El dedo de Galileo El 12 de marzo de 1737, mientras trasladaban los restos mortales de Galileo desde la pequeña sala cercana a la capilla de los novicios de la Basílica de la Santa Cruz de Florencia en la que había permanecido enterrado durante 95 años hasta un mauseleo erigido en su honor en el cuerpo principal del edificio, alguien arrancó tres dedos y el único diente que tenía el cadáver, ya fuera para venderlos al mejor postor o para guardarlos como reliquias ante la creencia de que poseían poderes sagrados. Tiempo después, el diente y dos de los dedos fueron descubiertos en una urna de cristal convenientemente sellada en la que permanecieron hasta, al menos, 1905, cuando se les perdió la pista. A finales del año 2009, más de un siglo más tarde, un coleccionista particular los compró en una subasta y, ante la sospecha de que podía tratarse de los restos del genio italiano, entregó su preciado hallazgo al Museo Galileo de Florencia para que emprendieran un estudio que permitiera comprobar su procedencia. Las pruebas que se llevaron a cabo demostraron la autenticidad de la urna y de su contenido hasta el punto de que en junio del 2010, una vez acabaron las obras de remodelación del museo, pasaron a formar parte de su colección permanente y están expuestos al público junto al tercer dedo que en 1737 se arrancó de la mano interte de Galileo y que se recuperó en 1927. La Casa Blanca Uno de los edificios más reconocibles y con mayor peso histórico del mundo, también, ha sido el producto de una “inspiración celosa”. Cuando George Washington viajó hacia la capital de su joven país en el 16 de Julio de 1792, lo hizo con un propósito muy particular: Elegir el diseño del edificio que albergaría a los presidentes de los Estados Unidos. Menos de 20 diseños llegaron a la etapa final del concurso y Washington, rápidamente elegiría el diseño del arquitecto de Carolina del sur James Hoban. Hoban basaría su diseño parte en un edificio emblemático de su Irlanda natal y parte en una petición realizada por Thomas Jefferson(quien “extraoficialmente” se había involucrado de manera obsesiva con la construcción del edificio). El Pórtico norte se diseñaría a partir de una mansión irlandesa. La Teach Laighean (Leicester House), hallada en Dublin. Y que en la actualidad es el edificio principal del Parlamento de Irlanda. El diseño original era similar, sin embargo Washington le pediría a Hoban que agrandara y extendiese el hall principal de entrada y la alargara horizontalmente un 30% . Razón por la cual la Casa Blanca es más alargada que los edificios originales. El Pórtico sur, a su vez, sería “basado” en el Ch"teau de Rastignac, una mansión neo-clásica hallada en la región francesa de la Dordogne. Esta porción de la casa blanca sería sugerida a Hoban por Thomas Jefferson, quien tras visitar la École Spéciale d’Architecture, en Bordeaux, se maravillaría con los planos y conceptos de Salat. Curiosamente, la construcción de la Casa Blanca sería finalizada antes que la del edificio del cual había sido basada, que a su vez, hacia sido basado a partir de otras mansiones francesas. Todo se “recicla” en arquitectura. BANDERA Aquí está la East India Company británica bandera con la Cruz de San Jorge. Esta bandera estuvo en uso hasta el final de la década de 1700. Su bandera es una copia literal de la bandera de uno de los grupos mercantilistas y mercenarios más inescrupulosos y corruptos de la historia, la temida y odiada British East India Company. entró en uso en una fecha desconocida, pero en algún momento poco antes de 1800. No hace falta introducir a la East India Company. Una compañía mercantil creada para comerciar bienes en las colonias británicas de la India y China que con el tiempo, a medida que fue amasando gigantescas cantidades de dinero y poder, se convirtió literalmente en un “país sin tierra” al mando de una de las armadas más poderosas del mundo Tanto llegó a ser su poder que mucha gente creía que el mismo gobierno Inglés (y posteriormente Británico tras la unificación) era no más que títere de los intereses de la Compañía. Y de hecho, éstas personas no estaban tan erradas, ya que eran tales las influencias con las que la Compañía contaba que conseguir leyes a su favor y monopolios por doquier era algo realmente muy simple. Monopolios que si bien obtenía fácilmente luego cuidaba con recelo. Asesinando, corrompiendo y combatiendo contra cualquiera que se atreviese a desafiarlo. La primer bandera de los Estados Unidos, aunque nunca fue declarada como oficial, fue la “Grand Union Flag,” la cual era un literal calco de la bandera de la British East India Company utilizada desde principios del siglo XVIII: trece líneas verticales blancas y rojas intercambiadas con el “Union Jack” (en su variante antigua denominada “Kings Colours”, la bandera original del Reino de Gran Bretaña y de la cual luego se basaría el diseño del “Union Jack” actual del Reino Unido) ocupando un recuadro en la esquina superior izquierda. Esta bandera duraría muy poco tiempo, menos de un año, ya que a los estadounidenses no les gustaría la inclusión del Union Jack en su símbolo nacional. Razón por la cual, la bandera del Reino Unido sería quitada y remplazada por las estrellas blancas en fondo azul tras el Segundo Congreso Continental de 1777. A esta nueva bandera se la llamaría “Stars and Stripes” -estrellas y barras.