ALAN MOORE
Northampton es el pueblo natal del guionista de cómics inglés A. Moore; ciudad al
norte de Londres que vio crecer a tan singular personaje –no sólo por su estética
personal, sino también por su trabajo intelectual- y desde donde desarrolla su trabajo
editorial. Moore, que de adolescente trapicheaba con drogas, lo que le sirvió para que
le expulsasen del instituto y decidiese tomarse la educación como un proceso
autodidáctico, empezó a trabajar de muy joven en los trabajos basura que el sistema
liberal inglés le brindaba; conjugaba su trabajo asalariado con su afición al cómic y sus
deseos de convertirse en un profesional del medio.
Este artista inglés comenzó guionizando y dibujando sus propias historias; labor,
la del dibujo, en la que ponía gran empeño, pero con resultados desastrosos, como él
mismo reconoce en las entrevistas. Frustrada su labor como dibujante, se dedicó en
cuerpo y alma a escribir historias para las revistas inglesas de finales de los setenta;
creando algunas obras interesantes en la publicación 2000 AD, referente inequívoco
de toda una futura hornada de autores británicos, que veían en sus páginas la
oportunidad de darse a conocer en un mundo copado por los americanos y sus cómics
para masas. Personajes como “Dr. Y Quinch” le abrirían
las puertas a la industria cultural, del cómic, en una
época en la que la sombra de “la dama de hierro”
amenazaba las tierras inglesas.
Convertido en un artista famoso por sus primeras
obras en la editorial DC Comics, a principios de los
ochenta, provocaría la gran revolución editorial y
artística del medio con la aparición de “Watchmen”. A
principios de los ochenta el mercado estaba repleto de
historias de super-héroes de orientación ideológica
pro-americana. Así, los héroes de la Marvel y DC, como
Superman, Los 4 Fantásticos, Batman… eran los reyes
de un medio que se debatía por salir de una
consideración infantil y que no ofrecía más que relatos
de ficción, con protagonistas simbólicos despersonalizados y poco evolucionados
psicológicamente.
norte de Londres que vio crecer a tan singular personaje –no sólo por su estética
personal, sino también por su trabajo intelectual- y desde donde desarrolla su trabajo
editorial. Moore, que de adolescente trapicheaba con drogas, lo que le sirvió para que
le expulsasen del instituto y decidiese tomarse la educación como un proceso
autodidáctico, empezó a trabajar de muy joven en los trabajos basura que el sistema
liberal inglés le brindaba; conjugaba su trabajo asalariado con su afición al cómic y sus
deseos de convertirse en un profesional del medio.
Este artista inglés comenzó guionizando y dibujando sus propias historias; labor,
la del dibujo, en la que ponía gran empeño, pero con resultados desastrosos, como él
mismo reconoce en las entrevistas. Frustrada su labor como dibujante, se dedicó en
cuerpo y alma a escribir historias para las revistas inglesas de finales de los setenta;
creando algunas obras interesantes en la publicación 2000 AD, referente inequívoco
de toda una futura hornada de autores británicos, que veían en sus páginas la
oportunidad de darse a conocer en un mundo copado por los americanos y sus cómics
para masas. Personajes como “Dr. Y Quinch” le abrirían
las puertas a la industria cultural, del cómic, en una
época en la que la sombra de “la dama de hierro”
amenazaba las tierras inglesas.
Convertido en un artista famoso por sus primeras
obras en la editorial DC Comics, a principios de los
ochenta, provocaría la gran revolución editorial y
artística del medio con la aparición de “Watchmen”. A
principios de los ochenta el mercado estaba repleto de
historias de super-héroes de orientación ideológica
pro-americana. Así, los héroes de la Marvel y DC, como
Superman, Los 4 Fantásticos, Batman… eran los reyes
de un medio que se debatía por salir de una
consideración infantil y que no ofrecía más que relatos
de ficción, con protagonistas simbólicos despersonalizados y poco evolucionados
psicológicamente.
Con la publicación de la obra de Moore –con dibujo realista y de estética
“comiquera” de D. Gibbon- se produce el gran hito de la industria. Aparece una obra
que reflexiona críticamente sobre los héroes y plantea la eterna pregunta de “¿quién
vigila a los vigilantes?”. Al más puro estilo narrativo y estético del típico cómic de
super-héroes de principios de los ochenta, Moore presenta a un grupo de personajes
que se dedican a combatir el crimen, pero con un trasfondo personal dramático y
miserable, que centra las viñetas de la historia
prescindiendo del trabajo de buen samaritano al que estaba
acostumbrado el espectador.
La profundidad psicológica de los personajes se va
desgranando a lo largo de las páginas de la obra, para
mostrar la vida nunca antes comentada del héroe cuando
llega a casa y se pone sus zapatillas. Tenemos, así, héroes
que se lían entre ellos, violaciones de super-heroínas con
resultado fatal, individuos impotentes sexualmente sin su
traje chillón de trabajo o super-egos que traspasan sus
responsabilidades respecto a los hombres para ver, en
estas ínfimas existencias, sus siervos o esclavos. Pero no
sólo la trama importa en el “Watchmen”; tan importante es la parte gráfica, donde se
esconden, tras dibujos de fondo, mensajes subversivos, notas no tocadas o bromas de
Moore hacia esos “grandes” personajes del “mainstream”.
“comiquera” de D. Gibbon- se produce el gran hito de la industria. Aparece una obra
que reflexiona críticamente sobre los héroes y plantea la eterna pregunta de “¿quién
vigila a los vigilantes?”. Al más puro estilo narrativo y estético del típico cómic de
super-héroes de principios de los ochenta, Moore presenta a un grupo de personajes
que se dedican a combatir el crimen, pero con un trasfondo personal dramático y
miserable, que centra las viñetas de la historia
prescindiendo del trabajo de buen samaritano al que estaba
acostumbrado el espectador.
La profundidad psicológica de los personajes se va
desgranando a lo largo de las páginas de la obra, para
mostrar la vida nunca antes comentada del héroe cuando
llega a casa y se pone sus zapatillas. Tenemos, así, héroes
que se lían entre ellos, violaciones de super-heroínas con
resultado fatal, individuos impotentes sexualmente sin su
traje chillón de trabajo o super-egos que traspasan sus
responsabilidades respecto a los hombres para ver, en
estas ínfimas existencias, sus siervos o esclavos. Pero no
sólo la trama importa en el “Watchmen”; tan importante es la parte gráfica, donde se
esconden, tras dibujos de fondo, mensajes subversivos, notas no tocadas o bromas de
Moore hacia esos “grandes” personajes del “mainstream”.
La colocación y disposición de las viñetas marcarán un antes y un después, ya que
el juego entre los dibujos y los diálogos presentarán una nueva forma de crear cómics.
Otro de los datos curiosos de la obra es la historia paralela de los náufragos que se
desarrolla en la obra y que aparentemente nada tiene que ver con el grueso de la
historia. “Watchmen” se convertirá por esto, y por más que dejaremos para que el
lector descubra, en la obra más importante no sólo de los ochenta sino de toda la
corta historia del cómic. Obra aclamada por la crítica y por el público, reeditada a
principios del 2000, para gozo de todos los aficionados.
el juego entre los dibujos y los diálogos presentarán una nueva forma de crear cómics.
Otro de los datos curiosos de la obra es la historia paralela de los náufragos que se
desarrolla en la obra y que aparentemente nada tiene que ver con el grueso de la
historia. “Watchmen” se convertirá por esto, y por más que dejaremos para que el
lector descubra, en la obra más importante no sólo de los ochenta sino de toda la
corta historia del cómic. Obra aclamada por la crítica y por el público, reeditada a
principios del 2000, para gozo de todos los aficionados.
A. Moore, comprometido con la seriedad de su época, trata de dar salida a su
conciencia política en su obra “V de Vendetta”. Este cómic es anterior en un par de
años al “Watchmen” pero secundario con respecto a este último en importancia –
aunque aquí entramos en la subjetividad propia del gusto y de la crítica del espectador
respecto a la obra de arte-. “V de Vendetta” es un reflejo diatópico de la Inglaterra
de principios de los años 80; una sociedad liberal que ve cómo los derechos de los
individuos y sociales peligran bajo el rígido puño de “la dama de hiero” y los conservadores del partido “torie”. Así, el genial autor dirige
toda su crítica al poder a través del personaje de “V”,
individuo anónimo con una máscara al estilo trágico griego,
que se dedica, a través de actos personales de sabotaje y
terrorismo, a intentar desmantelar una sociedad tecnológica
dirigida por un “gran hermano” feroz.
conciencia política en su obra “V de Vendetta”. Este cómic es anterior en un par de
años al “Watchmen” pero secundario con respecto a este último en importancia –
aunque aquí entramos en la subjetividad propia del gusto y de la crítica del espectador
respecto a la obra de arte-. “V de Vendetta” es un reflejo diatópico de la Inglaterra
de principios de los años 80; una sociedad liberal que ve cómo los derechos de los
individuos y sociales peligran bajo el rígido puño de “la dama de hiero” y los conservadores del partido “torie”. Así, el genial autor dirige
toda su crítica al poder a través del personaje de “V”,
individuo anónimo con una máscara al estilo trágico griego,
que se dedica, a través de actos personales de sabotaje y
terrorismo, a intentar desmantelar una sociedad tecnológica
dirigida por un “gran hermano” feroz.
Esta obra de Moore es considerada como otro de los
grandes trabajos de la industria. Uno de los primeros cómics
políticos que traspasan las fronteras del grupo de
aficionados constante al cómic para llegar al gran público.
