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Monstruos, misterios y leyendas del mundo parte 6

Paranormal8/25/2012

Ambientacion:











El dragon de villa crespo



Un Monseñor contó que, a principios de los 80' fue enviado a una casa (ahora casi deshabitada) en Scalabrini Ortíz y Córdoba...cuando llegó, encontró espejos rotos, adornos hechos añicos y el parquet del piso destrozado. Como no era una zona sísmica, en parte para "tranquilizar" a la dueña de la casa y en parte por las dudas, Páleka realizó una "ceremonia de purificación"...
A los días lo llaman de vuelta de la casa desesperados. "Viene de abajo" fue la frase con la que lo hicieron volver al lugar. Cuando llegó, Páleka se encontró a la dueña de casa afuera, con una cuadrilla de obreros municipales y mucho polvo saliendo de la casa, donde se registraban "temblores".
Los obreros entraron, y comenzaron a excavar el piso...y tras un momento largo, cuando devolvieron la luz, vieron a un reptil gigantesco en el fondo del pozo que cavaron ("diez metros de largo" según Páleka), similar a un "dragón de komodo"...Páleka, joven y sin experiencia (igual, nada lo habría preparado) intentó acercarse, cuando aparecieron policías de la Comisaría 25, alarmados por los ruídos en la casa de al lado.
Cuando pasó algo de tiempo, llegó otro grupo, mucho más misterioso, de hombres con lazos, rifles de aire comprimido y una caja de metal. Hicieron salir a todos y se oyeron tiros, y un ruído "como a sierra" más tarde. Al rato se llevaron la caja, presumiblemente con pedazos del animal adentro. Antes de irse, les pidieron a todos los presentes que no divulgaran lo sucedido, "para que no cundiera el pánico en la población".
Los investigadores que escriben el libro revisaron en el barrio...ni en la Comisaría 25, ni en la escuela situada al lado conocían la historia. Sin embargo, en el barrio hay una mezcla de muy variadas etnias (judíos, cristianos ortodoxos, sirios y armenios) y la dueña de un bar les contó que su abuela, siria sabía sobre un "dragón que se alimentaba de pecados" y que lo sentía "bajo la tierra"...quizás fuera una metáfora. En la catedral ortodoxa de San Jorge les contaron que no son los primeros que vienen con historias sobre un dragón en la zona, y hasta que habían rumores sobre "gárgolas" en el barrio. Quizás, como con la historia del Gólem en Once, las tradiciones de cada pueblo influyen en los mitos que se cuentan en cada barrio.
Volviendo al relato de Páleka: contó que, una vez que el grupo se fue llevándose los fragmentos del bicho, tanto él como la dueña de la casa, se metieron con una linterna por el agujero, y descubrieron que llevaba a un túnel hecho por manos humanas...no se animaron a avanzar. A los pocos días, se tapió en boquete con cemento y se vendió la casa. Según Páleka, el tunel iba con clara dirección hacia el Arroyo Maldonado.
El Arroyo Maldonado originalmente partía en dos a la Ciudad de Buenos Aires, hasta
que lo entubaron y construyeron la Avenida Juan B. Justo sobre él a principios del siglo pasado...
Sobre el Maldonado se cuentan cosas raras (ya las había leído, consignadas en otras partes, fuera de este libro).

El dientudo de Ranelagh



Ubicamos esta increíble historia en la ciudad bonaerense de Ranelagh, a 10 kilómetros de la Capital Federal, en febrero de 1963; un poblado de bajas construcciones, de muchas calles aún sin pavimentar, de arroyuelos contaminados y alrededores oscuros por las noches. Un poblado que durante ocho días con sus noches fue asolado por las terroríficas visitas de un ente bautizado por la prensa como “el dientudo”.
La descripción es significativa: alto (un metro ochenta centímetros, o más), delgado, cubierto de un vello parduzco, ojos muy brillantes (diríamos, ¿fosforescentes?) y dos colmillos extraordinariamente largos que le dan su apodo.
Visto por numerosos testigos en horas de la noche, en las cercanías de un desvencijado puentecillo de las priximidades, hirió en sus ataques a un par de lugareños. Pero su objeto de especial atención eran los perros: mató a varios, aparentemente para devorarlos según evidenciaban sus restos y una noche, un agente de policía apostado de vigilancia (pues superando la aparente incredulidad oficial y periodística, la policía no podía ignorar la masa de testimonios) logró avistarlo y abrir fuego sobre él con su arma reglamentaria. En la mañana siguiente los investigadores hallaron junto a las huellas del ser restos de sangre, indicio que había sido herido.
A partir de entonces, jamás volvió a ser visto. Y es válida la presunción de la gente del lugar de que fue herido de muerte, cayendo al apestoso arroyo en cuya agreste ribera se cobijaba, para desaparecer.

