios alcanzó el límite de la contracción y la opacidad. Dios olvidó totalmente que Él es Dios para convertirse en Su creación, el hombre, y animarla. Dios, entonces, pasa a través de todas las experiencias conociendo el bien y el mal e incluso la muerte, en la confianza de que el hombre finalmente despertará de este sueño de la vida para saber una vez más que él es Dios. Sólo existe Dios en el universo, fragmentándose a Sí mismo como la humanidad, y Dios juega todas las partes en este sueño de tiempo-espacio. Tu propia maravillosa imaginación humana es Dios en acción. YO SOY es Cristo en ti (tu salvador). Y Cristo es el Poder de Dios y la Sabiduría de Dios. Dios nos habla a través del deseo, impulsándonos a alcanzar más altos y superiores niveles de conciencia. Ejerciendo su propia maravillosa imaginación humana para lograr estos deseos, el hombre realmente está experimentando a Dios en acción. A través de la fe en su imaginación, el hombre finalmente concluirá que Cristo (el Poder y la Sabiduría de Dios) está dentro de él como su imaginación. Al final de este fabuloso viaje o sueño de la vida el hombre despertará para recordar que él es Dios, el Padre, mejorado por las experiencias a las que se expuso, cuando olvidó que Él era Dios. El único propósito del hombre es experimentar las escrituras (todos los estados de conciencia personificados como hombres en la Biblia). La meta del hombre es alcanzar el estado llamado Jesucristo. Entonces sabrá que él es realmente el Padre y que Su hijo es Cristo. El hombre puede tener muchas metas mientras tanto – acumular posesiones, volverse poderoso, ser famoso o expresar cualquier cosa que él desee. Al final, el hambre de conocer a Dios vendrá sobre él, y tendrá entonces las experiencias que son necesarias para traer a su recuerdo que él es verdaderamente Dios, el Padre.

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Conciencia parte 3
Conciencia parte 3
Ciencia EducacionporAnónimo3/14/2018

CÓMO FUNCIONA LA LEY La ley de la cosecha idéntica o de “causa y efecto” es impersonal y puede ser usada para traer a tu experiencia cualquier cosa que tú puedas concebir. Ya que la creación está terminada, todo estado posible ya existe. Tu fusión con un estado en particular (imaginando con sentimiento lo que tú experimentarías si estuvieras en ese estado) causa que ese estado se proyecte en tu pantalla del espacio. Esta ley no se puede cambiar o romper y siempre reproduce en tu mundo exterior el duplicado exacto de cualquier creencia que consientas como verdadera. Si quieres cambiar tu mundo , debes cambiar tus creencias. Puesto que la conciencia es la única causa, no puedes culpar a los demás por las condiciones que actualmente existen [en tu mundo ], ni pueden el destino o la suerte ser la causa de lo que ahora estás experimentando. Nada puede alterar el curso de los acontecimientos en tu vida excepto un cambio en tu propia conciencia. Lo que sea que esté ocurriendo en tu mundo ahora, aunque parezca real y un hecho inalterable, es un reflejo de la actividad anterior de tu propia conciencia. Por lo tanto, un cambio de conciencia reflejará ese cambio en el futuro tan ciertamente como las creencias pasadas reflejan el presente. El hombre es pura conciencia sin forma y lo que él se concibe ser es una ilusión o reflejo de las ideas particulares que sostiene como verdades. Estas ilusiones existen sólo mientras el hombre enfoca su atención sobre ellas y les da vida. La mente consciente se forma creencias y opiniones a partir de la evidencia de los sentidos o el mundo exterior percibido. El poder creativo dentro de cada uno de nosotros acepta como cierto lo que la mente consciente imprime sobre él. Tu poder creativo toma esas ideas, que son pensadas con sentimiento, y las proyecta en tu mundo exterior. Es importante recordar que no todos los pensamientos son creativos. Sólo aquellos que creíste ciertos o a los que les uniste sentimientos crean las circunstancias y eventos que te encontrarás. Por lo tanto, las emociones como la ira, el miedo, el amor o la alegría son creativas. Debes vigilar las emociones que permites que entren en tu conciencia del mismo modo que discriminarías al permitir a un extraño en tu casa. No puedes permitir que las emociones negativas llenen tu mente sin sufrir las consecuencias de experimentar el estado con el que esas emociones están unidas. El miedo a la pérdida produce pérdida en tu mundo . Tú podrías tomar todas las precauciones en el exterior para protegerte contra la pérdida, pero si la temes, con toda seguridad la experimentarás en tus asuntos. Los sentimientos de amor y alegría crean acontecimientos felices y buenas relaciones. Sentirte abundante produce riquezas en tu vida. Una persona carente de amor o desconfiada y que siente que los demás se aprovechan de ella atrae hacia sí misma eso mismo que ella cree. No importa lo que haga en el exterior, sus relaciones con los demás reflejarán lo que ella acepta como cierto. Puede que quiera una relación amorosa, pero sólo puede atraer lo que ella es consciente de ser. Lo semejante literalmente atrae a lo semejante. Como dentro, así afuera. La conciencia es la realidad y lo que percibimos a través de nuestros sentidos y nos parece tan real es sólo la sombra de lo que creemos sobre nosotros mismos y el mundo

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Conciencia parte 6
Conciencia parte 6
Ciencia EducacionporAnónimo3/16/2018