Una revisión postmoderna y adaptada en viñetas del “1984”
del compatriota de Moore, George Orwell. Donde el
guionista descarga toda su ira a la inmoral política liberal,
apostando por el cambio personal y político del individuo. Un ciudadano que tiene la
obligación de actuar frente a sus dominadores, politizando su vida y personalizando la
revolución. La herencia de “V” será tan grande que hoy en día es un icono dentro del
movimiento anti-sistema en cientos de publicaciones ácratas.
En la historia encontramos una sociedad dominada al más puro estilo orwelliano,
que empieza a sufrir los ataques de un individuo desconocido. Las bombas se suceden
en las calles de la ciudad y los mensajes antisistema agitan la convivencia de la
ciudadanía. Así, podemos ver el desarrollo psicológico de una figura central, “V”, que
representa la revolución cotidiana y personal, así como global, del proletario frente al
poder. Este personaje principal va explicando el por qué de sus acciones en breves
discursos y cómo convierte en una revolucionaria a una joven que toma bajo su tutela,
para que se convierta en la siguiente “V”.
A. Moore pretende, con esta obra, no sólo criticar a los liberales conservadores
sino, consciente o inconscientemente, pone encima de la mesa algunas de las claves de
todo proceso revolucionario y que hoy continúan debatiéndose. Por ejemplo, el hecho
de si la revolución es personal y/o política, o ambas cosas; si es adecuado el uso de la
violencia para derrocar al sistema; la importancia de las acciones individuales de
desestabilización; la despersonalización del sujeto revolucionario que representa a
todo el proletariado… Todo ello en un ritmo trepidante e inusual en el mundo del cómic,
más si cabe para la época en que se publicó.
Como puntos fuertes de “V de Vendetta” destacamos la alabanza a las llamas del
fuego anarquista que destruyen una estatua de la libertad, en uno de los tanto ataques
de “V” al poder; estatua que vuela en pedazos tras un monólogo del protagonista, en el que la juzga como ramera del sistema de dominación y, tras llamarla traidora, le lanza
el artefacto explosivo. Secuencia admirable por la poética y la combinación perfecta
de palabra e imagen, que nos lleva incluso a oír la melodía del monumento en un
acelerado ritmo de piano.
El otro gran momento del cómic es la conversación entre el protagonista y la
pupila. Secuencias desgarradoras donde V muestra su biografía y le explica a la chica
el por qué de sus actos. No sólo importante por ser quizás el grueso de la obra, el
momento central de la historia, sino por la relación de los individuos con sus creencias
políticas, con su posición en el mundo y su actitud ética. Otra de las reflexiones en
boca del personaje es la de explicarle a la incauta y asustada mujer la dimensión moral
de todo acto revolucionario, la obligación ética para con la libertad individual y social,
al más puro estilo existencialista sartreano. Por no decir –y aquí podría estar la
explicación de por qué ha influido y maravillado tanto este cómic al movimiento antisistema- que Moore entiende el proceso revolucionario como un trabajo duro y
doloroso, que implica el compromiso tenaz y valiente de un sujeto que practica nuevos
modos de vida y no considera la revolución como un baile de fin de semana
grandes trabajos de la industria. Uno de los primeros cómics
políticos que traspasan las fronteras del grupo de
aficionados constante al cómic para llegar al gran público.
Una revisión postmoderna y adaptada en viñetas del “1984”
del compatriota de Moore, George Orwell. Donde el
guionista descarga toda su ira a la inmoral política liberal,
apostando por el cambio personal y político del individuo. Un ciudadano que tiene la
obligación de actuar frente a sus dominadores, politizando su vida y personalizando la
revolución. La herencia de “V” será tan grande que hoy en día es un icono dentro del
movimiento anti-sistema en cientos de publicaciones ácratas.
En la historia encontramos una sociedad dominada al más puro estilo orwelliano,
que empieza a sufrir los ataques de un individuo desconocido. Las bombas se suceden
en las calles de la ciudad y los mensajes antisistema agitan la convivencia de la
ciudadanía. Así, podemos ver el desarrollo psicológico de una figura central, “V”, que
representa la revolución cotidiana y personal, así como global, del proletario frente al
poder. Este personaje principal va explicando el por qué de sus acciones en breves
discursos y cómo convierte en una revolucionaria a una joven que toma bajo su tutela,
para que se convierta en la siguiente “V”.
A. Moore pretende, con esta obra, no sólo criticar a los liberales conservadores
sino, consciente o inconscientemente, pone encima de la mesa algunas de las claves de
todo proceso revolucionario y que hoy continúan debatiéndose. Por ejemplo, el hecho
de si la revolución es personal y/o política, o ambas cosas; si es adecuado el uso de la
violencia para derrocar al sistema; la importancia de las acciones individuales de
desestabilización; la despersonalización del sujeto revolucionario que representa a
todo el proletariado… Todo ello en un ritmo trepidante e inusual en el mundo del cómic,
más si cabe para la época en que se publicó.
Como puntos fuertes de “V de Vendetta” destacamos la alabanza a las llamas del
fuego anarquista que destruyen una estatua de la libertad, en uno de los tanto ataques
de “V” al poder; estatua que vuela en pedazos tras un monólogo del protagonista, en el que la juzga como ramera del sistema de dominación y, tras llamarla traidora, le lanza
el artefacto explosivo. Secuencia admirable por la poética y la combinación perfecta
de palabra e imagen, que nos lleva incluso a oír la melodía del monumento en un
acelerado ritmo de piano.
El otro gran momento del cómic es la conversación entre el protagonista y la
pupila. Secuencias desgarradoras donde V muestra su biografía y le explica a la chica
el por qué de sus actos. No sólo importante por ser quizás el grueso de la obra, el
momento central de la historia, sino por la relación de los individuos con sus creencias
políticas, con su posición en el mundo y su actitud ética. Otra de las reflexiones en
boca del personaje es la de explicarle a la incauta y asustada mujer la dimensión moral
de todo acto revolucionario, la obligación ética para con la libertad individual y social,
al más puro estilo existencialista sartreano. Por no decir –y aquí podría estar la
explicación de por qué ha influido y maravillado tanto este cómic al movimiento antisistema- que Moore entiende el proceso revolucionario como un trabajo duro y
doloroso, que implica el compromiso tenaz y valiente de un sujeto que practica nuevos
modos de vida y no considera la revolución como un baile de fin de semana
Resumiendo, “V de Vendetta” es un ejercicio espléndido
de crítica al totalitarismo y al sistema tecnológico de
dominación, que traspasó las fronteras del mercado del
cómic y supuso un gran hito artísticamente hablando. Tanto
es así que hoy en día se prepara en Hollywood una película
sobre la obra, aunque no cuente con el apoyo de Moore, quien
considera que toda adaptación al cine supone una traición, ya
que el arte del cómic tiene su propia expresividad, su propio
ritmo y desarrollo. Lo que convierte a este autor en un
ejemplo de coherencia y humildad; de coherencia por ser de
los pocos profesionales del medio que reconoce la capacidad
expresiva y artística de su trabajo, y no es un mercenario que desprecia los tebeos, ya
que gran número de guionistas o dibujantes ven en su trabajo un simple modo de ganar
dinero despreciando la labor creativa que tiene la edición y creación de “cómic book”.
Y de humildad porque, a pesar de ser la figura más importante del octavo arte,
reconoce sus limitaciones, errores y aciertos, así como ser un apoyo importante para
muchos autores rebeldes.
de crítica al totalitarismo y al sistema tecnológico de
dominación, que traspasó las fronteras del mercado del
cómic y supuso un gran hito artísticamente hablando. Tanto
es así que hoy en día se prepara en Hollywood una película
sobre la obra, aunque no cuente con el apoyo de Moore, quien
considera que toda adaptación al cine supone una traición, ya
que el arte del cómic tiene su propia expresividad, su propio
ritmo y desarrollo. Lo que convierte a este autor en un
ejemplo de coherencia y humildad; de coherencia por ser de
los pocos profesionales del medio que reconoce la capacidad
expresiva y artística de su trabajo, y no es un mercenario que desprecia los tebeos, ya
que gran número de guionistas o dibujantes ven en su trabajo un simple modo de ganar
dinero despreciando la labor creativa que tiene la edición y creación de “cómic book”.
Y de humildad porque, a pesar de ser la figura más importante del octavo arte,
reconoce sus limitaciones, errores y aciertos, así como ser un apoyo importante para
muchos autores rebeldes.
Pero volvamos a la obra del autor inglés. Otro trabajo interesante, y no menos
exitoso, fue el encargo, por parte de DC Comics, de guionizar “Swamp thing (La Cosa
del Pantano)”; historias de terror en las que trabajaría Moore durante cuatro años, alcanzando un nivel de carga psicológica e ideológica muy
importante que le supuso de nuevo el reconocimiento
internacional del público. En “La Cosa del Pantano” un hombre se
ve transformado en un ser natural, es decir formado con partes
de la naturaleza, de aspecto humanoide y que controla el medio
natural a su antojo, ya que él es la antropomorfización de esa
naturaleza.
exitoso, fue el encargo, por parte de DC Comics, de guionizar “Swamp thing (La Cosa
del Pantano)”; historias de terror en las que trabajaría Moore durante cuatro años, alcanzando un nivel de carga psicológica e ideológica muy
importante que le supuso de nuevo el reconocimiento
internacional del público. En “La Cosa del Pantano” un hombre se
ve transformado en un ser natural, es decir formado con partes
de la naturaleza, de aspecto humanoide y que controla el medio
natural a su antojo, ya que él es la antropomorfización de esa
naturaleza.
