InicioHumorLa vida antes, la vida ahora

La vida antes, la vida ahora

Humor9/12/2010
¿Te acordás cuando no había iPods? ¿Rememorás tus años mozos con nostalgia, o te alegrás de que hayan pasado para poder vivir este boom tecnológico? Vení, leete este post y comparemos juntos cómo vivíamos antes y cómo lo hacemos ahora.

Telefonía Hogareña
Antes: tardaban más de 20 años en ponerte la línea, muchos de nuestros abuelos tuvieron que hacer el trámite más largo de la historia. Había un teléfono por cuadra, si había emergencia tenías que rezar que el dueño de casa estuviera, precisamente, en su casa. Los teléfonos eran pesadísimos, se escuchaban para el ojetón, eran negros y de disco, con pulsos y no tonos. Para marcar un número con muchos ceros, podías perder casi 15 minutos esperando que el puto disco diera toda la vuelta. Y si te equivocabas marcando te querías ahorcar las pelotas con el cable enredado.

Ahora: cada casa tiene como mínimo 3 teléfonos, digitales, interconectados por una central telefónica con una musiquita de espera pedorrísima. Siempre que hablás cosas sucias tu mamá va a levantar el tubo e interrumpir tu relato del polvo del sábado, siempre que estés contando un secreto vas a escuchar la respiración de tu hermanito tratando de enganchar lo que no pudo leer en tu diario íntimo. Los más pro tienen telefonía IP, con lo cual se puede ver tu cara mientras charloteás. La cagada es que para llamar a tu novio te tenés que producir como si fueras a salir en la tapa de Caras, peinarte y tratar de que tu amante no salga por la cámara. Hay alto riesgo de potenciales situaciones inchamuyables, como que te corten el coito, que te llamen en plena depresión dominguera/jogginera, etc.

Telefonía Móvil
Antes: no existía. Bah, te podías llevar el teléfono encima, pero no lo conectabas a ningún lado... Después entró en escena el celular ladrillo, con su maletín especial y señal de mierda que era más para hacer facha que para comunicarse. Se han detectado casos de escoliosis y cervicales rotas por tratar de sostener semejante armatoste sin las manos, sino con el cuello y hombros. El que lo tuvo se creyó super banana por mucho tiempo, hasta que aparecieron modelos de tamaños más coherentes. Si estabas en la calle y tenías que llamar a alguien, tenías que recurrir al teléfono público (si encontrabas alguno). Siempre estaban derruidos, escupidos, con las teclas rotas, en cabinas llenas de mugre, con pedazos de chicle pegados en los números, y siempre te cagaban guita. Ni hablar que a veces había que hacer cola para conseguir llamar a tu casa y avisar que no volvías, porque las monedas que ibas a usar para el colectivo acababan de ser deglutidas por la infame maquinaria telefónica.

Ahora: hay celulares para todas las edades, para todos los gustos. Los hay desde 60 pesos hasta 3000, con pantalla de milquichicientos millones de colores (aunque uno sólo distinga cuatro o cinco), con ringtones personalizados, con mensajes de texto y de voz, con Bluetooth y conectividad a lo que se te cante. Vienen con tapitas, con teclado alfanumérico, con texto predictivo y agenda, con cámara de fotos y de video, con reproductor de música y hasta de radio. Te podés conectar a Internet y mandar mails, leer el diario... La cagada es que seguimos con muy pocas cosas para decirnos, por lo cual toda esa tecnología está más al pedo que teta de monja. O qué, me vas a decir que jamás hacés la del mensaje de texto que dice simplemente "Hola, cómo andas", o una llamada para decir "Nada, te llamaba porque hace mucho que no hablamos" (¿?)

Adminículos Hogareños Varios
Antes: había cacerolas y cacerolitas y ollas y ollitas y jarros y jarritos y toda la batería de utensilios Essen para que las madres, amas de casa, pudieran hacer las delicias más sabrosas para toda la familia. Se deslomaban tamizando harina, batiendo huevos a mano para ese rico bizcochuelo, quemándose con el aceite de esa milanesa, lavando las frescas frutas y verduras cultivadas en una huerta cercana, o en el patio de la casa. Cada almuerzo o cena dejaba una pila de elementos para fregar. Ni hablar de la ropa, había que desgarrarse los dedos lavándola a mano, restregándola contra la tabla de lavar, con jabón blanco Federal y mucha energía. Se tendía, se secaba, se planchaba y almidonaba para que quedara simplemente perfecta.