EL DESEO El deseo es un regalo de Dios. Al hombre no se le pide hacer nada más que aceptar el regalo simplemente dando gracias por la realidad invisible antes de observarla en su mundo exterior. A través del deseo, Dios nos invita a elevar nuestra conciencia a niveles cada vez más altos de conciencia. Durante nuestro viaje a través de este sueño de la vida, es necesario experimentar todos los estados posibles para que así podamos regresar como Dios, el Padre, pero mejorado por haber experimentado tanto lo bueno como lo malo. El deseo de hacer más, ser más y tener más de lo que actualmente estás expresando es el impulso para la expansión. Puedes preguntar si un deseo de matar o herir a alguien puede ser inspirado por Dios. La respuesta es que ningún hombre desea en realidad matar o hacerle daño a otro. Él puede desear ser libre de ese aparente otro y, a través de su limitada comprensión, siente que la única manera en que puede lograr esa libertad es destruyendo al otro. El hombre no se da cuenta de que el deseo de libertad contiene en sí mismo el poder y los medios para realizarse. Debido a su falta de fe, el hombre distorsiona estos regalos de Dios. No se da cuenta de que Dios, la sabiduría y el poder en su interior, tiene caminos que él, como hombre, no conoce y esos caminos son inescrutables. Aprende a ser agradecido por los deseos que te han sido dados. Ellos ya existen y están listos para encarnarse en tu mundo. No se te pide hacer nada para ayudar a que se realicen excepto liberar tu mente de cualquier duda en cuanto a la forma en que se producirán y aceptarlos completamente como si fueran un regalo de un ser querido

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Freud. Resistencia contra el psicoanalisis
Freud. Resistencia contra el psicoanalisis
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/9/2017