Número tras número “la Cosa” se ve enfrentada a
innumerables retos: desde la lucha contra la contaminación del planeta, pasando por la
guerra contra partes del medio que tratan de destruir la vida, hasta los prejuicios que
surgen al enamorarse de una humana… Muestra Moore, con sus relatos, la difícil
relación hombre-naturaleza, dicotomizada y benefactora del primero, y que ha
preocupado desde el inicio del pensamiento al hombre. Si siempre se ha visto al medio
como objeto de dominio y suministrador de materia para la civilización tecnológica,
Moore se decanta en un alarde ético de compromiso político por la reconciliación de la
especie humana con el medio y la búsqueda de alternativas equilibradas a la sociedad
tecno-industrial.
El vegetarianismo militante del guionista le lleva a escribir auténticas joyas en la
serie donde reclama un respeto a los animales no-humanos, no tanto a nivel legalista
como de convivencia equilibrada. Otro culmen de “Swamp thing” es el momento de la
primera relación amorosa y sexual del protagonista –ejemplo de hibridación hombrenaturaleza-, donde le da a comer a su compañera sentimental, Abigail, un fruto que
nace en su cuerpo y que al ingerir extasía a la chica. Metáfora del placer natural de
retomar una parte perdida del hombre, totalmente actualizado.
Este cómic supondrá también un trabajo maestro a nivel gráfico, en el que el
dibujo y la atmósfera creada por S. Bissette acompañan magistralmente la poética de
Moore en lo que, no olvidemos, no deja de ser una obra de terror: de enfrentamiento
al demonio personal que en la sociedad hiperactual suponen aquellos individuos que
buscan la consonancia y el equilibrio con algo tan amenazador como es la vida y el
universo. Primeros indicios de un tema que obsesionará al inglés y que centrará toda su
obra a partir de los años 90: la magia.
innumerables retos: desde la lucha contra la contaminación del planeta, pasando por la
guerra contra partes del medio que tratan de destruir la vida, hasta los prejuicios que
surgen al enamorarse de una humana… Muestra Moore, con sus relatos, la difícil
relación hombre-naturaleza, dicotomizada y benefactora del primero, y que ha
preocupado desde el inicio del pensamiento al hombre. Si siempre se ha visto al medio
como objeto de dominio y suministrador de materia para la civilización tecnológica,
Moore se decanta en un alarde ético de compromiso político por la reconciliación de la
especie humana con el medio y la búsqueda de alternativas equilibradas a la sociedad
tecno-industrial.
El vegetarianismo militante del guionista le lleva a escribir auténticas joyas en la
serie donde reclama un respeto a los animales no-humanos, no tanto a nivel legalista
como de convivencia equilibrada. Otro culmen de “Swamp thing” es el momento de la
primera relación amorosa y sexual del protagonista –ejemplo de hibridación hombrenaturaleza-, donde le da a comer a su compañera sentimental, Abigail, un fruto que
nace en su cuerpo y que al ingerir extasía a la chica. Metáfora del placer natural de
retomar una parte perdida del hombre, totalmente actualizado.
Este cómic supondrá también un trabajo maestro a nivel gráfico, en el que el
dibujo y la atmósfera creada por S. Bissette acompañan magistralmente la poética de
Moore en lo que, no olvidemos, no deja de ser una obra de terror: de enfrentamiento
al demonio personal que en la sociedad hiperactual suponen aquellos individuos que
buscan la consonancia y el equilibrio con algo tan amenazador como es la vida y el
universo. Primeros indicios de un tema que obsesionará al inglés y que centrará toda su
obra a partir de los años 90: la magia.
Antes de entrar en la última etapa del guionista de Northampton, nos gustaría
destacar el último cómic para la editorial DC, que marca su salida del circuito
comercial: “Batman: la broma asesina”. Trabajo en el que ahonda en la biografía del
enemigo por excelencia del hombre murciélago: “el Jocker”. Alan Moore, en una vuelta
de tuerca, enfrenta a los dos protagonistas y acaba demostrando que son los dos reversos distintos de la misma moneda. Y si el “malo” es un individuo mentalmente
enfermo, igualmente lo es Batman, que se toma la justicia por mano, imponiendo su más
sospechosa moralidad ególatra y sus medios criminales de “combate al mal”.
destacar el último cómic para la editorial DC, que marca su salida del circuito
comercial: “Batman: la broma asesina”. Trabajo en el que ahonda en la biografía del
enemigo por excelencia del hombre murciélago: “el Jocker”. Alan Moore, en una vuelta
de tuerca, enfrenta a los dos protagonistas y acaba demostrando que son los dos reversos distintos de la misma moneda. Y si el “malo” es un individuo mentalmente
enfermo, igualmente lo es Batman, que se toma la justicia por mano, imponiendo su más
sospechosa moralidad ególatra y sus medios criminales de “combate al mal”.
Tras esta corta historia de Batman, abandona la seguridad
de las grandes multinacionales del cómic y se pasa a la
producción y edición en compañías pequeñas, todo ello motivado
por la disputa sobre los derechos de autor, asunto central en la
industria en la década de los 90. Se produce por esa época una
lucha encarnizada entre los artistas y las compañías por unos
derechos de autor en compañía de las grandes corporaciones,
aún cuando sean creaciones exclusivas de dibujantes y
guionistas. El resultado de dicha disputa es la creación de otras
compañías que aseguren los derechos creativos de los
trabajadores, y en el caso de Allan Moore el abandono de la industria tal y como era
entendida, es decir la existencia de las dos únicas compañías de cómics (DC Comics y
Marvel Comics), que poseían el 90% de la producción mundial.
de las grandes multinacionales del cómic y se pasa a la
producción y edición en compañías pequeñas, todo ello motivado
por la disputa sobre los derechos de autor, asunto central en la
industria en la década de los 90. Se produce por esa época una
lucha encarnizada entre los artistas y las compañías por unos
derechos de autor en compañía de las grandes corporaciones,
aún cuando sean creaciones exclusivas de dibujantes y
guionistas. El resultado de dicha disputa es la creación de otras
compañías que aseguren los derechos creativos de los
trabajadores, y en el caso de Allan Moore el abandono de la industria tal y como era
entendida, es decir la existencia de las dos únicas compañías de cómics (DC Comics y
Marvel Comics), que poseían el 90% de la producción mundial.
El inglés creará a finales de los 90 su propia empresa: ABC Comics (American
Best Comics), nombre con gran carga irónica por ser una compañía inglesa. Moore
empezará a sacar sus propios trabajos en 4 ó 5 series, que él mismo guionizará (con
distintos dibujantes) y que le servirán para investigar en este medio de expresión
artística. De las ediciones de ABC Comics destacaremos dos series: “La Liga de los
hombres extraordinarios” y “Promethea”.
“La Liga de los hombres extraordinarios” es una
versión del concepto de super-héroe, a través de un
grupo de héroes sacados de la tradición literaria
decimonónica europea. Así, tenemos al Dr. Jeckyl y Mr.
Hyde, la novia de Drácula, Quatermin…, como
protagonistas de una serie de aventuras en un mundo
fantástico, aunque realista, demostrando Moore que los
super-héroes clásicos del cómic no son más que
revisiones y adaptaciones postmodernas de los
protagonistas de la literatura clásica universal. Obra
menor ésta que, aunque no alcance cotas de genialidad
como “Watchmen” o “V de Vendetta”, aporta ideas
sugerentes a la propia historia del cómic.
Best Comics), nombre con gran carga irónica por ser una compañía inglesa. Moore
empezará a sacar sus propios trabajos en 4 ó 5 series, que él mismo guionizará (con
distintos dibujantes) y que le servirán para investigar en este medio de expresión
artística. De las ediciones de ABC Comics destacaremos dos series: “La Liga de los
hombres extraordinarios” y “Promethea”.
“La Liga de los hombres extraordinarios” es una
versión del concepto de super-héroe, a través de un
grupo de héroes sacados de la tradición literaria
decimonónica europea. Así, tenemos al Dr. Jeckyl y Mr.
Hyde, la novia de Drácula, Quatermin…, como
protagonistas de una serie de aventuras en un mundo
fantástico, aunque realista, demostrando Moore que los
super-héroes clásicos del cómic no son más que
revisiones y adaptaciones postmodernas de los
protagonistas de la literatura clásica universal. Obra
menor ésta que, aunque no alcance cotas de genialidad
como “Watchmen” o “V de Vendetta”, aporta ideas
sugerentes a la propia historia del cómic.
La otra obra destacable del ABC Comics es “Promethea”. Única serie que guioniza
actualmente en un intento de compaginar su trabajo creativo en el mercado del cómic
con otros intereses artísticos, como la representación preformativa de obras mágicas,
que profundizan en la psicogeografía del lugar de representación –algunas de las
cuales han sido plasmadas en cómic (“Amnios natal”) o grabadas en soporte digital.
“Promethea” cuenta la historia de una joven universitaria que descubre que es la
reencarnación de una vieja deidad griega, con lo que implica de compromiso ético y
político. Serie que da un giro en el número 13 para empezar un recorrido por la
historia dinámica del tarot, que Allan Moore explica magistralmente y que en números
posteriores ahondará en la tradición hermética cabalística.