El abominable Fuentes



Sin duda puede resultar risible este apodo, dado a un pequeño ser, de un metro 10 centímetros de altura, peludo, de rostro estremecedoramente humano, que en el invierno de 1978 asoló a las granjas cercanas a los pequeños poblados precordilleranos de la provincia de Mendoza, devorando gallinas, cerdos y cabras e infructuosamente perseguido por los perjudicados chacareros y jamás atrapado.
En realidad, todas las provincias cuyanas y especialmente Mendoza se han transformado en puntos recurrentes para las manifestaciones forteanas. Recordemos, a título ilustrativo, que en la época en que el abominable Fuentes hacía sus travesuras, en los alrededores de la propia ciudad de Mendoza un embozado y ágil individuo de galera, capa, bastón y ojos fosforescentes se divertía asustando a desprevenidos noctámbulos. A algunos centenares de kilómetros un ser similar –o el mismo- pero ostentando una brillante luz amarilla sobre el pecho, sorprendió a un destacamento de Gendarmería Nacional con un salto en la noche que, virtualmente, lo llevó a sobrevolar a los soldados. Todo esto podría suponerse una mera fantasía o una mistificación de la prensa sensacionalista si no hubiera encontrado, desempolvando mi archivo, una crónica que se remonta al Londres de 1890 donde, en sucesivas apariciones a lo largo de dos años, un insólito ente denominado “Springle Jack” (algo así como “Jack el Saltarín”) aterró a londinenses, civiles y bobbies por igual, destacados en su captura.
Se lo describía como un individuo, de unos dos metros de altura, muy delgado, largas piernas, ojos fosforescentes; capa, galera y una luz muy brillante en el centro del pecho que, haciendo honor a su nombre, andaba a los saltos por sobre las cabezas de la gente, sin otro propósito definido.
La sincronicidad (para referirnos a un vocablo tan caro a la psicología jungiana) de estos seres, por sobre las fronteras del espacio y el tiempo, nos pone de manifiesto la realidad, cuando menos sociológica, de estos fenómenos.
Recordemos también respecto a esta provincia que para 1983, en la Pampa de Palunco y el área de Las Vizcacheras eran observadas con frecuencia arañas gigantes, no de unos treinta o cuarenta centímetros de diámetro como la expresión haría suponer, sino de...¡dos metros de diámetro! en campos petrolíferos de la ex YPF no solamente por obreros –rápidamente desprestigiados por los directivos de la empresa bajo la acusación de alcohólicos– sino también por técnicos, ingenieros y pilotos de aviones.
Uno de ellos me comentaba semanas después –estando yo de paso hacia la “Caverna de las Brujas”, de la que hablaré en otra ocasión– en la penumbra de un tugurio con pretensiones de bar a un costado de la ruta, que a propósito mintió en su informe el verdadero tamaño de una de esas “arañas” que observó correr desde unos 200 metros de distancia, a la que atribuyó públicamente unos “tres” metros de diámetro ya que, sin duda, el apodo de delirante que se ganó entre sus superiores se habría visto acentuado si hubiera manifestado los 10 metros que en realidad le atribuyó. Y no muy lejos de una zona tan “forteana”, los turistas aún hoy visitan el Pozo de las Ánimas, una enorme hoya volcánica llena de agua donde los huarpes creían que las almas de los difuntos tenían su entrada al infierno, por lo común que era observar –quedan relatos aún escritos del siglo pasado– sobre su vertical, evolucionar esferas luminosas sin orden ni concierto y de gran tamaño que terminaban precipitándose al fondo del cenote. ¿Una colonial base subacuática de ovnis, quizás?