-. No obstante, y como lo sugirió en 1937 el laureado historiador británico Sir Charles Fawcett, lo más probable es que Estados Unidos efectivamente basara su bandera en el diseño de la bandera de 1707 de la British East India Company, ya que el mismo era respetado por su poder y además, por ley, la Compañía no podía izar su bandera fuera del océano Indico. Y además, si bien Estados Unidos justificó que las trece barras blancas y rojas representaban a los trece estados originales de 1776, esto era una redundancia ya que los estados estaban representados en las estrellas. ¿No resulta muy irónico el que un país cuya historia se encuentra plagada de actos violentos contra otros países con el fin de fortalecer sus intereses económicos basara su bandera en una organización mercantilista y mercenaria con una historia de atropellos y excesos un tanto similar? Norton I, Emperador de los Estados Unidos En todas las épocas y lugares ha habido personajes curiosos y excéntricos, y quizá uno de los más curiosos sea este hombre, que se autoproclamó Emperador de los Estados Unidos de América y Protector de México, con el nombre de Norton I. Su Majestad el Emperador Norton I era un tipo de lo más curioso. Su nombre real, o al menos uno de los que utilizó, era Joshua Abraham Norton y, aparte de eso, poco se sabe acerca de sus orígenes. El Emperador, que vivía en San Francisco, había llegado a California como un aventurero más a mediados del siglo XIX, durante la fiebre del oro. Posiblemente nació en Inglaterra y, cuando falleció, en 1880, los cronistas calcularon que debía rondar entre los sesenta y cinco y los setenta años de edad. De niño pasó un tiempo con su familia en Sudáfrica, donde su pades había emigrado hacia 1820. Sus parientes, próspera estirpe de comerciantes judíos, proporcionó como herencia a Norton una buena suma de dinero. Con los bolsillos llenos, decidió probar fortuna en América y, al principio, sus aventuras comerciales marcharon por buen camino. La avaricia hizo presa en sus deseos, especuló despiadadamente con el precio del arroz y terminó perdiendo casi todo su capital, hasta verse obligado a declarar la bancarrota de su sociedad tras perder diversos litigios presentados en su contra por sus socios. Ahí está, posiblemente, el origen de su excentricidad. Alguien que había estado siempre en la cima, vivido de forma opulenta y acostumbrado a los tratos comerciales con diversos países, no podía quedarse quieto viendo cómo los días pasaban sin más. Por un tiempo desapareció, y nadie sabe a ciencia cierta dónde pudo vivir, hasta que reapareció repentinamente convertido en un extraño personaje. Envió cartas y artículos a diversos periódicos de San Francisco, quejándose del sistema de gobierno estadounidense, de su justicia y de los funcionarios del estado. Finalmente, presentó como la única solución a todos los males burocráticos del país una solución de lo más cómico. Proclamado a sí mismo como Emperador, llamó a representantes de todos los estados a reunirse en forma de nueva cámara de representantes en San Francisco. Sucedió en 17 de septiembre de 1859 y, al principio, tanto los periódicos como el público siguieron sus acciones con expectativa, como si se tratara de una obra de teatro. Norton I gritaba por doquier contra la corrupción, ordenaba movimientos de tropas y la abolición de las leyes anteriores así como la disolución del Congreso. Norton I acuñó moneda, que nunca llegó a circular Se inició así uno de los “reinados” más surrealistas de cuantos haya habido nunca. Con el paso del tiempo Norton I estableció todo tipo de leyes para gobernar su imperio y planeó la construcción de grandes infraestructuras. Mandó la construcción de un puente colgante precisamente en el mismo lugar sobre el que muchos años más tarde se levantaría el Golden Gate, redactó edictos de todo tipo y, para colmo, se nombró Protector de México, porque en su opinión los gobernantes de ese país eran incapaces de hace prosperar a su pueblo. No se sabe si Norton I se tomaba en serio a sí mismo, puesto que su influencia no pasaba de las risas que solía levantar a su alrededor, pero la función duró bastante. Su personaje imperial tenía espacio asegurado en la prensa, muchos curiosos visitaban su Corte, que no era más que un viejo edificio de apartamentos de alquiler. Vestido con sus ropajes imperiales, paseaba por San Francisco acompañado de sus dos perros, siendo saludado, o insultado, por quienes con él se cruzaban. Pero lo que comenzó como una protesta esperpéntica fue dando paso a un personaje típico de la ciudad. Como si se tratara de una atracción de feria, llegaban gentes desde muy lejos a conocer al gran Emperador, los restaurantes le ofrecían comidas gratuitas, sobre todo porque su presencia animaba el ambiente. Las críticas de Norton I fueron efectivas muchas veces, su ácido estilo a la hora de redactar sus artículos-leyes podían hacer daño a la credibilidad de personas o empresas, porque solía fijar el blanco de sus ataques en problemas que acuciaban a los habitantes de San Francisco, quienes lo adoptaron como si fuera parte del paisaje urbano. Fueron muchos los incidentes que protagonizó, como el instituir un impuesto a los tenderos de San Francisco para mantener la Corte. Apenas se trataba de unos centavos y, muchos de ellos, pagaron gustosos, con tal de que el “circo” se mantuviera. En medio de las calles pronunciaba discursos, gritaba indignado contra de las penurias de