InicioInfoEl ultimo japones en rendirse
El ultimo japones en rendirse tras la II guerra mundial lo hizo solo en la selva de la isla Guam hasta 1972 Shoichi Yokoi se ocultó durante 28 años en las selvas de la isla de Guam, sin saber que la Segunda Guerra Mundial había terminado. Pudo haber muerto por desnutrición, afectado por la malaria o en un combate con el enemigo. Pero no. Shoichi Yokoi, el sargento de la vieja Armada Imperial Japonesa que nunca se rindió. Yokoi era un sastre de profesión que llegó a ser sargento del antiguo Ejército Imperial Japonés. Durante la Segunda Guerra Mundial fue destinado a China y luego, en 1943, a la isla de Guam, en el archipiélago de las Marianas, Pacífico sur.En 1944, las tropas estadounidenses tomaron la isla. La mayoría de los 19.000 soldados nipones en Guam murieron en los combates. Yokoi sobrevivió. Y con la consigna: Antes morir que entregarse al enemigo, huyó hacia la selva. en febrero de 1972 dos cazadores se internaron en la tupida selva de Guam hasta llegar al recodo del río Talofofo. Fue allí donde vieron a un hombre escuálido, vestido con ropa extraña y andrajosa, de andar furtivo, que intentaba poner en el agua una improvisada trampa para cazar peces.Se acercaron para hablarle y no esperaban que saliera corriendo como un animal salvaje hacia su madriguera. Lo siguieron entre la maleza y lo alcanzaron a escasos metros de lo que durante 28 años había sido su guarida: una cueva subterránea. Los cazadores tampoco pudieron creer que se trataba de un soldado japonés convencido de que la guerra no había terminado, que había sobrevivido a base de cangrejos, ratas, mangos, nueces, caracoles, palomas y anguilas. El relato de aquel hombre escuálido, de 56 años, no resultaba verosímil, por lo que sus captores lo entregaron a la policía de Guam.Los médicos de la isla coincidieron en que sólo un hombre de una firmeza y contextura física como la de Yokoi podía haber resistido semejante odisea.A la crisis emocional que le produjo su captura se sumó un golpe aún más devastador: el emperador Hirohito se había rendido y la guerra había terminado.Yokoi en realidad no ignoraba que la guerra había terminado. Había visto algún recorte que anunciaba el fin del conflicto. Pero consideró que sólo era propaganda estadounidense. Y además había hecho una promesa a su emperador que quería cumplir hasta las últimas consecuencias.El emperador decía que era preferible morir antes que entregarse al enemigo. Y aunque no lo hubiera dicho, nosotros lo hubiéramos sentido así, dijo tras pedir humildemente perdón por no haber muerto en la guerra y por estar vivo.Durante sus 28 años de vida salvaje, Yokoi acudió a sus laboriosas manos de sastre para fabricar telas con fibras extraídas de la corteza de algunos árboles.Mientras Yokoi regresaba al pasado -frotando trozos de madera para encender fuego- el mundo avanzaba, y en el aeropuerto internacional de Guam aterrizaban jets cada vez más poderosos.Relató que fueron ocho camaradas quienes junto a él huyeron a la selva. Al principio nos arreglábamos bien. Después fue terrible. Mis compañeros no pudieron soportarlo, y fueron muriendo.Consultado acerca de su futuro en la civilización, Yokoi aseguró que después de que vaya a casa voy a escalar una montaña muy alta y cuando llegue a la cima me quedaré a meditar por un largo tiempo.Su recibimiento en Tokio, un mes después de haber sido encontrado, fue apoteótico. Miles de ciudadanos le dieron la bienvenida a quien consideraron un verdadero héroe. Yokoi no tardó en retomar el ritmo de la vida moderna. Ha sido muy interesante ver como este hombre se hacía sus propias ropas (fue aprendiz de sastre hasta que lo reclutaron en 1941), incluyendo botones y otros útiles. No fue el único japonés que pasó por una historia similar. Japón tenía la friolera de tres millones de soldados estacionados en el Pacífico, con lo que fue algo incluso bastante común. La lista completa puede encontrarse aquí (en inglés). Shoichi Yokoi tampoco fue el que más tiempo tardó en ser descubierto, ya que un par de años más tarde apareció alguno más. Pero estos eran varios, que vivieron juntos y fueron muriendo con los años hasta que fue descubierto el último, Hiro Onoda, dos años después de haber muerto el último de sus tres compañeros. Una vez vuelto a Japón, Shoichi Yokoi se casó, como he escrito antes. Su estado mental y físico era muy bueno. Se convirtió en tertuliano televisivo hablando sobre temas de supervivencia. Menudo experto, ¿no?. También se presentó para parlamentario, pero no ganó. Shoichi Yokoi vivio hasta 1997 FIN DEL POST
Datos archivados del Taringa! original
61puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

k
Usuario
Puntos0
Posts26
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.