Hola, este texto de Freud fue escrito hace 100 años. Y hasta hoy en dia, se sigue viendo los mimo argumentos de su resistencia contra el psicoanalisis el rechazo de aceptar lo nuevo por desconocido o por levantar lo que estaba abajo de la alfombra, ya sea de mandato social, moral o incluso ideologico. La afronta psicologicas o como años más tarde llamaria él la herida narcisista, en donde uno no es dueño y amo de la casa..... Resistencia Contra el psicoanalisis texto 1917. El lactante sostenido por el brazo de su nodriza que se aparta sollozando de una cara extraña; el creyente que inicia el nuevo año con una oración, y que saluda, bendiciéndolos, los primeros frutos del estío; el aldeano que se niega a comprar una guadaña si no lleva la marca de fábrica familiar a sus antecesores: he aquí tres situaciones cuya discrepancia es manifiesta y que parecería acertado reducir a motivos particulares para cada una. Sin embargo, sería injusto ignorar, lo que tienen de común. En los tres casos se trata de un mismo displacer, que en el niño halla expresión elemental y primitiva, en el creyente aparece artificiosamente elaborado, para el aldeano se convierte en motivo de una decisión. Pero la fuente de este displacer es el esfuerzo que lo nuevo exige a la vida anímica, el desgaste psíquico que le impone, su concomitante inseguridad exacerbada hasta la angustiosa expectativa. Sería tentador hacer de la reacción psíquica frente a lo nuevo el tema de un estudio especial, pues en ciertas -aunque ya no primordiales- condiciones también se suele observar la actitud opuesta: una sed de estimulación que se apodera de cuanto nuevo encuentra, simplemente por ser nuevo. La aprensión ante lo nuevo no debería sentar plaza en la labor científica. La ciencia, eternamente incompleta e insuficiente, está destinada a perseguir su fortuna en nuevos descubrimientos y en nuevas concepciones. Para evitar el engaño fácil le conviene armarse de escepticismo, y rechazar toda innovación que no haya soportado su riguroso examen. Mas este escepticismo muestra en ocasiones dos características insospechadas, pues mientras se opone con violencia a la novedad recién nacida, protege respetuosamente lo que ya conoce y acepta, conformándose, pues, con reprobar aun antes de haber investigado. Pero así se desenmascara como un simple heredero de aquella primitiva reacción contra lo nuevo, como un nuevo disfraz para asegurar su subsistencia. Todos sabemos cuán frecuentemente en la historia de la investigación científica las innovaciones fueron recibidas con intensa y pertinaz resistencia, revelando la evolución ulterior que ésta era injusta, y aquéllas, valiosas e importantes. Por lo general eran ciertos elementos temáticos de la novedad los que provocaban la resistencia, aunque por otro lado siempre debían concurrir varios factores para poder desencadenar esa reacción primitiva. Una recepción particularmente ingrata le fue deparada al psicoanálisis, que el autor comenzó a desarrollar hace casi treinta años, basándose en las comprobaciones de Josef Breuer, de Viena, relativas al origen de los síntomas neuróticos. Su novedad era indiscutible, aunque junto a estos hallazgos elaborara cuantioso material ya conocido de otras fuentes, además de resultados emanados de las doctrinas del gran neuropatólogo Charcot y de impresiones surgidas de los fenómenos hipnóticos. Al principio su importancia fue puramente terapéutica: pretendía establecer un nuevo y eficaz tratamiento de las enfermedades neuróticas. Pero ciertas vinculaciones, que al principio no pudieron ser sospechadas, llevaron al psicoanálisis más allá de su objetivo original. De tal manera, por fin, llegó a sustentar la pretensión de haber fundado sobre nuevas bases nuestra entera concepción de la vida psíquica, pretensión que afianza su importancia en cuanto sector del conocimiento se apoye en la psicología. Después de un decenio de completo desdén, se convirtió de pronto en objeto de interés público, y al mismo tiempo desencadenó una tempestad de indignada reprobación. Pasemos por alto aquí las formas tras las cuales se manifestó la resistencia contra el psicoanálisis; baste observar que la lucha en torno de esta novedad de ningún modo ha tocado a su fin, aunque ya es posible reconocer la orientación que adoptará en el futuro: sus enemigos no han logrado suprimir el movimiento. El psicoanálisis, cuyo representante único fui hace veinte años, halló desde entonces numerosos seguidores de importancia, animados por diligente afán, tanto médicos como profanos, que lo ejercen como procedimiento terapéutico para los enfermos nerviosos, como método de investigación psicológica y como recurso auxiliar de la labor científica en los más diversos campos del espíritu. Nuestro interés sólo ha de dirigirse aquí a los motivos de la resistencia contra el psicoanálisis, atendiendo particularmente a la composición de ésta y a la distinta valía de sus componentes. La consideración clínica ha de situar las neurosis junto a las intoxicaciones o los procesos análogos a la enfermedad de Basedow. Trátase de estados producidos por exceso o falta relativa de determinadas sustancias muy potentes, ya se formen éstas en el propio organismo o sean introducidas desde fuera; es decir, que son en realidad trastornos del quimismo: toxicosis. Si alguien lograse demostrar y aislar la o las sustancias hipotéticas que intervienen en la génesis de las neurosis, tal hallazgo no tropezaría por cierto con la protesta de los médicos. Mas por ahora no disponemos de ningún camino que nos lleve a semejante meta. Sólo podemos tomar como punto de partida el cuadro sintomático que presentan las neurosis; por ejemplo, en la histeria, el cortejo de trastornos somáticos y psíquicos. Ahora bien: tanto las experiencias de Charcot como las observaciones clínicas de Breuer nos enseñaron que también los síntomas somáticos de la histeria son psicogénicos, es decir, que representan sedimentos de procesos psíquicos transcurridos. Gracias al establecimiento del estado hipnótico se pudo provocar arbitraria y experimentalmente dichos síntomas somáticos de la histeria. El psicoanálisis tomó este nuevo conocimiento como punto de partida, comenzando por preguntarse acerca de la índole de esos procesos psíquicos que dan lugar a tan singulares consecuencias. Pero semejante orientación, científica no podía agradar a la generación médica de entonces, educada en el sentido de la valoración exclusiva de los factores anatómicos, físicos y químicos sin estar preparada para apreciar lo psíquico, de modo que lo enfrentaron con indiferencia y aversión. Evidentemente, los médicos dudaban de que los hechos psíquicos pudieran ser sometidos, en principio, a una elaboración científica exacta. Reaccionando desmesuradamente contra una fase superada de la medicina en la que habían reinado las concepciones de la llamada filosofía de la naturaleza, esa generación consideraba nebulosas, fantásticas y místicas a las abstracciones del tipo que la psicología debe por fuerza utilizar; en cuanto a los fenómenos enigmáticos que podrían convertirse en puntos de partida para la investigación, simplemente les negaba todo