Entrevista con la mina que dice la hora en el 113
Si usted no entiende de qué mujer estoy hablando, agarre un teléfono ya mismo y disque 113. Si lo hace tipo dos de la mañana para masturbarse escuchando la voz de una mujer, consulte a su medico de cabecera.
- No papá, no quiero estudiar administración de empresas...quiero hacer ballet.
Mi padre saca un revólver y se vuela la tapa de los sesos.
Me despierto. Estoy debajo de un escritorio en uno de los boxes de una megaoficina de una megacompañia asociada con otra megacompañia de otro país que a su vez, se rumorea, será comprada por una más grande.
Porque, además, se rumorea que el gran megamillonario que decidiría esta compra está viendo si con todo ese montón de millones se compra otra megaempresa para su megagrupo, ó se compra a Nicole Kidman. Y sí, tambien se rumorea que Nicole Kidman está en venta, pero yo estoy aquí, de noche en Nochebuena, porque estoy investigando algo mucho más importante: ¿ quién se está robando los sobrecitos de azúcar en esta oficina ?
Bueno, no es más importante, pero me pagarán bien. Bueno, tampoco me pagan tan bien, pero puedo husmear de noche en los cajones de las ejecutivas, y si encuentro algo interesante... olerlo. Y chequeo mails gratis. Y ayer me llevé 124 sobrecitos de azúcar. Pero ¿ qué hora será ? Antes de las doce tengo que pasar a visitar a la familia ó la abuela Memé me deshereda. Esto escrito no tiene gracia, pero dicho en voz alta parece que estuviera tartamudeando. Levanto el tubo y disco el 113, para chequear la hora.
- ¿ Hola shíii ? – me atiende una mujer.
- Pep... pero si yo... eh ¿ hola, con la mina del 113 ?
- ¡¡¡ Shíii !!! ¡¡¡ Iúpiii !!!
- Bueno, yo en realidad llamaba para chequear la hora, pero...
- ¿ Shon las doshe sha ? ¡ Felish Navidad !
- No, no son... bah, yo... ( pienso: estoy hablando con la mina del 113, por años el hombre argentino promedio ha pensado que es una máquina, pero no, yo, Jorge Natas, he descubierto que no. Debo hacerle una nota. El Pullitzer es mío. Bueno acá no hay Pullitzer, pero con un “ Clarín Revelación” me conformo). Señora, ¿me dice dónde está ? La puedo visitar, hacerle unas preguntas...
- Shíii... preguntas, todas las que quiera. She me acabó la shidra, ¿me compra másh ?
La mujer me dá la dirección. Increíble: ¡está en la misma megaoficina que yo!
- Pero... usted trabaja en... ¡esta empresa es dueña de todo, hasta de la hora! – exclamo sorprendido.
- Shí, shí. Sssíii, sssíii. *hipo* Shi lo sabe cante, shi lo sabe cante, ¡cante con Galán! ( la mujer está en evidente estado de ebriedad y desvaría. Logro que me diga en que piso está y voy a buscarla, pero sé que si no llevo alcohol me devora, así que paso por la oficina de uno de los jefes. Es que un jefe con chapa siempre tiene buen alcohol y buenos cigarros en su oficina.)
- Buinasss...-me le acerco a la señora con una botella de Chandón y dos copas en la mano.
- Champúuu!!! – exclama la mujer, levantando los dos brazos. Y me abraza, y me dá besos en la mejilla.
- Señora, no me dé besos si no desea con locura que me la coja. ( Esta técnica de apabullar a las mujeres desde el primer segundo puede ser fabulosa, pero no lo repitan en sus hogares, niños, tengan en cuenta que yo soy un profesional, sobretodo recibiendo cachetazos y rodillazos en partes púbicas.)
La mujer me mira, yo tenso los músculos del estómago porque me veo venir el rodillazo, pero entonces me besa apasionadamente. Éste es el milagro navideño –pienso para mis adentros. ¡Es la primera vez que esta técnica me dá resultado!