los trabajadores, mientras sus medallas brillaban al sol. En cierta ocasión, habiéndose dañado su imperial atuendo y ante sus insistentes quejas, las autoridades municipales le obsequiaron con nuevas ropas. Norton I se carteó con grandes personajes de su época, acudió a recepciones y fiestas y hasta logró acuñar ficticio papel moneda con su efigie, unos billetes que hoy se han convertido en carísimos objetos de coleccionismo. En medio de la Guerra Civil ordenó el alto al fuego y la reconciliación de las partes, claro que, como no podía ser de otro modo, ni Lincoln ni Jefferson Davis le hicieron caso alguno. Tras más de dos décadas de mandato, el Emperador Norton I falleció durante una vehemente exposición de sus ideas ante un público expectante. La ciudad lo consideró una gran pérdida e incluso hoy es recordado, pues aunque lunáticos hay muchos, personajes tan originales son escasos. Ciertamente, causaba risa, pero sus discursos solían ir más allá de lo meramente circense. Hoy, una tumba recuerda el paso de Norton I por el mundo bajo un epitafio de lo más directo: Emperador de los Estados Unidos y Protector de México. La luz eléctrica Como sucede con el teléfono, a nivel popular, se le atribuye la invención de la luz eléctrica y la bombilla de filamentos al americano Thomas Edison, cuando realmente fue el británico Joseph Swam el que en 1878 recibió la patente de su invento y un año después empezó ainstalar bombillas en hogares de Inglaterra. En 1881 creó su propia empresa la Swam Electric Light Company que empezó la distribución comercial. En 1889 Edison recibió la patente americana de una lámpara muy similar a la de Swam y reclamó ser el verdadero inventor. Swam le permitió conservar la patente americana, y el se quedaría con los derechos en Gran Bretaña. En 1883 se fundó la Edison & Swan United Electric Light Company. La variante del filamento de celulosa que usaba Swan se convirtió en un estándar de la industria, excepto para la Edison Company que seguía usando los filamentos de bambú hasta la fusión de 1892 que dio origen a la General Electri Los primeros fumadores de la historia Se ha encontrado algo de nicotina en restos humanos de la Antigüedad en África y en el Próximo Oriente, pero no hay pruebas concluyentes de que el hombre fumara en Occidente antes del descubrimiento de América. Los indios aguaruna (Perú) fueron los primeros en consumir tabaco fumado, mascado y en forma de enema para conseguir efectos alucinógenos, en el siglo I a. C. Entre los siglos V y VII d. C., los mayas y los toltecas usaron pipas para fumar tabaco con resina, y el hábito se expandió al continente. Uno de los hombres de Colón, Rodrigo de Jerez, está considerado el primer fumador europeo. Cuando volvió a su ciudad natal, enseñó a sus paisanos a fumar, pero aquello no gustó a la Inquisición, que lo encerró siete años. Cuando salió de la cárcel, ya todos fumaban. Cleopatra no era egipcia Aunque Cleopatra VII nació en Alejandría, en realidad formaba parte de una larga estirpe de macedonios descendientes de Ptolomeo I, uno de los lugartenientes de mayor confianza de Alejandro Magno. La dinastía ptolemaica gobernó Egipto desde 323 a.C. hasta 30 a.C., y la mayoría de sus líderes mantuvo su cultura griega. De hecho, Cleopatra fue uno de los primeros miembros de la dinastía ptolemaica que aprendió a hablar la lengua egipcia Los antiguos egipcios forjaron uno de los tratados de paz más antiguos de la historia. Durante más de dos siglos los egipcios lucharon contra el Imperio Hitita por el control de las tierras de la actual Siria. El conflicto dio lugar a enfrentamientos sangrientos como la batalla de Kadesh, en 1274 a.C. Como egipcios e hititas debían hacer frente también a las amenazas de otros pueblos, en 1259 a.C. Ramsés II y el rey hitita Hattusili III negociaron un famoso tratado de paz. Este acuerdo puso fin al conflicto y decretó que los dos reinos se ayudarían mutuamente en caso de invasión por parte de un tercero. El tratado egipcio-hitita es considerado uno de los primeros de los que se tiene noticia, y se puede ver una copia en la entrada del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York. A los egipcios les encantaban los juegos de mesa. Después de un largo día de trabajo los egipcios se relajaban jugando a juegos de mesa. Tenían juegos diferentes como "Mehen" o "Perros y chacales", pero tal vez el más popular fue un juego llamado "Senet", que se remonta a 3500 a.C. Se jugaba en un tablero en el que había pintadas 30 casillas. Cada jugador tenía un conjunto de piezas que se movían según las tiradas de los dados o de palos de lanzamiento. Los historiadores aún debaten las reglas exactas del Senet, pero no hay duda de la popularidad del juego. Hay pinturas que representan a la reina Nefertari jugando al Senet, y en las tumbas de algunos faraones como Tutankamon se han encontrado tableros de este juego Las mujeres egipcias gozaban de una amplia gama de derechos y libertades Si bien pública y socialmente las mujeres egipcias eran vistas como inferiores a los hombres, disfrutaban de una gran independencia jurídica y financiera. Podían comprar y vender propiedades, ejercer como jurados, testar y celebrar contratos legales. Las mujeres egipcias en general no solían trabajar fuera de casa, pero las que sí lo hacían percibían el mismo salario que los hombres. A diferencia de las mujeres griegas que eran propiedad de sus