Runa Uturunco





El Tigre Uturunco es un HOMBRE TIGRE, que por pacto diabólico le fue entregado un cuerito de NAHUEL (Yaguareté o Jaguar americano) que al revolcarse sobre éste último toma la forma de un Yaguareté mucho más grande y feroz, colmillos más agudos y los ojos como teñidos de sangre.
El portador del cuerito es una persona solitaria, vive por los cerros y generalmente en alguna parte de su cuerpo tiene algunas manchas que lo caracterizan y vinculan al animal. Lleva encima el cuerito que es inseparable a él, también este último se mueve y le advierte si alguien quiere separarlo de él que solo puede hacerlo mientras el portador duerme. Para transformarse hace una invocacion en mapuche y se revuelca tres veces sobre el cuero, algunos brujos más experimentados lo hacen de un solo vuelco y sin pronunciar la invocación. Las tribus contaban como estos animales raptaban sus mujeres jóvenes y las llevaban al lomo, como también destrozaban al ganado u otros animales criados.
El Runa Uturunco puede dominar a la bestia, pero si se mantiene mucho tiempo transformado, o si se mezcla con una Yaguareté con la que tenga cría, la bestia termina dominándolo al portador y olvida completamente su condición humana.
En el momento que se mate a un portador sin el cuero, éste pierde su poder y no se puede usar nunca más. Pero si se logra matarlo transformado el matador obtiene el poder y maldición del portador, siempre y cuando el portador sea o hable la lengua mapuche para poder invocar el gualicho (en lengua mapuche, hechizo, encantamiento o embrujo) de transformación. Algunos otros dicen que no es por pacto con el diablo sinó un hechizo de dominio sobre la naturaleza del Machi de la tribu (Sacerdote, chamán o médico brujo).

Dragon de Brosno





El Dragón de Brosno (Бросненский дракон: Brosnenski Drakon), también conocido como Brosnia, es el nombre de un monstruo que, se dice, habita en el Lago Brosno, cerca de Andreapol en el oeste de Rusia. Se lo ilustra como un dragón o dinosaurio, y ha sido objeto de numerosas leyendas regionales, algunas de las cuales, datan del siglo XIII.
Los rumores de que una extraña criatura habita en el lago Brosno han existido desde hace varios siglos.
Una leyenda dice que Brosnia espantó al ejercito tártaro-mongol que se dirigía a Novgorod en el siglo XIII. Batu Jan detuvo las tropas a orillas del lago para descansar. A los caballos se les permitió beber agua de este. Empero, cuando los caballos se aventuraron bajo el lago, una gigante creatura emergió del agua rugiendo y devoró caballos y soldados. Las tropas de The Batu-Jan estaban tan aterradas que se devolvieron, y Novgorod se salvó.
Viejas leyendas describen una “enorme boca” devorando pescadores.
Las crónicas de la región mencionan una “montaña de arena” que aparece en la superficie del lago en algunas ocasiones.
De acuerdo a otras leyendas, algunos varegos querían ocultar un tesoro en el lago. Cuando estos se aproximaron a una pequeña isla, un dragón emergió del lago y se tragó la isla.
Se dice que durante la Segunda Guerra Mundial la bestia se tragó un avión alemán.
Existen varias hipótesis científicas que conciernen a Brosnia. Una de ellas, el fenómeno de gas, expone que cuando el sulfuro de hidrógeno se eleva del fondo del lago, hace hervir el agua, lo que hierve a su vez se asemeja a una cabeza de dragón. Sin embargo, la cantidad de sulfuro de hidrógeno debería ser considerable para producir este efecto.
Otra versión dice que hay un volcán en el lago Brosno que hace eyecciones a la superficie del agua de vez en cuando. Es bien sabido que hay varias fracturas en el fondo del lago, la profundidad y la dirección de estas no se pueden definir. No se descarta que el cráter de un volcán se pueda hallar dentro de una de tales fracturas. Esto explicaría porque el hipotético volcán no ha sido, aún, descubierto (véase Erupción límnica).
No obstante, el fenómeno de Brosnia se puede explicar desde un punto vista físico y perceptivo. Temporalmente, lotas, percas amarillas y eperlanos pueden ser hallados en el lago (se considera extraño que peces de mar puedan vivir en las condiciones de un lago). Grandes eperlanos son reflejados en la superficie del agua a través de la refracción de la luz y esto produce el efecto de una cabeza de reptil gigante. Los físicos dicen que los espejismos aparecen en las temporadas calurosas. Ciertamente, los testigos afirman observar a Brosnia en las épocas de verano.