Promethea se ve así recorriendo las diez sefirot en su ascenso del mundo
material a Dios, explicando los senderos de la cábala y cada una de las sefiras para
acabar en la primera esfera y su unión con el todo. Unos diez números donde Allan
Moore explica toda su teología y sus creencias místicas, en consonancia con las
enseñanzas herméticas de la magia tradicional judeo-cristiana. Serie que no dejará a
nadie impasible, que resulta ser un ejercicio de Filosofía profunda a través de las
viñetas.
actualmente en un intento de compaginar su trabajo creativo en el mercado del cómic
con otros intereses artísticos, como la representación preformativa de obras mágicas,
que profundizan en la psicogeografía del lugar de representación –algunas de las
cuales han sido plasmadas en cómic (“Amnios natal”) o grabadas en soporte digital.
“Promethea” cuenta la historia de una joven universitaria que descubre que es la
reencarnación de una vieja deidad griega, con lo que implica de compromiso ético y
político. Serie que da un giro en el número 13 para empezar un recorrido por la
historia dinámica del tarot, que Allan Moore explica magistralmente y que en números
posteriores ahondará en la tradición hermética cabalística.
Promethea se ve así recorriendo las diez sefirot en su ascenso del mundo
material a Dios, explicando los senderos de la cábala y cada una de las sefiras para
acabar en la primera esfera y su unión con el todo. Unos diez números donde Allan
Moore explica toda su teología y sus creencias místicas, en consonancia con las
enseñanzas herméticas de la magia tradicional judeo-cristiana. Serie que no dejará a
nadie impasible, que resulta ser un ejercicio de Filosofía profunda a través de las
viñetas.
Otro cómic, anterior a “Promethea” en el tiempo y en el que
investiga las razones mágicas del hombre, es “From hell”, una
basta revisión del mito de Jack el Destripador, ampliamente
documentado y aportando Moore su propia conclusión –que algunos
expertos han apreciado por su brillantez-. No sólo intenta
descifrar la personalidad e identidad del asesino londinense, sino
que también explica la situación social, económica y política de la
Inglaterra del s. XIX. Un ejercicio histórico precioso donde
investiga psicogeográficamente Londres, para llegar a la
conclusión de que la ciudad es un cúmulo de poder dirigido por la arquitectura del
poder católico y cómo éste influye en el ciudadano.
investiga las razones mágicas del hombre, es “From hell”, una
basta revisión del mito de Jack el Destripador, ampliamente
documentado y aportando Moore su propia conclusión –que algunos
expertos han apreciado por su brillantez-. No sólo intenta
descifrar la personalidad e identidad del asesino londinense, sino
que también explica la situación social, económica y política de la
Inglaterra del s. XIX. Un ejercicio histórico precioso donde
investiga psicogeográficamente Londres, para llegar a la
conclusión de que la ciudad es un cúmulo de poder dirigido por la arquitectura del
poder católico y cómo éste influye en el ciudadano.
Repasar la obra completa de Moore requiere tiempo y espacio; aquí sólo hemos apuntado algunos esbozos generalistas de las partes más evidentes e interesantes de
la Filosofía de este autor, ya que un análisis profundo de su bibliografía implicaría
profundizar en cada una de sus historias y redactar con calma un ensayo de sus
trabajos, teniendo en la cabeza su biografía personal y su mundo de la vida. La obra de
este genial artista es lectura obligatoria en algunas universidades inglesas y empiezan
a abundar los ensayos sobre Alan Moore: desde filósofos americanos que investigan la
sexualidad en la obra del inglés hasta estudios sobre magia y cómic, política y Allan
Moore…, lo que demuestra la importancia que adquiere el Arte del Cómic en la
sociedad de masas y la industria cultural.
la Filosofía de este autor, ya que un análisis profundo de su bibliografía implicaría
profundizar en cada una de sus historias y redactar con calma un ensayo de sus
trabajos, teniendo en la cabeza su biografía personal y su mundo de la vida. La obra de
este genial artista es lectura obligatoria en algunas universidades inglesas y empiezan
a abundar los ensayos sobre Alan Moore: desde filósofos americanos que investigan la
sexualidad en la obra del inglés hasta estudios sobre magia y cómic, política y Allan
Moore…, lo que demuestra la importancia que adquiere el Arte del Cómic en la
sociedad de masas y la industria cultural.
VERTIGO Y LA ESCUELA BRITÁNICA
El sello Vertigo nace dentro de la editorial DC Comics en la década de los
ochenta. Su contenido es un tipo de cómic para adultos, nada que ver con contenidos
sexuales sino más bien violentos, con un lenguaje más explícito y real, y,
especialmente, con una temática orientada a personas que ya pasaron la adolescencia.
Se pueden ver varios motivos por los cuales en este momento surge algo así: por una
parte está la gran aceptación de la obra de Alan Moore en la serie de “Swamp Thing” y
los personajes que en ella salían, cuya temática y
narración se salían de lo habitual en esta editorial;
por otra está el desarrollo en cuanto a diversidad de
temas que se daba en el mundo del cómic en esa
época, y por último un publico que había crecido con
los cómics y que quizás de forma subconsciente
exigía un cómic más acorde con su edad.
De esta forma surge Vertigo, con un estilo de
cómics que en un principio sigue ligado a el universo
superheroico de DC Comics -prueba de ello son las
apariciones de ciertos superhéroes en cómics como
“Sandman” o el antes mencionado “Swamp Thing”-, y
que también es un sello que acabará basándose en
cómic “de autor”, es decir series por lo general
limitadas a una cantidad determinada de números, creadas por un guionista sin
limitaciones creativas, que se deshará de la continuidad exigida por el universo de DC
Comics desvinculándose de los superhéroes y que él mismo empieza y termina las
series; el dibujante a veces aguanta toda la serie, como Steve Dillon en el
“Predicador”, y otras hacen sólo arcos argumentales, como el elenco de dibujantes que
pasaron por la serie de “Sandman”.
ochenta. Su contenido es un tipo de cómic para adultos, nada que ver con contenidos
sexuales sino más bien violentos, con un lenguaje más explícito y real, y,
especialmente, con una temática orientada a personas que ya pasaron la adolescencia.
Se pueden ver varios motivos por los cuales en este momento surge algo así: por una
parte está la gran aceptación de la obra de Alan Moore en la serie de “Swamp Thing” y
los personajes que en ella salían, cuya temática y
narración se salían de lo habitual en esta editorial;
por otra está el desarrollo en cuanto a diversidad de
temas que se daba en el mundo del cómic en esa
época, y por último un publico que había crecido con
los cómics y que quizás de forma subconsciente
exigía un cómic más acorde con su edad.
De esta forma surge Vertigo, con un estilo de
cómics que en un principio sigue ligado a el universo
superheroico de DC Comics -prueba de ello son las
apariciones de ciertos superhéroes en cómics como
“Sandman” o el antes mencionado “Swamp Thing”-, y
que también es un sello que acabará basándose en
cómic “de autor”, es decir series por lo general
limitadas a una cantidad determinada de números, creadas por un guionista sin
limitaciones creativas, que se deshará de la continuidad exigida por el universo de DC
Comics desvinculándose de los superhéroes y que él mismo empieza y termina las
series; el dibujante a veces aguanta toda la serie, como Steve Dillon en el
“Predicador”, y otras hacen sólo arcos argumentales, como el elenco de dibujantes que
pasaron por la serie de “Sandman”.
Este sello pasó por varias etapas, con varias series bandera como “Sandman”,
cuyo testigo al acabar la serie cogió “Predicador”, luego “Transmetropolitan”, “100
balas”... pero sólo una se mantiene como serie regular (sin fin aparente): “Hellblazer”,
que narra las aventuras de un inglés llamado John Constantine, un mago que nada tiene
que ver con el ideal de mago y que da un poco de unión y coherencia a este sello. Por esta serie han pasado muchos de los autores
estrella de DC Comics y es una serie que
raramente ha bajado de calidad.
cuyo testigo al acabar la serie cogió “Predicador”, luego “Transmetropolitan”, “100
balas”... pero sólo una se mantiene como serie regular (sin fin aparente): “Hellblazer”,
que narra las aventuras de un inglés llamado John Constantine, un mago que nada tiene
que ver con el ideal de mago y que da un poco de unión y coherencia a este sello. Por esta serie han pasado muchos de los autores
estrella de DC Comics y es una serie que
raramente ha bajado de calidad.
Ligamos aquí este sello con lo que
denominamos la “escuela británica” por el
hecho de que las mejores y más importantes
obras que se editaron en este sello están
hechas por una serie de autores de Gran
Bretaña que, a nuestro parecer, fueron los que
acabaron por revolucionar el cómic americano
en general y el cómic de superhéroes en particular. Por ello a continuación hablaremos
de los que tienen más relevancia, junto al ya comentado Alan Moore. Hay más y
también hay obras muy importantes, pero nos centraremos en cuatro figuras: Neil
Gaiman (“Sandman”, “1602”, “Mr Punch”...), Grant Morrison (“Los Invisibles”, “Animal
Man”, “El Asco”...), Garth Ennis (“Predicador”, “War Stories”, “Diosa”...) y Warren Ellis
(“Transmetropolitan”, “Authority”, “Planetary”...)
denominamos la “escuela británica” por el
hecho de que las mejores y más importantes
obras que se editaron en este sello están
hechas por una serie de autores de Gran
Bretaña que, a nuestro parecer, fueron los que
acabaron por revolucionar el cómic americano
en general y el cómic de superhéroes en particular. Por ello a continuación hablaremos
de los que tienen más relevancia, junto al ya comentado Alan Moore. Hay más y
también hay obras muy importantes, pero nos centraremos en cuatro figuras: Neil
Gaiman (“Sandman”, “1602”, “Mr Punch”...), Grant Morrison (“Los Invisibles”, “Animal
Man”, “El Asco”...), Garth Ennis (“Predicador”, “War Stories”, “Diosa”...) y Warren Ellis
(“Transmetropolitan”, “Authority”, “Planetary”...)