maridos, las egipcias tenían derecho a divorciarse y volverse a casar. Incluso negociaban contratos prenupciales en los que se incluían todos los bienes y riquezas que la mujer aportaba al matrimonio y eran compensadas por ello en caso de divorcio. Los trabajadores egipcios organizaban huelgas. A pesar de que el faraón era considerado como una especie de dios viviente, los trabajadores egipcios no tenían miedo de protestar por una mejora de sus condiciones laborales. El ejemplo más famoso se produjo durante el reinado de Ramsés III. Cuando los trabajadores que participaban en la construcción de la necrópolis real de Deir el-Medina no recibieron su pago habitual en grano, se organizó una de las primeras huelgas de las que se tiene constancia en la historia. La protesta se hizo en forma de sentada: los trabajadores entraron en los templos cercanos y se negaron a salir hasta que sus quejas fueran escuchadas. Funcionó, y a los obreros se les pagó lo que se les debía. Los faraones egipcios a menudo tenían sobrepeso. La dieta egipcia a base de cerveza, vino, pan y miel tenía un alto contenido de azúcar y los estudios muestran los estragos que pudo haber hecho en las cinturas reales. Los exámenes de momias indican que muchos gobernantes egipcios tenían sobrepeso, e incluso eran diabéticos. Un ejemplo notable es la legendaria reina Hatshepsut: mientras que en su sarcófago aparece representada como esbelta y atlética, los historiadores creen que en realidad era obesa y calva. Las pirámides no fueron construidas por esclavos. La vida de un constructor de pirámides desde luego no era fácil -los esqueletos de estos trabajadores muestran signos de artritis y otras dolencias-, pero las evidencias sugieren que estas construcciones no fueron levantadas por esclavos, sino por trabajadores asalariados. Estos trabajadores eran artesandos y obreros temporales. Un graffiti encontrado cerca de estos monumentos sugiere que a menudo las cuadrillas de obreros se ponían nombres chistosos como los "borrachos de Micerinos", o los "Amigos de Khufu". La idea de que los esclavos construyeron las pirámides a golpe de látigo la sugirió el historiador griego Heródoto en el siglo V a.C., pero hoy en día los historiadores coinciden en que eso es un mito. Es cierto que los egipcios tenían esclavos, pero los utilizaban como sirvientes domésticos. A Tutankamon lo pudo haber matado un hipopótamo. Se sabe muy poco sobre la vida del faraón niño Tutankamon, pero algunos historiadores creen saber cómo murió. Estudios de la momia del joven rey muestran que fue embalsamado sin su corazón y sin su caja torácica. Este cambio drástico en las prácticas funerarias tradicionales sugiere que pudo haber sufrido una lesión terrible antes de su muerte. Según algunos egiptólogos, la causa más probable de esta herida habría sido la mordedura de un hipopótamo. Los egipcios eran muy aficionados a la caza, y si el niño-rey participaba en cacerías peligrosas su muerte pudo haber sido a causa de un accidente en una de estas cacerías. Los médicos egipcios estaban especializados. Los médicos de la Antigüedad se dedicaban normalmente a la "medicina general", pero las evidencias demuestran que los médicos egipcios muchas veces se centraban en la curación de una sola parte del cuerpo humano. Esta primitiva forma de especialización médica fue documentada por primera vez en año 450 a.C. por el historiador Heródoto, que al hablar de la medicina egipcia escribió: "Cada médico es sanador de una enfermedad y no más... Algunos de los ojos, algunos de los dientes, algunos de lo que pertenece a la barriga". Estos especialistas incluso tenían nombres específicos. Los dentistas eran conocidos como "los médicos de los dientes", mientras que el nombre dado al proctólogo se traduce literalmente como "pastor del ano". Los egipcios tenían muchas mascotas. Los egipcios veían a los animales como encarnaciones de los dioses y fueron una de las primeras civilizaciones en tener animales domésticos. Eran especialmente aficionados a los gatos, que asociaban con la diosa Bastet, pero también sentían una especial reverencia por los halcones, ibis, perros, leones y monos. Muchos de estos animales ocupaban un lugar especial en la casa egipcia y a menudo eran momificados y enterrados con sus amos después de su muerte. Otros eran utilizados para trabajar, como perros y monos que eran adiestrados para patrullar junto a los oficiales que velaban por la seguridad. La plaga del baile En julio de 1518, una mujer llamada Frau Troffea entró en una calle de Estrasburgo, Francia, y comenzó a bailar desenfrenadamente sin parar entre cuatro y seis días. Al finalizar la semana otras 34 personas se habían unido a su baile, y al cabo de un mes el número de bailarines ascendía a 400. Consultadas las autoridades de la ciudad, se prescribió que los danzarines debían bailar más para curar sus cuerpos atormentados, por lo que se habilitaron salones de baile e incluso se contrataron músicos y bailarines profesionales para animar la fiesta. Pero a finales del verano decenas de personas habían fallecido en la ciudad alsaciana a causa de infartos, derrames cerebrales o agotamiento provocados por esa irrefrenable actividad. Durante siglos, este extraño acontecimiento conocido como la plaga del baile de 1518, ha dejado perplejos a los científicos, que han intentado encontrar una causa para este baile sin sentido, intenso y mortal en última