crédito. Los síntomas de la neurosis histérica eran tenidos por productos de la simulación; las manifestaciones del hipnotismo, por supercherías. Hasta los psiquiatras, cuya atención se ve asediada por los fenómenos psíquicos más extraordinarios y asombrosos, no se mostraban dispuestos a considerarlos en detalle y a perseguir sus vinculaciones, conformándose con clasificar el abigarrado cuadro de las exteriorizaciones mórbidas y con reducirlas, siempre que fuera posible, a factores patógenos somáticos, anatómicos o químicos. En esta época materialista -o, más bien, mecanicista- la medicina realizó magníficos progresos, pero, no obstante, ignoró ciegamente el más excelso y difícil de los problemas que plantea la vida. Es comprensible que los médicos, embargados por semejante posición frente a lo psíquico, no concedieran su favor al psicoanálisis ni se mostraran dispuestos a seguir su invitación para aplicar nuevos enfoques y para encarar muchas cosas de distinto modo. Pero cabría aceptar que la nueva doctrina despertara tanto más fácilmente el aplauso de los filósofos, ya que éstos solían encabezar sus explicaciones del universo con conceptos abstractos -o, al decir de malas lenguas, con palabras sin significado-, de modo que no tenían por qué condenar la dilatación del campo psicológico que emprendía el psicoanálisis. Pero aquí tropezó con un nuevo obstáculo, pues lo psíquico de los filósofos no equivalía a lo psíquico del psicoanálisis. En su mayoría, los filósofos sólo califican de psíquico a lo que es un fenómeno de consciencia; para ellos, el mundo de lo consciente coincide con el ámbito de lo psíquico. Cuanto pueda suceder, fuera de esto, en el «alma», tan difícil de captar, lo adjudican a las precondiciones orgánicas o a los procesos paralelos de lo psíquico. En términos más concisos, el alma no tiene otro contenido, sino los fenómenos conscientes, de modo que la ciencia del alma, la psicología, mal puede tener otro objeto. Tampoco el profano piensa de distinta manera. ¿Qué puede decir, pues, el filósofo ante una ciencia como el psicoanálisis, según la cual lo psíquico, en sí, sería inconsciente, y la consciencia, sólo una cualidad que puede agregarse, o no, a cada acto psíquico, sin que su eventual ausencia modifique algo en éste? Naturalmente, el filósofo afirmará que un ente psíquico inconsciente es un desatino, una contradictio in adjecto, y no advertirá que con semejante juicio no hace sino repetir su propia -y quizá demasiado estrecha- definición de lo psíquico. Al filósofo le resulta fácil lograr esta certidumbre, pues ignora el material cuyo estudio impuso al analista la convicción de los actos psíquicos inconscientes. No ha considerado el hipnotismo; no se esforzó en la interpretación de los sueños -que prefiere considerar, como el médico, cual productos sin sentido, resultantes de la actividad mental atenuada durante el reposo-; apenas sospecha que existen cosas como las ideas obsesivas y delirantes, y se le pondría en gran aprieto invitándole a explicarlas mediante sus premisas psicológicas. También el analista se niega a declarar qué es lo inconsciente, pero al menos puede señalar un sector fenoménico cuya observación le impuso la aceptación de lo inconsciente. El filósofo, que no conoce otra forma de observación más que la de sí mismo, no puede seguir al analista por este camino. Así, el psicoanálisis sólo saca desventajas de su posición intermedia entre la medicina y la filosofía. El médico lo considera como un sistema especulativo y se niega a creer que, como cualquier otra ciencia de la Naturaleza, se base en una paciente y afanosa elaboración de hechos procedentes del mundo perceptivo; el filósofo, que la mide con la vara de sus propios sistemas artificiosamente edificados, considera que parte de premisas inaceptables y le achaca el que sus conceptos principales -aún en pleno desarrollo- carezcan de claridad y precisión. Semejante situación bastaría para explicar la recepción indignada y reticente que los círculos científicos dispensaron al psicoanálisis, pero no permite comprender cómo se pudo llegar a esos estallidos de furia, sarcasmo y desprecio, al abandono de todos los preceptos de la lógica y del buen gusto en la polémica. Tal reacción permite adivinar que debieron haberse animado otras resistencias, fuera de las meramente intelectuales; que fueron despertadas fuertes potencias afectivas. La doctrina psicoanalítica contiene, en efecto, bastantes elementos a los cuales se podría atribuir tal repercusión sobre las pasiones humanas, y no sólo sobre las de los hombres de ciencia. Así, nos encontramos ante todo con la fundamental importancia que el psicoanálisis concede a los denominados instintos sexuales en la vida psíquica del hombre. Según la teoría psicoanalítica, los síntomas neuróticos son deformadas satisfacciones sustitutivas de energías instintivas sexuales, cuya satisfacción directa ha sido frustrada por resistencias interiores. Más tarde, cuando el psicoanálisis traspuso los límites de su primitivo campo de labor, permitiendo su aplicación a la vida psíquica normal procuró demostrar que los mismos componentes sexuales, desviados de sus fines más directos a otros más lejanos, constituyen los más importantes aportes a las obras culturales del individuo y de la comunidad. Estas afirmaciones no eran totalmente nuevas, pues ya el filósofo Schopenhauer había señalado con palabras de inolvidable vigor la incomparable importancia de la vida sexual; por otra parte, lo que el psicoanálisis denominó «sexualidad», de ningún modo coincidía con el impulso a la unión de los sexos o a la provocación de sensaciones placenteras en los órganos genitales, sino más bien con el Eros del Symposion platónico, fuerza ubicua y fuente de toda vida. Pero los adversarios olvidaron la existencia de tan ilustres precursores, ensañándose con el psicoanálisis como si éste hubiera cometido un atentado contra la dignidad de la especie humana. Le achacaron un «pansexualismo», aunque la teoría psicoanalítica de los instintos siempre fue estrictamente dualista y en ningún momento dejó de reconocer, junto a los instintos sexuales, la existencia de otros, a los cuales atribuía precisamente la energía necesaria para rechazar los instintos sexuales. Originalmente esta antítesis de los instintos se había establecido entre los instintos sexuales y los del yo, mientras que una orientación más reciente de la teoría la plantea entre el Eros y el instinto de muerte o de destrucción. La parcial atribución del arte, la religión y el orden social, a la injerencia de energías instintivas sexuales, fue recibida como una denigración de los más altos patrimonios de la cultura, proclamándose solemnemente que el hombre también tendría otros intereses, además de los sexuales, pero olvidando en el apuro que también los tiene el animal -pues sólo está supeditado a la sexualidad esporádicamente en ciertas épocas, y no permanentemente, como el hombre-; olvidando que estos otros intereses jamás fueron negados en el hombre, y que al demostrarse su origen de elementales fuentes instintivas animales, en nada se reduce el valor de una conquista cultural. Tanta