Neil Gaiman
Neil Gaiman es uno de los más reputados artistas actuales del cómic. Este inglés,
nacido en 1960, se convirtió, con algunas de sus series en los años 90, en un ejemplo
de lo que el cómic para adultos podía llegar a ofrecer; historias complejas y con una
temática “seria”, que ahonda en problemas metafísicos y ontológicos. Su creación más
aclamada y exitosa es “The Sandman”, buque insignia de la línea para adultos Vertigo,
de DC Comics (una de las dos grandes compañías, junto con Marvel). Actualmente Neil
Gaiman se ha retirado del mundo del cómic para escribir literatura, aunque edite
eventualmente alguna historia en viñetas.
Este autor inglés comenzó su andadura artística en la revista británica “2000
AD”, en 1986 (como tanto otros autores de lo que se ha venido a llamar “La Escuela
Británica”: Allan Moore, G. Ennis…). Así publica sus primeras historias cortas en la
mencionada revista, lo que le abriría las puertas del mercado mundial y le
proporcionaría la oportunidad de publicar “Violent Cases”, prácticamente su primer
trabajo editorial dentro del mundo del cómic.
“Violent Cases” es una historia autobiográfica, en la que Gaiman profundiza en las
relaciones paternofiliales y en cómo en los primeros años de vida afecta el entorno
social a las vidas de los individuos. Aunque lo más destacable de esta obra es eltrabajo gráfico de D. McKean, que colabora constantemente con el guionista inglés.
McKean se convertirá en uno de los más respetados y copiados dibujantes del mundo
del cómic; en una mezcla de dibujo, pintura, fotografía, collage…
nacido en 1960, se convirtió, con algunas de sus series en los años 90, en un ejemplo
de lo que el cómic para adultos podía llegar a ofrecer; historias complejas y con una
temática “seria”, que ahonda en problemas metafísicos y ontológicos. Su creación más
aclamada y exitosa es “The Sandman”, buque insignia de la línea para adultos Vertigo,
de DC Comics (una de las dos grandes compañías, junto con Marvel). Actualmente Neil
Gaiman se ha retirado del mundo del cómic para escribir literatura, aunque edite
eventualmente alguna historia en viñetas.
Este autor inglés comenzó su andadura artística en la revista británica “2000
AD”, en 1986 (como tanto otros autores de lo que se ha venido a llamar “La Escuela
Británica”: Allan Moore, G. Ennis…). Así publica sus primeras historias cortas en la
mencionada revista, lo que le abriría las puertas del mercado mundial y le
proporcionaría la oportunidad de publicar “Violent Cases”, prácticamente su primer
trabajo editorial dentro del mundo del cómic.
“Violent Cases” es una historia autobiográfica, en la que Gaiman profundiza en las
relaciones paternofiliales y en cómo en los primeros años de vida afecta el entorno
social a las vidas de los individuos. Aunque lo más destacable de esta obra es eltrabajo gráfico de D. McKean, que colabora constantemente con el guionista inglés.
McKean se convertirá en uno de los más respetados y copiados dibujantes del mundo
del cómic; en una mezcla de dibujo, pintura, fotografía, collage…
El tándem Gaiman & McKean traspasará las
fronteras del cómic para continuar su labor artística en
proyectos como “El día que cambié a mi padre por unos
peces de colores” o “Lobos en la pared”. Ambos libros,
para niños, son una mezcla de fábula, cuento clásico,
collage… Y aunque estén dirigidas a un público infantil, sin
ninguna duda resultarán más atractivos por los matices
para adultos.
fronteras del cómic para continuar su labor artística en
proyectos como “El día que cambié a mi padre por unos
peces de colores” o “Lobos en la pared”. Ambos libros,
para niños, son una mezcla de fábula, cuento clásico,
collage… Y aunque estén dirigidas a un público infantil, sin
ninguna duda resultarán más atractivos por los matices
para adultos.
Con todo, la obra más importante de Neil Gaiman es
“The Sandman”, que narra las aventuras de una familia y sus particulares y trágicas
relaciones personales. La historia cuenta las andanzas de seis hermanos: Sueño
(Morfeo o Sandman), Deseo, Delirio, Destrucción, Muerte, Destino y Desespero.
Personificaciones de siete ideas abstractas que son tan antiguas como el mundo, y que,
de una manera u otra, marcan los modos de vida del sujeto.
A través de los setenta números, Gaiman nos
muestra las distintas relaciones que establecen entre sí y
con el resto de los mortales, siendo Sueño el
protagonista que enlaza las historias de los otros
personajes. Morfeo, otro de los nombres del rey del
sueño, dirige su reino con la ayuda de personajes sacados
del imaginario popular (Caín y Abel, dragones, cuervos
parlanchines…). Así, el protagonista de “The Sandman”
dirige los sueños de los hombres, castigándolos con
pesadillas o reconfortándolos en su angustia.
“The Sandman”, que narra las aventuras de una familia y sus particulares y trágicas
relaciones personales. La historia cuenta las andanzas de seis hermanos: Sueño
(Morfeo o Sandman), Deseo, Delirio, Destrucción, Muerte, Destino y Desespero.
Personificaciones de siete ideas abstractas que son tan antiguas como el mundo, y que,
de una manera u otra, marcan los modos de vida del sujeto.
A través de los setenta números, Gaiman nos
muestra las distintas relaciones que establecen entre sí y
con el resto de los mortales, siendo Sueño el
protagonista que enlaza las historias de los otros
personajes. Morfeo, otro de los nombres del rey del
sueño, dirige su reino con la ayuda de personajes sacados
del imaginario popular (Caín y Abel, dragones, cuervos
parlanchines…). Así, el protagonista de “The Sandman”
dirige los sueños de los hombres, castigándolos con
pesadillas o reconfortándolos en su angustia.
El personaje central de la obra irá evolucionando
desde un trabajador sin más, cuyo oficio es confeccionar
los sueños de las personas, hasta convertirse gradualmente en un anti-héroe cada vez
más humano, con sus acuerdos y sus miserias, sus amores…; siendo consciente de su
poder y su dominio sobre el hombre de a pie y, a la vez, siendo consciente de ser un
esclavo de las creencias colectivas, de unos hombres que le hacen vivir sólo con el
recuerdo constante de su concepto. Relación dialécticamente hegeliana en que uno no
puede vivir sin los otros y al revés, sin saberse muy bien quien, en este caso, es el amo
y quien el esclavo. Los personajes gemelos, Deseo y Desespero, quizás sean los
personajes/conceptos más interesantes de la serie. Gaiman convierte en inseparables
estas dos ideas que alcanzan momentos irrepetibles en algunas de las historias de la
colección, cuando los efectos del uno repercuten en el otro y viceversa. Sirva de
ejemplo una historia en la que Deseo (personaje de gran ambigüedad sexual y de
enorme potencia estética) influye en algunos individuos para que, a continuación,
Desespero (corporalmente amorfa y psicológicamente inestable) acoja a los deseantes
en sus fofos brazos, marcados de llagas y puñetazos de dolor.
Muerte, Delirio (otro de los grandes personajes de Gaiman, anteriormente
llamada Delicia), Destrucción y Destino componen el resto de elementos de tan
singular familia. Cada uno con sus particularidades y con su espacio propio en el cómic,
llegando Muerte a protagonizar algún cómic independiente de la serie regular, donde
vemos a la hermana de Morfeo materializarse en el mundo y jugar sus cartas en el
juego de la vida.
“The Sandman” reflejaría la vida de esta familia
de Eternos en una cada vez más madura historia que
aumenta en calidad y poesía a cada número. Pero no
desvelemos el final de, posiblemente, la obra más
importante de los años 90; perderíamos el placer de
leer o releer esta gran obra.
desde un trabajador sin más, cuyo oficio es confeccionar
los sueños de las personas, hasta convertirse gradualmente en un anti-héroe cada vez
más humano, con sus acuerdos y sus miserias, sus amores…; siendo consciente de su
poder y su dominio sobre el hombre de a pie y, a la vez, siendo consciente de ser un
esclavo de las creencias colectivas, de unos hombres que le hacen vivir sólo con el
recuerdo constante de su concepto. Relación dialécticamente hegeliana en que uno no
puede vivir sin los otros y al revés, sin saberse muy bien quien, en este caso, es el amo
y quien el esclavo. Los personajes gemelos, Deseo y Desespero, quizás sean los
personajes/conceptos más interesantes de la serie. Gaiman convierte en inseparables
estas dos ideas que alcanzan momentos irrepetibles en algunas de las historias de la
colección, cuando los efectos del uno repercuten en el otro y viceversa. Sirva de
ejemplo una historia en la que Deseo (personaje de gran ambigüedad sexual y de
enorme potencia estética) influye en algunos individuos para que, a continuación,
Desespero (corporalmente amorfa y psicológicamente inestable) acoja a los deseantes
en sus fofos brazos, marcados de llagas y puñetazos de dolor.
Muerte, Delirio (otro de los grandes personajes de Gaiman, anteriormente
llamada Delicia), Destrucción y Destino componen el resto de elementos de tan
singular familia. Cada uno con sus particularidades y con su espacio propio en el cómic,
llegando Muerte a protagonizar algún cómic independiente de la serie regular, donde
vemos a la hermana de Morfeo materializarse en el mundo y jugar sus cartas en el
juego de la vida.