Hacemos el amor como... ( mejor voy a usar una metáfora para resguardar el lenguaje ). Hacemos el amor como dos golondrinas que vuelan juntas hacia un clima cálido. Aunque, ahora que lo pienso, la golondrina macho no le acaba en la boca a la golondrina hemb... Puta madre, mandé al diablo la metáfora.
- “Hoy es hoy ... ” – le digo a la mujer para hacerme el canchero, con el Chandón en la mano.
- Ay, Jorge, ¿no te pareshió una pavada total esssa propaganda ?
- Sí... la del ascensor, que un salame mira a una mina y piensa que la quiere invitar a salir...
- ¡y la mina lo mira y piensa “ que she anime a invitarme a salir ”! Shíiii, ¡ qué tremendíshima boludeeez !
Nos reímos, nos miramos. Ella borracha. Yo sabiendo que tal vez me esté aprovechando de una mujer sola y alcoholizada, pero eso no importándome.
- ¡Cómo te quiero, Jorge !
- ¡Cómo te quiero, mujer que dice la hora en el 113 y está borracha y piensa lo mismo que yo de las propagandas malísmas!
- Me shamo Cristina, che.
- Cristina, tengo que confesarte algo... vos no sos cualquier mina, ¿entendés? Vos sos la mina del 113, es un flash estar con vos.
- No entiendo qué tiene de flash, pero bueno, deshime coshas lindas que a las *hipo* chicas nos gusta.
- ¿Cómo que tiene de flash ? ¡La mina del 113! ¡Yo pensaba que era una máquina! ¡Todo el mundo piensa que es una máquina!
- Debesh haber shamado tarde y te atendió la contestadora... Y perdoná , pero shigo sin entender tu flash con el número de interno de mi oficina. Esh un número de interno, nada más. El shero es recepción, el 115 es mi jefe y el 113 soy yo. Marcashte 113, te atendió la persona del 113. ¿Y?
- Y que...Que lo parió.
Jorge Natas - Revista Nah !
Si usted no entiende de qué mujer estoy hablando, agarre un teléfono ya mismo y disque 113. Si lo hace tipo dos de la mañana para masturbarse escuchando la voz de una mujer, consulte a su medico de cabecera.
- No papá, no quiero estudiar administración de empresas...quiero hacer ballet.
Mi padre saca un revólver y se vuela la tapa de los sesos.
Me despierto. Estoy debajo de un escritorio en uno de los boxes de una megaoficina de una megacompañia asociada con otra megacompañia de otro país que a su vez, se rumorea, será comprada por una más grande.
Porque, además, se rumorea que el gran megamillonario que decidiría esta compra está viendo si con todo ese montón de millones se compra otra megaempresa para su megagrupo, ó se compra a Nicole Kidman. Y sí, tambien se rumorea que Nicole Kidman está en venta, pero yo estoy aquí, de noche en Nochebuena, porque estoy investigando algo mucho más importante: ¿ quién se está robando los sobrecitos de azúcar en esta oficina ?
Bueno, no es más importante, pero me pagarán bien. Bueno, tampoco me pagan tan bien, pero puedo husmear de noche en los cajones de las ejecutivas, y si encuentro algo interesante... olerlo. Y chequeo mails gratis. Y ayer me llevé 124 sobrecitos de azúcar. Pero ¿ qué hora será ? Antes de las doce tengo que pasar a visitar a la familia ó la abuela Memé me deshereda. Esto escrito no tiene gracia, pero dicho en voz alta parece que estuviera tartamudeando. Levanto el tubo y disco el 113, para chequear la hora.
- ¿ Hola shíii ? – me atiende una mujer.
- Pep... pero si yo... eh ¿ hola, con la mina del 113 ?
- ¡¡¡ Shíii !!! ¡¡¡ Iúpiii !!!
- Bueno, yo en realidad llamaba para chequear la hora, pero...
- ¿ Shon las doshe sha ? ¡ Felish Navidad !