instancia. El historiador John Waller, autor de un libro sobre el tema, cree que estas personas se encontraban en estado de trance, de lo contrario no habrían podido aguantar tanto tiempo bailando sin parar. Otros autores han buscado un origen biológico o químico a este suceso, como por ejemplo que los habitantes de Estrasburgo hubiesen ingerido cornezuelo, un hongo con propiedades psicotrópicas que crece en los tallos de centeno húmedos. Se da la circunstancia de que una serie de hambrunas provocadas por duros inviernos y veranos abrasadores que arruinaron las cosechas precedieron al baile demencial, lo que según algunos expertos pudo provocar esta especie de histeria colectiva. La Iglesia de la época llegó a atribuir el suceso a que alguien había provocado la ira de San Vito, santo siciliano martirizado en el año 303, que sería quien envió la plaga. Fanta, el refresco del Tercer Reich Fanta, refresco que pertenece a Coca-cola, fue creado específicamente para el mercado de la Alemania nazi. Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Coca-cola vendía en Alemania cuatro millones y medio de botellas al año. Funcionaban 43 fábricas y había otras 9 en construcción. El mariscal Goering había permitido la importación del ingrediente secreto con la finalidad de nacionalizar la empresa y apropiarse después de la fórmula. Cuando en 1941 el gobierno de Estados Unidos prohibió a sus multinacionales comerciar con Alemania, los responsables de Coca-cola se vieron en la necesidad de idear algo para no paralizar las fábricas alemanas y seguir obteniendo beneficios. Max Keith, Director de Operaciones de Coca-cola en Alemania, pensó en un refresco afrutado hecho con las "sobras de las sobras" y endulzado con sacarina. Para dar nombre al nuevo refresco Keith organizó un concurso entre los empleados de la compañía a los que pidió que dejaran volar su fantasía (fantasie en alemán). Al oír la palabra "fantasie", uno de los vendedores de la empresa llamado Joe Knipp dijo: Fanta! Publicidad de Fanta de la II Guerra Mundial Fanta se registró en Alemania y se constituyó en empresa independiente de Coca-cola para poder operar en el país. Se creó un envase distintivo para el nuevo refresco y fue todo un éxito de ventas, permitiendo mantener activas las fábricas durante la guerra. Una vez finalizada la contienda Coca-cola recompró la marca Fanta, que hoy en día sigue comercializando. Borracheras con historia sabemos que los pobladores del Nilo llegaron a tener en su menú hasta 17 variedades de cerveza y, al menos, unas 24 de vino, pero la que mayor éxito tenía entre el pueblo era la bebida del lúpulo, diez veces más barata que el vino. En más de 80 tumbas del Valle de los Reyes se representan escenas de estos banquetes, algunos bastante excesivos como el cincelado en los aposentos funerarios de Paharí, en el que una mujer, Nubmehy, le espeta a uno de los criados: “Dadme 18 copas de vino[…] ¿No veis que quiero emborracharme? […] Mis entrañas están tan secas como la paja” En Grecia, el alcohol tenía buena prensa y los excesos con la copa se veían como algo natural; hasta el propio Sócrates era fan de este caldo “porque hidrata y suaviza el alma, adormece las preocupaciones y revive nuestras alegrías”. Por eso, las grandes juergas religiosas que las mujeres griegas dedicaban a Dioniso estaban muy bien vistas por sus contemporáneos. En honor al dios, bacantes o ménades peregrinaban al monte Parnaso para celebrar un gran botellón ritual. Generalmente desnudas, se daban con desenfreno al alcohol y las drogas hasta alcanzar estados de éxtasis, en los que el sexo lésbico era una actividad recurrente. Si invocar a los dioses de la bebida era business de las mujeres, el de los hombres era el disfrute de los caldos en compañía masculina. Tras los banquetes, celebraban el simposio –que se traduce como “reunión de bebedores”–, que se inauguraba con la libación, una especie de brindis en honor a los dioses en el que se lanzaban al aire unas gotas de vino. Comenzó siendo un pequeño rito, pero pronto se convirtió en un juego habitual y las gotitas se sustituyeron por posos de vino que se tiraban contra dos platillos. Se denominó kottabos y el objetivo era lograr el mayor ruido posible en el choque de los posos con el hierro. Parece una diversión un tanto rústica, pero lo cierto es que era muy popular y, con muchas variantes, este juego vinícola acompañó las juergas griegas durante casi tres siglos (hasta el III a.C.). Los romanos fueron más tendentes a mezclarlo con todo tipo de ingredientes. Así, para el gustatio (aperitivo) tomaban muslum, un vino mezclado con grandes cantidades de miel. No era, ni mucho menos, la más densa de las recetas ya que a menudo se añadía sin recato resina, pimienta molida, azafrán o dátiles. A medida que el Imperio se acercaba a su ocaso, estas mezcolanzas se hicieron todavía más densas y bizarras, mientras los romanos se daban cada vez con mayor desafuero al alcoholismo. Célebres son las borracheras de los emperadores que gobernaron entre el año 37 y el 69 –Calígula o Nerón– quienes, por ejemplo, tenían por costumbre beber grandes cantidades de alcohol antes de las comidas para así vomitar y dejar el estómago vacío y preparado para ingerir a destajo. La relación del cristianismo con el alcohol ha sido un tanto paradójica a lo largo de la Historia. En la mayor parte de los capítulos de la Biblia se aboga por la moderación