“The Sandman” reflejaría la vida de esta familia
de Eternos en una cada vez más madura historia que
aumenta en calidad y poesía a cada número. Pero no
desvelemos el final de, posiblemente, la obra más
importante de los años 90; perderíamos el placer de
leer o releer esta gran obra.
La obra de Gaiman gira siempre en torno a la
religiosidad, a la necesidad humana de creer en mitos
o religiones, dioses y diosas, para calmar el espíritu
del hombre. Todo ello basado en la necesidad
dialéctica que tienen las creencias de los creyentes y
a la inversa. Tema que retoma y continúa en su libro
“American Gods”, donde investiga en el folklore
americano para justificar su teoría
metafísico/ontológica de que los dioses/dios viven si
se cree en ellos.
Otras obras del artista inglés profundizan en mitos (“Mr. Punch”), en la magia
(“The books of magic”), en la cultura popular de masas, en el terror…; convirtiendo a
Neil Gaiman en referente imprescindible del Arte “Comiquero” y uno de los más
aclamados guionistas de la industria del entretenimiento, del Arte y de la cultura.
religiosidad, a la necesidad humana de creer en mitos
o religiones, dioses y diosas, para calmar el espíritu
del hombre. Todo ello basado en la necesidad
dialéctica que tienen las creencias de los creyentes y
a la inversa. Tema que retoma y continúa en su libro
“American Gods”, donde investiga en el folklore
americano para justificar su teoría
metafísico/ontológica de que los dioses/dios viven si
se cree en ellos.
Otras obras del artista inglés profundizan en mitos (“Mr. Punch”), en la magia
(“The books of magic”), en la cultura popular de masas, en el terror…; convirtiendo a
Neil Gaiman en referente imprescindible del Arte “Comiquero” y uno de los más
aclamados guionistas de la industria del entretenimiento, del Arte y de la cultura.
Grant Morrison
Grant Morrison nace en Glasgow en 1960, y está considerado como uno de los
guionistas más originales que ha dado el mundo del cómic desde finales de los ochenta.
A lo largo de su carrera se encuentra un poco de todo, desde trabajos minoritarios y
de culto como “Los Invisibles” o “El Asco” hasta el acercamiento a las series con
mayor fama de las editoriales Marvel y DC (X-Men y JLA, respectivamente)
encargándose de sus relanzamientos.
Morrison comienza con publicaciones en Marvel UK, especialmente con la revista
británica 2000 A.D., con la cual siguió colaborando en la década de los noventa. Llama
la atención ya en el 87, lo que le abre las puertas para el mercado americano.
Una vez introducido aquí, colabora regularmente con el sello Vertigo de DC,
primero reinterpretando dos títulos clásicos; el primero “Doom Patrol”, obra con la que
fue criticado e incluso ignorado, pero en la cual plantaría la semilla para su posterior
obra maestra “Los Invisibles”.
Antes de esto, el otro personaje reinterpretado por
Morrison fue Animal Man, un héroe olvidado hasta que éste
lo recogió y cambió su vida. Sus poderes consistían en
absorber las cualidades de los animales, lo cual le dio al
autor la oportunidad de meterse de lleno en el mundo de la
ecología; pero esto no es todo, en la obra vemos humor,
acción, viajes en el tiempo... y el culmen de la obra lega al
final de la etapa escrita por Morrison en un encuentro entre
el protagonista y el autor. Todo esto sin olvidar el toque
experimental e incluso paranoico que caracteriza a este
autor.
guionistas más originales que ha dado el mundo del cómic desde finales de los ochenta.
A lo largo de su carrera se encuentra un poco de todo, desde trabajos minoritarios y
de culto como “Los Invisibles” o “El Asco” hasta el acercamiento a las series con
mayor fama de las editoriales Marvel y DC (X-Men y JLA, respectivamente)
encargándose de sus relanzamientos.
Morrison comienza con publicaciones en Marvel UK, especialmente con la revista
británica 2000 A.D., con la cual siguió colaborando en la década de los noventa. Llama
la atención ya en el 87, lo que le abre las puertas para el mercado americano.
Una vez introducido aquí, colabora regularmente con el sello Vertigo de DC,
primero reinterpretando dos títulos clásicos; el primero “Doom Patrol”, obra con la que
fue criticado e incluso ignorado, pero en la cual plantaría la semilla para su posterior
obra maestra “Los Invisibles”.
Antes de esto, el otro personaje reinterpretado por
Morrison fue Animal Man, un héroe olvidado hasta que éste
lo recogió y cambió su vida. Sus poderes consistían en
absorber las cualidades de los animales, lo cual le dio al
autor la oportunidad de meterse de lleno en el mundo de la
ecología; pero esto no es todo, en la obra vemos humor,
acción, viajes en el tiempo... y el culmen de la obra lega al
final de la etapa escrita por Morrison en un encuentro entre
el protagonista y el autor. Todo esto sin olvidar el toque
experimental e incluso paranoico que caracteriza a este
autor.
Este rasgo se empieza a apreciar mejor posteriormente en su obra “Arkham
Asylum” de Batman en 1989, que supuso su primer gran éxito. Es una de las obras más
personales que se han hecho en torno a este personaje, tanto por el guión de Grant
Morrison como por el dibujo de Dave Mc Kean. Cuenta la sublevación de los enemigos
de Batman encerrados en el sanatorio cuyo nombre da título a la obra, teniendo que
entrar éste a detenerlos y rescatar a los rehenes. Una obra que profundiza en la
psique del protagonista y de sus enemigos dejándolos a la misma altura; se puede decir
que continúa la idea de Frank Miller acerca de si Batman es un criminal.
Asylum” de Batman en 1989, que supuso su primer gran éxito. Es una de las obras más
personales que se han hecho en torno a este personaje, tanto por el guión de Grant
Morrison como por el dibujo de Dave Mc Kean. Cuenta la sublevación de los enemigos
de Batman encerrados en el sanatorio cuyo nombre da título a la obra, teniendo que
entrar éste a detenerlos y rescatar a los rehenes. Una obra que profundiza en la
psique del protagonista y de sus enemigos dejándolos a la misma altura; se puede decir
que continúa la idea de Frank Miller acerca de si Batman es un criminal.
Pero sin duda, su mayor obra es para el sello Vertigo, la antes mencionada “Los
Invisibles”.
Invisibles”.
La explicación más sencilla de Invisibles sería
decir que en el mundo hay dos enormes fuerzas
opuestas. Una fuerza quiere el orden y el control y la
otra quiere libertad y creatividad. Estas fuerzas
están en pugna desde que el hombre aprendió a
pensar. Y las fuerzas que quieren esclavizarnos son
tan poderosas y están tan avanzadas que nosotros ya
no nos damos cuenta. Los Invisibles son un grupo
activista que lucha contra estas fuerzas. Pretenden
iniciar una revolución, pero no con armas físicas sino
con las ideas; podríamos decir que las ideas son como
un virus. Juega con la percepción de la realidad y sus
referencias literarias son muy amplias. Hubo un problema con esta serie, más bien con
una película posterior al cómic, cuyos personajes y situaciones son altamente
parecidos pero que al final no fue a más, posiblemente porque la productora de la
película y la empresa dueña de DC Comics sean la misma; sí es seguro que hubo quejas
por plagio de parte de Grant Morrison hacia los directores de la película; hablamos de
la famosa película “Matrix”, aunque no se podría considerar más que una versión “light”
de este cómic.
decir que en el mundo hay dos enormes fuerzas
opuestas. Una fuerza quiere el orden y el control y la
otra quiere libertad y creatividad. Estas fuerzas
están en pugna desde que el hombre aprendió a
pensar. Y las fuerzas que quieren esclavizarnos son
tan poderosas y están tan avanzadas que nosotros ya
no nos damos cuenta. Los Invisibles son un grupo
activista que lucha contra estas fuerzas. Pretenden
iniciar una revolución, pero no con armas físicas sino
con las ideas; podríamos decir que las ideas son como
un virus. Juega con la percepción de la realidad y sus
referencias literarias son muy amplias. Hubo un problema con esta serie, más bien con
una película posterior al cómic, cuyos personajes y situaciones son altamente
parecidos pero que al final no fue a más, posiblemente porque la productora de la
película y la empresa dueña de DC Comics sean la misma; sí es seguro que hubo quejas
por plagio de parte de Grant Morrison hacia los directores de la película; hablamos de
la famosa película “Matrix”, aunque no se podría considerar más que una versión “light”
de este cómic.
En 1997, realiza la serie regular de JLA para DC Comics, el Supergrupo por
excelencia de la editorial, llevando al mínimo su faceta más personal y realizando
historias clásicas con un enfoque épico, consiguiendo que esta serie pasase a ser la
más vendida de DC y ganando una vez más el favor de la crítica.
En el 2002 vuelve a Vertigo para crear otra obra muy personal en la línea de “Los
Invisibles”: diferentes percepciones de la realidad, conspiraciones... se trata de la
serie llamada “El Asco”.
Pero un año antes empezó a guionizar con gran éxito, hasta el 2004, la famosa
serie de Marvel líder de ventas en Estados Unidos: X-Men; ya está considerada casi
unánimemente como el mejor momento creativo de los X-Men desde la etapa de
Claremont y Byrne en los 80. La razón de esto la veremos más adelante.
excelencia de la editorial, llevando al mínimo su faceta más personal y realizando
historias clásicas con un enfoque épico, consiguiendo que esta serie pasase a ser la
más vendida de DC y ganando una vez más el favor de la crítica.