- No, no son... bah, yo... ( pienso: estoy hablando con la mina del 113, por años el hombre argentino promedio ha pensado que es una máquina, pero no, yo, Jorge Natas, he descubierto que no. Debo hacerle una nota. El Pullitzer es mío. Bueno acá no hay Pullitzer, pero con un “ Clarín Revelación” me conformo). Señora, ¿me dice dónde está ? La puedo visitar, hacerle unas preguntas...
- Shíii... preguntas, todas las que quiera. She me acabó la shidra, ¿me compra másh ?
La mujer me dá la dirección. Increíble: ¡está en la misma megaoficina que yo!
- Pero... usted trabaja en... ¡esta empresa es dueña de todo, hasta de la hora! – exclamo sorprendido.
- Shí, shí. Sssíii, sssíii. *hipo* Shi lo sabe cante, shi lo sabe cante, ¡cante con Galán! ( la mujer está en evidente estado de ebriedad y desvaría. Logro que me diga en que piso está y voy a buscarla, pero sé que si no llevo alcohol me devora, así que paso por la oficina de uno de los jefes. Es que un jefe con chapa siempre tiene buen alcohol y buenos cigarros en su oficina.)
- Buinasss...-me le acerco a la señora con una botella de Chandón y dos copas en la mano.
- Champúuu!!! – exclama la mujer, levantando los dos brazos. Y me abraza, y me dá besos en la mejilla.
- Señora, no me dé besos si no desea con locura que me la coja. ( Esta técnica de apabullar a las mujeres desde el primer segundo puede ser fabulosa, pero no lo repitan en sus hogares, niños, tengan en cuenta que yo soy un profesional, sobretodo recibiendo cachetazos y rodillazos en partes púbicas.)
La mujer me mira, yo tenso los músculos del estómago porque me veo venir el rodillazo, pero entonces me besa apasionadamente. Éste es el milagro navideño –pienso para mis adentros. ¡Es la primera vez que esta técnica me dá resultado!
Hacemos el amor como... ( mejor voy a usar una metáfora para resguardar el lenguaje ). Hacemos el amor como dos golondrinas que vuelan juntas hacia un clima cálido. Aunque, ahora que lo pienso, la golondrina macho no le acaba en la boca a la golondrina hemb... Puta madre, mandé al diablo la metáfora.
- “Hoy es hoy ... ” – le digo a la mujer para hacerme el canchero, con el Chandón en la mano.
- Ay, Jorge, ¿no te pareshió una pavada total esssa propaganda ?
- Sí... la del ascensor, que un salame mira a una mina y piensa que la quiere invitar a salir...
- ¡y la mina lo mira y piensa “ que she anime a invitarme a salir ”! Shíiii, ¡ qué tremendíshima boludeeez !
Nos reímos, nos miramos. Ella borracha. Yo sabiendo que tal vez me esté aprovechando de una mujer sola y alcoholizada, pero eso no importándome.
- ¡Cómo te quiero, Jorge !
- ¡Cómo te quiero, mujer que dice la hora en el 113 y está borracha y piensa lo mismo que yo de las propagandas malísmas!
- Me shamo Cristina, che.
- Cristina, tengo que confesarte algo... vos no sos cualquier mina, ¿entendés? Vos sos la mina del 113, es un flash estar con vos.
- No entiendo qué tiene de flash, pero bueno, deshime coshas lindas que a las *hipo* chicas nos gusta.
- ¿Cómo que tiene de flash ? ¡La mina del 113! ¡Yo pensaba que era una máquina! ¡Todo el mundo piensa que es una máquina!
- Debesh haber shamado tarde y te atendió la contestadora... Y perdoná , pero shigo sin entender tu flash con el número de interno de mi oficina. Esh un número de interno, nada más. El shero es recepción, el 115 es mi jefe y el 113 soy yo. Marcashte 113, te atendió la persona del 113. ¿Y?
- Y que...Que lo parió.
Jorge Natas - Revista Nah !