falta de lógica y tamaña injusticia exigen una explicación. No será difícil hallar su causa provocadora. La cultura humana reposa sobre dos pilares: uno, la dominación de las fuerzas naturales; el otro, la coerción de nuestros instintos. Esclavos encadenados son los que soportan el trono de la soberana. Entre los elementos instintuales así sometidos a su servicio, descuellan por su fuerza y su salvajez los instintos sexuales en sentido más estricto. ¡Ay si quedasen en libertad!: el trono seria derribado estrepitosamente, y la soberana, pisoteada sin conmiseración. Bien lo sabe la sociedad, y no quiere que de ello se hable. Pero ¿por qué no? ¿Qué mal podría traer su comentario? El psicoanálisis jamás estimuló el desencadenamiento de nuestros instintos socialmente perniciosos; bien al contrario, señaló su peligro y recomendó su corrección. Pero la sociedad nada quiere saber de que se revelen tales condiciones, porque su conciencia le remuerde en más de un sentido. Ante todo, ha implantado un alto ideal de moralidad -moralidad significa coerción de los instintos-, cuyo cumplimiento exige a todos sus miembros, sin preocuparse de lo difícil que esta obediencia pueda resultarle al individuo. Pero, en cambio, no cuenta con una organización tan íntegra y perfecta como para poder indemnizar al individuo por su renuncia a los instintos. Por consiguiente, quédale librado a éste el camino por el cual podrá conseguir compensación suficiente para el sacrificio que se le impuso, conservando así su equilibrio psíquico. Pero, en suma, el hombre se ve obligado a exceder psicológicamente sus medios de vida, mientras que por otro lado sus exigencias instintuales insatisfechas le hacen sentir las imposiciones culturales como una constante opresión. Con esto, la sociedad sostiene un estado de hipocresía cultural que necesariamente será acompañado por un sentimiento de inseguridad y por la imprescindible precaución, que consiste en prohibir toda crítica y discusión al respecto. Esto rige para todas las tendencias instintuales, es decir, también para las egoístas; no hemos de investigar aquí la medida en que se puede aplicar el mismo patrón a todas las culturas, y no solamente a las que ya han completado su evolución. Agrégase a esto, en lo que a los instintos estrictamente sexuales se refiere, el hecho de que la mayoría de los hombres los dominan en forma insuficiente y psicológicamente incorrecta, de modo que son éstos, precisamente, los más propensos a desencadenarse. El psicoanálisis pone al descubierto las flaquezas de este sistema y recomienda su corrección. Propone ceder en la rigidez de la represión instintual, concediendo, en cambio, más espacio a la sinceridad. Ciertos impulsos instintuales, en cuya supresión la sociedad ha ido demasiado lejos, han de ser dotados de mayor satisfacción; en otros, el ineficaz método de dominio por vía de la represión debe ser sustituido por un procedimiento mejor y más seguro. Debido a esta crítica, el psicoanálisis fue tachado de «enemigo de la cultura», condenándoselo como «peligro social». Semejante resistencia no puede gozar de vida eterna; a la larga, ninguna institución humana podrá escapar a la influencia de una crítica justificada, pero hasta ahora la actitud del hombre frente al psicoanálisis sigue siendo dominada por este miedo que desencadena las pasiones y menoscaba la pretensión de argumentar lógicamente. Con su teoría de los instintos, el psicoanálisis ofendió al hombre en su orgullo de sentirse miembro de la comunidad social; otro elemento de su sistema teórico, en cambio, pudo herir a todo individuo en el punto más sensible de su propia evolución psíquica. El psicoanálisis puso fin a la fábula de la infancia asexual, demostrando que los intereses y las actividades sexuales existen en el niño pequeño desde el comienzo de su vida, revelando las transformaciones que sufren, mostrando cómo experimentan cierta inhibición alrededor de los cinco años, para ponerse al servicio de la función genésica a partir de la pubertad. Reconoció que la temprana vida sexual infantil culmina en el denominado complejo de Edipo, en la vinculación afectiva con el personaje parental del sexo opuesto, acompañada de rivalidad frente al del mismo sexo, tendencia que en esa época de la vida aún se manifiesta libremente, como deseo sexual directo. Todo esto se puede confirmar con tal facilidad, que realmente fue preciso desplegar un enorme esfuerzo para lograr pasarlo por alto. En efecto, cada individuo recorre esta fase, pero luego reprime enérgicamente su contenido, llegando a olvidarlo. La repugnancia ante el incesto y un enorme sentimiento de culpabilidad son residuos de esa prehistoria individual. Quizá sucedió algo muy parecido en la prehistoria de la especie humana, y los orígenes de la moralidad, de la religión y del orden social estarían íntimamente vinculados a la superación de esa época arcaica. Al hombre adulto no debía recordársele esa prehistoria, que más tarde se le tornó tan digna de vergüenza; sufría un acceso de furia cada vez que el psicoanálisis pretendía descorrer el velo de la amnesia que oculta sus años infantiles. Así, sólo quedó un recurso: cuanto afirmaba el psicoanálisis debía ser falso, y esta pretendida ciencia nueva no había de ser más que un tejido de fantasías y supercherías. Las fuertes resistencias contra el psicoanálisis no eran, pues, de índole intelectual, sino que procedían de fuentes afectivas; esto permitía explicar su apasionamiento y su falta de lógica. La situación se adaptaba a una fórmula muy simple: los hombres, en tanto que masa humana, se conducían frente al psicoanálisis exactamente igual que un individuo neurótico sometido a tratamiento por sus trastornos, pero al cual se podía demostrar pacientemente que todo había sucedido como el análisis lo afirmaba. Por otra parte, tales hechos no fueron inventados por esta ciencia, sino hallados en el estudio de otros neuróticos mediante esfuerzos prolongados durante varios decenios. Semejante situación tenía, al mismo tiempo, algo terrible y algo grato: terrible, porque no era ninguna minucia tomar a la especie humana entera como paciente; grato, porque a fin de cuentas todo venía a suceder como, de acuerdo con las hipótesis del psicoanálisis, debía ocurrir. Si repasamos una vez más las ya descritas resistencias contra el psicoanálisis, debemos reconocer que sólo en su menor parte son de la especie que se suele enfrentar a la mayoría de las innovaciones científicas. La parte más considerable obedece a que el contenido de esta doctrina había herido fuertes sentimientos de la humanidad. Por otra parte, sucedió otro tanto con la teoría evolucionista de Darwin, que aniquiló la valla entre el hombre y el animal, levantada por la vanidad humana. Destaqué allí que el concepto psicoanalítico de la relación entre el yo consciente y el todopoderoso inconsciente constituye una grave afrenta contra el amor propio humano, afrenta que califiqué de psicológica, equiparándola a la biológica, representada por la teoría evolucionista, y a la anterior, cosmológica, infligida por el descubrimiento de Copérnico. Comenta y dame algunos puntos. GRACIAS!!!