En el 2002 vuelve a Vertigo para crear otra obra muy personal en la línea de “Los
Invisibles”: diferentes percepciones de la realidad, conspiraciones... se trata de la
serie llamada “El Asco”.
Pero un año antes empezó a guionizar con gran éxito, hasta el 2004, la famosa
serie de Marvel líder de ventas en Estados Unidos: X-Men; ya está considerada casi
unánimemente como el mejor momento creativo de los X-Men desde la etapa de
Claremont y Byrne en los 80. La razón de esto la veremos más adelante.
Garth Ennis
La “Escuela Británica” del cómic reúne a un grupo de autores de origen anglosajón
que revolucionarían el panorama estético de este Arte en los años 90, siendo uno de
los más importantes el irlandés Garth Ennis. Este guionista debutaría, como muchos de
sus colegas, en las revistas inglesas “Crisis” y “2000 AD” para, posteriormente, dar el
salto al mercado USA, es decir al ámbito global.
El irlandés será reconocido por su sello peculiar donde
mezcla violencia y humor negro, con un trasfondo religioso;
esta temática abunda en las series “Hellblazer” o
“Predicador”, aunque también se interesó por las relaciones
interpersonales en los ambientes bélicos, de lo que resultará
la serie “War story” o “La brigada de los fusileros”. Además,
su participación, con sus peculiaridades, en la industria del
cómic más tradicional le asegura a este guionista muchos
años de trabajo.
que revolucionarían el panorama estético de este Arte en los años 90, siendo uno de
los más importantes el irlandés Garth Ennis. Este guionista debutaría, como muchos de
sus colegas, en las revistas inglesas “Crisis” y “2000 AD” para, posteriormente, dar el
salto al mercado USA, es decir al ámbito global.
El irlandés será reconocido por su sello peculiar donde
mezcla violencia y humor negro, con un trasfondo religioso;
esta temática abunda en las series “Hellblazer” o
“Predicador”, aunque también se interesó por las relaciones
interpersonales en los ambientes bélicos, de lo que resultará
la serie “War story” o “La brigada de los fusileros”. Además,
su participación, con sus peculiaridades, en la industria del
cómic más tradicional le asegura a este guionista muchos
años de trabajo.
El primer trabajo destinado de Ennis será la serie
“Hellblazer”, encargándose de guionizar la historia del número 41-83. Este cómic ha
sido, y continúa siendo, una de las series punteras del sello para adultos Vertigo
(perteneciente a DC Comics). En dicho trabajo -por el que habrán pasado los mejores
guionistas de la industria- se narran las aventuras de un postmoderno mago, J.
Constantine, que actúa de intermediario entre las fuerzas mágicas desatadas
inminentemente en el mundo, tratando de equilibrar una balanza demasiadas veces
rota. Este mago, con estética de gángster, fumador empedernido y cara de Swing,
hace uso de cualquier objeto para cumplir sus rituales y enfrentarse a demonios,
ángeles, magos o mitos reencarnado y asegura su propia supervivencia (con lo que esto
implica para el resto del mundo).
“Hellblazer”, encargándose de guionizar la historia del número 41-83. Este cómic ha
sido, y continúa siendo, una de las series punteras del sello para adultos Vertigo
(perteneciente a DC Comics). En dicho trabajo -por el que habrán pasado los mejores
guionistas de la industria- se narran las aventuras de un postmoderno mago, J.
Constantine, que actúa de intermediario entre las fuerzas mágicas desatadas
inminentemente en el mundo, tratando de equilibrar una balanza demasiadas veces
rota. Este mago, con estética de gángster, fumador empedernido y cara de Swing,
hace uso de cualquier objeto para cumplir sus rituales y enfrentarse a demonios,
ángeles, magos o mitos reencarnado y asegura su propia supervivencia (con lo que esto
implica para el resto del mundo).
El guión de Ennis dará al cómic un ritmo trepidante y violento en el que no dudará
en sacrificar a curas pederastas, enfrentará entre sí a las huestes demoníacas,
antropomorfizará animales que adquirirán una imagen demasiado siniestra…; todo ello
aderezado con grandes dosis de humor y violencia, sin perder el tono de su discurso
hipercrítico con la religiosidad y su afán de dominio.
Pero sin duda la obra que le convertirá en uno de los más prestigiosos artistas de
los años 90 será “Predicador”, donde se cuenta la historia de un reverendo con un
inusual poder –la voluntad de Dios- que le permite obligar a las personas a cumplir sus deseos. J. Cassey, que así se llama el cura, tendrá como objetivo buscar a Dios y
llamarle “hijo de puta” (en sus propias palabras) a la cara y ajustar cuentas con una
deidad demasiado desvinculada de la realidad trágica.
El protagonista se verá envuelto en un viaje a lo largo de EE.UU. para cumplir su
cometido, acompañado de una chica, que será su amor, y un vampiro, drogadicto y
camorrista, que deparará muchas sorpresas. Este delirante viaje hará que Ennis se
despache a gusto con una sociedad enferma y prejuiciosa, como es la América
Profunda, en la que el mal cuerpo que dejan algunas historias no es por la violencia
implícita en ellas, sino por el más que probable hiperrealismo de las mismas –a este fin
leer “Los Muchachotes”, una de las historias de “Predicador”.
en sacrificar a curas pederastas, enfrentará entre sí a las huestes demoníacas,
antropomorfizará animales que adquirirán una imagen demasiado siniestra…; todo ello
aderezado con grandes dosis de humor y violencia, sin perder el tono de su discurso
hipercrítico con la religiosidad y su afán de dominio.
Pero sin duda la obra que le convertirá en uno de los más prestigiosos artistas de
los años 90 será “Predicador”, donde se cuenta la historia de un reverendo con un
inusual poder –la voluntad de Dios- que le permite obligar a las personas a cumplir sus deseos. J. Cassey, que así se llama el cura, tendrá como objetivo buscar a Dios y
llamarle “hijo de puta” (en sus propias palabras) a la cara y ajustar cuentas con una
deidad demasiado desvinculada de la realidad trágica.
El protagonista se verá envuelto en un viaje a lo largo de EE.UU. para cumplir su
cometido, acompañado de una chica, que será su amor, y un vampiro, drogadicto y
camorrista, que deparará muchas sorpresas. Este delirante viaje hará que Ennis se
despache a gusto con una sociedad enferma y prejuiciosa, como es la América
Profunda, en la que el mal cuerpo que dejan algunas historias no es por la violencia
implícita en ellas, sino por el más que probable hiperrealismo de las mismas –a este fin
leer “Los Muchachotes”, una de las historias de “Predicador”.
La serie, estructurada con una
numeración fija (y un final ya elaborado), es
acompañada por “Especiales”, donde se
ahonda en algunos de los personajes
secundarios de “Predicador”. “El salto de
los asesinos” cuenta la historia de un
vaquero americano que desea vengarse del
mundo por arrebatarle a su mujer e hijos, y
que llega a matar a Satanás por tratar de
encerrarle en el Infierno (un santo no es,
precisamente, así que lleva muchos muertos
a sus espaldas), en una delirante trama que
ha convertido a esta historia en un clásico
del cómic. O “La historia de tú-ya-sabesquien”, donde un adolescente, obsesionado
con la cultura de masas, trata de suicidarse
cuando se entera de la muerte de su ídolo.
Un ambiente desarraigado, una adolescencia
difícil y, quizás, un poco absurda por el
intento de destacar de la doma cultura…, hace que el chico se pegue un tiro en la cara,
con tan mala suerte que no se muere y quede deformado, para pasar a ser conocido
como “cara de culo”.
“Predicador” es un cómic complejo, que presenta varias lecturas: puede ser una
simple historia de violencia y mala leche, o una reflexión personal y sincera sobre la
vida de la sociedad de masas. Planteamiento que obliga a ahondar al lector en temas
como la sexualidad, la religión, la venganza, la dominación… Todo ello bajo la batuta artística del dibujante S. Dillon, que se encargaría de la parte visual de la obra y que
conjugaría perfectamente los tiempos que Ennis expresa, en un dibujo hiperrealista y
de gran calidad gráfica.
numeración fija (y un final ya elaborado), es
acompañada por “Especiales”, donde se
ahonda en algunos de los personajes
secundarios de “Predicador”. “El salto de
los asesinos” cuenta la historia de un
vaquero americano que desea vengarse del
mundo por arrebatarle a su mujer e hijos, y
que llega a matar a Satanás por tratar de
encerrarle en el Infierno (un santo no es,
precisamente, así que lleva muchos muertos
a sus espaldas), en una delirante trama que
ha convertido a esta historia en un clásico
del cómic. O “La historia de tú-ya-sabesquien”, donde un adolescente, obsesionado
con la cultura de masas, trata de suicidarse
cuando se entera de la muerte de su ídolo.
Un ambiente desarraigado, una adolescencia
difícil y, quizás, un poco absurda por el
intento de destacar de la doma cultura…, hace que el chico se pegue un tiro en la cara,
con tan mala suerte que no se muere y quede deformado, para pasar a ser conocido
como “cara de culo”.
“Predicador” es un cómic complejo, que presenta varias lecturas: puede ser una
simple historia de violencia y mala leche, o una reflexión personal y sincera sobre la
vida de la sociedad de masas. Planteamiento que obliga a ahondar al lector en temas
como la sexualidad, la religión, la venganza, la dominación… Todo ello bajo la batuta artística del dibujante S. Dillon, que se encargaría de la parte visual de la obra y que
conjugaría perfectamente los tiempos que Ennis expresa, en un dibujo hiperrealista y
de gran calidad gráfica.