Wendigo




"El Wendigo" (también conocido como windigo, windibum o witiko) es una criatura o espíritu propio de la mitología de los indios algonquinos y otros grupos afines culturalmente, que se supone habitaría en los bosques más septentrionales y profundos del continente americano. Aparentemente es una personificación de la llamada atávica -y la fascinación rayana en la locura- que los bosques profundos y la naturaleza más salvaje provoca en los hombres y, en su faceta más oscura, un mito para explicar la bestia en la que se puede convertir un ser humano cuando hace caso de dicha llamada. Este mito podría estar relacionado con historias entre los pueblos indios acerca de casos de canibalismo para sobrevivir a los duros inviernos de estas duras zonas del continente.
En psiquiatría se ha considerado la psicosis por windigo como un caso de psicosis particular y propia de una cultura (en este caso la amerindia).
El Wendigo se personifica unas veces como el viento sobre las copas de los árboles o como un espíritu, otras como un ser musgoso que habita en lo profundo del bosque, otras como una terrible criatura mitad bestia mitad hombre. El Wendigo "llama" a sus presas por su nombre, y cuando éstas oyen su llamada no pueden evitar el correr a las profundidades del bosque y perderse para siempre.
Ya que hay muchas historias y cuentos sobre el wendigo, se da hincapié a muchas cosas. Se cree en muchas cosas tanto del mundo sobrenatural como son los espíritus malignos como un gran monstruo que vive en los bosques o en las montañas heladas. También el wendigo se manifiesta cuando el hombre come la carne de otro hombre. supuestamente absorbe su fuerza y espíritu; ésta acción causa en el individuo poseído por el Wendigo un hambre que no se puede saciar con nada y lo único que quiere es comer mas carne humana ya que el hambre a su vez crece y crece hasta que el hombre muere ya que no existe algún exorcismo eficaz contra la posesión de un wendigo. En el famoso cuento de Algernon Blackwood titulado "El Wendigo", aparece como un ser temido por los indígenas de los bosques del norte de América, comedor de musgo y no de humanos. Personifica la llamada atávica de la naturaleza al animal que supuestamente llevamos todos dentro, ya que sus víctimas oyen una voz que les llama, y como hechizadas, inician una alocada carrera que les conduce a lo más profundo de las selvas boscosas del Gran Norte a gran velocidad (y altura), quemándose sus pies (que se convierten en garras) y sangrando sus ojos.
Las leyendas acerca del Wendigo son numerosas, así en unas es una personificación de un gran cazador que se perdió en el bosque y por alimentarse con carne humana fue castigado y se transformó en algo parecido a un zombie, con grandes manos con garras y muy ágil, que se alimenta de carne humana. En otras se dice que es un espíritu del bosque, corpulento y con pelo blanco, que se alimenta de musgo. En casi todas se cuenta que comía guerreros que se aventuraban demasiado en los grandes bosques desiertos y helados del norte de Estados Unidos y Canadá y que se perdían en los mismos.
Sin embargo, existen otras interpretaciones más felices de este ser, convirtiéndolo en un mero acompañante de los viajeros. Cuando una persona viaja sola por el bosque, el wendigo la sigue y desaparece cuando el mismo se vuelve para cerciorarse de si hay alguien a su espalda. En estas interpretaciones el wendigo es totalmente inofensivo en sí mismo, pero el miedo que puede provocar lleva a la pérdida del viajero en el bosque o a su despeño por un precipicio.