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Los azotes no funcionan en niños y lo dañan
Los azotes no funcionan en niños y lo dañan
Ciencia EducacionporAnónimo4/9/2017

Hola, haber si podemos concientizar a la mayoria o al lector de este post, para poder cuidar la integridad psiquica de los niños más que su salud fisica, que tambien es importante. LEER ATENTAMENTE Y CON SERIEDAD!!! Para quienes todavía creen que un azote, nalgada o cachete a tiempo es un buen método de crianza, la ciencia viene a rebatir esta teoría en base a una investigación llevada a cabo durante nada menos que cinco décadas. En el estudio, realizado por expertos de la Universidad de Texas en Austin y la Universidad de Michigan, y publicado en Journal of Family Psychology, participaron más de 160.000 niños siendo el análisis más completo hasta el momento. El mismo concluye que los azotes no funcionan para educar a los niños, y además que tienen efectos negativos para ellos. Los azotes no corrigen azotes No sólo eso, sino que cuanto más se les pegue a los niños, más probabilidades hay de que desafíen a sus padres y experimenten un mayor comportamiento antisocial, agresividad, problemas de salud mental y dificultades cognitivas. Hay potentes razones por las que jamás se debe pegar a los niños, entre ellas que no es un método educativo, que daña su personalidad, y entre otras cosas porque es delito. Pero si faltaba una comprobación rigurosamente científica, los autores del estudio aseguran que las nalgadas o azotes (que se definen como un golpe con la mano abierta en el trasero o las extremidades) se asocian significativamente con 13 de los 17 ítems que examinaron, todos en la dirección de resultados perjudiciales. “La conclusión del estudio es que estos golpes aumentan la probabilidad de una amplia variedad de resultados no deseados para los niños. Las nalgadas por lo tanto hacen lo contrario de lo que los padres por lo general quieren que haga”, dice Grogan-Kaylor. Lo más probable es que utilizar el maltrato como herramienta de disciplina tenga efectos negativos tanto a corto como a largo plazo, en vez de los planeados por los padres. Los niños que han recibido azotes se portan peor que los niños que no los han recibido. Efectos negativos a largo plazo No sólo vieron que los azotes no consiguen un efecto positivo a corto plazo, sino que también analizaron los efectos a largo plazo entre los adultos que fueron azotados de niños. Cuanto más fueron azotados, más propensos eran a exhibir un comportamiento antisocial y experimentar problemas de salud mental. También fueron más propensos a apoyar el castigo físico hacia sus propios hijos, que pone de relieve una de las principales formas en las que las actitudes hacia el castigo físico se transmiten de generación en generación. Según un informe de Unicef de 2014, hasta el 80 por ciento de los padres alrededor del mundo azotan de vez en cuando a sus hijos, pero afortunadamente cada vez hay argumentos más contundentes para que la sociedad empiece a tomar conciencia de los efectos negativos de pegar a los hijos, aunque "sólo sea una nalgada". Comenta y si quieres darme puntos genial. Gracias!!!