Otra de las obras más representativas del irlandés es “War story”. Cómics
autoconclusivos que profundizan en las relaciones interpersonales y las reflexiones
privadas de los combatientes en la II Guerra Mundial. Desde los oficiales nazis
psicopatizados que sólo buscan su beneficio; soldados de a pie, que sólo piensan en
regresar a sus casas; o discusiones políticas entre cuatro militares pertenecientes a
ambas bandas (aliados y nazis) en los que se desgrana dialécticamente el sentido de
una guerra y la solidaridad de los combatientes extranjeros (ver “Condors”, donde
transcurre tan brillante ejercicio reflexivo con la Guerra Civil Española como telón de
fondo)
autoconclusivos que profundizan en las relaciones interpersonales y las reflexiones
privadas de los combatientes en la II Guerra Mundial. Desde los oficiales nazis
psicopatizados que sólo buscan su beneficio; soldados de a pie, que sólo piensan en
regresar a sus casas; o discusiones políticas entre cuatro militares pertenecientes a
ambas bandas (aliados y nazis) en los que se desgrana dialécticamente el sentido de
una guerra y la solidaridad de los combatientes extranjeros (ver “Condors”, donde
transcurre tan brillante ejercicio reflexivo con la Guerra Civil Española como telón de
fondo)
Otros muchos títulos adornan el currículo de este guionista de fama mundial:
“Diosa” (una encarnación femenina de los antiguos poderes animistas que trata de
salvar el medio), “Timan” (caricatura de los superhéroes y del poder), “Sólo un
peregrino” (la historia de una sociedad apocalíptica y de un fanático religioso caníbal)…
Aunque, como venimos repitiendo en todo el texto, la ascendencia irlandesa del
autor se deja notar y sus reflexiones sobre el conflicto de Irlanda del norte (el autor
es oriundo de Belfast) convierten a sus cómics políticos en pequeñas joyas de crítica y
autocrítica. “Hertland” analiza la situación de Belfast bajo los ojos de una chica que
regresa tras años de ausencia y sus nada fáciles relaciones familiares; historia donde
Ennis abandona su marca personal de violencia y humor negro.
“Dicks” será otra serie centrada en la Irlanda ocupada, pero esta vez tras las
aventuras de los jóvenes gamberros que sobreviven en una sociedad que les devora.
Trabajo caótico y escatológico donde da rienda suelta a las críticas más brutales a su
lugar natal.
“Diosa” (una encarnación femenina de los antiguos poderes animistas que trata de
salvar el medio), “Timan” (caricatura de los superhéroes y del poder), “Sólo un
peregrino” (la historia de una sociedad apocalíptica y de un fanático religioso caníbal)…
Aunque, como venimos repitiendo en todo el texto, la ascendencia irlandesa del
autor se deja notar y sus reflexiones sobre el conflicto de Irlanda del norte (el autor
es oriundo de Belfast) convierten a sus cómics políticos en pequeñas joyas de crítica y
autocrítica. “Hertland” analiza la situación de Belfast bajo los ojos de una chica que
regresa tras años de ausencia y sus nada fáciles relaciones familiares; historia donde
Ennis abandona su marca personal de violencia y humor negro.
“Dicks” será otra serie centrada en la Irlanda ocupada, pero esta vez tras las
aventuras de los jóvenes gamberros que sobreviven en una sociedad que les devora.
Trabajo caótico y escatológico donde da rienda suelta a las críticas más brutales a su
lugar natal.
Warren Ellis
El último a tratar aquí es Warren Ellis, ya que se puede decir que fue el más
tardío de estos guionistas en darse a conocer. Empezó a publicar guiones en 1990,
pero no es hasta finales de esta misma década cuando comienza a llamar la atención,
precisamente en el sello Vertigo, con su obra “Transmetropolitan”. Es su trabajo más
extenso hasta la fecha, y parece que así quedará, ya que ha expresado su intención de
dedicarse a realizar miniseries y novelas gráficas.
tardío de estos guionistas en darse a conocer. Empezó a publicar guiones en 1990,
pero no es hasta finales de esta misma década cuando comienza a llamar la atención,
precisamente en el sello Vertigo, con su obra “Transmetropolitan”. Es su trabajo más
extenso hasta la fecha, y parece que así quedará, ya que ha expresado su intención de
dedicarse a realizar miniseries y novelas gráficas.
Esta obra nos cuenta una historia, ambientada en el futuro,
de un periodista llamado Spider Jerusalem que, tras alcanzar la
fama hace cinco años, decide aislarse del mundo. Era especialista
en investigación política, y gracias a él el presidente se había
ganado el apodo de “La Bestia”. Tras ese tiempo vuelve a la gran
ciudad donde comienza encargándose de una columna semanal en
un periódico para acabar volviendo a cubrir las elecciones,
apoyando al otro candidato al que apoda “El Sonriente” y que,
tras ganar, resulta ser incluso peor que el anterior.
Digamos que éste es el argumento general, pero no sólo se
limita a esto; trata una gran cantidad de temas que, si le
quitamos la perspectiva futurista, bien podrían ser temas que
nos afectan hoy en día explicados mediante la labor de investigación de Spider al
respecto. Temas normalmente tratados en uno o dos capítulos en un tono de crítica
social especialmente contra la sociedad americana y lo que ésta podría llegar a ser en
un futuro. Spider Jerusalem es un periodista muy peculiar: casi siempre está de mal
humor, es bastante antisocial, malhablado y adicto a todo tipo de drogas; no duda en
usar todo tipo de trucos e incluso un poco de violencia cuando es necesario para llegar
hasta el fondo de una investigación.
de un periodista llamado Spider Jerusalem que, tras alcanzar la
fama hace cinco años, decide aislarse del mundo. Era especialista
en investigación política, y gracias a él el presidente se había
ganado el apodo de “La Bestia”. Tras ese tiempo vuelve a la gran
ciudad donde comienza encargándose de una columna semanal en
un periódico para acabar volviendo a cubrir las elecciones,
apoyando al otro candidato al que apoda “El Sonriente” y que,
tras ganar, resulta ser incluso peor que el anterior.
Digamos que éste es el argumento general, pero no sólo se
limita a esto; trata una gran cantidad de temas que, si le
quitamos la perspectiva futurista, bien podrían ser temas que
nos afectan hoy en día explicados mediante la labor de investigación de Spider al
respecto. Temas normalmente tratados en uno o dos capítulos en un tono de crítica
social especialmente contra la sociedad americana y lo que ésta podría llegar a ser en
un futuro. Spider Jerusalem es un periodista muy peculiar: casi siempre está de mal
humor, es bastante antisocial, malhablado y adicto a todo tipo de drogas; no duda en
usar todo tipo de trucos e incluso un poco de violencia cuando es necesario para llegar
hasta el fondo de una investigación.
La historia no está exenta de conspiraciones políticas, lo cual será un rasgo más
que apreciable en la temática general de este autor. Esto se ve reflejado en muchas
de las series limitadas que ha publicado hasta el momento, como “RED”, “Reload” o
“Global Frecuency”, de la cual se habla de la posibilidad de convertirla en serie de
televisión.
Destacar -aparte de “The Authority”, de la cual
hablaremos en el siguiente capítulo por la revolución que
supuso en el concepto de superhéroe- la serie llamada
“Planetary” publicada en DC Comics bajo el sello
WildStorm: un misterioso grupo con intereses
empresariales en todo el mundo que investiga todo aquello
que se supone secreto, desconocido o imposible. Utiliza los
mitos de los superhéroes para ello, haciendo referencia en
cada episodio a algún personaje como Superman, Kazar... o
historias clásicas de fantasía, pero visto desde un punto
quizás más realista, o más bien de como lo veríamos en el
mundo real. Una obra que ya hay gente que incluso compara con el “Watchmen” de Alan Moore y que está siendo muy apreciada por la
crítica.
que apreciable en la temática general de este autor. Esto se ve reflejado en muchas
de las series limitadas que ha publicado hasta el momento, como “RED”, “Reload” o
“Global Frecuency”, de la cual se habla de la posibilidad de convertirla en serie de
televisión.
Destacar -aparte de “The Authority”, de la cual
hablaremos en el siguiente capítulo por la revolución que
supuso en el concepto de superhéroe- la serie llamada
“Planetary” publicada en DC Comics bajo el sello
WildStorm: un misterioso grupo con intereses
empresariales en todo el mundo que investiga todo aquello
que se supone secreto, desconocido o imposible. Utiliza los
mitos de los superhéroes para ello, haciendo referencia en
cada episodio a algún personaje como Superman, Kazar... o
historias clásicas de fantasía, pero visto desde un punto
quizás más realista, o más bien de como lo veríamos en el
mundo real. Una obra que ya hay gente que incluso compara con el “Watchmen” de Alan Moore y que está siendo muy apreciada por la
crítica.
Warren Ellis, en los últimos años, se dedica a escribir miniseries y novelas
gráficas de creación propia y parece bastante acertado afirmar que es posible que
abandone el mundo del cómic americano para centrarse en proyectos en Europa, por
diferencias con las editoriales en cuestiones de censura.
gráficas de creación propia y parece bastante acertado afirmar que es posible que
abandone el mundo del cómic americano para centrarse en proyectos en Europa, por
diferencias con las editoriales en cuestiones de censura.