en el beber, pero algunos de los personajes más célebres del libro sagrado se dan a la borrachera sin vergüenza… e incluso sin ropa. Noé, para celebrar el éxito de su misión en el arca “comenzó […] a labrar la tierra y plantó una viña, y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda” (Génesis 9, 20-21). En todo caso, la sociedad cristiana siempre consideró el vino una bebida superior a la cerveza y durante el siglo X, los viñedos monacales sirvieron las mesas de aristócratas y monarcas, permitiendo además la expansión económica y territorial de los monasterios. Mientras, el pueblo llano se conformaba con la cerveza como bebida de cabecera que, además, durante la mayor parte del Medievo sustituyó incluso al agua. Eran siglos en los que se especulaba con que ríos y pozos eran transmisores de todo tipo de enfermedades, una excusa perfecta para apagar la sed a golpe de cerveza. Tenía una graduación más baja que la que conocemos en la actualidad, pero la bebían a todas horas y en grandes cantidades. Lo normal era desayunar medio litro de cerveza mojando en ella pan seco, para luego tomar unos 2 ó 3 litros más a lo largo de la jornada. Por ejemplo, Eduardo I de Inglaterra estableció en el siglo XIII que sus soldados tenían derecho a recibir cada día, al menos, unos 4 litros de cerveza. A pesar de esta moda cervecera europea, España siguió siendo tierra de viñas hasta que desembarcó en ella Carlos V, el gran introductor de la cerveza en la Península. El emperador, ejerciendo de flamenco y borgoñón, no estaba dispuesto a que su nuevo trabajo como monarca español le alejara de su bebida favorita, por lo que trajo consigo a célebres maestros cerveceros. Entre ellos se encontraba Enrique van der Trehen, encargado de poner en marcha una fábrica de cerveza en el Monasterio del Yuste. Célebre es el apetito voraz del que siempre hacía gala Carlos V y la sed permanente que trataba de calmar con litros de cerveza: “Durante una comida, el Emperador sumergió cinco veces la cabeza en el vaso, y en cada ocasión bebió por lo menos un cuarto de galón (unos 4 litros)”, relata el historiador inglés Rogerio Asharn. En 1520, las autoridades de Edimburgo, asustadas por la desorbitada ingesta del llamado uisge beatha (whisky) restringieron su venta a barberos y cirujanos, ya que parece ser que ambas profesiones necesitaban el alcohol como herramienta de trabajo. Sin embargo, lo único que consiguió aquella prohibición gubernamental fue incentivar la destilación casera y aumentar el consumo del whisky de peor calidad. Beethoven, el plomo y el Imperio Romano En 1827, Ludwing va Beethoven murió por empinar demasiado el codo. No es que muriera exactamente por su afición al vino y, en consecuencia, por la toxicidad del alcohol, sino por el plomo.: el vino de la época era endulzado con un derivado del plomo, el acetato plúmbico. Es decir, que Beethoven murió por lo que se llama saturnismo o plumbosis. Esto no pasaría de ser una anécdota más sobre Beethoven, pero el acetato de plomo ha sido empleado durante siglos como endulzante para la cocina, de modo que muchos más han sido víctimas de su envenenamiento El caso más sorprendente fue el del Imperio Romano, donde el número de nacimientos era bajo, estancándose alrededor de los 50 millones de habitantes durante siglos. La razón de que muchos emperadores romanos sufrieran problemas mentales o comportamientos desequilibrados también se atribuye al envenenamiento por plomo. Ya Hipócrates, Séneca, Galeno, Aureliano y otros notaron la asociación entre las comidas copiosas, el vino con plomo y el desarrollo de la gota. Historia del papel higiénico Antes de la invención del papel higiénico se utilizaban materiales diversos: lechuga, trapos, pieles, césped, hojas de coco o de maíz. Los antiguos griegos se aseaban con trozos de arcilla y piedras, mientras que los romanos se servían de esponjas amarradas a un palo y empapadas en agua salada. Por su parte, los inuit optaban por musgo en verano y por nieve en invierno, y para la gente de zonas costeras la solución procedía de las conchas marinas y las algas. Los primeros en crear y usar papel higiénico fueron los chinos, quienes en el siglo II a.C. ya diseñaron un papel cuyo uso principal era el aseo íntimo. Varios siglos más tarde (allá por el siglo XVI), las hojas chinas de papel destacaban por su gran tamaño (medio metro de ancho por 90 centímetros de alto). Sin duda, estas hojas estaban en consonancia con la posición jerárquica de sus usuarios: los propios emperadores y sus cortesanos Joseph C. Gayetty fue el primero en comercializar el papel higiénico allá por 1857. El producto primigenio consistía en láminas de papel humedecido con aloe, denominado "papel medicinal de Gayetty", un auténtico lujo En 1880 los hermanos Edward y Clarence Scott comienzan a comercializar el papel enrollado que hoy conocemos La importancia del papel higiénico en nuestros días es incuestionable, Kimberly-Clark en 1944 recibio un premio a cargo del Gobierno de los Estados Unidos por “su heroico esfuerzo en el suministro a los soldados durante la II Guerra Mundial”. El primer DJ de la historia Fue Ron Diggins, un ingeniero de radio británico que en 1947 construyó la famosa Diggola, considerada la primera "mesa de mezclas" de la historia de la música. Esta mesa portátil de construcción casera incluía dos platos, luces, micrófonos, un amplificador y una decena de altavoces. Y