Ahora: hay microondas, freezer, minipymer, lavavajilla y lavasecarropas. Nadie recuerda cómo calentaba un café con leche antes de usar el microondas, nadie hace las compras del día porque ahora se puede frizar absolutamente todo, nadie levanta los platos apenas se termina de comer porque con ponerlos en el lavavajilla ya estás hecho, nadie toca ni por asomo el jabón, sólo para echarlo en el compartimiento que corresponde, junto con el enjuague. Lo malo es que nos ahorramos tanto tiempo no cumpliendo con esos quehaceres que después no sabemos cómo emplearlo. Creo que por eso las que antes eran amas de casa siempre presentes ahora son madres ausentes con pilas de trabajo, que todavía no reconocen a sus hijos cuando los van a buscar al jardín (es una broma, chicas, no se me pongan en feministas que no vale la pena).

Televisión
Antes: había un televisor cada tres manzanas de barrio, y en esa casa se juntaban todos a disfrutar de los incipientes programas de la televisión nacional. Era todo en blanco y negro, se veía llovido y se clavaban las antenas a la papa para una mejor recepción. Luego llegó la televisión a color y la videocassetera. Era increíble ir al videoclub y pedir esa película y poder verla cuantas veces quisieras. Era mágico que en ese pedacito de plástico con cintas adentro cupiera toda la ilusión del cine. Y no tenías sólo un canal, tenías cinco excelentes canales de aire para disfrutar de toda su programación exclusiva. Los equipos eran chiquitos, pesados, feos y las pantallas tenían tanta definición como un centro de Riquelme a Crespo en el Mundial. No había control remoto, cada vez que querías cambiar de canal o subir el volumen algún pobre diablo sufría. Generalmente era el más pequeño de la familia.

Ahora: tenés pantallas planas, plasma, HDTV, LCD, televisores portátiles, televisores con "Ambilight" que reproducen la luz que está en pantalla y te pintan las paredes. Tenés home theater, con un montón de parlantes para que sientas que estás en un cine (y si vas a un cine, mejor?). Se han acoplado tantos adminículos al televisor que tenés como mínimo 5 controles remotos, uno para cada aparato (ninguno funcionará para cambiarle de canal a tu aburrida existencia, creéme, ya lo intenté). Experimentamos el advenimiento del cable, maravilloso invento. Televisión paga que no debería tener cortes comerciales, pero cuyos programas duran media hora, 9 minutos de los cuales son contenido y los restantes 21 son infomerciales de Reduce Fat Fast y la nueva temporada de 24. Miles de canales que a la hora de hacer zapping se reducen a los canales de aire, otra vez. Y el DVD! Nos volvemos locos con eso! Películas en un disquito, que podés grabar y armar tu dvdteca, que podés ver toda la película con un flaco hablando por encima, diciendo que es el director y contándote cómo hizo para filmar al elefante en pleno baño en un río africano, que podés ponerle el idioma y los subtítulos que quieras, que casi siempre están rayados en los 5 minutos finales. Así es como finalmente la mayoría de la población tiene problemas de vista, sobrepeso e hipertensión. Nos hemos atornillado al sillón, gente!

Música
Antes: estaba el Winco, los vinilos perfectamente cuidados, manejados con cariño por el dueño de casa. Las colecciones musicales llegaban a ocupar el espacio de un mueble entero, y se mostraban con gran orgullo. Más tarde, llegó el cassette, una revolución total. Eran baratísimos y chotos, pero muy cómodos. Para hacer compilados pegábamos cinta scotch a la muesquita de abajo y grabábamos los temas de la radio, siempre pisados por la pelotuda de la locutora. Ni hablar cuando salió el walkman. Eran enormes, pesados y fluorescentes, comían pila a lo loco y se escuchaban bastante mal, pero podíamos transportar la música a casi todos lados.

Ahora: ¿qué es un disco? Ahora lo único que conocemos son los cds, que compramos originales sólo si respetamos mucho a la banda o si tenemos que hacer un regalo de cumpleaños, o que copiamos bajándolo de Internet (para uso personal, por supuesto. No a la piratería, muchachos!) e insertamos en nuestro reproductor de mp3. Al abrirse tanto el mercado, nos hacemos los místicos y escuchamos a los Rolling, Gardel, Joss Stone y Britney Spears, mezclados con carpetas de David Bowie, música neocelandesa tribal y polcas polacas del siglo pasado. El arte de los discos lo vemos sólo cuando lo buscamos en cdcovers.cc, a veces de pedo compramos cajitas, y somos felices mostrando orgullosos nuestras colecciones musicales, directamente desde la pantalla de la compu. Todo este avance tecnológico no quita que sigan existiendo las Bandana, los Mambrú o los íncubos de Operación Triunfo, pero bueh, ya evolucionaremos.

En la próxima entrega, nos meteremos en la anticoncepción y la maternidad responsable, la máquina expendedora de boletos y el advenimiento de la computadora con Internet, entre otras cosas. Stay tuned!

Mas Textos:
El viaje de egresados
La típica niña bonita
Cuestión de sexos
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
2,675visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

c
cosita777🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts5
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.