Ngoubou



El Ngoubou es un pseudocríptido presuntamente avistado por indígenas africanos en la sabana de Camerún.
Es descrito como una criatura con seis cuernos en la cabeza y uno en la trompa, aunque del tamaño de un buey, que embiste y mata elefantes pero no se los come. El nombre es el usado en la zona para designar a un rinoceronte en la lengua nativa, pero algunos criptozoólogos postulan que no esta basado en un rinoceronte por sus características de reptil que según ellos, lo asemejan más a ul Styracosaurus; aunque se le asocia con el Emela-ntouka, otro críptido africano, pero cuyo tamaño se dice sería casi el de un elefante.
En novimebre del 2000, William Gibbons y David Wetzel, realizaron una expedición al Congo en busca de Mokèlé-mbèmbé (un críptido que ellos describen que sería similar a un saurópodo); y reportaron que existiría supuestamente el mito del Ngoubou entre los nativos de Camerún. Sin embargo, esta postura que describe a la supuesta criatura como una especie de dinosaurio es descartada de plano por los zoólogos. Incluso esta postura es descartada por la gran mayoría de los criptozoólogos actuales; que postulan que estas criaturas, si es que realmente existen, pueden ser animales desconocidos, pero no emparentados con los dinosaurios.

Mbielu-Mbielu-Mbielu



Mbielu-Mbielu-Mbielu es una criatura fantástica que forma parte del folklore pigmeo. También se le describe como un pseudocríptido reptilesco visto en el Congo. Es pacífico y herbívoro y usualmente en la criptozoología antiguamente se le asocio con un dinosaurio viviente de la familia estegosaurio, particularmente un Kentrosaurus, un gigantesco reptil con aletas en la espalda.
Sólo existen algunos supuestos avistamientos del Mbielu-Mbielu-Mbielu en las aldeas de Bounila y Ebolo que fueron investigados por el criptozoólogo Roy Mackal durante su expedición de búsquedad de Mokèlé-mbèmbé.

Bestia de Bray road





La Bestia de Bray Road es una supuesta criatura pseudocriptida. El primer reporte de su supuesta primera aparición es reciente y fue en los años 1980, en un camino rural en las afueras de Elkhorn, Wisconsin. La misma etiqueta ha sido aplicada más allá del lugar de origen, a cualquier criatura desconocida o extraña del sur de Wisconsin o del norte de Illinois que es descrita teniendo características similares a aquellas de los primeros avistamientos.
La Bestia de Bray Road es descrita por testigos de muchas formas maneras:
Un peludo bípedo parecido a el Pie Grande o (Bigfoot).
Un lobo inusualmente grande y con la capacidad para andar sobre sus patas traseras.
Diferentes formas hibridas entre los seres antes dichos.
Aunque la Bestia de Bray Road nunca ha sido vista transformándose de un humano a lobo en ninguno de los avistamientos, ha sido etiquetado hombre lobo en algunos artículos de prensa.
El investigador de lo Paranormal Todd Roll dijo que podría haber conexión del hombre-lobo con las actividades ocultas y animales mutilados (los que bien podría haber sido ofrecidos como sacrificio) en Walworth County, Wisconsin.
Un número de teorías basadas en animales también han sido propuestas. Estas incluyen:
La criatura es una espécie aún no descubierta de perro salvaje.
Es el waheela (un lobo gigante prehistórico similar a Amarok, criarura devora hombres de los bosques norteños)
Es un perro, lobo o coyote, posiblemente uno que ha sido entrenado para andar sobre dos patas antes de volverse una fiera.
Es el vivo ejemplo de un actual hombre-lobo.
Otra teoría paranormal es la leyenda de los nativos Norteamericanos de un Cambiante de Piel.
Es también posible que la histeria colectiva sea la causa de que varias criaturas fueran etiquetadas de la misma manera, puesto que la Bestia de Bray Road no luce igual desde una aparición hasta la siguiente.

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