estaba hecha sobre una base de madera de ataúd. En su 90 cumpleaños, el primer disc-jockey confesó que, cuando empezó a recorrer ciudades y pueblos con su invento, recibió centenares de críticas de músicos que no veían con buenos ojos que mezclara sus canciones sin su consentimiento. Diggins se retiró en 1995 después de pinchar en 20.000 fiestas. El anticonceptivo más absurdo de la historia A lo largo de la historia, no sólo la sabiduría popular, sino los médicos han ideado anticonceptivos orales de dudosa o nula efectividad. Muchos contenían aceites, frutas, semillas, raíces y otras partes vegetales que de ningún modo evitaban la concepción. El griego Soranus (138 -98 a.C.), uno de los médicos de la antigüedad más preocupados por la anticoncepción, fue el padre de algunos de los remedios más absurdos. Por ejemplo sugería a las mujeres que recogieran el agua que desechaban en las herrerías para enfriar el hierro candente y que se la bebieran tras el coito. Soranus también les recomendaba que dieran 7 saltos hacia atrás, para así expulsar el "licor masculino". La primera proposición indecente de la historia Los Papiros de Oxyrhynchus fueron descubiertos entre 1896 y 1897, en unas excavaciones llevadas a cabo en Egipto por los británicos Grenfell y Hunt, dos jóvenes compañeros del Queen's College de Oxford. Dichos papiros, escritos en griego, datan de la época posterior a la fundación de la ciudad de Alejandría por Alejandro Magno. En uno de ellos se encuentra la que podría ser la primera proposición indecente registrada en la historia, que dice así: Declaran Apión y Epimas a Epafrodito, el queridísimo, que si nos permites sodomizarte, también tú lo pasarás bien, y que no te zurraremos si nos permites sodomizarte. Que sigas bien, que sigas bien. El niño que iba a la escuela escoltado El muchacho de la foto es Erwin Schabe, y se le ve montando en bicicleta por el campo. Algo totalmente normal, de no ser por el blindado del ejército británico que le escolta. La imagen está tomada en Berlín, en 1961. En septiembre de 1961 una unidad de la policía germano oriental le dio el alto al chico mientras este pedaleaba hacia la escuela, y le obligó a volver a casa. Teniendo en cuenta que el joven nunca llegó a pisar territorio oriental, la acción de la policía carecía de justificación. Así lo entendieron los británicos y procedieron a ponerle escolta armada. La foto, como la propia acción, tuvo una función de propaganda. La escolta no duró más de unas semanas, y posteriormente la situación se normalizó, relativamente, hasta 1971 en que se que acabó con la precaria situación de Steintucken y se amplió a varios cientos de metros la conexión con el resto de Berlín Oeste, y el Muro se continuó alrededor del paso hasta 1989. La granada más inútil de la Historia Como la granada de mano nº 74, conocida popularmente en la Segunda Guerra Mundial como la “bomba pegajosa”. El nombre le venía porque disponía de una capa de adhesivo que permitía que se pegara a la superficie de los tanques enemigos. El problema es que también solía quedarse pegada en la mano del que la usaba. De hecho era lo que sucedía habitualmente. Con razón, pues, fue el arma menos popular que se haya exigido emplear a los soldados británicos y no tardó mucho en ser retirada. Personajes más tacaños de la Historia Hetty Green: Henrietta 'Hetty' Green nació en 1835, y fue la mujer más rica del mundo allá por los años 1800. Murió con dinero en efectivo y posesiones con un valor de más de 100 millones de dólares (cerca de 2000 millones de dólares, unos 1500 millones de euros), pero durante su vida, se negó rotundamente a ayudar a los más necesitados, incluso si eran miembros de su familia. Su hijo se rompió una pierna de niño, y ella se negó a pagar el tratamiento, y en cambio, trató que lo aceptaran en un hospital gratuito para los pobres. Por estas razones, el Libro Guinness de los Récords la tiene que la persona más miserable de la Historia. J. Paul Getty: J. Paul Getty hizo su fortuna durante la Gran Depresión, y tuvo intereses en unas 200 empresas, incluyendo la Getty Oil Company. En 1966, el Libro Guinnes de los Records le nombró el ciudadano privado más rico, y cuando murió en 1976, contaba con una fortuna de unos dos mil millones de dólares de la época. Pero Getty era un tacaño de campeonato, e incluso tenía un teléfono de pago instalado en su mansión inglesa. También se hizo famoso por no pagar un chantaje de 17 millones de dólares por su nieto adolescente, que había sido secuestrado en Roma en los 70. Después de negarse a pagar, los secuestradores mandaron una oreja del chico por correo a un periódico. Al final, Getty acordó para un rescate reducido a 2.2 millones. John Elwes: El político inglés John Elwes es conocido por ser la base que inspiró a Charles Dickens para crear al avaro más famoso de la historia de la literatura, Ebenezer Scrooge, de su obra 'A Christmas Carol' (Un cuento de Navidad). Elwes, miembro del Parlamento Británico, nació en 1714, y disponía de una fortuna de unos 390.000 dólares de la época (unos 28 millones actuales, 21 millones de euros), pero vivía como un pobre. Llevaba la ropa raída, harapos y se iba a la cama cuando caía la noche para evitar gastar dinero en velas, mientras que su casa se caía a su alrededor y era una ruina. Murió con muy pocas posesiones, pero dejó su fortuna a sus dos hijos nacidos fuera del matrimonio. Ingvar Kamprad: El fundador de IKEA, Ingvar Kamprad, es una de las personas más ricas del planeta, con una fortuna estimada en seis mil millones de dólares. Pero el empresario sueco cambió su residencia al paraíso fiscal de Suiza en los años 70, conduce un Volvo de hace 15 años, vuela en clase turista y recicla las bolsas de té. Este excéntrico personaje de 85 años es también conocido por visitar el restaurante del IKEA de su ciudad, para comer un menú barato de albóndigas y patatas cocidas. Los hermanos Collyer: Los excéntricos hermanos Homer y Langley Collyer vivieron juntos en su casa desde su infancia en Nueva York hasta sus muertes. Los dos, de buena familia, tenían miedo de los intrusos y se convirtieron en reclusos en su propia casa a medida que envejecían. Taparon las ventanas y pusieron trampas para evitar robos. Les cortaron el agua, la electricidad y el gas, ya que no pagaban las facturas. Cuando murieron en los años 40, se encontraron 130 toneladas de basura y cachivaches en la casa, además de armas y munición. Sus posesiones fueron valoradas en unos 91.000 dólares, al cambio actual, 1.2 millones de dólares (unos 900.000 euros). Oliver Cromwell: Como Caballero Protector de Inglaterra, Escocia e Irlanda durante el siglo XVII, la miseria de Oliver Cromwell afectó a la vida de millones de personas. En 1647, lideró el movimiento puritano que intentaba prohibir las Navidades, y convertir esas fechas festivas en una estricta celebración religiosa. En Londres, se dio poderes a los soldados para confiscar todas las comidas especiales para Navidad, árboles navideños y cualquier tipo de decoración, además de prohibir los villancicos. Estos tiempos tan tristes duraron hasta que Cromwell fue derrocado en 1660. Andrew Carnegie: Andrew Carnegie era notoriamente roñoso pese a tener una fortuna de unos 3.000 millones de dólares al cambio actual. Este empresario escocés, que nació en 1835, emigró a Estados Unidos cuando era joven y consiguió amasar toda su fortuna en la industria del acero. Y según se hacía muy rico, comenzó a ser conocido por su tacañería, e incluso una vez dejó un centavo como propina por una comilona. Sin embargo a Carnegie debemos darle crédito al reivindicarse al final de su vida, cuando se convirtió en un filántropo, y donó millones para conseguir la paz mundial y para la investigación científica, fundando además más de 3.000 bibliotecas por todo Estados Unidos y el resto del mundo. Ephraim Lópes Pereira d'Aguilar: El noble Ephraim Lópes Pereira d'Aguilar nació en Viena, pero creció en Londres. Se convirtió en Barón a la muerte de su padre, en 1759, y heredó una gran fortuna. Durante un tiempo vivió con 20 sirvientes en los Broad Street Buildings londinenses. Pero poco a poco se fue convirtiendo en un personaje excéntrico y miserable, cambiando una vida de lujo, la mansión y el resto de casas palatinas que poseía. Antes de su muerte, escondió su fortuna secreta de 315.000 dólares en torno a su modesta casa, para que sus hijas tuvieran que encontrarla. Orígenes del afeitado En el Antiguo Egipto, sacerdotes y sacerdotisas egipcias debían depilarse el cuerpo entero antes de entrar en los templos. Por razones de estética e higiene, esta práctica era también profesada por la plebe, usando las mujeres cremas depilatorias, fuego, el raspado con piedra pómez, arrancado con hilo o agresivas pociones a base de cal viva. Los hombres utilizaban navajas de sílex, cobre y posteriormente hierro. Dispositivo victoriano anti-masturbación Parece un instrumento de tortura y de hecho lo es. Este curioso dispositivo fue utilizado en la católica Francia alrededor de 1880 para evitar que los adolescentes de la época cometieran ciertos pecados nocturnos. Mide aproximadamente 9 centímetros y al parecer iba anclado a un cinturón, lo que hacía imposible zafarse de él. Reloj cámara para espías victorianos Es difícil servir a la Corona Británica si no se cuenta con un aparato capaz de grabar documentos sensibles del enemigo, y peor aun, ser capaz de ocultarse cómodamente. Todas estas características son reunidas por el reloj Lancaster de damos producido entre 1886 y 1890 el cual, gracias a su diminuto mecanismo interno, basado en un sistema de aumento óptico y un funcionamiento similar al de una camara obscura -en español cámara oscura- Si bien el reloj requería largos tiempos de exposición y un manejo experto para lograr resultados legibles, era capaz de capturar exitosamente la información de un documento, mapa o plano. Al día de hoy sólo sobreviven cuatro modelos originales. El revólver anillo Para damas nombrado, apropiadamente, como Femme Fatale. Oculto en un fino bolso de mano, y producido en la séptima década del siglo XIX, este llamativo anillo de 1,6 pulgadas es capaz de disparar balas calibre .06. No las más mortales del mundo, pero útiles para sacarse un enemigo desprevenido de encima rápidamente. El encendedor pistola Solo se debía esperar a que la víctima nos pidiese lumbre. EL INHALADOR DE ÉTER Fue el primer anestésico, ya que hasta 1846, fecha en la que el dentista americano Horalce Wells la utilizó por primera vez para dejar inconsciente a un paciente, las intervenciones quirúrgicas se realizaban sin anestesia. Posteriormente en 1850 se extendió por todo el mundo mediante un inhalador de éter llamado Morton
Curiosidades en la historia
Datos archivados del Taringa! original
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