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Las neurociencias, conquistando la subjetividad
Ciencia EducacionporAnónimo4/8/2017

Hola, esto es un articulo, de como en argentina, para lo que somos estudiando de Psicologia, estan tratando de sacar al Psicoanalisis de lugar, con criterios de resistencias los mismos argumetos que le decian a Freud, pero como sabemos los que critican a Freud, son que no pueden aceptar o algo le molesta de ellos mismo. Matar la subjetividad del sujeto es matar su identidad y decirle no, vos sos esto sin darle chance a conocerce a si mismo. Colonización de la subjetividad: las neurociencias El discurso apolítico de las neurociencias convierte intereses económicos y empresariales en conocimientos neutros instituidos como verdades. El Dr. Facundo Manes es uno de los representantes de esta corriente que sitúa a las neurociencias como el paradigma biopolítico funcional al neoliberalismo; un gurú comunicacional sostenido por los medios corporativos y las empresas farmacológicas. El sistema capitalista en su variante neoliberal funciona imponiendo ideas a través de los medios de comunicación corporativos y el marketing, que se incorporan, se demandan y terminan naturalizándose. Se trata de un proyecto colonizador que necesita realizar una producción biopolítica de subjetividad, y con ese objetivo se apropia de sentidos y representaciones de la cultura. La subjetividad neoliberal se configura siguiendo el modelo empresarial planteado como una serie uniformada, en la que lo humano se reduce a su mínima expresión: todo debe estar calculado, disciplinado y controlado. Las personas se someten a los mensajes comunicacionales, que terminan funcionando inconscientemente como órdenes. De esta forma, incorporan los imperativos de la época y sustentan la creencia de que eligen libremente mensajes comunicacionales, mientras que en verdad son impuestos a fuerza de repetición y técnicas de venta. El neoliberalismo como régimen de colonización de la subjetividad, tapona con objetos tecnológicos y medicamentos el lugar de la falta estructural del sujeto y de lo social, rechazando lo que hace límite o funciona como imposibilidad. Esta operación inevitablemente conduce a la angustia, principal afecto desarrollado en el neoliberalismo, la que se manifiesta en el cuerpo como taquicardia, sudoración, mareos, ahogos, etc. Otras veces produce culpa inconsciente y necesidad de castigo, porque el sujeto, transformado en consumidor, siempre está en falta, nunca se siente a la altura de los mandatos empresariales del éxito y el mérito. Se establece una dialéctica circular y compulsiva entre desarrollo de angustia o culpa y consumo de psicofármaco-tapón, cuya dosis nunca resulta suficiente. Entre las tácticas que apuntan a la colonización de la subjetividad, se sitúa el apelar a la ciencia y convertir intereses económicos y políticos en conocimientos neutros que se instituyen como verdades indiscutibles. Se trata de una manipulación mediática, repetitiva y supuestamente acrítica, que se hace en nombre del prestigio social de la ciencia y de una supuesta objetividad apolítica. Se pretende imponer saberes aparentemente neutrales, que con su insistencia se vuelven sentidos “consensuados” por la comunidad. ¿Quién se anima a contradecir a “La ciencia”? ¿Quién pone en tela de juicio lo que afirma un “doctor”? La subjetividad indefensa se arrodilla y se somete ante un supuesto saber científico siempre triunfante que se erige como uno de los amos de la civilización. En esta perspectiva debe considerarse que la investigación sobre el cerebro puede funcionar como una renovada oferta de espejitos de colores. Las neurociencias son un conjunto de disciplinas que estudian la estructura, la función, y las patologías del sistema nervioso, pretendiendo establecer las bases biológicas que explican la conducta y el padecimiento mental. Las neurociencias, funcionales al neoliberalismo, se proponen fabricar la construcción biopolítica de un sujeto adaptado al circuito neuronal, portador de amores calculados y angustias medicadas en nombre de una supuesta salud mental equilibrada que viene con receta y protocolo. Por ejemplo, el Dr. Facundo Manes, uno de los referentes de esta corriente en la Argentina, afirmó que “El amor más que una emoción básica, es un proceso mental sofisticado y complejo”. Manes determina un amor basado en un circuito neuronal, que se fundaría en el funcionamiento del cerebro cuando nos enamoramos, sosteniendo, por ejemplo, que el tamaño de la pupila influye en la atracción que podemos provocar en el otro. No deja de sorprender que se presente a las neurociencias como lo más moderno cuando en realidad se trata de un reduccionismo pre-freudiano, que homologaba lo psíquico a lo biológico y que afirmaba que los procesos mentales eran cerebrales. (“Un servidor de pasado en copa nueva”, como dice Silvio Rodríguez). Reducir el sujeto, la relación con el prójimo, lo social, a la actividad espontánea de la corteza cerebral o a la conectividad neuronal implica un anacronismo. El descubrimiento de la neurona, a fines del siglo XIX, realizado por Santiago Ramón y Cajal fue un aporte fundamental a la neurología. Pero ya en 1895 siendo neurólogo, Sigmund Freud sostuvo que esa disciplina era estéril para investigar lo psíquico. Abandonó ese camino y se orientó hacia lo que sería el psicoanálisis: descubrió la importancia de la palabra y la escucha en la afectación del cuerpo y la producción de síntomas, planteando que es vía la palabra y la escucha de cada sujeto que advendrá la curación. En 1.900 descubrió el inconsciente e inventó el psicoanálisis como práctica, construyendo una teoría que traería muchas novedades, entre ellas un nuevo cuerpo que no sólo es orgánico ni determinado por conectividades neuronales, sino que está marcado, traumatizado y sintomatizado por las palabras del Otro. El psicoanálisis propuso un corte epistemológico radical: vino a cuestionar la universalidad de la norma, otorgando, como nunca antes había sucedido en la historia de la cultura, dignidad a la diferencia absoluta: cada sufrimiento es singular, cada caso es una excepción, cada amor es único, la sexualidad no es biológica, uniformada ni coincide con la genitalidad y el cuerpo hablado se constituye como erógeno. Más tarde Jacques Lacan continuó desarrollando el psicoanálisis: lo articuló a la lingüística, la lógica, la topología, etc., y ese cuerpo teórico constituye la herramienta fundamental para tramitar el sufrimiento del hablante-ser. Hoy la palabra neurociencia está de moda en consonancia con el desarrollo neoliberal; en éstos tiempos y en nuestro país tiene entre sus representantes a un gurú comunicacional sostenido por los medios corporativos, el Dr. Facundo Manes. Dicho neurólogo no resulta un actor social neutral sino una figura ligada al gobierno, probablemente candidato de Cambiemos en las próximas elecciones. Asimismo, se quiere crear un polo de “neurociencias aplicadas” en beneficio de empresas privadas, negocios inmobiliarios y laboratorios.” Las neurociencias intentan avanzar hacia la medicalización a partir de situaciones comunes de la vida, por ejemplo un duelo, una ruptura de pareja, un conflicto, apuntando a narcotizar la angustia, la culpa y lo que consideran anomalías sintomáticas. Otro aspecto a considerar es que parten de un supuesto que en sentido estricto constituye una estafa, que es la adaptación o la homeostasis y la armonía como horizontes posibles de la existencia humana sexuada y mortal. Para graficarlo, sería la metáfora del amor como media naranja, o la acomodación de los sujetos al orden instituido, generando la ilusión de una completud sin restos, diferencias ni perturbaciones. Los psicoanalistas nos oponemos a regresar a la caverna paleontológica que proponen las neurociencias. Nuestro punto de vista es que el padecimiento subjetivo singular no está causado por la neurona, que el inconsciente no es biológico y que los tratamientos que proponen las neurociencias no son modernos ni serios. La medicación que proponen opera como una mordaza para adormecer a los sujetos y silenciar el sufrimiento, lo que termina agravándolo, en tanto que desde una posición psicoanalítica de lo que se trata es de que exprese y se aloje en una escucha especializada: el analista. El proyecto de las neurociencias no es inocente, apunta a la medicalización de la sociedad, pretendiendo engrosar el mercado de consumo de medicamentos acorde con las corporaciones de los laboratorios, así como disciplinar y adaptar los sujetos a la moral y la norma del dispositivo capitalista. Hoy la palabra neurociencia está de moda en consonancia con el desarrollo neoliberal; en estos tiempos y en nuestro país tiene entre sus representantes a un gurú comunicacional sostenido por los medios corporativos, el Dr. Facundo Manes. Dicho neurólogo no resulta un actor social neutral sino una figura ligada al gobierno, probablemente candidato de Cambiemos en las próximas elecciones. Asimismo, se quiere crear un polo de “neurociencias aplicadas” en beneficio de empresas privadas, negocios inmobiliarios y laboratorios. Ese centro se constituiría a través de la reconversión y refuncionalización de los hospitales neuropsiquiátricos José T. Borda y Braulio Moyano, que a su vez pasarán a ser “centros de atención, experimentación e investigación relacionados con las neurociencias aplicadas”. Una decisión tan fundamental de política sanitaria no se puede tomar de forma unilateral, sino que debe ser el resultado de un debate que incluya a todos los agentes involucrados en la salud mental. Las neurociencias implican el triunfo de la medicalización, del paradigma positivista y de la investigación técnica desligada de los efectos políticos y subjetivos de vivir con otros y otras. Supone el negocio de los laboratorios y el triunfo de la colonización neoliberal que produce psicología de masas, donde el sujeto se reduce a ser un objeto de experimentación manipulado, cuantificado y disciplinado. El sujeto no se calcula por expertos ni viene con protocolo de “normalización civilizada”, no cedamos la cultura. Comenta, puntea. Gracias

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Conoce los dolores de tu cuerpo y sabras que tenes
Ciencia EducacionporAnónimo4/15/2017

