Cuando uno instala o coloca en su consola un videojuego, no siempre la pasa bien. Hay momentos en que nos trabamos, y se generan frustraciones. Y cuando estas últimas aparecen por la extrema dificultad de algunos segmentos, la seguridad de los joysticks resulta seriamente comprometida. Al igual que la seguridad de las ventanas y televisores. En homenaje a esos videojuegos que tanto nos gustan, pero que también supieron volvernos locos, este Top Ten con los 10 segmentos o, directamente juegos en general, más irritantes de que pasaron por mis manos.
10. Chakan: The Forever Man en general


Uno de los mejores juegos para Sega Mega Drive pasó casi desapercibido tanto por su oscura premisa, como por su elevadísimo nivel de dificultad. Me refiero, ni más ni menos, que a Chakan: The Forever Man, un juego que contaba la leyenda de un guerrero invencible que tuvo la arrogancia de desafiar, y derrotar, a la Muerte. Esos datos indican sólo el comienzo de un juego de plataformas duro como pocos, y que cuenta con algunas de las más espectaculares batallas contra jefes de nivel que se han podido observar hasta el momento. Eso sí, tan difícil era el juego, que muy pocos tuvieron la oportunidad de luchar contra un jefe definitivo, que aparecía durante los créditos finales.

9. El último contrincante de Punch-Out!
No importa la versión. Con Tyson o sin Tyson, el nivel de dificultad era el mismo. Y es que durante la campaña individual de Punch-Out! debíamos enfrentar a boxeadores complicados, pero con un poco de práctica daban a conocer sus defectos. Hasta que aparecía el último, el gran campeón. Una bestia capaz de noquearnos de una trompada, y que no se veía afectada por nuestros puños. Muy pocos tuvieron la valentía de invertir horas y horas de práctica para finalmente, con un poco de suerte, esquivar todos los ataques y tras una serie de golpes bien conectados, consagrarse campeones del mundo.

8. Cualquier Mega Man en dos dimensiones
Particularmente tengo la teoría de que la saga Mega Man fue creada como método de tortura, y que quienes logran terminar las distintas entregas disfrutan del dolor y el castigo. Porque no se trata de un mero juego de disparos y plataformas en dos dimensiones, sino de uno extremadamente difícil, incluso en sus primeros niveles. Y les soy sincero, nunca tuve la paciencia para terminar una de estas aventuras.

7. Guitar Hero 3 y Through the Fire and Flames de Dragonforce
Luego de dos entregas y la totalidad de las canciones de la tercera parte finalizadas en la máxima dificultad, creíamos haber dominado por completo el arte de la guitarra plástica de la saga Guitar Hero. Hasta que apareció el último tema, de la banda londinense, Dragonforce. Quienes nos creíamos los descendientes de Steve Vai, terminamos mordiendo el polvo ya en los primeros acordes de este imposible tema. Recién después de varios días de práctica y coordinación uno podía aspirar a terminar la canción, con un puntaje, como mucho, discreto.

6. Los pájaros de Ninja Gaiden


Cuando uno piensa hoy en día en Ninja Gaiden se imagina galones de sangre desparramados por la pantalla, y una serie de muchachas pulposas en trajes de cuero. Pero si nos remontamos al título original, el recuerdo principal aparece de la mano de pájaros. Porque gran parte de la jugabilidad de esta joya estaba basada en segmentos de plataformas, donde debíamos realizar saltos casi imposible, aprovechando la habilidad ninja del protagonista para treparnos de las paredes. El tema es que no sólo era difícil realizar el salto en sí, sino que además debíamos cuidarnos de una serie de pájaros capaces de mandarnos al más oscuro de los precipicios si teníamos la mala suerte de aterrizar en su camino.

5. La carrera de Mafia
Mafia será recordado como uno de los primeros juegos que fueron capaces de trasladar las sensaciones de inmersión que provocan las películas al mundo de los videojuegos. Claro que quienes tuvieron la oportunidad de disfrutarlo también recordarán el nivel de las carreras, en el que el protagonista debía vestirse de automovilista y ganar una competencia más difícil que cualquier desafío de la saga Gran Turismo. Si bien podía hacerse trampa deslealmente aprovechando unos errores de programación, los verdaderos fanáticos decidimos poner toda la carne en el asado e intentar ganar una carrera en la que, básicamente, no podía cometerse el más mínimo error para aspirar a una victoria por milésimas de segundo.

4. Donkey Kong Country y sus saltos a máxima velocidad


Cuando uno recuerda la magnífica saga Donkey Kong para SNES, seguramente siente calidez en el pecho. Aquellos gráficos magníficos, que acompañaban un juego de plataformas delicioso en todos sus aspectos. El tema es que la memoria resulta a veces selectiva, por lo que no siempre tenemos en cuenta lo terriblemente complicados que resultaban los distintos niveles. Escenas de saltos casi imposibles y a máxima velocidad, enemigos por doquier y que debían ser eliminados de distintas formas, y un sistema de letras que nos obligaba a tomar riesgos innecesarios hacían de Donkey Kong Country un verdadero exponente de la vieja escuela de los videojuegos.

3. Los 300 niveles de Super Meat Boy


Muchos recordarán a Super Meat Boy como uno de los mejores y más innovadores juegos de plataformas de los últimos diez años. Razones no faltaban. Desde la perspectiva lejana que enfocaba a un extraño personaje rojo que debía salvar a su novia a lo largo de más de 300 niveles repletos de los más extraños peligros, hasta su extremadamente preciso esquema de control, todos los elementos de Super Meat Boy generaron aclamación. Pero el punto que convertía al juego en algo destacado era su nivel de dificultad, que rozaba lo imposible. No sólo, sino que en el supuesto caso de que se superasen los niveles en poco tiempo, podíamos volver a disfrutarlo en una modalidad todavía más extrema, que generaba una enorme satisfacción al ser completada, y una frustración capaz de obligarnos a revolear el control contra la TV en caso de sufrir una derrota.

2. Las trampas de Demon’s Souls/Dark Souls


Las joyas de From Software han sido históricamente catalogadas como casi imposibles. Esta afirmación no es tan acertada, pero sí se requiere un cierto cuidado constante durante la aventura. Pero no sólo eso. Ambos juegos incorporan algunos elementos distintivos, como la presencia de trampas dentro de los escenarios, que inesperadamente podrán generarnos una enorme cantidad de daño, o mismo destruirnos por completo. Estos momentos, así como aquellos en los que nos vemos obligados a combatir contra un demonio gigante armados sólo con lo mínimo indispensable, son capaces de provocar la más terrible ira en los usuarios.

1. La segunda pasada de Ghost ‘n Goblins


Prácticamente todos sabemos que Ghost’n Goblins es uno de los juegos más difíciles de la historia. Creado por Capcom y lanzado al mercado en 1985 son muy pocos los usuarios de hoy en día que han tenido el privilegio de probarlo, ni hablar de terminarlo, a pesar de haber disponible una remake para Sony PSP. El tema está en que la leyenda es cierta: efectivamente es uno de los juegos más difíciles de la historia. Como no podía ser de otra manera, se trata de una aventura de plataformas, con toques de humor y terror, y que tras dos golpes nos obligaba a perder una vida y comenzar de cero una misión. Lo peor de todo es que una vez finalizados todos los escenarios, el juego nos reenvía al comienzo, pero con un nivel de dificultad potenciado. Recién una vez completada esta segunda travesía, podemos acceder a la última batalla, de esta endemoniadamente difícil obra maestra.

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