Conociendo el estado de su ánimo, se podría recuperar de cualquier tipo de enfermedad. A continuación, le presentamos algunas de las emociones que causan enfermedades crónicas y cómo combatirlas. Dolores musculares Los dolores musculares están conectados a nuestra capacidad para desenvolverse en diferentes situaciones cotidianas. Dolores de cabeza Los dolores de cabeza están relacionados con las decisiones. Si usted ha tenido que posponer una decisión importante últimamente, respire profundamente, relajarse y concentrarse para resolver el problema. Esto reducirá sus dolores de cabeza y ayudarle a que pueda dormir mejor. Dolor de cuello El dolor de cuello puede ser causado por rehusarse a perdonar. Recuerda, a veces usted necesita perdonar a los demás no porque se lo merecen, sino porque necesita deshacerse de la carga. Una vez que les perdonas, el dolor de cuello debe desaparecer. Dolor de encías La inseguridad y la falta de compromiso son a menudo el motivo del dolor y sangrado de las encías. Piense cuidadosamente en sus decisiones y cuando te decides por algo, hacerlo sin el temor al fracaso. Dolor de hombro Si usted está sufriendo de dolor de hombro, puede ser debido a una gran carga de diferentes emociones en ti. Tratar de pensar por un momento sobre el problema y recuerde que no puede llevar todo el peso del mundo sobre la espalda. Dolor de estómago En casos de dolor de estómago, reflexionar sobre todo lo que no aceptas en tu vida. Los problemas gastrointestinales son causados generalmente por situaciones que son difíciles de procesar. Dolor en la espalda superior El dolor crónico en la espalda superior habla de la falta de flexibilidad emocional. La soledad le destruirá, así que trate de encontrar alguna compañía en tu vida y empezar a trabajar inmediatamente en sus emociones. Dolor de sacro y coxis El dolor en estas áreas son el resultado situaciones tensas y preocupantes. Hasta que se resuelva, el dolor continuará con el abuso físico y emocional. Dolor de codo El dolor en los codos se relaciona con la rigidez a los cambios. Si tus brazos son demasiado rígidos, lo que necesita para ser más flexible. Un cambio puede ser bueno a veces, así que trate de buscar el lado positivo. Dolor de brazo El dolor del brazo es una indicación de una gran carga que no permiten su movimiento hacia adelante, esto puede ser una situación difícil o por una persona. Dolor de mano El dolor en las manos se relaciona con algo que puede ser difícil de lograr. No ser consumida por la decepción de no conseguirlo simplemente manténgase positivo y todo lo que desea llegara a su vida. Dolor en la cadera El dolor en las caderas es causado generalmente por dificultades de ajuste a los cambios Dolor muscular y articular Estos dolores están relacionados con la falta de retos y aventuras, así que empieza a vivir tu vida al máximo para resolverlos. Dolor de rodilla El dolor de rodilla ocurre como resultado de ser demasiado duro en ti mismo. Recuerde que usted sólo es un humano más, permanecer humilde y no establecer metas poco realistas para usted. Dolor de muelas El dolor de muelas se asocia generalmente con la sensación de malestar en una situación difícil. Sólo relajarse y dejar que el mundo siga lo que tiene que suceder sucederá. Dolor de tobillo El dolor en los tobillos se relaciona con la falta de placer, así que empieza a disfrutar más de la vida, especialmente en el campo del romance. Dolor inducido por fatiga Si te sientes cansado y agotado, levántate y sigue tus sueños en vez de estar tumbado en la cama todo el día. Dolor en el pie El dolor en el pie está relacionado con la depresión ya que los pies son muy sensibles y reflejan todos los tipos de emociones negativas en el cuerpo. Como se puede ver, nuestras emociones en efecto pueden ser la razón para numerosas condiciones y enfermedades crónicas, simplemente no dejes que te controlen y fácilmente se librará del dolor. Puntea y comparte

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Frases motivadoras
TaringaporAnónimo4/8/2017

Hola, les traigo un recopilado de frases motivadoras, espero que sean de su agrado. 1.“La gente muchas veces dice que la motivación no dura. Bien, tampoco nos dura el baño que tomamos en la mañana, por eso la recomendamos diariamente”. 2.“Las reglas son importantes, pero el ejemplo es el gran estímulo”. 3.“La persona disciplinada hace lo que se necesita cuando se necesita”. 4.“Pocos problemas hay que no pueda resolver una firme perseverancia”. 5.“Recuerda que el fracaso es un evento, no una persona” 6.“La mayoría de las personas que fracasa en sus sueños, no lo hace por falta de talento, sino de compromiso”. 7.“Tu actitud no tu aptitud es lo que determinará tu altitud”. 8.“La honradez es un artículo que tiene buen mercado”. 9.“Cuando hacemos más de lo que se nos paga por hacer, finalmente se nos pagará más por lo que hacemos”. 10.“El compromiso proporciona consistencia y un esfuerzo entusiasta, el que inevitablemente, proporciona mayores y mejores recompensas”. 11.“La calidad de vida de una persona está en directa proporción a su compromiso con la excelencia, independientemente del campo de acción elegido”. 12.“Cuando la gerencia y los empleados entienden que ambos estan del mismo lado, cada uno prospera más”. 13.“Una meta establecida de la manera apropiada, es el cincuenta por ciento de lograrla”. 14.“El trabajo duro mejor pagado del mundo es vender, y el trabajo fácil peor remunerado es vender”. 15.“Si no ayudas a salir adelante a los menos afortunados, llegará el día en que por pura estadística ellos te alcanzará y te derribaran”. 16.“La venta es una transferencia de sentimientos”. 17.“El granjero habló en nombre de todos los vendedores cuando dijo: Los que quieran leche no deberían sentarse en un taburete en medio del campo a esperar a que una vaca se le acerque para que la ordeñen”. 18.“El problema es falta de dirección, no de tiempo. Todos tenemos veinticuatro horas por día”. 19.“El compromiso, la disciplina y la responsabilidad te mantienen en marcha cuando el camino se hace dificil”. 20.“Si no hace nada, aprenderá muy poco”. 21.“Cuando una compañía o un individuo ceden en algo, ya sean en precios o principios, la próxima vez que tengan que hacerlo estará a la vuelta de la esquina”. 22.“Si le gusta a la gente, le escucharán, pero si confían, harán negocios con usted” No olvides comentar y dar puntos. Hasta pronto

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